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Historia 81837 — capítulo 4

Gracias a todos aquellos lectores que me comentaron, como lo he hecho, este capítulo va dedicado a:

mariianna

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Capítulo 4: Con que te llamas Harry ¿he?

La mañana llego más pronto de lo que les hubiese gustado a los merodeadores… el sol entraba por la claraboya que se encontraba frente a la cama de Remus (era el del sueño menos pesado) que cansado llevaba varios minutos moviéndose, claramente tratando de evitar abrir los ojos, pero después de moverse hacia la izquierda, abrutadamente lanzo un suspiro frustrado y abrió los ojos acostumbrándose a la luz para, después de unos breves segundos sentarse y estirarse con cierta parsimonia, mientras recorría las cortinas de su cama adorcelada con ayuda de su barita.

Para después ponerse a observar la habitación; más desastrosa que otras veces, llenas de cosas de bebé tiradas alrededor… ¡vaya! Aun se le hacía imposible creer que un bebé pudiera siquiera haber viajado en el tiempo tantos años, porque parecía tener entre uno o dos años ¿de qué año vendría? Entonces estirándose se levantó para acercarse a la cama de su izquierda donde su gordo y bajito amigo dormía con la boca abierta.

-¡Peter! ¡Despierta!—grito zarandeándolo con cierta brusquedad. Y después de unos minutos Peter comenzó a moverse, hasta que abrió los ojitos de ratón negros con un poco de esfuerzo.

— ¿Lunático? ¿Ya amaneció?—murmuro con una voz aún más chillona mientras trataba de sentarse en su cama; el aludido asintió alejándose hacia la cama de Sirius y, recorriendo las sabanas hizo lo mismo que con colagusano, seguro de que no pasaría nada porque Sirius parecía como muerto, entonces suspirando apunto a su amigo con su varita.

— ¡Agua menti!—grito, mientras un chorro de agua salía disparada de su varita hacia el ojigrís que con un grito se despertó y de sopetón se sentó en la cama, tratando de taparse con ambas manos del agua, que aun duro unos cuantos segundos más en mojarle.

— ¿Qué te pasa lunático?—grito un muy hastiado Sirius mientras tomaba su almohada (algo mojada) y en un movimiento brusco la lanzaba contra su "querido" amigo, que preparado para las represarías de Sirius la esquivo de forma impecable.

— No hay otra manera de despertarte amigo, y di que fui bueno contigo las otras dos opciones eran un sonorus directamente a tu oreja o un levicorpus de cinco segundos donde acabarías cayendo de cabeza al duro y frio suelo—Sirius rezongo.

— ¡Me podrías haber matado!—Remus rio divertido.

— Podría haberlo hecho, pero no hice; en todo caso lo mejor sería que te levantes y te cambies, lo más seguro es que ya vayamos tarde—Sirius comenzó a refunfuñar.

— Si ayer alguien no me hubiera despertado con su llanto y gritos…— decía sin parar, mientras Remus solo rodaba los ojos.

— ¡Chicos!—llamo la vocecita chillona de su amigo, interrumpiendo a Sirius y Remus que al voltear, observaron a colagusano sonriendo junto a la cama de James. Pronto ambos merodeadores se acercaron y sin poderlo evitar correspondieron a la sonrisa, y es que la imagen era de los más sensitiva. Padre e hijo (James y Harry) dormían profundamente en la cama adorcelada de una manera de lo más tierna… resumiendo, el pequeño bebé estaba acostado en el pecho de James, respirando tranquilamente mientras él, con una mano abrazaba al cuerpecito.

— ¡Diablos! Debería de comprarme una cámara ¿me prestas dinero Lunático?—cuestiono Sirius, el aludido rodo los ojos para después acercarse a su baúl y sacar una enorme cámara negra.

— Cuídala—dijo mientras se la pasaba a un Sirius emocionado.

— ¿Desde cuando tienes esta cosa lunático?—el muchacho se alzó de hombros restándole importancia. Sirius no se la pensó dos veces y empezó a rodear la cama sosteniendo la cámara, con una mirada pensativa.

— ¿Qué estás haciendo canuto?—cuestiono Peter, observándolo.

— Buscando la mejor luz; si me dedicare a fotografiar estos cursis pero divertidos momentos deben de ser perfectos como todo lo que yo hago—Remus suspiro.

— ¡No hay tiempo canuto! ¡Toma la maldita fotografía y despertemos a Cornamenta!—Sirius lanzo una carcajada.

— ¿El perfecto prefecto maldiciendo?—cuestiono en tono burlon, pero cuando vio que Remus se acercaba bastante hastiado rápidamente tomo la foto sin fijarse mucho en "la luz".

Después de unos momentos la fotografía instantánea salió y Sirius sin ninguna prisa se dedicó a observarla (posterior a haberle hecho el hechizo para que se moviera) junto a colagusano que ignorando la pelea de sus amigos ya se había cambiado, Remus rodo los ojos y se alejó para seguir el ejemplo de su amigo y cambiarse diciéndole a Sirius que despertase a James.

— ¿No es cursi nuestro amigo?—murmuro Sirius a Colagusano que asentía a todo lo que Sirius le decía, pronto Remus salió del baño.

— ¡¿No has despertado a James?—grito observando enojado a Sirius.

— ¿Eh?... se me olvido—Remus tuvo que detenerse a respirar para tranquilizarse.

— Eres imposible...—murmuró, para después alejarse y acercarse a la cama de James y sonriendo una vez más ante la escena, cargo a Harry con cuidado para ponerlo en la otra cama. Y hacerle a James lo que habia hecho con Sirius para despertarlo (lanzarle agua). Y como presagio, cuando el agua llego a su objetivo el muchacho se sentó espantado gritando obscenidades, cuando el agua dejo de caer, James observo enojado al licántropo.

— ¡Estás loco natiko!—Sirius que junto a Colagusano observaban la escena divertido, levanto una ceja en señal de duda.

— ¿Natiko?—cuestiono aguantando la risa ya que Remus lo observaba enojado.

— No debes de despertar así a la gente… así que no pienso pedirte perdón ni nada por el estilo por decirte Natiko pero no fue idea mía, ayer mini cornamenta te llamo así… ¡o Merlín! ¿Dónde está?—Remus apunto a la otra cama y cuando James diviso a su hijo dormido suspiro y se irguió para cambiarse de ropa.

— ¿Harry me reconoce?—observó Remus sorprendido, James no pudo evitar sonreírle.

— Sí, ayer estuvimos hablando y te menciono—Remus no pudo evitar sonreír.

— No te emociones Lunático que Harry también ha de haber hablado de mi ¿verdad Corn?—James asintió.

— Oh si, hablo de "pedito" también—Remus no pudo evitar soltar una carcajada mientras observaba a Sirius murmurar algo que sonó como "ningún desecho humano"

— ¿Y… y de mí también hablo Cornamenta?—preguntó Peter emocionado y James no tuvo corazón de decirle que Harry no lo quería como a sus otros dos amigos.

— oh si, también te menciono—termino mientras se acomodaba la corbata de su uniforme—pero será mejor que nos vayamos—Remus negó mientras se acercaba a la pila de Ropa del bebe que Sirius había desordenado.

— No podemos despertarlo, es mejor esperar hasta que él se despierte , si no estará molesto todo el día, por ende, no podemos cambiarlo—continuó hablando mientras sacaba del montón de cosas, unos cuantos cambios de ropa, unos frascos, pañales, juguetes… acomodándolos en una bolsa grande de color azul, que parecía no tener fondo.

— ¡No me digas que todo eso necesita Jady Yens!—vociferó Sirius obteniendo de su amigo solo un seco asentimiento.

— Cárgalo con cuidado Cornamenta, que no se despierte—decía Remus, mientras le pasaba una tela gruesa de color marrón (bastante fea, cabía señalar) que parecía tener forma de semilla y terminaba en unos cordones gruesos.

— ¿Qué es eso?—cuestiono James alejándose de la "tela", Remus suspiro enojado y parándose se la acomodo a su amigo, de una forma cruzada, y tomando con mucho cuidado al bebe lo acomodo en la extraña cosa. Colagusano y Sirius no pudieron evitar soltar unas pequeñas risas, James se veía de lo más cómico. Y ciertamente el aludido no parecía muy cómodo, pero no dijo nada a sabiendas que la paciencia de Remus tenía limite y no quería despertar al bebe, que se había acomodado en la extraña tela.

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Lily ya se encontraba bastante desesperada y harta de estar sentada en el sillón rojo de la sala común, esperando a sus "dolores de cabeza", ¡no podía creer que tardaran tanto! Porque aunque le costaba creerlo, no confiaba casi nada en Potter ni en sus amigos (excepto tal vez Remus) como para dejarlos al cuidado de un bebé. Y no era cualquier bebé ¡si no su propio hijo! Porque aunque le resultaba un poco chocante y hasta cierto punto bizarro que el padre de SU hijo fuera Potter, no podía negar que ya amaba al niño.

Y como no, si era una ternura muy mona. Ella nunca había soñado con ser madre tan pronto, y aunque técnicamente aun no lo era no podía dejar de sonreír ante la idea, su instinto maternal había salido a flote y el niño se había ganado un enorme lugar en su corazón, con sus hermosos ojos verdes (iguales a los suyos) pero con el brillo de inocencia y tranquilidad que podría obsérvalos por horas… ¿Dónde estaría Potter y sus amigos? De verdad que se estaba poniendo nerviosa; y justo cuando se disponía a subir; los observo bajar por las escaleras que conducían a los cuartos de los hombres hablando entre susurros, pronto se levantó y empezó a buscar a su bebé y como lo esperaba, iba con su padre (¡cielos! Aun podía sentir escalofríos cada vez que mencionaba esa parte de la historia) que ¿cargaba? al niño, visiblemente incomodo, y como no, ¡Merlín! Que la cosa en la que traía cargado a su Bebé no parecía muy masculina.

James empezó a observar el lugar hasta que dio con la pelirroja y con pasos más apresurados se acercó hacia ella, seguido por sus amigos.

— ¡Evans!—dijo en forma de saludo, ella solo inclino la cabeza y sonriendo se acercó para observar a su bebe, y aunque las ganas de cargarlo eran tremendas, no tuvo corazón para sacarlo de su cálida estancia.

— ¡vaya Potter! Sí que te vez masculino hoy—ironizo la pelirroja, sin poderlo evitar mientras soltaba unas cuantas risitas sofocadas, acompañada por las risas de los amigos de Potter.

—ja ja, que graciosa Evans—dijo James enojado que caminaba hacia la salida de la sala común pronto seguido por sus amigos y Lily.

— ¿No les parece que este lugar se encuentra un tanto abandonado?—cuestiono Sirius y Lily se tragó el insulto que amenazaba por salir de sus labios optando por un comentario más ingenioso.

— Me sorprende tu capacidad deductiva Black, no sabía que razonaras tan hábilmente—Sirius soltó un bufido y la chica solo sonrió. Pronto se alejaron del retrato de la dama gorda y caminaron hacia el gran salón.—bueno, tardaron demasiado, todos se encuentran almorzando, al menos me merecía burlarme de ti—aclaró la pelirroja que caminaba a unos pasos de James quien algo enojado, no les hizo gran caso y sin detenerse a pensar entro al gran comedor, que se encontraba repleto ya de estudiantes, platicando entre ellos cómodamente, pero poco a poco su atención se vio reflejada hacia James que aun traía puesto la "extraña tela", sus amigos entraron después de unos segundos y se quedaron observando por un momento a los estudiantes, que no hacían nada más que observar a James, que ya se encontraba bastante incómodo. Pronto risitas (provenientes de los slytherin y unos cuantos rezagados de Ravenclaw) empezaron a llenar el lugar, Sirius lanzo una mirada fulminante a las mesas, pero estas no hicieron gran caso. James quien se encontraba bastante incomodo se llenó de furia, y hubiese corrido si no es porque el pequeño cuerpo de su hijo del futuro se empezó a mover. El chico dejo de observar a sus "enemigos" y miro al bebe, que después de unos segundos de moverse sin parar abrió sus ojitos curiosos, quien al ver a su padre sonrió y levanto sus manitas, James, ajeno a su alrededor saco al pequeño, ganándose una exclamación de sorpresa de todo el comedor, que observando todo no le encontraban ni pies ni cabeza.

— Hola ¿Cómo amaneciste?—pregunto haciendo eco en el silencioso comedor, el niño sonrió.

— Mien—dijo mientras observaba a su alrededor, captando la mirada de más de uno de los adolescentes que se encontraban allí sentados, y sintiéndose intimidado abrazo a James escondiendo su carita entre sus ropas.

— Jóvenes, me gustaría que tomaran asiento—dijo el anciano director, que observaba a los adolescentes bastante tranquilo.

— Vamos cornamenta—aconsejó Sirius, tomando por el codo a James y llevándolo hacia la mesa de Gryffindor, con la mirada de todo el comedor aun puesta en ellos, pronto se sentaron en su lugar habitual (justo en medio de la enorme mesa) seguidos de cerca por Lily que tomo lugar a un lado de James y Remus y Peter se sentaron delante de ellos. Dejando aún más confundidos al gran comedor. Sirius encogiéndose de hombros comenzó a comer un enorme pedazo de pollo seguido un poco después, por sus amigos.

— Esto es tan incómodo—dijo Peter en un susurro, sus amigos asintieron.

— No te preocupes Cornamenta, los slytherin la pagaran— aseveró Sirius y el chico solo asintió un poco más calmado cuando de pronto sintió que la personita que se escondió en su capa, se movía un poco, James observó al gran comedor y después a sus amigos desesperado. Sabía lo que iba a pasar, y tenía miedo de que la atención de nuevo se centrara en él.

Y entonces, sus pesadillas se volvieron realidad cuando un llanto estrepitoso inundo el lugar. Lo estudiantes no tardaron en escuchar el sonido y cuando lo hicieron observaron a James y al bebé. Pronto en el salón el único sonido que se escuchaba eran los sollozos estridentes, Lily consiente de la tensión que es estaba creando le dio un codazo a James, que sin poderlo evitar sonrió, para después suspirar y observar al bebé con rebelde cabello azabache. En el lugar se escuchó de nuevo un jadeo general.

— Ya bebé, tranquilízate—dijo en susurros, pronto el extraño niño se tranquilo y observo a su papa.

— Hame—dijo aun haciendo pucheritos, el muchacho asintió mientras lo sentaba en la mesa.

— ¿Remus?—llamó James y su amigo asintió y murmurando un "accio" un gran bolso azul pasó volando hasta llegar a las manos del licántropo. Quien, ignorando las miradas del comedor sacaba una botella con un gran chupete, para después abrirlo y llenarlo de la jarra de leche que se encontraba a su lado, calentarlo con su varita y pasárselo a James.

— Toma—dijo James entregándole el biberón al bebé, sintiéndose realmente estúpido, pero al niño pareció no importarle y sonriendo empezó a tomar la leche mientras se acurrucaba en el regazo de su padre. Pasaron unos cuantos minutos y nadie parecía hablar, observando aun al bebé, como si en cualquier momento fuese a desaparecer.

— ¡Ya basta!—vociferó un hastiado Sirius, gritándole al gran comedor— ¡dejen de observar al niño chino de ese modo, porque estoy seguro que no es el primer bebe que ven en sus vidas!—acabo lanzando una mirada enojada a todos en general.

— Gracias por su comentario señor Black, ahora si me permite yo me encargare del asunto—agradeció Dumbledore, llamando la atención de todo el comedor—veo que ya se dieron cuenta de nuestro nuevo invitado, él se quedara con nosotros este año y aunque es algo muy privado creo que es justo que ustedes lo sepan para que entiendan la historia perfectamente—aclaró mientras le lanzaba una mirada al bebé—el pequeño es pariente consanguíneo lejano del señor Potter. Pero por desgracia el niño perdió a sus padres en un ataque por mortifagos hace unos días, y el único que tenía y podía hacerse cargo del niño era su padrino "el señor Potter" él bebe no tiene otro lugar a donde ir, y por lo tanto se le dará un permiso especial al joven Potter para cuidarlo, así que les pido a todos ustedes un favor: actúen normal, el niño ya ha sufrido demasiado, y para que todo resulte más fácil le he pedido a la señorita Evans que les ayude—termino el anciano director sentándose en su silla. El comedor por un momento siguió en silencio hasta que pronto se empezó a llenar de murmullos, y aunque la gente seguía lanzando miradas furtivas al bebé habían vuelto a sus pláticas normales.

— ¡Se parece mucho a ti James!—dijo una muchacha sentada a unas sillas de él, que pronto la reconoció como la cazadora del equipo del equipo de Quidditch de gryffindor.

— Gracias Hanna—dijo sin prestarle mucha atención, la muchacha se quedó callada, esperando algo más, pero cuando se sintió ignorada bufo y se dio la vuela para platicar con el chico sentado a su lado.

— Al menos un punto de este loco plan está hecho, todos se han enterado ya del bebé—dijo Colagusano, Sirius arrugo el ceño.

— Se llama Hady Yens alias niño chino, no bebé—aclaró mientras se ganaba un manotazo de la pelirroja.

— ¡Él no puede hablar bien! Es más que obvio que no puedo pronunciar su nombre correctamente, ¿Cómo creen que se llame?—cuestiono de repente con el ceño algo fruncido.

— Es obvio que Harvi—razonó Colagusano como si se hubiese ganado un premio, feliz de descubrir el misterio, Sirius y Remus rieron mientras los padres negaron.

— ¡No llamaría nunca a mi hijo así!—aclaro James rojo e indignado. Colagusano asintió.

— Claro Cornamenta, perdón—Remus le palmeo la espalda para tranquilizarlo.

— ¿Será Harold?—adivinó Sirius.

— Honestamente Black, me sorprende tus deducciones, porque ¿en qué rayos se parecen Hady y Harold?—el chico se puso algo rojo pero gruñendo mordió el pedazo de pollo.

— Entonces llamémoslo Sirius, no podría tener mejor nombre que ese—la pelirroja lo fulmino con la mirada.

— ¡Ni loca le pondría tu nombre a mi hijo Black!—pero rápidamente se cayó cuando escucho que Remus le susurro un "no hables tan fuerte Lily"—ten tus propios hijos, no creo que sea tan difícil, con la fama que tienes —el chico la observo enojado.

— Pues aquí el padre de TU hijo no se queda atrás—susurro el chico y James quien se mantenía al margen de la pelea lanzo una mirada un tanto despectiva a su amigo.

— Yo dejaría todo por mi pelirroja, es más, si me lo pidiera me volvería un hombre casto—sus amigos soltaron unas carcajadas, mientras Lily se ponía un poco roja de la furia.

— Pues casto, no creo que llegues a ser nunca amigo, ¿si no como se engendraría el pequeñín de Sirius?—aclaró Sirius mientras se servía más comida en su plato, divertido por la incomodidad de los dos padres.

— Yo nuca… Potter y yo…—decía Lily sin saber cómo terminar las frases.

— Tranquila Lily, olvidémonos de ese comentario y concentrémonos en el nombre del niño—dijo Remus que aunque divertido sentía lastima por la incomodidad naciente de los dos padres. La chica suspiro y asintió.

— No se llamara como el idiota—dijo en un susurro observando a Sirius, por un momento nadie hablo hasta la chica salto en su asiento emocionad — ¡ya sé cómo se llama!—los cuatro merodeadores la observaron entusiasmados — ¿Cómo no se me ocurrió antes? ¡Dios mío que es tan obvio!—los adolescentes la observaban atentamente—siempre me ha gustado ese nombre… aunque es bastante obvio que tú me dejaras ponérselo Potter… bueno tampoco es como si me importara tu opinión pero…— fue cortada por un enojado Sirius.

— ¡Ya dilo Evans!—la chica le lanzo una mirada severa para después observar al niño y sonreír.

— Su nombre es Harry—los chicos después de pensarlo un momento asintieron de acuerdo con lo dicho por la pelirroja.

— Con que te llamas Harry ¿he?—dijo James al niño que se encontraba aun tomando la leche.

— A mí me gusta más Sirius—gestiono Sirius por lo bajo.

— Eso resuelve el misterio de "Hady", pero ¿Yenz?— acotó Colagusano, Remus sonrió.

— Ese es bastante fácil, ¿Qué no lo ven?—cuestionó Remus, sus amigos negaron y el chico suspiró—se llama James, Harry James—al aludido le brillaron los ojos y Lily lanzo un suspiro.

— Supongo que no pude competir contra tu egocentrismo—el muchacho no le hizo mucho caso ya que al instante el pequeño se enderezo y cauteloso observo el lugar aventando el biberón a un lado.

— Quedo—dijo mientras apuntaba a un gran tazón que contenía puré de papas. James sonrió y pasándoselo a su madre que al instante le acaricio la rebelde mata de cabellos le sirvió un poco del puré.

— ¿Quieres que te lo de yo?—dijo James que ya se disponía a llenar una cuchara, él bebe negó.

—yo sodito—su papá rio y le acerco el plato.

— ¿Harry?—le llamó Sirius mientras se acercaba al niño que feliz había dejado la cuchara a un lado y tenía todos los dedos y la cara sucia, el niño lo observo — ¿Te gustaría cambiarte de nombre? Harry es demasiado aburrido, no tiene estilo, en cambio Sirius es un nombre alto, sexy y de poder—el niño no le contesto al instante.

— ¿Sidus?—el muchacho asintió emocionado y el pequeño arrugo el ceño—no—Sus amigos rieron divertidos.

— ¿Por qué no? Harry es feo y James se escucha fofo y antiguo, sin ofender amigo—dijo el chico lanzándole una rápida mirada a James. El niño sonrió y con su manita le embarro algo de puré de papa en la cara al chico que solo hizo una mueca pero no se alejó.

— pedito—dijo sonriendo y Sirius solo arrugo el ceño ignorando las risas de sus amigos—Sidus es feo—eso fue más de lo que pudieron soportar los 3 merodeadores y Lily que empezaron a reír a carcajadas llamando la atención de unos cuantos, el aludido se alejó del bebe enojado mientras tomaba una servilleta y se limpiaba mascullando cosas sin sentido.

— Oh mi niño, eres tan inteligente—dijo Lily aun riendo, él bebe solo sonrió.

— Eso es Harry, no dejes que se metan con mi nombre—dijo James alborotándole el cabello. Lily negó con la cabeza mientras el niño hacia el plato a un lado y se limpiaba las manitas en la bata que había dejado de ser blanca. Pronto el gran comedor empezó a quedarse vacío y en unos minutos solo unos rezagados seguían en su lugar. Lily suspirando empezó a limpiar al bebe con una servilleta.

— Será mejor irnos—dijo Remus mientras se erguía y le daba la pañalera/bolsa a James.

— ¿Qué hago con esto Lunático?—dijo el chico

— Colgártela, será un nuevo accesorio para tu masculinidad—dijo Remus con una sonrisa, el muchacho aventó la bolsa a la mesa.

— ¿No dejaras que Lily la cargue verdad?—el azabache lanzo un bufido—y ya te puedes quitar eso, no creo que lo necesitemos por ahora—Termino Remus apuntando a la "extraña tela" que aun traía colgada James. El muchacho rápidamente se quitó la cosa y haciéndola una bola la aventó a la bolsa, aun maldiciendo por lo bajo mientras se la colgaba.

— ¡Esperen!—dijo Lily mientras se erguía con el niño aun que cambiar a Harry, no puede andar así—Remus observo a su alrededor.

— Tenemos transformación Lily, y ya es muy tarde, cuando acabe la clase vamos a cambiarlo, recuerda que el director dijo que esto no interferiría en sus estudios—la chica observo al bebe que ni cuenta se había dado de lo sucio que andaba y jugaba con un mechón del pelo de su madre.

— Vamos Evans—dijo Peter, la muchacha arrugo el ceño y suspirando empezó a caminar hacia la salida con el niño aun en brazos.

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Los pasillos ya se encontraban solitarios, todos los estudiantes se encontraban en clases menos (por supuesto) los famosos merodeadores y la temperamental pelirroja que caminaban a pasos rápidos hacia el aula de transformación.

— McGonagall nos va a matar—dijo Sirius mientras se paraba frente a la puerta del aula esperando a sus amigos.

— Ciertamente, está siendo un poco exagerado señor Black, me saca de quicio pero no quiero una sentencia en Azcaban—dijo una bruja de mirada severa, y sombrero torcido que había abierto las puertas del aula y observaba a los muchachos.

— Lamentamos la tardanza profesora—Dijo Remus y la severa maestra observo a sus estudiantes hasta que su vista llego al bebe que observaba a la bruja sonriendo, la mujer no pudo evitar sonreír también llamando la atención de los merodeadores, la bruja observo el aula y a sus estudiantes que escuchaban con atención la plática y después de suspirar cerró la puerta del aula.

— El director me dijo la verdad—y a los muchachos se les fue el color-aún sigo sin creérmelo, es inverosímil—los cinco estudiantes asintieron—pero parece aún más increíble que al final la señorita Evans le hiciera caso señor Potter—la chica bajo la cabeza un poco avergonzada y James sonrió encantado.

—- ¿a qué si profesora? Yo sabía que la pelirroja acabaría dándose cuenta que somos el uno para el otro—dijo el azabache.

— Aun dudo de la salud mental de mi yo futuro Potter, no te emociones—dijo la pelirroja y los labios delgados de la profesora se curvaron en una imperceptible sonrisa mientras observaba al niño.

— Se parece mucho a usted señor Potter, pero tiene los ojos de la señorita Evans ¿Cómo se llama?—dijo observando a los chicos.

— Gracias profesora—dijo Lily sonriendo—se llama Harry—la bruja asintió y por un momento sus ojos se aguadaron, le tenía mucho aprecio a Lily Evans, era la bruja más inteligente de su generación y aparte de eso una persona muy humana. No podía estar más feliz por su futuro, porque aunque James Potter era una persona traviesa, inmadura y con cierto ego algo elevado, era un gran muchacho con una gran familia y valores. El pequeño Harry no podría tener a mejores padres…

— Será mejor que entremos jóvenes, este vez no habrá suspensión pero procuren no llegar tarde a mis clases en un futuro—los adolescentes asintieron mientras la bruja entraba en clase seguida por los adolescentes.

Vaya que el día seria pesado…

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Ya sé, el capítulo no es ni por asomo largo, pero la semana pasada se me presento la oportunidad de leer 4 de libros de la hepatología de las crónicas de Narnia. Y como desde pequeña quería leerlos no desaproveche la oportunidad. Y vaya que no me arrepiento son hermosos y tan inocentes…. Con la magia y la esperanza que a muchos de nosotros nos faltan…

Pero bueno, espero no haberlos decepcionarlos (tanto), el capítulo estuvo algo flogin, ya lo sé pero el siguiente será mejor… pude habérselos hecho más largo pero eso significaba que duraría más en subir el capi y eso no me gusta mucho…

Por cierto, y antes de que me vaya gracias a los 44 favoritos!!