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Historia 81837 — capítulo 5

Hola de nuevo amados lectores!!

Salido del horno aquí está un nuevo capítulo (ejem. Siento la tardanza)

Y como no, el capítulo va dedicado a las 12 personas que desperdiciaron unos minutos de su vida para comentarme (lo sé, soy un tanto exagerada):

(x2)

Capítulo 4: ¡Suéltame Remus! ¡Potter acaba de decir que perdió a mi bebe, lo voy a matar!

— ¡Yo he recordado Albus!—gritó una bruja de mirada severa que entro sin tocar a la puerta, sobresaltando al anciano director que sentado meditaba. La bruja lo observó preocupada para después comenzar a dar vueltas por la enorme dirección llena de todo tipo de objetos brillantes.

— ¿A qué te refieres Minerva?—preguntó el anciano arrugando un poco el ceño, pero con una voz más bien calmada y serena. La bruja paro en seco y lo observó por unos minutos hasta que sus ojos se empezaron a poner acuosos, pero como mujer fuerte que era, negó lentamente y suspiro.

— Estaba revisando algunos ensayos de mis séptimos años…— dijó apenas en un susurro—yo nunca… a mí nunca me había pasado nada así, ha sido una de las sensaciones más raras que he vivido, sentí como… como si despertara de un sueño... como estar en un pensadero, simplemente mi mente se abrió y recordé Albus; yo recordé algo que jamás había vivido pero aun así ahora estoy segura que lo hice... primero recordé estar contigo mientras me explicabas al inusual viajero en el tiempo y... y después los vi, me refiero a Lily y James Potter, junto con Black, Lupin y Pettiwre, llegando tarde a mis clases y… ¡oh cielos Albus! Ahí estaba Harry Potter con ellos…— acabó cortándose de golpe mientras palidecía y tomaba asiento frente al director, que con los ojos entrecerrados observo a la profesora.

— Yo también he estado recordando, supongo que conforme pasen los hechos nosotros iremos recordando—aclaró en tono más bien afable y tranquilo, la bruja bufó.

— ¿Qué vamos a hacer? ¡Esto está mal! ¡Por Melin, Harry Potter es un bebe, un bebe que de alguna manera viajo al pasado! Esto es antinatural, jamás debió de haber pasado…— el anciano levanto una mano haciéndola callar y suspiró.

— Yo también me encuentro muy preocupado mi querida Minerva, todo esto ya ha pasado… o pasara o está pasando... vaya ¡que interesante es el sentido del tiempo en este tipo de circunstancias!—la bruja bufó y el anciano sonrió—no hay nada que podamos hacer, lo único que nos queda es confiar en nosotros mismos del pasado—la bruja alzo una ceja al escuchar en tono afable del director.

— Parece que toda la cuestión te divierte Albus—dijo un poco indignada. El aciano suspiro y junto ambas manos.

— No te negare que esto es muy interesante, pero no debes de estresarte Minerva, nos conozco y sé que somos totalmente capaces de arreglar el problema y mandar al pequeño Harry a su tiempo, ósea a éste—la mujer suspiró—pero el pequeño Harry acaba de perder a sus padres, se ha quedado solo en el mundo y Hogwarts es un lugar muy seguro, deja de pensar en alteraciones a la línea del tiempo… lo del niño Harry tenía que suceder para que esto pasara, quiero decir, nuestro presente. Recuerda que todo tiene una razón, lo que paso allá... en el pasado es la base de nuestro presente como realidad… Además, Harry se ha quedado solo en el mundo y sus padres disfrutaron tan poco de la paternidad y maternidad respectivamente, que creo que los tres se merecen por lo menos unos cuantos días como familia, porque cuando Harry vuelva ya nada será igual—terminó observando a la bruja que después de bajar la cabeza asintió.

-tal vez tenga razón—dijo.

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James observo al pequeño bebe jugando en el suelo divertido, con unas piezas de madera. No podía dejar de sentir que vivía un sueño, se le hacía imposible que ese niño fuera su hijo, y no porque no le gustaran los bebés, sino más bien porque él era una persona irresponsable y de alguna manera, la llegada del bebé lo había hecho madurar (vale, que tal vez exageraba), había sido tan repentino que nunca sintió el cambio pero estaba seguro que a una horas de conocer a su hijo, daría la vida por él.

— ¡James!—escuchó que alguien le medio gritaba/susurraba a su lado y sobresaltándose levantó la cabeza para observar que toda la clase lo miraba divertida.

— Veo que por fin ha decido prestar atención a mi clase ¿podría contestarme la pregunta que llevo formulándole como por diez minutos?—cuestionó una furica Minerva. James observó a canuto al lado de él que sólo de dedico una pequeña risita.

— Lo lamento profesora, me distraje no escuche lo que me pregunto—la maestra frunció los labios enojada.

— Eso es evidente Potter, ahora como veo que no le interesa mi clase ¿Por qué no nos hace el favor de abandonar el aula?—el muchacho suspiró ¡fantástico! Y viendo que no había otra opción, tomo al pequeño que rápidamente se acurruco en su pecho y comenzó a caminar hacia la puerta.

— Y señor Potter—dijo la profesora haciendo que James que ya se encontraba abriendo la puerta la observara—para la siguiente clase me gustaría que me hiciera 4 pergaminos sobre la transformación humana a animal—el muchacho no pudo evitar sonreír en su interior y asintiendo abandono el aula.

Los pasillos del castillo se sentían inusualmente solos y algo oscuros mientras un muchacho de rebelde cabello azabache junto con un bebe en manos caminaba tarareando una canción.

— Quién lo diría Harry, por tu culpa me han sacado de clases—dijo sonriendo, él bebe solamente rio divertido—pero no te preocupes, iremos al lago y escogeremos un grande y frondoso árbol donde podamos sentarnos y dormir un poco.

— ¿Mamá?—preguntó el pequeño, después de unos cuantos minutos caminando y James sin poderlo evitar sonrió.

— Oh pronto vendrá, y tú jugaras y te divertirás con canuto y lunático, por cierto Harry aún no me has dicho que te hizo colagusano para que no lo quieras, él no es tan malo, puede que a veces sea insoportable y chille como una mujer menopaúsica, pero no es malo, ¿Por qué no te gusta?—el niño se quedó callado y James casi se rio de la ironía, hablando con un bebe de esa manera le causaba algo de gracia. Pronto llegaron al lago y James observando el lugar, sonrió y se dirigió a un muy frondoso árbol, donde suspirando tomó asiento con su hijo aun en brazos.

— En el lago vive un calamar gigante cervatillo, pero tú no tienes por qué temer, Hogwarts es un lugar lleno de magia— dijo James mientras acomodaba al pequeño en el pasto viendo como empezaba a jugar con sus manitas.—eres muy pequeño, pero como MI hijo, sin presiones Harry, espero que seas todo un merodeador…— acabó James en un suspiro mientras se acomodaba mejor, observando al pequeño niño, no había dormido mucho la noche pasada y sus parpados comenzaban a sentirse pesados. Es más, todo su cuerpo parecía más ligero… pronto dando una última mirada al bebé, quedó totalmente dormido.

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— ¡James!—gritó una voz, que al principio se escuchó lejana pero que poco a poco fue ganando a la inconciencia y el muchacho aun un poco modorro supo en seguida que quien gritaba era era Lunático y con pesadez comenzó a abrir los ojos, sólo para encontrarse con la mirada preocupada del licántropo y Canuto, la mirada colérica de Lily y la mirada más bien estúpida de colagusano.

…

— ¿Qué paso?—dijo de repente alarmado, Remus comenzó a alejarse él. Para dar paso a la enfadada pelirroja, que sin prevenir, lo tomó de las solapas de la túnica acercándose bruscamente a su cara.

— Vaya Evans, hay mejores formas para llamar mi atención, no recurras a la violencia para acercarte de está manera a mí—dijo sonriendo pero pronto palideció cuando la chica la lanzó una mirada fría y asesina.

— ¿Dónde has dejado a mi bebe Potter?—dijo en un susurro amenazador. James palideció aún más y de repente comenzó a sentirse asfixiado y con cierta brusquedad se levantó haciendo que la pelirroja se alejara unos pasos de él, y se cruzara de brazos. El chico por primera vez la ignoro y comenzó a buscar a su alrededor… ¡no podía ser posible! ¿Acaso había perdido a su hijo? ¡No! Él tendría que estar aquí, lo último que recordaba era haberlo visto jugar con la tierra y el pasto…

— ¿Y bien Potter?—dijo Lily un poco más calmada pero aun amenazante, el chico por primera vez observó a la pelirroja y sin poderlo evitar tragó en seco al captar su mirada.

— yo… yo no sé—dijo apenas en un susurró y Lily al escucharlo empezó a enrojecer.

— ¿A qué te refieres con eso Potter?—murmuró la chica con un susurro estrangulado, consiente de la fuerza que estaba haciendo para mantener la paz.

— Yo, él… nosotros estábamos… ¡él estaba aquí sentado Evans!—dijo mientras apuntaba a un lado suyo—yo me quedé dormido y ahora no sé dónde está—por un minuto la chica sólo se dedicó a observarlo y sin siquiera meditarlo, con un grito nada femenino, se abalanzo como leona enfadada hacia él, golpeándolo con ambos puños, James, sorprendido por la reacción nada propia de la chica no hizo intentos de defenderse hasta que después de varios golpes se cubrió con ambas manos.

— ¡Detente Lily!—vociferó Remus, que después de shock inicial corrió hacia la pelirroja tratando de calmarla, Colagusano no hacía más que abrir y cerrar la boca y Sirius que un poco divertido sacó la cámara que le había prestado Remus y aprovechando todo el caos tomo una foto de la situación; empezando por un pálido y demacrado James, que herido hacía muecas de dolor cubriéndose con ambas manos, seguido por Lily con el rostro feroz dando golpes en toda la anatomía visible del azabache, mientras un Remus con cara preocupada trataba de tomar a Lily por la cintura para separarla, para rematar la cómica situación Colagusano estaba en el fondo aun con la boca abierta escurriendo un poco de saliva. Cuando aseguro la foto en su bolsillo se acercó a ayudar a su amigo y tomándolo por los hombros trato de separarlo de la pelirroja.

— ¡No Lily! ¡Tranquilízate!—gritó Remus una vez que logro tomar a la chica y separarla un poco de su pobre amigo magullado.

— ¡Suéltame Remus! ¡Potter acaba de decir que perdió a mi bebe, lo voy a matar!—grito la chica y el licántropo la apretó aún más fuerte.

— ¡No ganaras nada Lily! ¡Harry está perdido y nosotros estamos aquí perdiendo el tiempo en está estúpida pelea!—la chica de golpe, se petrificó y por un momento se notó bastante afligida, incluso sus ojos se aguadaron un poco, pero aún siguió observando a James.

— Pero él debe pagar—dijo y James camino unos pasos más, lejos de ella.

— Y te comprendo, pero creó que antes que nada tenemos que encontrar a Harry—la pelirroja sin pensarlo asintió y se separó con calma de Remus, cuando el muchacho se dio cuenta de que ya no había peligro suspiró y observó a su amigo, que parecía verdaderamente arrepentido a un lado de un Sirius mucho más serió de los que alguna vez había visto nunca—ahoraCornamenta ¿nos dirías que es lo último que recuerdas?—el azabache asintió.

— Lo puse ahí—dijo apuntando a unos metros del árbol — Estaba sentado y jugando, cuando me quede dormido seguía estando sentado ahí—Remus suspiró.

— Eres un irresponsable Potter, sólo tu serias capaz de cometer tamaña insensatez, mi Harry es un bebé y un bebé necesita vigilancia constante—el azabache suspiró— ¿Sabes a cuantos lugares pudo haber acabado Harry?—cuestionó Lily palideciendo mientras observaba a lo lejos al bosque prohibido. Sirius separándose de Cornamenta comenzó a buscar alrededor como esperando que de repente apareciera un bebé.

— Tenemos que buscar a Dumbledore—dijo Remus suspirando y Lily asintió. Pero antes siquiera de que pudieran hacer algo la voz chillona de su amigo los interrumpió.

— ¿¡Y si Harry cayo al lago chicos!—por un minuto nadie dijo nada, hasta que un sollozo de Lily se escuchó y corriendo se acercó al lago tratando de observar cualquier cosa.

— ¡No!—gritó horrorizada cuando los cuatro merodeadores la alcanzaron, James se veía excepcionalmente pálido, como si en cualquier momento se fuera a romper y entonces sin siquiera meditarlo se aventó al lago de un chapuzón, Lily ahogo un grito y las exclamaciones no se hicieron esperar, pero James parecía perdido entre el mar de sus pensamientos y con la varita en mano comenzó a nadar, buscando entre las algas, piedras y malezas que sobresalían.

— ¡Cornamenta!—gritaba Sirius y estaba a punto de saltar al agua cuando la mano de Remus lo paró.

— No creo que nos haga gran caso Sirius, creo que James ha entrado a una etapa postraumática, déjalo—El aludido suspiró —ahora lo importante es avisar al director, pero antes creo que sería prudente buscar por todo alrededor, hay que separarnos—los cuatro asintieron—nos vemos en media hora, si alguien sabe algo, hágannoslo saber por un patronus—terminó lanzando una última mirada a el pobre de James que parecía en una misión de vida o muerte, nadando en un lago congelado pero con la mirada más obstinada que le había visto nunca jamás. Y observando a los adolescentes que se encontraban frente a el asintió y dándose la vuelta comenzó a correr.

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Lily ya tenía buen tiempo corriendo sin cesar, con la varita en alto y más cerca del bosque prohibido de lo que le gustaría, tratando de encontrar a su pobre bebé. ¡Por Dios! Harry no llevaba ni veinticuatro horas con ellos y ya lo habían perdido… y aunque los pulmones le escocían y sus pies le dolían, no podía darse el lujo de pararse a descansar, no hasta que encontrara a su bebé. James aún seguía en el lago, y aunque estaba bastante enojada con él, no pudo evitar sentirse angustiada…

Pronto divisó a unos cuantos metros la cabaña de Hagrid, tan rustica y descuidada como siempre… cuando recordó que si alguien conocía el bosque prohibido a la perfección ese era sin lugar a dudas Hagrid, ¿Por qué no pedirle ayuda? Y con una mirada tenaz corrió aún más rápido hasta quedar frente a la puerta de la casa del gigante y jadeando, sin detenerse siquiera a descansar acerco su mano a la puerta de madera lista para tocar y lo hubiese hecho de no ser por el ruido que fue capaz de escuchar y que provenía dentro de la casa del gigante. Petrificada dé la impresión acercó su oreja a la puerta y espero unos segundos hasta que una risa suave e infantil se volvió a escuchar del otro lado. ¿Sería posible?... y con una nueva esperanza toco la puerta con rapidez, del otro lado se escucharon fuertes golpes de pisadas hasta que la puerta se abrió bruscamente mostrando la silueta de un enorme hombre barbón con mirada recelosa, que al ver a Lily sonrió al instante haciendo que su espeso bigote se moviera de forma chistosa.

— ¡Lily, es una sorpresa verte por aquí! ¡Pasa!—dijo haciéndose a un lado, la chica no le dedico ningún saludo y sintiéndose descortés entro observando el lugar. Casi sintió que podía volar, cuando aliviada diviso la espesa cabellera azabache de su hijo, sentado en la alfombra al lado del enorme perro, acariciándolo.

— ¡Harry!—gritó la pelirroja corriendo hacia el niño, que al verla sonrió y estiro sus manitas hacia ella, la chica no esperó más y lo estrujó contra sí, aspirando el característico aroma de bebé y sintiéndose ligera, su niño, su bebé estaba bien y junto a ella.— ¡Oh cielos! Me habías tenido preocupada—le dijo en un susurró—no te vuelvas a alejar así de mí, pequeño, no creo que podría superar la sensación de perderte de nuevo—terminó soltando unas cuantas lágrimas, que pronto trato de ocultar consiente de que el gigante tras de ella la observaba con el ceño fruncido, pero es que no lo podía evitar, su corazón había barajeado los peores escenarios sobre donde estaría Harry y saber que siempre estuvo en la cabaña protegido por Hagrid le tranquilizaba. No obstante de repente se sintió cansada y pesada, había estado al límite por una media hora, y su cuerpo ahora reaccionaba a todo lo que había vivido, sintiendo que las piernas le fallaban se sentó en la silla y cuando sintió que podía controlar sus emociones le dedico una sonrisa al semi gigante, que la observaba algo sorprendido.

— Gracias por encontrarlo Hagrid—el hombre no contestó— ¡Merlín! Tengo que avisar a los tontos—terminó mientras sacaba su varita y conjuraba un patronus en forma de paloma y le daba el mensaje, Hagrid la observo dudoso.

— ¿El niño estaba perdido Lily?—la muchacha asintió aun preocupada y el gigante sonrió—se parece mucho a James, Dumbledore ayer me comento sobre la tragedia que vivió el pobre, ahora su única familia es James, pero parece que tú también te encariñaste con el pequeñajo—la muchacha se sonrojo un poco.

— Sí, bueno, ya sabes que el director me encargo su cuidado y bienestar, aunque no te voy a mentir, ya me he encariñado con el ¿Dónde lo encontraste Hagrid?—el aludido se sentó en el sillón frente a Lily levantando un poco de polvo.

— Estaba entre mis calabazas, jugando con un gusano, da gracias a Merlín que no se lo haya comido Lily, Fang lo encontró y pronto me avisó, cuando yo lo vi lo traje aquí conmigo. Pensé que ustedes sabían dónde estaba—Lily se abstuvo de rodar los ojos, eso era ridículo.

— Pues no Hagrid, Potter se quedó dormido y el niño se escapó—Hagrid rio.

— Bueno, no sería un Potter si no merodeara de vez en cuando…-pero fue cortado cuando la puerta se abrió de golpe y de ella entro un emocionado Sirius, que al ver al niño corrió hacia él y bruscamente lo separo de su madre.

— ¡Niño chino!—gritó a todo pulmón mientras le hacía cosquillas al pequeño que reía sin parar—si que eres rebelde ¿eh?, por un minuto pensé que algo te había pasado, pero si que eres todo un merodeador Haddy Jenz—acabó sentándose a un lado de Lily, aun jugando con él bebe.

— ¡pedito! ¿none ´ta vaz?—le dijo el pequeño, Sirius arrugó el ceño.

— Ese sería lo que te debería de preguntar yo a ti, aunque es bastante obvio que aprovechando que Corn dormía decidiste venir a visitar a él guay de Hagrid, por cierto ¿Cómo estas Hagrid?—el aludido lo observó.

— Bien Sirius, veo que la cortesía no se te olvida—dijo con ironía pero el adolescente sonrió.

— Soy el paquete completo mi buen amigo, el ser perfecto—dijo soltando una carcajada que se cortó al instante cuando tocaron la puerta y se escuchó un "¡soy Remus, abran!", Lily se levantó y rápidamente abrió la puerta dejando entrar al licántropo que después de sonreír a Hagrid corrió hacia el pequeño y zafándolo de Sirius le dio un abrazo escuchando un "¡Natiko!" del niño.

— ¡Harry! Nos diste un buen susto—dijo mientras reía y aun con el niño en brazos sonreía a Lily y observaba a Hagrid.

— Gracias por encontrarlo Hagrid—el aludido se ruborizó pero con un ademan de mano le restó importancia.

— Nada de eso muchachos—dijo—por cierto, el pequeño sí que come—la sonrisa de la pelirroja vacilo, la comida del gigante no era precisamente buena.

— ¿Le diste de comer Hagrid?—el hombre asintió.

— Oh sí, pero no te preocupes Lily, le di puré de calabaza—Lily casi suspiró. Y después de unos diez minutos llegó un sofocado Peter que después de darle unas palmaditas a Harry se sentó y por un cuarto de hora se dedicaron a platicar con Hagrid de temas diversos hasta que el hambre se presentó en los cuatro adolescentes (concretamente a Sirius) y tras despedirse se dirigieron hacia el gran comer, donde se sentaron a comer (valga la redundancia) entre bromas.

— ¿Lily?—dijo una voz femenina a sus espaldas, la chica pelirroja que se encontraba regañando a Sirius se dio la vuelta para descubrir a Alice, su mejor amiga, que después de sonreírle se sentó a su lado, la pelirroja un poco harta de haber pasado tanto tiempo con los merodeadores se acercó más a ella (Alice) poniendo a Harry en su regazo —no te he visto en todo el día, me tenías un poco preocupada—Lily rio.

— Oh vamos Alice, no exageres—la muchacha sonrió.

— Nunca pensé verte con los merodeadores platicando tan tranquilamente—la pelirroja lanzó una mirada despectiva a Sirius que ya sin restricciones engullía todo como si fuese una aspiradora.

— No es el paraíso, déjame decirte, son bastante molestos pero ya ves, el director me pidió el favor de que les ayudara a cuidar al pequeño Harry—Alice observó al niño y sonriendo, lo alzó.

— Se parece mucho a James ¿no?—dijo mientras le acariciaba el cabello al niño, que tranquilo y algo somnoliento cabeceaba un poco.

— Y que lo digas, aunque el pequeño es mucho más mono—la muchacha rio.

— Y sus ojos son hermosos, es más, se parecen mucho a los tuyos Lils—la pelirroja palideció pero riéndose un poco falsa, asintió.

— Sí, tal vez por eso me he encariñado tanto con él—Alice rio.

— ¿Sabes? James siempre dice que con la única mujer con quien tendría hijos sería contigo (no me mires así Lily, es cierto) y aunque te parezca algo extraño, imagino que si James lograra cumplir sus sueños y tú por razones totalmente disparatadas acabaras teniendo un hijo con él, creo que se parecería mucho a Harry—la pelirroja trago en seco mientras su amiga soltaba una carcajada y ella con una sonrisa falsa y una pequeño risita asintió.

— Sí que tienes imaginación Alice—la aludida rio, pasándole al niño a Lily y empezándose a servir, mientras comenzaba a contarle sobre Frank.

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El día había sido bastante interesante, con Harry toda su monótona mañana había cambiado de forma sorpréndete.

— De todos modos Evans ¿en qué te molesta mi forma de comer?—decía Sirius mientras movía las manos de un lado a otro dirigiendo todo su enojo a Lily que harta se masajeaba las sienes, seguida de cerca por Remus que cargaba a un dormido Harry.

— No es correcto Black ¿Qué no lo comprendes? Sinceramente, cada vez que te observo comer en vez de un estudiante me imagino a un superviviente de alguna isla que solo se ha alimentado de cocos y por primera vez, después de meses, ve comida cocinada—el muchacho arrugo el ceño.

— ¿Te dedicas a observarme comer Evans? Lo siento, pero no me interesas, cornamenta y el niño chino me matarían—dijo soltando una risa perruna.

— ¡No lo llames así! Eres ridículo y además no es algo que se pueda pasar por alto, pareces una aspirada—el muchacho se quedó pensando.

— ¿Qué diablos es aspiradora?—la pelirroja suspiró.

— Es una maquina muggle, que tiene motor y sirve para limpiar el polvo, lo succiona y tiene un sonido bastante peculiar—aclaró Remus cuando vio que Lily no pensaba contestar, Sirius guardo silencio por un momento.

— Esa es la descripción de un monstro—la muchacha suspiró.

— Como sea, lo importante aquí es que deberías medir tu forma de comer Black.

— ¿Dónde puedo conseguir una piratora?—dijo sin hacer caso al comentario de la pelirroja, que frunciendo el ceño lo observó.

— Aspiradora—corrigió Lily— ¿y tú para que quieres una cosa así? No te veo la cara de limpiador—el muchacho bufó.

— Obvio no pelirroja, pero si succiona el polvo estoy seguro que también succionara la cara de al que se lo ponga en frente ¿no? Sería una gran broma—Remus rio y la pelirroja se abstuvo de hacer comentarios.

— Lo siento amigo, pero esas cosas necesitan de luz eléctrica y aquí en Hogwarts no existe tal cosa—Black suspiró.

— Vaya, ¿Qué piensas de un piratora como regalo de navidad para mi hermosa y amable madre?—Remus volvió a reír.

— Ya no vives con ella ¿Por qué te importaría enviarle un regalo?—Sirius sólo sonrió, sin decir una palabra más.

— Me rindo—dijo Lily suspirando. —lo mejor que podemos hacer ahora es acostar a Harry, ya casi comienza a oscurecer.

— Podrías acostarlo en la cama de Cornamenta, creo que su cuna no le gusta mucho—dijo Remus e ipso facto se detuvo en un jadeo, haciendo que ambos adolescentes lo observaran preocupados.

— ¿Qué te sucede natico?—dijo Sirius, Remus pareció en estado de shock por un momento hasta que después le entrego el bebé a Lily.

— ¡Rápido canuto!—grití, pero su amigo no se movió.

— Vaya, creo que ahora si te has vuelto lunático, lunático—el licántropo lo observó más profundamente para después cambiar su mirada a una de preocupación.

— ¡Déjate de payasadas! ¿Qué no ves que lo más probable es que cornamenta aun siga nadando en el lago?—Sirius palideció y comenzó a correr seguido al instante por Remus y por una preocupada Lily que rápidamente se quedó atrás con el niño en brazos.

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La puesta de sol se encontraba en todo su esplendor dando al paisaje un aire un tanto melancólico y una paz que muy pocas veces aparecía, pero que rápidamente fue cortada por dos muchachos que corrían sin cesar gritando "¡cornamenta!". Y que al llegar al lago palidecieron al instante al observar a su amigo, nadando lentamente pero aun observando todo con convicción, algo azul por el frio. Ambos sin pensarlo se aventaron al lago, sintiendo directamente el frio que les calaba hasta los huesos, pero que no impedido que nadaran hasta su amigo y empezaran a sacarlo con relativa facilidad a pesar de las quejas de éste.

Cuando estuvieron afuera del lago el trio se recostó en el pasto, aprovechando la casi inexistente luz solar, James se levantó de repente, tambaleándose con su propio cansancio pero bastante enojado.

— ¡Debo encontrar a Harry!—dijo mientras hacia un intento de volverse a aventar, detenido rápidamente por sus amigos.

— ¡Escúchanos James! Ya encontramos a Harry, estaba con Hagrid y se encuentra perfectamente bien, Lily esta con él—dijo Remus

— ¡Mienten!—grito, negándose a creer.

— ¡Claro que no! ¿Crees que si no lo hubiésemos encontrado Evans te dejaría en paz? ¡Él está bien!—James siguió negando pero ahora parecía querer ceder.

— No tenemos derecho a mentirte ¡no lo haríamos! De verdad, Harry TU hijo está bien—el azabache observó a los ojos a sus amigos y pareció encontrar aquella verdad que se negaba a creer. Entonces suspirando se derrumbó en los brazos de ambos, respirando grandes bocanadas de aire y comenzando a toser un poco. Sirius y Remus se observaron preocupados y ambos asintieron, sería mejor llevarlo a la enfermería. Remus se separó de él y comenzó a secarlos, mientras Sirius soportando el peso de su amigo comenzó a caminar al castillo.

Cuando llegaron al castillo, una muchacha pelirroja corrió a ellos jadeando aun cargando a Harry, que al observar el pésimo estado de James palideció. Él por su parte le sonrió y le dedico una mirada a su hijo, quien se encontraba totalmente dormido.

— vaya, parece que estas bien, gracias a Dios no te paso nada Harry—terminó sumiéndose en la inconciencia y escuchando a lo lejos, los gritos de sus amigos y de Lily.

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Pomfrey Poppy había tenido un día muy tranquilo, lo que era difícil de creer, tomando en cuenta que ella era enfermera en una escuela mágica, donde accidentes de todo tipo sucedía a diario, no obstante ese día solo había atendido a un niño con enormes orejas de elefante, y a una niña con la piel de la cara rosa, nada fuera de lo común. Entonces cruzados de brazos observó por la ventana de su escritorio, el ala de enfermos totalmente vacía, sí, definitivamente ese día había sido muy tranquilo…

— ¡Madame Promfey!—gritó un joven muchacho mientras azotaba las puertas que ella conocía a la perfección, Sirius Black, un joven busca problemas, que más de una vez había acabado en la enfermería o mandando a más de uno a ella. ¿Qué habría pasado ahora? Casi se lo podía imaginar, tal vez incluso seria otra de las bromas que sus amigos le solían jugar, como un cabello rosa o pintura de mujer permanente a su cara.

— ¡madame Promfey! —volvió a gritar el muchacho y ella suspirando se levantó y abriendo las puertas de su pequeño oficina caminó hacia el muchacho.

— ¿Qué le paso ahora señor Black? No lo habrán vuelto a pintar mientras dormía…-pero se cortó al instante, cuando observó al muchacho Potter que parecía desmayado y que era sostenido por Remus y Sirius, mientras una Lily angustiada lo observaba. Ella rápidamente corrió al muchacho y levitándolo lo recostó en una cama

— ¿Qué le ha pasado?—dijo con voz potente, los muchachos suspiraron.

— Paso cerca de cuatro horas en el lago, nadando sin detenerse…-dijo Sirius, pero la mujer sin darle oportunidad de continuar corrió hacia el herido y comenzó a hacerle todo tipo de hechizos cerrando las cortinas para darle privacidad. Afuera los tres adolescentes se observaban.

— ¿Cómo se nos pudo haber olvidado Cornamenta?—cuestionó Sirius mientras se apoyaba en la pared. Lily se sentó aun con el niño en brazos.

— Para ser justos, desde que se aventó al lago y decidimos dejarlo, no le prestamos nada de atención—dijo Remus.

— Supongo que con esto ya pago su merecido por haber perdido a tu hijo ¿a qué si Evans?—dijo Sirius la muchacha lo fulmino, pero a sabiendas de que James ya estaba siendo atendido sonrió.

— Un poco, sí—dijo, Remus la observo sorprendido.

— Oh vamos Remus, Potter estará bien, lo que le paso no es nada comparado a lo que le hubiese pasado si a mí bebé le ocurría algo peor—el muchacho asintió.

— Tienes razón Lily—dijo y Sirius aburrido por el intercambio de palabras bostezo.

— Hay que admitir que perseverante, si es—dijo sonriendo—no cualquiera hace una locura de ese tipo—Lily frunció el ceño.

— Todos los padres harían eso y más por sus hijos.

— Mi madre no—dijo Sirius con una voz mucho más amargada—pero dejando eso a un lado, capto en esa oración que ya has aceptado que el padre de TU hijo es JAMES POTTER. —la muchacha rodo los ojos.

— ¿Y que más podría hacer? Es obvio que algo pasara en el futuro, aunque no por eso estoy esperando o deseando que pase, aun pienso que Potter es demasiado inmaduro para mí—Sirius se cruzó de brazos y Remus sonrió.

— Yo sigo pensando que Harry es producto de una noche de copas—indujo Sirius, Remus soltó una carcajada estrangulada y Lily les lanzo una mirada asesina.

— Pensé que creías que Harry era producto de un plan elaborado de James donde incluía poción de amor—Sirius se alzó de hombros.

— Hay que barajear todas las opciones, incluso podría suceder como en esa pedicura muggle que vimos en las vacaciones, donde una hermosa y sexi mujer que no quiere casarse decide ir a un hospital donde de alguna manera que nunca llegue a entender acaba embarazada y después busca al padre de su hijo basándose en los donantes—Remus volvió a reír.

— ¿Sugieres que Lily decidirá someterse a una fecundación in vitro donde el donante por "azares el destino" resulta ser James?—Sirius pareció meditarlo.

—Si eso explica lo que acabo de decir, Sí, eso sugiero— aclaró Sirius, pero Lily, perdiendo los estribos le dio una patada en la espinilla haciendo que el chico callera al piso lamentándose y Remus la observara sorprendido mientras se separaba unos pasos de ella.

— Hoy estas algo sentimental Lily—Dijo el licántropo, pero Lily no se Rio sino que observó con mirada envenenada a Sirius.

— ¡Vuelve a divertirte a cuesta de mi situación con Potter y te ira peor Black!—el muchacho la observo desde el piso y asintió lentamente.

— ¿Estas consiente de que no te hará caso Lily?—la pelirroja cabeceó.

— Sí, pero lo detendrá un poco—en ese momento la enfermera salió y observó molesta a Sirius que sonriéndole se levantó.

— ¿Cómo esta James?—dijo Remus, la mujer medito unos segundos.

— Bueno, podría haberle dado una pulmonía pero se recuperara, su cuerpo llego al límite tanto física como mentalmente, de hecho me sorprende que no se hubiese desmayado en el lago, por ahora se quedara conmigo, en observación, ya se pueden ir, conocen el horario de visitas, mañana podrán venir a verlo—terminó acercándose a la puerta y abriéndola obligando a los adolescentes a caminar hacía la salida, en el último momento la enfermera paró a Lily y acercando su mano acaricio el pelo del bebé.

— ¿Él, es el ahijado del señor Potter?—la muchacha asintió, y la enfermera sonrió.

— Ese muchacho siempre acaba sorprendiéndome, ya ve señoria Evans, no es muy maduro, y prueba de ello es la tontería que acaba de hacer, pero aun así decidió hacerse responsable del bebé—Lily sonrió y la enfermera le correspondió dándole un leve empujoncito hacia la salida, cuando los tres se perdieron de vista, cerró la puerta y observó al adolescente que ahora se encontraba dormido.

— Aunque muchos profesores piensan que es una locura que usted se haga responsable de un bebé, yo estoy segura que lo hará bien señor Potter, podrá ser irresponsable y libertino, pero también es valiente y sabe amar con el corazón, estoy segura que sabrá cuidar del niño, él ha sufrido demasiado ¡imagínese! El dolor de perder a sus padres tan joven, no los recordara y si no está al lado de alguien que le sepa amar y lo guíe por un camino sin amargura el niño crecerá inseguro, usted sabrá darle unos hermosos recuerdos—terminó la enfermera volviendo a cerrar las cortinas de su cama y dirigiéndose a su oficina.

Bueno, antes que nada pido perdón por la tardanza, déjenme sacar mi libro de excusas para ver que me invento (la escritora saca un enorme libro de color rojo con letras doradas donde se lee "una y mil excusas para todo tipo de ocasiones") ¡sí! Esta servirá, mis dedos se hincharon tanto por trabajar tantoooo que me fue imposible teclear las letras por un largo periodo.

Jeje, no la verdad es que acabo de entrar a la prepa y por lo tanto a mi horrible realidad, mi autoestima bajo y mi imaginación se fue.

Pero bueno, dejando de lado mis excusas ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Qué piensan de las teorías de Sirius?

Por cierto, como se dieron cuenta, ya resolví tu pregunta de , como ves, en el futuro no creen que Harry este muerto. Si aún tienes dudas no dudes (valga la redundancia) en preguntarme (y eso va para todos) dudas, quejas o sugerencias, serán bien recibidas.

Por ultimo quiero agradecer a los 57 favoritos, nunca lo imagine que este fic.

Cuídense y nos vemos en el siguiente capítulo (que espero y sea pronto) eso sí, la historia no la abandono, así que no tengan miedo por ese lado.