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Historia 81837 — capítulo 6

Amor a medias no es amor James Potter

De un momento de inspiración, ha llegado un nuevo capítulo de esta gran historia. Muchas gracias a todos los favoritos, y a los que comentaron, el capítulo va dedicado a ustedes pero también, el capítulo se lo dedico a mi prima, que en unas 3 horas aproximadamente (nació a las tres y algo am) cumple quince años. ¡Felicidades! Mañana a bailar (aunque no me gusta) y convivir con la familia hasta la madrugada.

Capítulo 6: Amor a medias no es amor James Potter

La enfermería se encontraba totalmente sola, excepto claro está, por un azabache de mirada molesta, que cruzado de brazos observaba el blanco techo, en ese momento la puerta de la oficina se abrió y por ella salió una mujer un tanto regordeta, la enfermera.

— Muy bien joven, es tiempo que se tome las pociones—el azabache estaba a punto de negar cuando una tos incontrolable se apodero de él, haciendo que el pobre tuviese que agacharse, para después (cuando se había calmado) tomar las medicinas que la enfermera le ofrecía.

— Aun no entiendo porque no me deja irme—dijo enojado, la enfermera lo observó frunciendo el ceño.

— La juventud de ahora no parece darse cuenta del peligro en el que están… ayer usted duro más horas de las que alguien puede soportar sin enfermarse, dentro del lago helado, ahora tiene una horrible tos y yo estoy esperando que su cuerpo reaccione bien y no haya efectos colaterales ¿y usted se atreve a cuestionar su estadía en MI enfermería?—el muchacho hizo una mueca.

— Con un simple "porque no" me hubiese quedado tranquilo—la enfermera bufó molesta—de todos modos ¿Dónde están Harry, Lily, Remus, Sirius y Peter?—le preguntó, buscando alrededor como si en cualquier momento fuesen a salir sus amigos sonriéndole.

— Bueno joven Potter, son las 5 de la mañana, estoy segura que lo quieren, pero no es como para que acampen fuera de la enfermería hasta su recuperación—dijo con ironía la enfermera y James no pudo evitar sonreír.

— Sería lo correcto, se supone que me deberían de adorar—la enfermera de nuevo bufó.

— ¡No sea tan egocéntrico!—el muchacho lanzó una carcajada al aire, divertido y decidido a seguir molestando a la enfermera ¿por qué? Bueno, ella tenía la culpa de que se encontrara atrapado en la horrible enfermería.

— no es egocentrismo cuando se dice la verdad, admítalo, soy un ser admirable—la mujer frunció los labios algo irritada.

— He inmaduro déjeme decirle, usted ahora tiene una gran responsabilidad con un niño, no puede seguir actuando de una manera tan egocéntrica—el muchacho sonrió.

— Si se refiere a Harry no se preocupe, le enseñare todo lo que se, será como una pequeña copia de mí—la enfermera se tapó la boca con ambas manos, claramente horrorizada con la idea.

— No diga eso ni de broma, usted no podría pudrir a un niño de esa manera—James arrugó el ceño.

— Deduzco que usted me está llamando podrido ¿verdad? Esa no es la manera de tratar a un estudiante—la enfermera apretó los labios.

— Yo nunca he dicho eso, no confunda mis palabras, a lo que yo me refiero es que si usted hace eso con el pequeño, lo único que lograra es que sea mil veces peor que usted ¿se puede imaginar eso? digo, usted es irresponsable, irrespetuoso, burlón, bastante inmaduro, se cree perfecto, libertino, una completa molest…—pero al instante se tapó la boca, cuando se dio cuenta de todo lo que le había dicho al muchacho, no es que no fuera cierto, pero él era un estudiante al fin de cuentas y no podía dejar de sentirse culpable. El azabache había cerrado los ojos y cuando los abrió, estos se encontraban llenos de consternación y algo acuosos, entonces poniendo su peor cara, miro a la mujer.

— Yo nunca pensé que una persona como usted fuera tan hiriente ¿se ha dado cuenta del daño que me ha hecho? Usted piensa todo eso de mí ¿por qué? Yo no soy malo, solo trato de olvidarme de la guerra que está cobrándose tantas vidas, sé que todos al salir de la escuela tendremos que enfrentarnos a la cruda realidad ¿no cree que al menos tenemos el derecho divertirnos y olvidar?—la mujer estaba pálida cuando observó al azabache abatida.

— Oh Merlín, yo nunca pensé que usted se sintiera así, perdone…—pero fue cortada por un ademán de la mano del muchacho.

— Ya no diga nada, sígame criticando ¡ande!—la mujer trató de decir algo, pero el azabache exagerando un poco, se jalo de los cabellos— ¡ya me ha hecho mucho daño! No quiero su lastima, de ahora en adelante empezare a actuar como alguien adulto y empezare a pensar en guerra y sangre y muerte, llenare mi mente infantil de sufrimiento, perderé mi inocencia, me aventare de un acantilado… ¡me suicidare! Total el mundo ya es una mierda ¿de qué sirve tratar de ser feliz?—la enfermera se veía realmente arrepentida y llena de miedo.

— No piense eso, yo… yo le daré unos calmantes—el muchacho se pegó lo más que pudo a la cabecera.

— ¡No se atreva! Déjeme solo, ande vaya a criticar a más de mis jóvenes compañeros, destróceles la inocencia como lo hizo conmigo—si la mujer no estuviera tan desesperada se hubiese dado cuenta que el muchacho estaba siendo demasiado melodramático, al contrario, por un momento pareció que iba a llorar, pero pronto se recompuso y observando que el joven no se tomaría nada por las buenas y administrarle algo por las malas sería contraproducente para su alma y estado tan frágil, suspirando derrotada, hablo.

— Prométame que no intentara ninguna locura y lo dejare solo para que se tranquilice—el azabache pareció pensarlo y al final asintió, la mujer lo observó críticamente y negando, caminó a la oficina dando un pequeño portazo. Cuando James estuvo seguro que no volvería puso su cara entre la almohada y comenzó a reír sin control, no podía detenerse y en algún momento cayó al piso mordiéndose el puño para tapar sus risas que salían sin control ¡eso sí que había sido único! La mujer era una incrédula, tenía que admitirlo, la broma había sido algo cruel, pero… ¡rayos! Que había sido genial, la había engañado de la manera más estúpida posible, fingiendo un desequilibrio total ¡por favor! Se necesitaba más para que James Potter pensara en suicidarse; sus costillas ya dolían y sus ojos estaban impregnados de lágrimas mientras su garganta se sentía reseca y su puño se había puesto rojo, pero no podía dejar de reír, simplemente no podía.

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Sirius, Remus, Peter y Lily cargando a un Harry totalmente despierto caminaban hacía la enfermería. Era bastante temprano y a Remus le había costado mucho despertar a Sirius, pero querían saber cómo estaba James.

— ¿Cómo pueden estar seguros de que Potter ya está despierto?—cuestionó Lily, Remus sonrió.

— A él no le gusta estar en la enfermería, aunque siendo sinceros ya debería tener su propia cama… la cosa es que James siempre trata de escaparse alrededor de esta hora—la muchacha asintió algo dubitativa, y cuando llegaron a las puertas de madera de la enfermería la abrieron, encontrándose con la escena más surrealista posible. Porque si ellos esperaban ver a James Potter postrado en la cama convaleciente, se llevaron una gran sorpresa al descubrirlo en el piso riendo como un poseso sin control de sí mismo. Remus se acercó corriendo preocupado, seguido de sus amigos que pronto se encontraron frente a James, quien tardo unos momentos en darse cuenta de su presencia, pero que, cuando lo hizo los observó un largo minuto para volverse a romper llorando de la risa. Harry lo observó dudoso y llamo la atención de su madre que observaba a James con cara de comprensión, como si hubiese sabido que el muchacho terminaría así, loco sin remedio.

— ¿Papa loco?—cuestiono entre balbuceos, Lily no pudo evitar sonreír.

— Siempre lo ha estado amor, creo más bien, que al final su cerebro ha hecho cortocircuito—el niño que no entendió completamente a su madre frunció el ceño de una manera graciosa y desvió la vista a su padre.

—El niño chino tiene razón, James se ha ido—aseveró Sirius, muy serio. Remus carraspeó.

— ¡No digas eso! el pobre llego a su límite ayer, no me extrañaría que presentara secuelas—Sirius no dijo nada más.

— ¿Le avisamos a la enfermera?—dijo Peter, Remus asintió.

— Creo que sería lo mejor—murmuró el licántropo, mientras empezaba a caminar a la oficina de la enfermería, pero pronto su paso fue cortado por James que se interpuso aun riendo.

— No… no arruinaras… to… todo—dijo entre risas, el licántropo lo observó receloso.

— No te entiendo, ¿Qué te pasa James?—interrogó Remus, a su amigo quien soltó otra enorme carcajada.

— Es que… Poppy vino en la mañana y…-pero no pudo continuar ya que un nuevo ataque de risa le llego y tardo otros diez minutos para tranquilizarse, para posteriormente comenzar a contar, como pudo, la forma en la que actuó con la pobre enfermera, ocasionando que pronto sus amigos lo acompañaran en risas junto con Lily (que aunque se le hacía bastante cruel, no podía dejar de reír) y Harry que no entendía mucho. Después de veinte minutos todos se tranquilizaron y James volvió a la cama, respirando con dificultad y tomando un vaso de la mesita de al lado conjuro agua y dio un buen sorbo.

— No lo puedo creer Corn, te has llevado toda la diversión—le reclamó Sirius a James quien sólo soltó otra risita.

— ¡No digas eso Black! Fue cruel lo que tú amigo hizo—espetó la pelirroja y el aludido rodó los ojos.

— No empieces Evans que hace unos minutos estabas riéndote con nosotros—la pelirroja se ruborizó pero negó con la cabeza, mientras James había cargado a Harry y después de susurrarle algo que nadie llego a entender, comenzó a jugar con el niño. No pasó mucho para que la enfermera saliera afligida observando al muchacho con pena y remordimiento, los adolescentes tuvieron que hacer un gran esfuerzo para no reír y comportarse serios.

— Es bueno ver que se encuentra con sus amigos Potter, espero que le hayan ayudado, usted debe saber que la vida vale mucho, prueba de ello son sus grandes amistades y sus padres y el niño que ahora es como su hijo…—decía con voz estrangulada, como si hubiese ensayado lo que iba a decir y James con una cara seria asentía solemne.

— Lo pensare señora, usted me dejo muy mal ¿sabe?—la mujer suspiró.

— Le pido perdón joven, de verd…—pero de nuevo se vio cortada por un Sirius que aburrido de ser solo un espectador, había corrido a abrazar a la enfermera fingiendo sollozar.

— No diga nada, James nos ha dicho todo… ¡todo! Usted tiene razón, deberíamos de dejar la inmadurez a un lado, es tiempo de pensar en la muerte y hacer todo tipo de locuras, ¿cree que el director me dejaría ir a la caza de un dragón para montarlo?—la mujer se vio horrorizada.

— Cálmese joven Sirius, no se vaya a los extremos, creo que lo mejor será que usted vaya a almorzar algo, podría tener una baja de azúcar—decía la enfermera pensando claramente que dejarlo con el trastornado Potter, le haría más daño.

— ¿De qué sirve comer? total mañana podría estar muerto—murmuró Remus observando a la enfermera afligido, participando en el juego, la mujer gimió.

— No usted señor Lupin, pensé que tenía más sentido común.

— Y lo tengo, por eso digo que James tiene razón, siempre he soñado en aventarme de la torre de astronomía— terminó con una mirada ilusionada, la mujer chilló horrorizada separándose de Sirius.

— No, no y no muchachos, ustedes no saben lo que dicen, yo misma los acompañare al comedor y me asegurare de que coman algo—terminó abriendo la puerta y sacando a un cabizbajo Sirius para después ir por Remus y llevarse a Peter con ella.

-¿Cómo está usted señorita Evans?—dijo observando a la muchacha recelosa, ella sonrió sintiéndose algo culpable.

— No se preocupe, creo que Potter y sus amigos se han vuelto locos así que prefiero ignorarles, me quedare un minuto más—la mujer asintió y salió de la enfermería cerrando la puerta en un pequeño portazo. La pelirroja observó al joven azabache fulminándolo con la mirada.

— ¡Ni siquiera te atrevas a reírte! Poppy no se merece lo que le están haciendo—el azabache sólo sonrío mientras bajaba al piso a Harry y tras conjurarle una pelota, observó con detenimiento a la pelirroja sin decir nada más. Lily, después de unos minutos y sintiéndose incomoda se acomodó mejor en la silla.

— No me mires así Potter ¿tengo monos en la cara?—el aludido no sonrío sino que con la expresión más seria que alguna vez le había visto le dijo.

— Tenemos que hablar de lo nuestro Evans—la pelirroja sintió como si alguien le hubiese golpeado directamente en la cara y pálida observó al chico, esperando alguna sonrisa burlona, claramente no había nada de eso en la expresión del azabache.

— Nosotros no tenemos nad…—pero fue cortada por un carraspeo proveniente de James.

— No lo niegues ¿Por qué sigues haciéndolo? Tienes todas las pruebas frente a ti para darte cuenta de que te amo y aun así me rechazas—la muchacha trago en seco— ¿Qué tengo que hacer para que te des cuenta de que te amo pelirroja? ¿Soy tan poca cosa para ti, es eso por lo que aún no me aceptas?—cuestionó con voz ahogada, la aludida bajó la vista apenada sin saber exactamente qué contestar y por un minuto el silencio invadió a los adolescentes como si fuese niebla, sintiéndose pesado y asfixiante. Cortado solo por las risas del bebe, que ajeno a lo que sus padres discutían, jugaba con la pelota.

Potter tenía razón, pensaba Lily, ella tenía todas las pruebas que necesitaba en Harry para saber que para el azabache, ella no era sólo una aventura más, entonces ¿Por qué lo seguía negando?

La respuesta tal vez estaba, en que hace apenas una semana la idea de que terminaría teniendo un hijo con Potter se le habría hecho de lo más repugnante, ahora no sabía que pensar ¿Qué representaba Potter en estos momentos para ella? Y entonces lo supo y la verdad le hizo marearse, él era el padre de su hijo, el hombre que ella llegaría a amar en algún momento ¿Qué más explicación había? Ella no estaría con nadie que no amara, y aunque lo negara y tratara incluso de creer una historia de esas tontas que se inventaba Black, en un futuro llegaría a amar a Potter, pero por ahora y aunque le doliera el muchacho no era más que una imposible realidad, algo que no era tangible y que pronto desaparecía, tenía miedo de creerle, de entregarle su corazón, las pruebas, aunque concretas y reales no le convencían…

Entonces respirando profundamente elevo su cabeza hasta quedar frente al azabache y observarlo con toda la franqueza que fue capaz. Sus ojos avellana mostraban esperanza, se veían cálidos y profundos y una sensación que Lily no conocía le invadió y tuvo miedo, tanto que rápidamente desvió la mirada, ya que había sentido la imperiosa necesidad de zambullirse en la esperanza, en la alegría que el muchacho le transmitía, había deseado poder tener la llave de los secretos más recónditos y hermosos de Potter, pero rápidamente guardo sus emociones, ella no podría llegar a sentir algo así.

— No lo niego—dijo apenas en un susurro, obligando al azabache a acercarse más a ella— de algún modo nosotros terminaremos juntos y tal vez con el tiempo podrá pasar, no lo dudo pero por ahora yo no quiero tener nada contigo—el azabache sintió de nuevo, que saltaba a la fría agua del lago—eres muy inmaduro, lo siento James—el azabache se sintió tan afligido, que no se dio cuenta que Lily le llamaba por su nombre.

— Yo cambiare por ti pelirroja—dijo desesperado acercándose a ella y tomándole de la mano, Lily no se apartó de él, en cambio lo observo.

— No cambies por mí, sino por ti—James la observó profundamente.

— Te quiero ¿no es suficiente para ti?—cuestionó, Lily suspiró y lentamente negó.

— No necesito que me quieras, necesito que me ames y que yo también te amé—dijo ella en un susurro viéndolo a los ojos.

— Yo te amo Lily…— pero ella negó, haciendo que el azabache se callara ipso facto.

— Tu amas a la diosa de fuego (como me llamabas hace tiempo), necesito que ames también a la Lily muggle, a la ratona de biblioteca, incluso a la histérica… quiero que ames todo de mí, nunca olvides que amor a medias no es amor James Potter—James por un minuto se quedó en estupefacto por la veracidad de las palabras, Lily tenía razón, James soñaba y se desvivía por la pelirroja, pero no la quería en todas sus facetas y eso tenía que cambiar, porque amor a medias no era amor…

— ¿Lo ves?—volvió a decir la pelirroja sonriendo débilmente—yo no quiero ni tampoco seré por siempre una diosa de fuego, el tiempo pasara y yo perderé mi cabello pelirrojo, perderé mi figura y empezare a vivir en los recuerdos de mi vida y necesitare un hombro donde recargarme, un compañero con quien pueda compartir secretos y me diga lo hermosa que sigo siendo pese a que ya no lo seré, que me sonría y me tome de la mano cuando la melancolía de la vejez me aceche y que cuando la muerte sea inminente, se encuentre a mi lado, dándome su mano como apoyo…-terminó la pelirroja con ojos acuosos, cada palabra dicha por ella se habían clavado en lo más profundo del pecho del azabache, ella tenía razón, James necesitaba conocerla y amar (no enamorarse) sino amar todo lo que representaba a Lily Evans— Y yo necesito amarte, porque por ahora yo no te amo James—las crueles palabras hicieron que el muchacho hiciera una mueca, porque dolía, cómo dolía, dolía tanto que sentía que todo su interior se encontraba roto—suena cruel y yo lo sé, pero no te quiero dar ilusiones falsas, tal vez en el futuro lleguemos a enamorarnos el uno al otro de la manera que yo necesito y que sé que tú necesitas, pero por ahora no es así—por largos minutos sólo se observaron.

— Estoy convencido que tú eres la mujer de mi vida, mi diosa de fuego—dijo James sonriendo— y hare todo lo posible para que te conviertas en mi diosa imperfecta—Lily soltó una carcajada.

— Esa es una gran contradicción Potter—el azabache sonrío.

— Cuando ame todas tus facetas Evans, tus defectos con la misma intensidad que tus virtudes y tú me llegues a amar de la misma manera, te convertirás en mi diosa imperfecta, cuando me dé cuenta de que eres un ser humano, pero también mi diosa, serás mi "diosa imperfecta" ten por seguro que lo lograre—Lily sonrío, nunca en toda su vida le habían hecho una promesa tan profunda y cargada de sentimiento y que se la hiciera James Potter resultaba tan irreal que la hacía sentir en un sueño—Y estoy seguro que cuando eso ocurra Evans, tú también llegaras amarme de la misma manera que yo lo hare—la muchacha sonrío. Y él, que aun la tenía tomada de la mano se acercó poco a poco quedando sólo a unos milímetros de ella, de sus labios…

Cuando la puerta de la enfermería se abrió, haciendo que ambos jóvenes se separaran casi al instante mirando como la pobre enfermera entraba observando a James preocupada.

— ¿Cómo se encuentra señor Potter?—el muchacho no hizo otra cosa más que gruñir ¡lo había arruinado todo! La compenetración que había logrado con Lily Evans se había roto al instante en que la enfermera había entrado.

— Yo… ¡tengo clases! Me tengo que ir—dijo Lily observando colorada a James, él sonrío, no era el momento para que ocurriera su primer beso, por algo pasaban las cosas…—Tendrás que cuidar a Harry, Potter y si le vuelve a suceder algo a tu cuidado te juro que ahora se te mato—le advirtió en un susurro y él asintió, mientras observaba al niño, que ajeno a el momento que habían vivido sus padres, aventaba la pelota de un lado a otro. La muchacha se hinco frente al niño y besándole la frente. le revolvió el pelo.

— Cuídate Harry y cuidadito Potter—el niño sonrío y balbuceando siguió jugando. La muchacha lanzando una última mirada a SUS (¿ella había pensado eso?) dos hombres y a la enfermera, se alejó hacia la salida cerrado la puerta tras de sí, escuchando como último vestigio de aquella platica un "¿saldrías conmigo mi diosa de fuego?" seguido por una carcajada, provocando que la pelirroja sonriera, sin siquiera proponérselo.

La enfermera se había quedado callada observando al muchacho reír después de haberle gritado de esa extraña forma a Lily Evans.

— Parece que la visita de la señorita Evans le ha subido el ánimo, me alegro mucho—el muchacho se quedó en silencio en el acto y frunció el ceño.

— En realidad no señora, como le dije, si mi inocencia se ha perdido y la muerte se encuentra en mis pensamientos amargados al menos intentare que antes de morir, logre tener una cita con la pelirroja—la enfermera suspiró.

— No piense ya eso Potter, ya deje de pensar de esa manera, por favor—el muchacho lo meditó.

— Lo siento señora, pero con el debido respeto que se merece, creo que olvidarlo sería algo idiota ¿de qué serviría? Soy joven y tengo que tratar de encontrar el amor antes de morir ¿usted nunca se ha enamorado?—la mujer palideció.

— Eso no tiene nada que ver con su problema Potter—el azabache frunció el ceño—lo mejor será que coma algo, en un momento le traigo algo de comer para usted y el niño, y no se preocupe, vera que esta depresión pronto se ira de usted, yo me encargare de que eso suceda, pronto volverá a ser el muchacho alegre que era junto con sus amigos—el aludido asintió mientras bajaba la cabeza y la mujer se alejó a su oficina.

James observo a Harry y cargándolo de nuevo, lo abrazó.

— Te prometo que haré todo lo posible para que nazcas pequeño, hare que mi diosa de fuego se vuelva mi diosa imperfecta.

Harry sonrió

Bueno, he terminado un nuevo capítulo, la inspiración me llego de repente así que me puse a teclear y este fue el resultado. Porque aunque esta chiquito es importante, se ha prendido la primera chispa entre James y Lily, veamos que tal sale todo.

Sé que es un poco más sentimental que los otros pero el siguiente capítulo ira más largo y tratare de actualizar lo más pronto posible, prometo que será gracioso :D

Cuídense y comenten, díganme que les gustaría que pusiera, que no les gusta… acepto quejas, dudas o sugerencias, lo comentarios son mi mayor incentivo e inspiración.

Cuídense y hasta la próxima.