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Historia 81837 — capítulo 18

Capítulo 18: Canadá

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Aquella mañana, Lily no quiso abrir los ojos cuando se sintió despierta, quería quedarse en cama, no levantarse jamás y poder vivir en su mundo, aquel donde Harry nunca se apartaría de ella. Siempre sería suyo, sólo suyo.

— ¿Lily?—le llamó una voz, una voz que reconocería en cualquier parte, la pelirroja abrió los ojos y miró James Potter quien se encontraba frente a ella y la observaba con verdadero temor; para su suerte, estaba recostada en la enfermería.

— ¿Qué hago aquí?—preguntó observando a su novio, quien le sonrió tranquilizador.

—Ayer cuando te desmayaste, te trajimos aquí a la enfermería, y Poppy decidió que te quedarías aquí toda la noche. ¿Estás bien?—era una pregunta estúpida, él lo sabía, porque los ojos de Lily se veían opacos, sin vida.

— ¿Y Harry?—cuestionó, ignorando la pregunta del azabache, el suspiró.

—Se ha quedado con Remus, aún estaba dormido cuando me vine— Lily trató de levantarse, James la tomó por el hombro.

—Quiero ir a verlo— le rogó, el suspiró y apunto a una pequeña mesita donde descansaba ropa de Lily.

—Alice te ha mandado ropa para que te cambies, estuvo muy preocupada y más porque no entiende nada, ni sabe sobre Harry— ella sólo asintió pero levantándose ya había tomado su ropa y había caminado al baño.

""**""*

—Tú sabes, puedes hablar conmigo— dijo James, quien caminaba a lado de Lily, ella lo observó ladeando la cabeza.

—Pero si no hay nada de qué hablar—rebatió, haciéndose la loca. James suspiró y la detuvo, tomándole de la mano.

—No eres la única que estas sufriendo Lily, Harry es tan mío como tuyo y me duele de igual manera tener que separarme de él— le aclaró con voz potente. Lily se soltó de su agarre.

—¡Pues no lo parece!—reclamó, James se mantuvo imperito—No parece que tu estés sufriendo por perder a Harry…

—Pero lo hago—la cortó James— Harry es mío, ya te lo dije. Es mi hijo y daría cualquier cosa por él, pero la verdad es que su lugar no está con nosotros…—Fue todo lo que alcanzo a decir antes de que la mano de Lily hiciera contacto con su mejilla, el sonido de aquel golpe hizo eco entre los dos adolescentes. James ya había levantado su mano y con los ojos abiertos palpaba su mejilla, estupefacto y decepcionado de la pelirroja, quien al contrario de él, lo observaba con verdadero odio reprimido que parecía haber explotado.

—¡No te atrevas Potter!—vociferó Lily, sus ojos lucían felinos y sus orbes verdes parecían haber oscurecido—¡Harry es mío! ¡Su lugar es junto a mí, me pertenece!—James aun no era capaz de decir nada, pero Lily no pareció darse cuenta, estaba descargando su furia reprimida, su odio, su tensión contra James. Quien no tenía la culpa, pero se sentía tan bien, que no se dio cuenta que estaba siendo injusta—en realidad, me estoy preguntado si de verdad lo quieres, al fin al cabo. Harry sólo vino para darnos responsabilidades y hacer que tu vida de libertino merodeador se acabara. Te sentirás libre cuando se vaya, ¿no? ¡Un peso menos para tu vida de mimado!—vociferó sin pensar realmente lo que estaba diciendo. James al escuchar aquello, pareció salir del trance en donde se hallaba y apretando su varita con fuerzas, observo a Lily con verdadero enojo.

— ¡Retracte Lily!—la amenazó el azabache, ahora también había perdido los estribos y observaba a la pelirroja con verdadero resentimiento y dolor— ¡Yo pensaba que me conocías! ¿Qué no te has dado cuenta? Yo quiero a Harry, ¡Lo amo! ¿Cómo te atreves siquiera a pensar esas cosas de mí?—la acusó, pero Lily, no pareció querer entrar en razón, ni mucho menos buscar la lógica detrás de las palabras de James Potter.

— ¡Es verdad lo que digo Potter! Estarás muy feliz ¿verdad? ¡Podrás continuar con tu estúpida vida sin peligros ni responsabilidades!—se defendió, James apretó los puños y aunque abrió la boca, -seguramente para gritar a la pelirroja- suspiro sonoramente y se dio la vuelta se dio la vuelta, Lily se sintió ignorada, — ¡A mí no me dejas hablando sola James!—le gritó, corriendo tras de él, el aludido se detuvo y se volteó, observándola con los ojos entrecerrados.

— ¿Vuelvo a ser James, Lily?—le preguntó con sarcasmo— Me voy, porque si sigo escuchando como me difamas y humillas, de verdad que podría llegar a detestarte y no quiero herirte de ninguna manera. Aunque te dejo muy en claro una cosa, Harry es punto y aparte, no te atrevas mezclarlo con mi antigua vida, yo cambiaria todo lo que has mencionado que era, sólo para que no se fuera, ten en cuenta que lo amo. No descargues tú odio contra mí, pensé que me conocías mejor—murmuró las últimas palabras abatido, decepcionado. Lily quiso gritarle, quiso hechizarlo pero no hizo nada de lo pensó, simplemente lo observó alejarse.

Primero Harry, ahora James ¿Por qué siempre terminaba sola?

Claro, podía correr hacia James pero recién se daba cuenta de todo lo que le había gritado, de lo injusta que había sido al acusarlo. Entonces sintió de nuevo esa pesadez, esa desesperanza que venía de lo más profundo de su corazón y recargándose en la pared del solitario pasillo, comenzó a llorar. Lily Evans, que muy pocas veces lloraba, que no se lamentaba y luchaba por lo que quería de repente se sentía tan indefensa, tan herida y atrapada en una muy mala situación.

""""*""**"

Remus observó jugar a Harry, quien había despertado apenas unos minutos atrás y ahora se dedicaba a jugar con unos carritos de juguete muggle, riendo sin parar. No pudo evitar suspirar, Harryhabía sabido ganar un lugar importante en su corazón, le quería, era su cachorro pese a ser hijo de su mejor amigo, porque él que siempre había sido una persona tan objetiva, ahora no podía pensar en nada más que en Harry, quien no merecía irse, no ahora que todos se habían acoplado tan bien al bebé, no cuando todos habían encontrado aquella luz que les faltaba y les llenaba de vida en Harry.

—¿Lunático?—Lo llamó Sirius, y Remus lo observo—¿sabes cuáles son las formas de contrarrestar a un boggart?—le preguntó su amigo, quien junto a Peter hacían a velocidad increíble un resumen que tenían que entregar en la primera hora, en una esquina de su cuarto. Remus arrugo el ceño.

—No puede ser que no recuerdes Canuto, nos lo enseñaron en tercer año—le expresó enojado, Sirius soltó una carcajada que sonó tensa, incluso el buen humor de su amigo parecía verse afectado por el inminente adiós.

—No sé tú, pero lo único que yo recuerdo de ese año y en particular, de esa clase, son las voluptuosas formas que poseía nuestra querida Arnnete—Remus no pudo evitar sonreír, tal vez, lo único bueno de tener un maestro diferente cada año para sus clases de DCAO, era que podían encontrarse con cada excentricidad. Como el profesor de su primer año, quien parecía tenerle verdadero pavor al agua, argumentando que en ella vivían extraños animalejos que se impregnaban en la piel y bebían la sangre -animalejos que por cierto, el sólo conocía y era capaz de ver- y que para hacerle la gracia, ellos habían terminado jugándole una broma en la que acabo haciendo compañía al calamar del lago. Por el contrario, Arnnete era una bruja francesa recién salida de la academia de aurores de Francia, y aunque parecía una damisela en peligros, con su cabello lacio y rubio y su belleza delicada, la verdad era que tenía una naturaleza felina y calculadora -tal vez, por su herencia Veela- así que, mientras los alumnos de todos los cursos se dedicaban a suspirar por ella y sólo asistían a clases para observarla, ella había tratado de enseñarles lo mejor que pudo.

—¿Lunático?—Remus enfocó a su amigo, quien lo observaba ansioso, ajeno a los pensamientos del licántropo, quien se alzó de hombros molesto.

—No pienso ayudarte, no fue mi culpa que tus hormonas adolescentes decidieran embobarte todo el año, invéntate las respuesta— le dijo y Sirius suspirando se dio la vuelta.

—Supongo que me lo merezco—masculló—está bien, pondré que una estaca de madera clavada en el corazón, agua bendita y/o ajo puede destruirlo y convertirlo en cenizas.

—Canuto, no es un vampiro, es un bogar—le aclaró Remus, pero Sirius ya no le prestaba atención porque escribía con verdadera diversión.

Y aunque Remus, estaba dispuesto a reñirle, sus riñas quedaron a un lado, al observar a James entrar a su cuarto.

Lo primero que notó el castaño al ver entrar a James fue que algo no estaba bien, el lucía exageradamente decaído o enojado, según el punto del que se quisiera ver. Su varita la sostenía con verdadera fuerza y sus ojos mostraba aquel enojo reprimido, no paso mucho antes de que su amigo levantara la varita y apuntando hacia un pequeño buro y lo hiciera explotar en pedazos. Las reacciones fueron distintas, Harry comenzó a llorar y Remus se acercó a él para calmarlo, Peter chillando se escondió debajo de la cama y Sirius dejo a un lado su pergamino para acercase con cautela a su amigo.

—¿Qué diablos…?—pero Black no pudo terminar la pregunta, porque James ya había hecho explotar una botella de vidrio. Nadie se movió, nadie dijo nada, y se dedicaron a observar como el azabache, destruía lo que fuese que su varita apuntara. Pero Remus, cuando observó a su amigo visiblemente más calmado, dio un paso hacia adelante con decisión, aun con el pequeño Harry sollozando entre sus brazos.

—Basta James—le ordeno y su amigo lo observó con fastidio—Ya has destruido la mitad de nuestras cosas y has conseguido hacer que Harry llorara, es suficiente—pareció que el nombre de Harry hizo reaccionar a James porque al instante bajó su varita y observó al bebé Potter entre los brazos del licántropo.

—Harry—murmuró acercándose a su hijo, Remus se alejó de él y James lo observó con arrepentimiento.

—¿Ya estás bien, James?—le preguntó, no pensaba darle a Harry cuando James aun parecía realmente alterado, su amigo suspiro tratando de realojarse y cuadrando los hombros, asintió.

—Dámelo —murmuró estirando sus manos. Remus le dio al niño al instante y James lo abrazo con fuerza, ahora la ira contenida se había convertido en verdadera melancolía en su amigo, quien emitió unos leves sollozos. Remus observó a Sirius y ambos compartieron una mirada cargada de preocupación, Sirius fue el primero en acercarse a su amigo.

—¿Qué paso James?—le cuestionó, James separo un poco la cara del cuerpo de su hijo y suspiro.

—Lily—fue lo único que dijo, pero no necesito decir más. Un silencio espeso invadió a los tres merodeadores— me aparto, eso fue lo que pasó, se encerró en su propio dolor y cuando quise penetrar en su coraza, ella me hirió sin piedad—concluyó, en otros momentos Sirius se hubiese reído de James y la frase tan cursi y femenina que había dicho, pero en realidad parecía expresar realmente lo que su amigo sentía. Quien, sin decir nada más, se dio medio vuelta, y aun con Harry en brazos, comenzó a caminar hacía la salida. Y Remus al observar a su amigo se acercó a la puerta, impidiendo su paso. James lo observó con atención y pareció decir con aquella mirada, lo herido que estaba y su necesidad de estar sólo.

—Hazte a un lado lunático—fue todo lo que dijo y Remus, se hizo a un lado, al comprender lo que su amigo deseaba.

Y así fue como ambos merodeadores lo observaron irse, solitario con el pequeño Harry entre sus brazos.

Remus sabía que algo había pasado, Lily definitivamente había sido la que peor había tomado la noticia de la inminente despedida de Harry, y la entendía, después de todo Lily Evans había resultado ser una madre ejemplar, para ella -y estaba seguro de ello- y dejar a Harry a merced de un futuro tan aterrador no iba a ser fácil aunque fuese lo correcto.

—Yo la mato—murmuró Sirius y se encamino hacía la salida, Remus lo tomó del hombro, impidiéndole el paso.

—Tu no haces nada Canuto—le ordeno, Sirius negó y se alejó de su amigo.

—¡No trates de defenderla Lunático! ¡Ya me harté de la pelirroja! Tratando a Cornamenta como un títere, jugando siempre con él. Es hora de que alguien le diga sus verdades—le aclaro, Remus lo detuvo de nuevo.

—Yo iré—dijo, y antes de que Sirius protestara, Remus continuo hablando— No estoy defendiendo a Lily, es obvio que lo que le hizo a James fue feo, pero también debes comprenderla, ella no está en una situación fácil, yo hablare con ella y la haré entrar en razón, tú sólo lo arruinarías más—Sirius lo observó con atención, hasta que suspirando, se alejó de su amigo.

—Está bien, pero más vale que le digas que esta vez a ella le va a tocar pedir perdón, porque James ya se hartó de ser el que siempre se humilla—Remus asintió.

—Tal vez no llegue a la primera clase, no me esperen—murmuró, Sirius asintió y levantando su varita, comenzó a reparar lo que su amigo había destruido.

—Yo me encargaré de excusarte—dijo Black antes de que su amigo acabara perdiéndose entre las escaleras— Vamos Colagusano, ya terminó en peligro, sal de debajo de la cama y ayúdame a ordenar esté desastre—ordenó a su enjuto amigo, quien escondido entre las oscuridades de la cama, chillaba asustado.

"""""*

No tardó mucho en encontrarla, los pasillos de Hogwarts se encontraban totalmente solitarios y la cabellera de Lily resultaba inconfundible. La muchacha estaba hecha un ovillo y parecía que jamás dejaría de llorar, así fue como Remus la encontró y lentamente, sin decir nada, se sentó junto a ella. Lily no levanto la vista, no hizo nada que delatara que había sentido la presencia de alguien, pero recargo con lentitud su cabeza en el hombro de su amigo, quien sirviendo de apoyo acompaño a Lily en su tristeza.

—Yo no quise Remus—murmuró Lily, después de que se relajara y poco a poco dejara de llorar, el licántropo la observó, pero no dijo nada, invitándola a hablar, —simplemente salió de mi boca como vomito verbal, yo no quise herirlo de esa manera—concluyó, y Remus supo que hablaba de James—estoy frustrada, me siento herida, atrapada… Rem, yo no quiero que me quiten a Harry, no quiero. Él es mío ¿Por qué nadie parece comprenderlo?—cuestionó, para sumergirse de nuevo en su propia tristeza, en su propio dolor. Remus la abrazó con fuerza.

—Todos sabemos eso Lily—murmuró cuando sintió que su amiga se tranquilizaba—todos sentimos a Harry tan nuestro que no queremos decirle adiós definitivamente. Pero tú eres su madre y aunque aún no lo hayas tenido en tu vientre, aunque no lo hayas tenido desde el primer día que nació, Harry tiene tus ojos, tu sonrisa genuina, es tuyo. Eso todo lo tenemos en claro—Lily no pudo evitar sonreír—y a todos nos duele tener que decirle adiós, pero no por eso debes encerrarte en tu propio dolor ni actuar tan egoístamente—concluyó dejando salir un poco de su coraje hacía la chica, ella pareció sentirse realmente insultada por su amigo, porque arrugando el ceño, se separó de él y lo observó con atención.

—No digas eso, no me difames—.

—No te difamo Lily, sólo digo lo que veo y tu estas actuando como una verdadera egoísta—.

—Yo no soy una egoísta Remus—se defendió de nuevo Lily, él sonrió.

—Tus sentimientos para con Harry si son egoístas, te has encerrado en tu propio dolor evitando petulantemente el dolor que James debe estar compartiendo contigo, no olvides que él fue el primero en cargar a Harry, en abrazarlo, la primera palabra de Harry fue "papá" y fue para James. Es tan tuyo como de él—dijo, sonriendo ante el recuerdo de la llegada de Harry, Lily lo observó con el ceño fruncido.

—Eso ya lo sé—se defendió—eso ya lo sé—repitió lo dicho, pero ahora sonó menos real y su voz tembló.

—No —la corrigió Remus, Lily suspiro—no lo sabes, es por eso que actuaste tan despectiva con James, has olvidado que en una relación no hay uno, sino dos. Olvidaste que James es padre de Harry—.

—Pero yo soy su madre, a mí también me pertenece… ¿es tan difícil de entender? Ya te dije que lo sentía, no quise decirle todo lo que le dije a James, simplemente paso. —Remus suspiró y la tomó de la mano.

—Escúchame Lily, y escúchame muy bien. James a veces puede ser idiota e inmaduro cuando quiere, pero ante todo, es un Gryffindor, valiente y osado hasta la medula, es tozudo y lucha con corazón por lo que quiere, daría su vida por sus ideales y por si fuera poco, lo tienes tan idiotizado que besaría el mismo suelo que pisas—Lily no pudo evitar sonreír—te rogó todos estos años por un "sí", por una cita, y tú todos esos años nos has hecho más que darle desaires—Lily se soltó del agarre del licántropo.

—¿A qué viene todo esto Remus? James en aquel momento era un inmaduro, idiota y prepotente, tenía todo el derecho a decirle "No" cuantas veces quisiera—Remus asintió.

—Tienes razón, tú tenías todo el derecho. Pero eso no evita que a James no le doliera, que no sufriera por tus desaires. Siempre te tuvo en un lugar tan alto en su lista de prioridades que jamás se dio por vencido y acepto con entereza todos tus desprecios, todas las veces que te burlaste indiferente de sus sentimientos—Lily suspiró enojada.

—Yo no soy la bruja mala del cuento. ¿De qué otra manera querías que me tomara las muestras de amor de James? En ese tiempo yo no creía ni una palabra de lo que juraba sentía por mí…

—Pero eso no evita que todo fuera real—la interrumpió Remus— James jamás ha dejado de amarte como lo hace. Sí, tal vez la manera en la que te demostró que te quería no fue la mejor, pero fue su manera de expresarse y de ti sólo obtuvo desprecio—Lily bufó enojada.

—¿Y a qué se debe esto? No entiendo que tiene ver la manera en la que yo actuaba con James—Remus asintió para continuar hablando.

—Tiene mucho que ver. James siempre estuvo acostumbrado a estar por debajo de ti, a rogarte a ti, a vivir por ti, a sufrir por ti. No sé exactamente qué fue lo que le dijiste, pero cuando James llego al cuarto se veía realmente mal, ni siquiera creo que vaya a asistir a clases, sólo tomó a Harry y se fue—Lily lo observó con atención y arrepentimiento—tal vez es tiempo de que los papeles se inviertan y tú le pidas perdón a él—concluyó, Lily sintió que el aire abandonaba de golpe sus pulmones.

—Pero… él …yo— balbuceó la pelirroja. Las palabras de Remus la habían desarmado y aunque muy dentro de ella, sabía que Remus tenía razón, una parte de ella, el orgullo tan poco sano que a veces la embargaba, no podía aceptar doblegarse ante nadie, aunque ese nadie fuese James. Remus la volvió a tomar de la mano y la apretó con suavidad.

—Si esperas en este pasillo a que venga James y arregle las cosas contigo terminarías por tener canas. Es hora de que tú des el siguiente paso y te acerques a él—Lily suspiró y Remus soltó su mano, para después levantarse con lentitud, la pelirroja lo observó.

—Me voy Lily, tal vez los elfos se apiaden de mí y me den de comer cuando vaya a las cocinas—Lily lo observó estupefacta, pero después sonrió nerviosa.

—Se supone que tú eres el prefecto, no deberías siquiera saber dónde están las cocinas—Remus le sonrió de lado.

—Ya te lo había dicho, no olvides que también soy un merodeador—le aclaró dándole una sonrisa, para después darse la vuelta y comenzar a alejarse de la muchacha, Lily se levantó.

—¡Remus!—le llamó después de unos segundos y el licántropo se detuvo hasta que su amiga le alcanzo y lo abrazo, Remus le correspondió.

—Gracias— murmuro Lily, separándose de él, el aludido se alzó de hombros y separándose un poco de ella, murmuro un hechizo que hizo que por encima del uniforme de Hogwarts, apareciera una playera, playera que Lily conocía muy bien y que la había hecho sonreír. "¿para cuándo es la boda?" "ya tiene a Harry, ahora sólo les faltan cinco hijos más para que formemos un equipo de Quiddich ¡A trabajar!" Fueron algunas de las frases que Lily alcanzo a leer de la camisa y por alguna extraña razón, aquello le dio fuerzas.

—De nada, ahora sólo depende de ti buscar el perdón de James—la pelirroja asintió—Pero no tardes tanto, porque Sirius está bastante enojado y no dudaría en llevarte a rastras hacía James—Lily suspiró, pero Remus le dio una sonrisa sincera y con una pequeña inclinación de cabeza como despedida, se alejó caminando.

Lily se quedó estática en el pasillo, observando a su amigo alejarse. Sabía que tenía razón, que tenía que pedirle perdón a James y rezar por que la perdonara, pero era difícil cambiar de papel, mostrarse tan débil ante él. Al fin de cuentas, su orgullo Evans era errático y petulante.

Pero también sabía, que se había portado con James de una manera egoísta y quejumbrosa, que había despachado sus sentimientos y sólo había sabido sufrir los suyos. Quería a James, tal vez incluso comenzaba ya a sentir algo más fuerte por él, no podía darse el lujo de olvidarse de él. Remus tenía razón, eran una familia, James y Harry eran su familia. Y ahora que sabía que el pequeño se iría pronto, no podía darse el lujo de alejar a aquello que más amaba.

Es por eso que emprendió el camino, que conjuro un pañuelo y que secando los rastros de lágrimas de sus mejillas comenzó a caminar sin saber muy bien a donde ir, sólo sabía que debía encontrar a James.

""**""""""""

"Tal vez sólo estaba viviendo un horrible sueño y pronto despertaría en su propia ignorancia, en su propia felicidad en la que creía que Harry jamás se iría, en la que pensaba que le pertenecía, que lo tendría toda su vida." Pensó James, que recostado en una de las paredes de la torre de astronomía observaba con especial interés como jugaba Harry, tratando de atrapar la snitch que volaba sobre él, lo iba extrañar, de eso no tenía dudas.

—Aunque sea imposible de creer Harry—dijo, llamando la atención del infante que lo observó con atención— te has vuelto tan parte de mí, de mi vida, que se me hace imposible decirte adiós.

Harry lo observó con ojos curiosos.

—¿Qué tal si nos escapamos?—cuestionó divertido—podemos salir de Hogwarts volando en un terstall. Tengo suficiente dinero para toda una vida, así que viviremos relativamente bien, y aunque Dumbledore nos busque jamás podrá encontrarnos porque actuaremos como perfectos muggles en Canadá o América del Sur.— dijo, divertido de su propia fantasía.

—Entonces tal vez yo les podría acompañar ¿Quién mejor que una hija de muggles para ensañarles a actuar como unos?— James en seguida se tensó, no necesito de nada más para saber que la que hablaba era Lily y con cuidado tomó a Harry entre sus brazos, necesitaba apoyarse en algo para no desmoronarse.

Para Lily en realidad no había sido difícil encontrarlo, había aprendido a conocer a James y sabía que el chico siempre se refugiaba en la torre de astronomía cuando estaba lo suficientemente enojado como para no hablar con nadie.No lo negaría, había ido hacia la torre de astronomía con una confianza casi renovada, segura de que hablar con James sería pan comido, pero ahora que lo observaba abrazado a Harry no sabía cómo comenzar, James no decía nada y si no fuese porque se veía tenso, Lily podría jurar que ni siquiera se había dado cuenta de su presencia, entonces suspirando se dejó caer sobre el suelo frente a James y Harry.

—Tal vez sería mejor ir a Canadá, me han dicho que es un país precioso—dijo, tratando de sonar emocionada, James la observó pero no sonrió y un silencio áspero envolvió a los tres presentes, hasta James suspiró.

—Entonces, tal vez tendríamos que aprender un poco de francés—murmuró, Lily casi brinco de la emoción.

—No sería muy difícil, ya estando allí podremos ir a un estado donde la mayoría hable inglés—James asintió.

—Compraremos una casa con una bonita vista—

—Y un carro, te ensañaré a manejarlo—aportó Lily, James sonrió.

—Aprenderemos a esquiar y viviremos una vida magnates con todo el dinero que poseo—Lily suspiró.

—Sería fantástico, pero no creo que pueda con tanto ocio, tal vez podríair a una universidad de enseñanza y convertirme en profesora—James asintió.

—Entonces yo me dedicaré a trabajar en una tienda de deportes extremos—Lily asintió.

—Nos olvidaremos de Voldemort—dijo la pelirroja

—De Dumbledore—acotó la pelirroja.

—De adioses innecesarios—James sonrió.

—Seremos una familia—concluyó la pelirroja emocionada, James sonrió.

—comenzaré a preparar el traslado de dinero a Canadá—dijo, ella asintió. Y ambos se perdieron en la ilusión que se habían creado pero que sabían que jamás podría hacerse realidad.

Y el silencio lleno de esperanza, comenzó a volverse denso, imposible de soportar.

—Lo siento—murmuró la pelirroja, cuando no pudo soportar más aquel silencio, James abrió los ojos dé la impresión y ella tomó aire. —Lo siento, no quise decir lo que dije de ti James—el aludido bufó, y dejando a un lado a Harry, que observaba a sus padres curioso, observó a Lily.

—No te disculpes, me has dejado muy en claro que eso es lo que piensas de mí—le reprocho y la pelirroja negó al instante.

—¡Ya te dije que no lo quise decir! Estaba tan enojada con todos que simplemente hablé sin pensar—.

—Eso no quita el hecho de que muy inconscientemente pienses eso de mí, yo ya cambie Lily, ya no soy el mismo de antes, pero parece que tú aun no te has dado cuenta—La muchacha suspiro frustrada, ¿Cómo hacerle entender a tamaño tozudo que en realidad no pensaba aquellas cosas que le había gritado?

—¿Sabes?—cuestionó, comenzaba exasperarse—la gente suele decir cosas que no siente ni piensa cuando está enojada. Yo sé que ya no eres el mismo que cuando comenzó el curso, te quiero y eso ya de por si lo cambia todo—James suspiró, ya se había desahogado y ahora de la furia y la melancolía sólo quedaba un pequeño matiz de tristeza, de pura decepción.

—Me dolió Lily, todas aquellas cosas que me gritaste las sentí como verdaderos puñales al corazón—

—Estaba enojada, quería desahogarme y evitar sentir la presión y tensión en la que había caído y encontré un escape a todo eso en ti, no fue lo correcto, eso ya lo sé y me arrepiento terriblemente, yo te quiero James, eso está por encima de cualquier inmadurez o tontería que hagas—concluyó, el aludido cargó de nuevo a Harry y comenzó a hacer figuras con su varita. Su pequeño, rio con diversión y James sonrió con cariño.

—Yo te amo Lily— murmuró el azabache, después de unos minutos, Lily lo observó. —Te amo con cada fibra de mi ser, amo todo lo que te rodea, amo la persona en la que me convierto cuando estoy contigo, amo a Harry que es tan tuyo como mío. Cambié por ti, cambié por mí y cambié por Harry. Te perdono, si eso es lo que buscas, pero no puedo evitar pensar en todo aquello que me dijiste y mi corazón comienza a sentir dudas sobre tus sentimientos hacia mí. Y me pregunto: ¿Cuánto falta para que ese querer que sientes por mí, se convierta en amor?—concluyó sin dejar de divertir a Harry.

Lily no dijo nada, no podía. Porque las palabras de James habían sido reales, había abierto su corazón y expuesto su mayor miedo ante ella. Y lo peor era que tal vez, tenía razón. Entonces, observo al azabache, su cabello alborotado que se agitaba con la suave briza de aire, su sonrisa orgullosa pero sincera, sus pómulos altos, tan comunes en un sangre limpia, su figura estilizada, alta y delgada pero elegante e imponente. James Potter era guapo, muy guapo, era un adolescente que parecía haber madurado de sopetón, pero aún conservaba aquellas formas de ser infantiles, aquellos ojos perlados de diversión, aquella sonrisa de niño que se empeñaba en hacer reír a su pequeño. Sería un grandioso padre, no, ya era un grandioso padre. Y la amaba, que era lo más importante, la amaba con aquella locura verdadera, Lily sabía que junto a él tendría a un verdadero acompañante, alguien que sostendría su mano cuando la vejez y la enfermedad le atraparan, que seguiría viéndola e idolatrándola a pesar de que su figura no fuese la misma, que daría su vida por ella.

Y la verdad la golpeo con tal ímpetu y sorpresa que Lily tuvo que cerrar los ojos, sólo para que, cuando los abriera observara sorprendida y emocionada a James.

—Yo también te amo—aclaró lo más fuerte que pudo y James levanto la cabeza tan rápido, que casi pareció irreal.

—¿Qué has dicho, Lily?—cuestionó, sin creerse aquella confesión de su compañera, y dejando a un lado a Harry, ella sonrió y soltó una risita de alegría.

—¡Que te amo James Potter! ¡Te amo, Merlín!—vociferó, acercándose lo suficiente a él como para besarle con desenfreno, beso que fue correspondido de igual manera, cuando ambos se separaron con las respiraciones agitadas, James la observó emocionado.

—¿Lo dices en serio?—ella asintió y lo tomó por las manos.

—Me di cuenta, que confió en ti, que confió en tu amor puro, en tus sonrisas y promesas. Que confiaría mi vida en ti y que quiero envejecer contigo, que quiero que tengamos a Harry porque es una perfecta combinación de ambos—James sonrió y acercándose a ella la tomó con cuidado por el mentón. Sus labios volvieron a encontrarse, pero ahora bailaron una danza casi mística, lenta y parsimoniosa, una danza que demostraba el amor que ambos habían sentido y que ambos profesaban.

Cuando se separaron, se observaron sonriendo y Harry aplaudió divertido, ambos padres lo observaron y Lily se acercó a él para cargarlo.

—No importa lo que pase, siempre seremos una familia—dijo con Harry en brazos, James asintió y ambos se quedaron callados, disfrutando del momento que se había creado, disfrutando de la compañía del otro.

—Entonces… ¿Canadá?—cuestionó James sonriendo. Lily asintió riendo.

—Canadá—murmuró.

Hola! Ya lo sé, un poco tarde, pero las musas parecieron abandonarme y como lo dije a Caro, -Mi beta, por cierto… Muchas gracias por continuar ayudándome Caro!— mis musas tomaron unas vacaciones y ni con mi adorada música, no los días lluviosos regresaron, así que si alguno de ustedes está dispuesto a prestarme sus musas se lo agradecería, sólo díganme con que se inspiran, jaja.

En fin, tratare de subir pronto el siguiente capítulo, tal vez la siguiente semana, aunque no puedo prometer nada porque estoy en semana de exámenes y me está asfixiando y desesperando, geometría analítica fue mi dolor de cabeza del lunes y hoy fue física II, pero bueno.

Antes de irme… ¡Comenten! El anterior capítulo sólo recibí cuatro comentarios (Gracias de nuevo!) ¿Qué no les ha gustado del rumbo que ha tomado la historia?… Una de las razones por las que también demore.

Cuídense!