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Historia 81837 — capítulo 17

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—¡No aguanto la cabeza Lily!— vociferó James, masajeándose las cienes y cerrando los ojos, Lily frunció el ceño y observó con atención a los cuatro jóvenes, que después de su noche de locura habían despertado mal humorados y cansados, la resaca no parecía caerles nada bien y cada uno mantenía diferente grado de tensión.

La verdad era que Lily no los había dejado descansar mucho tiempo y apurándolos, los había obligado a bañarse y cambiarse, para después dirigirse hacia el gran comedor, donde ya algunos estudiantes comían entretenidos.

—¡Chitón, James!—murmuró Alice, que sentada a un lado de la pelirroja, arrullaba a un dormido Harry entre sus brazos, el aludido suspiró.

—Es que hoy es sábado ¿Por qué nos tuviste que levantar temprano?— preguntó James, reclamándole a Lily, la aludida sonrió con descaro y acercándose a Sirius, quien dormitaba sobre su comida, gritó tan fuerte como pudo. El pobre apenas tuvo tiempo de abrir los ojos antes de caer de su silla y comenzar a lloriquear por el dolor tan fuerte de cabeza que el grito le había dado. Eso fue todo lo que James necesito ver, para alejarse de ella y dejar de reclamarle, pero Remus fue un caso contrario.

—No deberías hacer eso— le regañó el licántropo, Lily bufó indignada.

—¡Claro que debía hacerlo! O que, ¿quieren que los trate como de cristal después de la idiotez y vergüenza que me hicieron pasar hoy en la madrugada?— le reclamó. Remus suspiró y con cuidado se masajeó la frente.

—No recuerdo casi nada de lo que paso ayer ¿de verdad nos pasamos?— le cuestionó, Lily lanzó una pequeña carcajada y tomó del hombro a Alice, llamando su atención.

—¿Escuchaste Alice?— le preguntó, —¡Que si no se pasaron!— rugió.

La morena sonrió a Remus.

—Bueno, para serte honesta Remus, fue la cosa más graciosa que he visto en mi vida, ¿Cuánto tardaron en invertarse esa canción?— le preguntó, pero fue James el que contesto.

—Unos cuantos minutos— aclaró burlón, recordando la canción. —¿A que fue toda una perfección?— cuestionó, a quien le quisiera contestar, Lily gruñó.

—¡Oh sí!— vociferó Alice con puro sarcasmo, —cantas tan bien James… Remus y Sirius por otro lado, tocaron tan bien…— alagó, utilizando, aun ese sarcasmo tan notable.

—Gracias Alice— le agradeció James, claramente no había captado el tono sarcástico de la chica. —Lily, bella flor ¿Por qué te molesta tanto que te regalara una serenata? Cualquier mujer en tu lugar hubiera saltado de felicidad—le cuestionó, Lily rodeó los ojos.

—Porque lo que hicieron ayer, fue todo menos una serenata, en realidad parecía que estaban matando gatos— contestó cruzándose de brazos, James sonrió y se acercó con lentitud a ella.

—¡Vamos! Se supone que eres mi novia y estas enamorada de mí, las personas enamoradas no ven los defectos del otro— trató de convencerla el azabache, ella sonrió.

—Pues entonces estas muy mal informado, yo aunque te quiera, sé de tus defectos. Por ejemplo, tu complejo de superioridad y tu inmadurez— le aclaró Lily. El aludido sonrió.

—Yo en cambio pienso que tú eres perfecta tal y como eres, con tu esquizofrenia y amor por las reglas. Estas muy bonita hoy— dijo embobado, Remus sonrió al observar la escena y le dio una patada a su amigo, quien tirado en el piso, comenzaba a roncar.

—¡Lunático! ¿Qué te pasa? Hoy parece que soy yo su piñata— le reclamó Sirius, Remus solo apuntó con el dedo a la pareja de tortolos y Sirius sonrió levantándose.

Lily tenia las mejillas coloradas y sonreía con sinceridad a James, quien embobado como estaba, lucía una mirada de completo idiota.

—Gracias James— murmuró Lily, quien se acercó al azabache y lo beso. Sirius sonrió encantado y haciendo aparecer una almohada se recostó en el piso.

—¿Qué?... —cuestionó Alice, sorprendida por el cambio de humor tan repentino de su amiga, Remus le palmeó el hombro.

—Te acostumbraras querida Alice— le dijo. —Estos dos pasan de desearse el propio infierno a regalarse el cielo, el sol y las estrellas— concluyó riéndose, Alice lo acompaño.

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Que no lloviera en Inglaterra, era casi imposible y más en estas fechas tan oscuras donde el clima estaba tan empático con las emociones de una guerra que destruía y causaba muerte.

Así que los merodeadores, más Lily, más Harry y más Alice, habían sabido aprovechar su buena suerte y ahora comían sobre una gran manta cerca del árbol que había cambiado su vida. La plática era bastante amena, Remus platicaba con Alice sonriendo, Peter comía a una velocidad sorprendente, Lily y James se hacían mimos, y Sirius platicaba con Harry.

—Así que… ¿Alice?— cuestionó Sirius, utilizando ese tono bufón, la aludida arrugó el ceño y Remus bufó, su amigo había cortado su plática de esa forma tan grosera y burlona que nada bueno saldría.

—Nos conocemos desde primero zopenco, tú sabes que me llamó Alice— contestó y Sirius soltó una carcajada.

—Ahora sé porque eres tan amiga de la pelirroja, ambas son personas que hieren los sentimientos de los demás cual arpías…—

—¡Óyeme!— gritó Alice, cortando de sopetón lo que Black decía, —¡a mí no me llamas arpía y te sales con la tuya!— le advirtió, sacando su varita, Sirius negó con rapidez y tomó a Harry entre sus brazos, como protegiéndose.

—Yo no me refería al sentido literal de la palabras Alice, de verdad— se defendió, la muchacha bajó la varita y sonriendo soltó una carcajada.

—Y yo que pensé que Sirius era todo un machón fuerte y osado— le dijo a Remus quien sonrió, Alice era divertida y hacía reír a los jóvenes, en cambio Sirius enojado, dejo a Harry a un lado e hizo aparecer carritos para la diversión del infante.

—No soportarías ser Sirius Black ni por un segundo— se defendió, ella rodó los ojos.

—Y tú no soportarías ser yo, ni por un milisegundo— le rebatió, Sirius sonrió.

—¡Claro que sí! La vida de una adolescente hormonal enamorada de alguien mayor es fácil, sólo tendría que hacer mirada de enamorado todo el tiempo y escribir en mis pergaminos "Frank Logbotton, te amo" o aún mejor "Futura señora Alice de Logbotton"—se defendió en tono burlón, Alice entrecerró los ojos.

— ¡No te pases! Que en ese caso ser tú, sería aún más fácil, sólo tendría que ir pavoneándome de mi masculinidad y virilidad por todo el colegio, peinando mi cabello y observándome en un espejo como todo un metrosexual con complejo de idiota— concluyó con una sonrisa de triunfo, Remus no pudo evitar reír y Sirius fruncir el ceño.

—¡No utilices palabras que no entienda Alice! ¿Qué diablos es metrosexual?—la aludida rodeó los ojos.

—Es un hombre que siente una gran preocupación por su imagen y se caracteriza por gastar en cosméticos y ropa bastante más que la media, gusta vestirse con ropa a la moda, cuida su piel, usa cremas, se tiñe el pelo, etc. [NA Viva Wikipedia! jaja]— Aclaró Remus, interviniendo en la riña.

—¿Recuerdan aquella vez que su puso una cosa pegajosa en el cabello que parecía moco de trol, pero que él aseguraba, le daría reflejos espectaculares?—cuestionó James metiéndose en la conversación, Sirius se indignó en seguida, aunque todos los demás rieron.

— ¡Mi cabello es mi mayor tesoro!—y se lo peinó con los dedos— así que merece el mejor cuidado que le pueda brindar— aclaró causando un nuevo ataque de risas. —Pero ya en serio querida Alice, ¿Cómo se encuentra ese Frank?— cuestionó cuando las risas se hubieron calmado, la aludida adquirió esa mirada soñadora al instante.

—Bastante bien, su entrenamiento en la academia de aurores lo tiene de un humor bastante pesado, pero nada que no pueda controlar…

—¿Con un besito lo controlas?— cuestionó Sirius, cortando de golpe, lo que decía la pelinegra, deseoso de hacerla pagar por haberse reído de él. —O mejor aún, tú le das a Frank "su alegría" y él te trata como una princesa todo el día,— Alice ya se había puesto roja, pero Sirius se apresuró a aclarar. —Tranquila querida Alice, no eres la única que se está dando alegrías con su pareja a cada rato, y por si no se han dado cuenta, hablo de ustedes pelirroja y Cornamenta, y no lo tomen a mal, pero aunque quisiera que el niño chino tuviera un hermanito deberían de esperar al menos hasta que se casen, así la pelirroja podría amansarse una buena fortuna divorciándose…—pero no pudo continuar, porque Remus ya le había dado un coscorrón. —¡Auch! Lunático, estoy empezando a pensar que tú me vez como una piñata y no como tu amigo—el aludido bufó.

—Es que si no, no te callas, ¿sabes Sirius? Estoy comenzando a pensar que tú fastidias por celos— Black frunció los labios.

—¿Celos? ¡No me hagas reír Lunático! Que yo y el sexo vamos de la mano— Remus gruñó exasperado.

…

La verdad era que no sabían cómo habían terminado así, pero ahora los cinco Gryffindor y Harry estaban apretujados, formando un círculo, todos parecían realmente incomodos, excepto Sirius que sonreía con descaro.

—Muy bien, yo seré el primero y escojo a la pelirroja— la aludida dio un respingo y abrazó a Harry con fuerza.

—¿Verdad o reto?— ella suspiró.

—Ya te dije que yo no quiero jugar a esto, es más… ¿Cómo diantres conoces un juego tan muggle señor sangre pura?— cuestionó. Black sonrió.

—En realidad soy traidor a la sangre… pero no importa, ya te metiste en el juego y no hay forma de que salgas de él, así que escoge— Lily barajeo ambas posibilidades, reto definitivamente no, ya se imaginaba lo que Sirius le haría hacer, y verdad, bueno esa tampoco, porque Black no conocía el bochorno y se divertía haciendo preguntas incomodas.

—Verdad— escogió, dubitativa, Black sonrió con malicia.

—¿Con quién te diste tu primer beso pelirroja?— cuestionó, era una pregunta muy cliché y el juego daba todas las pintas de ser algo muy femenino, como algo que hacia entre chicas adolescentes. Pero Sirius sabía sacarle a todo su lado bueno y se estaba divirtiendo, al observar a James tan tenso. Después de lo que pareció una batalla interna, Lily contesto:

—Con Jimmy Newton— aclaró, Sirius frunció el ceño.

—¿Y ese quién es ese?—ella negó.

—Ya has perdido tu turno— le aclaró. —Supongo que ahora me toca escoger a mí, veamos… James— el azabache dio un respingo. —¿Qué es lo que tuviste exactamente con aquella francesa que te saludo hace poco en Hogsmedalle?— James tragó en seco.

—¿Una bonita amistad?— contestó, claramente nervioso.

—¡Contéstame con la verdad!— el azabache frunció el ceño.

—Pero es que ni siquiera me has dejado escoger, ¿y qué tal si yo quería un reto?—ella lo observó enojada.

—¿A sí? ¡Bien! Quiero que mañana en la clase de la profesora Minerva, le digas que a amas— él frunció el ceño.

—Acepto— dijo, por fin vencido. —Mañana le declarare un amor inexistente a Minnie—ella sonrió con descaro. —Yo escojo a Canuto— habló, después de unos minutos en silencio, Sirius sonrió emocionado, —¿verdad o reto?— cuestionó. El aludido pareció barajear ambas opciones y al final sonrió osado.

—Reto— escogió, utilizando un tono que no admitía replica, que incitaba al peligro, James en cambio, sonrió con maldad.

—Te reto a quedarte todo el día de mañana, callado— Sirius en seguida perdió en color— ¿Qué pasa? ¿Al bebé Sirius le da miedo un simple retito?— se burló James, Sirius en seguida arrugó el ceño.

—¡Por supuesto que no! ¡Y aceptó, mañana me volveré un mudo total!— después de gritar esto, todos aplaudieron emocionados, el aludido bufó. —¡Yo escojo a Remus!— el licántropo en seguida perdió el color, —¿verdad o reto?— le preguntó Sirius, sonriendo con maldad.

—¿Verdad?—contestó dubitativo Remus, la verdad es que le daba más miedo los retos que podrían ocurrírsele a la deschavetada cabeza de su amigo.

—Muy bien, eso está muy bien, ahora Lunático… ¿Cuál a sido tu fantasía sexual más alucinante?—cuestionó realmente interesado, todos los presentes le observaron con verdadera estupefacción ¿Cómo se le ocurrían semejantes desbarajustes y morbosidades a su amigo? Remus en cambio, parecía realmente enojado.

—¡Merlín Sirius! ¡Por supuesto que no te diré eso! no creo siquiera que sea capaz de alcanzar tus expectativas sobre las fantasías sexuales— aclaró, Sirius soltó una enorme carcajada.

—¿Entonces si has tenido fantasías sexuales? ¡Merlín Lunático, y yo que pensaba que eras el santo rencarnado!— gritó el primogénito Black, ganándose una fuerte patada del licántropo.

—¡Ha terminado tu turno!— le advirtió cuando lo escuchó quejarse. —Supongo que me toca… veamos ¿Peter?— el aludido pego un brinco y observó temeroso a su amigo— ¿verdad o reto?— Peter no tuvo que pensarlo mucho.

—Verdad— Remus sonrió.

—Cuéntanos de tu primera magia accidental— le ordenó el licántropo con una sonrisa tranquila, Peter sonrió, agradecido por su amigo.

— Pues… cuando tenía como cinco años, mi madre decidió llevarme a una escuela muggle, según ella, para que aprendiera a socializar con los muggles y me advirtió que no utilizara magia, porque ellos no sabían que existía, así que supe guardad el secreto, pero no conocía a nadie y al final los niños me empezaron a molestar y a llamarme de todo, yo cada vez me encontraba peor, así que un día, cuando comenzaron a perseguirme e insultarme, me enoje tanto, que convertí sus cabezas en cabezas de sapo—concluyó, con una sonrisa de orgullo por tamaña magia accidental a los cinco años, sus amigos rieron divertidos y Sirius chocó su mano con la de él. —Yo escojo a Sirius— continuó, cuando las risas se calmaron, el aludido lo observó expectante.

—Verdad— dijo, antes siquiera de que Peter le preguntara.

—Lo mismo que Lunático ¿Cómo fue tu primera magia accidental?— cuestionó curioso, Sirius sonrió presumido.

—Como ustedes sabrán, de la antigua casa de los Black, han salido sólo serpientes amantes de la pureza de sangre y demás tonterías— sus amigos asintieron, —pues bien, no sé si habré hecho magia accidental antes, pero esa vez la recuerdo perfectamente. Yo tenía tres o tal vez cuatro años y mi tío abuelo segundo o algo así, fue a visitarnos, y como se acostumbra en mi familia, le llevo de regalo a mi madre dos serpientes que… bueno, como conclusión, una de ellas trato de morderme y yo, no sé cómo, no me lo pregunten, la hice volar por los aires hasta entrillarse con la fina bajilla de mi querida madre—concluyó, sonriendo con añoranza, tal vez recordando el disgusto que le había hecho pasar a su progenitora, pero todos rieron divertidos. —Alice— la aludida dio un respingo al escuchar su nombre salir de los labios de Sirius.

—Verdad— dijo, con algo de miedo, Black sonrió.

—Yo quiero que me cuentes la cosa más estúpida que has hecho por nuestro querido amigo Frank— la aludida en seguida se puso roja, pero con valentía, asintió y dio un enorme respiro.

—Hace como dos años, cuando el entro a la academia de aurores y yo a Hogwarts, para cursar mi sexto año, casi nunca nos veíamos y cuando lo hacíamos, él estaba bastante cansado y yo agobiada por los exámenes, así que cuando se acercaba san Valentín y él me dijo que no podría venir a Hogsmade para pasarla conmigo porque tenía que hacer su primer patrullaje en un pueblo mágico del cual ni recuerdo su nombre, yo fui a el bosque prohibido y busque la manada de los tresdall— todos la observaban sorprendidos, excepto Lily que ya se sabía la bonita muestra de amor de su amiga, —y aunque les tenía un pánico horrible, monte el que más se me acerco… ya se han de imaginar lo demás, fui volando hasta el pequeño pueblo que Frank patrullaba— concluyó, con las mejillas sonrosadas, pero Sirius en seguida se acercó a ella y para estupefacción de sus compañeros, le beso la mano con galantería.

—Si alguna vez me enamoro querida Alice, espero que la afortunada de mi corazón sea al menos, lo mitad de osada que tú—concluyó sonriendo, la verdad es que Sirius no era de aquellos que se sorprendían de las cosas que otros hacían, pero Alice le había sorprendido de sobremanera, todos le observaron estupefactos.

—Vaya Sirius, gracias— dijo Alice aún más sonrosada y Sirius soltó una carcajada—creo que yo escojo a Remus— el aludido la observó sonriendo.

—Verdad— ella asintió.

—¿Cuál es tu modelo de mujer ideal?— Remus arrugó el ceño.

—No lo sé… me gustaría que fuera alegre, creo que yo soy tan prudente y melancólico que si me juntara con alguien parecido a mí, ambos terminaríamos planeando alguna forma de acabar con nuestra existencia. Pero también quiero que tenga valores y moral parecido a los míos, que crea en la justicia y luche con valor por lo que es suyo, que sea vivaracha y abrace a la vida con corazón— Alice y Lily le sonrieran, en cambio Sirius hizo un puchero burlón. —Yo escojo a James— el aludido asistió.

—Verdad— dijo, en un susurro.

—¿Cuál es tu mayor sueño saliendo de Hogwarts?— James pareció pensárselo, aunque la respuesta era más que obvia.

—Casarme con Lily— la aludida sonrió encantada. —No podría imaginar otra vida en la que ella no esté presente, le daría el sol, la luna y las estrellas si ella me lo pidiera. Te amo Lily Evans— la aludida sonrió con los ojos llorosos y se acercó a él para besarlo.

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Dumbledore observó a los cinco jóvenes, que frente a él, le miraban expectantes.

—¿Ha pasado algo malo profesor?— cuestionó Lily, harta de esperar a que el viejo hablara, él sonrió.

—¿Un caramelo de limón?— los convido, abriendo un frasco que agarro de su escritorio, Sirius y Peter en seguida alargaron la mano y tomaron unos cuantos dulces, el anciano siguió ignorando a la pelirroja. —¿Dónde está el pequeño Harry?— les preguntó.

—Se ha quedado con Alice profesor— contestó James, tomándole la mano a su novia, tratando de tranquilizarla, el anciano asintió.

—En realidad, el motivo por el que los he llamado, el algo bueno o malo, depende por qué lado se vea— todos lo observaron expectantes y el viejo mago sonrió encantado, —ya no les hare esperar más y les diré: se trata del pequeño Potter y su anormal viaje en el tiempo— los cuatro adolescentes perdieron el color en el acto, —les agradara saber que me he reunido con un viejo colega, experto en anomalías por hechizos, hemos estado investigando el caso del pequeño Potter. Y para nuestra alegría, creo que hemos hallado la forma de invertirlo y mandar al pequeño a su verdadera época— entonces, el director hizo una pausa para que todos comprendieran sus palabras, nadie dijo nada. —No fue nada fácil, porque primero teníamos que descubrir que fue lo que falló para que el pequeño viajara por el tiempo. Así fue que llegamos a una conclusión que nos abrió el camino a la verdad y la solución… en fin, hace mucho tiempo, la magia era considerada como un ser, tenía su propio temperamento y su propia fuerza, así que las personas la respetaban y cuidaban de ella. Nunca olviden que la magia no conoce fronteras y es tal su alcance, que puede incluso desafiar las leyes que rigen al planeta: gravedad, tiempo, espacio… todos términos muggles no tiene importancia que explique. Lo que quiero dejar en claro, es que, para que la magia alcance tal poder como para mover a un individuo de su realidad, de su tiempo y espacio, no basta con un simple gira tiempos. Harry aquella tarde, cuando apareció, tuvo que haberse visto afectado por una enorme magnitud de fuerza mágica que salió de su control y terminó creando esta anormalidad… creo que está muy relacionada con su cicatriz que después de hacerle un minucioso examen, Poppy concluyó su origen: magia negra— las palabras quedaron volando en el aire y Dumbledore observó a los cinco jóvenes, pálidos y temblorosos.

—Nos está diciendo— susurró Lily, más pálida que la cera y apretando con fuerza la mano de su novio, —que Harry viajo al pasado justo después de estar en contacto con algún tipo de magia negra— no era pregunta, Lily sabía que su conclusión era cierta. El anciano asintió.

—Me temo mis jóvenes, que así es. Lo importante es que descubrimos una forma de mandar a Harry a su época…— pero no pudo continuar porque Lily ya se había levantado, histérica.

—Usted no puede estar hablando en serio, ¡No! no planeara mandar a MI Harry a un lugar donde lo más seguro es que sufrirá, a un lugar donde estuvo en contacto con algo tan malo— Dumbledore suspiró.

—Lo lamento señorita Evans, pero usted debe entender que Harry Potter no pertenece a esta época, que retenerlo sería una completa tontería, no olvide que el bebé Potter aun ni siquiera nace…— pero Lily rugió molesta cortando de golpe lo que el director decía.

—¡Harry es mío!— gritó, fuera de sí la pelirroja. James en seguida se levantó, tratando de calmarla, pero ella se apartó de él. —¡Mío! Yo soy su madre… ¡No permitiré que lo lleven al horroroso futuro de donde vino! ¡No, no cuando aquel que trató de hacerle daño, estará esperándolo para hacerle más daño!

—Lily…— murmuró James, tratando de tranquilizarla, pero ella en seguida negó y sus ojos se llenaron de lágrimas reprimidas.

—No lo intentes James, no intestes persuadirme cuando sabes que tengo razón… ¡Harry no se ira de mi lado! ¡No lo hará! Yo soy su madre, le pese a quien le pese y lo protegeré con mi propia vida— amenazó, Dumbledore suspiró y los tres merodeadores restantes observaron a la pelirroja con tristeza.

—Usted debe entender lo ilógica queestá siendo, querida Lily, usted es una adolescente, no tiene por qué cargar con un peso que aún no le corresponde. Harry Potter debe regresar a su tiempo, sea malo o bueno, es ahí donde pertenece— Lily negó, nadie parecía entender que Harry era SU HIJO, suyo, que ella lo quería, no, lo amaba y no estaba dispuesta a dejarlo a merced de un futuro aterrador. —Ya tenemos casi todo listo. Mi compañero y yo creamos un pequeño aparatito muy parecido al gira tiempo, pero que funciona con la sangre del individuo. Sólo una pequeña gota de la sangre de Harry Potter y nos llevara al tiempo donde pertenece, aún tenemos que darle los últimos retoques al invento, ya que es tal la magia que se necesita que el aparatito es bastante experimental, pero pronto estará listo. Harry regresara a su tiempo— no era una sugerencia, era una orden. Y Lily no pudo evitar que la realidad le golpeara con fuerza.

Desde que Harry había llegado a su vida, todo había tomado un nuevo sentido y para bien o para mal, ella lo había querido desde el primer momento, se había acostumbrado a su calor, a sus risas, a su ternura e inocencia y sus hermosos ojos verdes observándola con amor, a que la llamara mamá… a todo. Jamás había sopesado realmente la idea, de que Harry en algún momento tenía que regresar, jamás.

Y ahora que el director le aseguraba el adiós definitivo de su pequeño -aunque sabía que tal vez, pronto lo tendría- no podía dejarse de sentir ese vacío, esa necesidad.

Entonces todo se volvió negro.

—¡Lily!— grito James apenas alcanzando a sostenerla. Sirius, Remus y Peter pronto se acercaron a la muchacha desmayada.

—Será mejor que la llevan con la enfermera, tal parece que el shock fue demasiado fuerte— les aconsejó Dumbledore observando con tristeza a sus alumnos. —¿Señor Potter?— el aludido que aun cargaba a Lily con fuerza, observó al director. —Usted debe hacer entrar en razón a su compañera y prepararla para cuando llegue el momento y tengan que decir adiós a Harry— le ordenó, el azabache no asintió pero tampoco negó, simplemente acomodo a Lily entre sus brazos y seguido por sus amigos, abandono la oficina del director.

Y es que, ¿Cómo le pedía tal cosa Dumbledore? Cuando él mismo, aun no quería aceptar la realidad.

Hola! Bueno, no hay mucho que decir más que gracias a todos aquellos que comentaron… Ustedes son los que me sacan una sonrisa y me dan ánimos para continuar!

Como ven, cada vez llegamos al final, pero no se preocupen que aun faltan unos cuantos capítulos. Cuídense!