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Historia 82078 — capítulo 6

¡Hola! Déjenme contarles que este es el último capítulo. ¡Sí, que corto! Pero cuando me surgió la idea de crear el fic siempre tuve en mente que sería cortito. Ahora, nunca pensé que llegaría a terminarlo, porque siempre dejo las cosas a medias, pero ¡aquí esta! Me voy a sentir tan orgullosa de mi misma cuando le de click a "marcar esta historia como terminada."

Gracias a todos los que comentaron, a los que agregaron a favoritos, a los que leen a escondidas, ¡gracias, gracias, gracias!

Y sin más, aquí está el capítulo, disfruten.

Lupin abrió la puerta de la cabaña despacio. Era una mañana fría, pero el sol estaba saliendo con gracia a través de las montañas, mostrando otra vez lo claro y limpio que había quedado el cielo luego de la lluvia de la noche anterior.

 La cabaña estaba silenciosa, fría, desolada. Había botellas tiradas por el pasillo que llevaba a la cocina y ropa esparcida por el suelo. Lupin no tardó en darse cuenta que esa ropa le pertenecía.

 Encontró el cuarto y abrió la puerta. Esta hizo ruidos agonizantes que retumbaron en el silencio. La habitación estaba siendo alumbrada por los rayos del sol que entraban por la ventana, que tenía las cortinas corridas. Ahí, en la cama, envuelta en un enredo de sabanas, estaba Tonks, durmiendo de espaldas a la entrada. La luz la envolvía delicadamente y su cabello, marrón y deprimente, empezaba a brillar.

La culpa empezó a comerse a Lupin mientras veía la escena; sabía que si había que culpar a alguien por todo el sufrimiento que sentía Tonks, era él.

Caminó despacio hacia al lado en que estaba Tonks y se arrodilló para estar a su altura.

Ella tenía los surcos de lagrimas marcados por las mejillas, se podía ver lo hinchados que estaban los ojos, quizá luego de largas horas de llanto; la huella de una noche de tormento.

 Lupin, con el semblante triste, acarició las mejillas pálidas de Tonks, surcando los caminos recorridos por las lágrimas, esperando poder borrarlos. Tonks se movió al contacto del hombre lobo y empezó a abrir los ojos de a poco. Este intentó sonreír, no sabiendo cómo iba a reaccionar.

 Tonks, aun adormilada, enfocó a Remus y un intento de sonrisa se marcó por sus labios. Entonces abrió los ojos completamente y todo signo de alegría se borró de sus facciones. Se quedo quieta, observándolo.

 ─Lo siento ─fue lo único que Remus pudo decir─, lo siento tanto.

 Tonks se sentó bruscamente con el ceño fruncido, mirándolo con rabia en los ojos. 

 ─¿Lo sientes? ─dijo, con dolor en la voz.

 ─Se que un simple perdón no lo va a solucionar todo, pero haré lo posible para que me perdones ─Lupin se acercó a ella, pero esta retrocedió con brusquedad─. Te amo, siempre te he amado... Fui un idiota.

 Tonks agarró un abrigo que estaba encima de la cama y se lo tiró con todas sus fuerzas.

 ─¿Idiota? ─gritó ella, esta vez tirándole la almohada, que Remus logró esquivar por poco─. ¿Solo un idiota? ¡Un imbécil, un completo estúpido!  ¡Todo eso fuiste Remus Lupin! ─agarró las sabanas enteras y las lanzó. Esta vez Lupin quedo sumergido bajo las mantas blancas─. ¡Me dejas llorando una noche entera hasta quedarme seca y después vienes y me dices que lo sientes! ─se paró y buscó cosas de la mesita de noche para seguir atacándolo─. ¡Mucho más que un imbécil, idiota, idiota!

 Lupin, luchando contra las sabanas, se fue acercando a ella de a poco, esquivando un florero, un reloj y varios zapatos. Tonks lloraba mientras se descargaba, gritando "¡imbécil, imbécil!" cada vez que lanzaba algo.

 ─¡No me toques! ─dijo Tonks cuando Lupin intenó tomarla de los hombros─, ¡no te atrevas a tocarme!

 ─¡Se cómo te sientes y lo entiendo! ¡Se que va a pasar mucho tiempo para que me perdones, pero te amo! ¡Te amo!

 ─¡No! ¡No sabes nada ni entiendes nada!¡No me analices! ─rugió Tonks, fuera de sí, con los ojos llorosos─. ¡No sabes todo lo que sufrí por ti, toda las veces que quise darme por vencida contigo pero sabiendo que no podía porque... Te amo, ¡maldita sea!

 Los dos se quedaron en silencio. El pecho de Tonks subía y bajaba con velocidad. Lupin se quedo ahí, sintiéndose estúpido. Puso una mano en el hombro de Tonks nuevamente, esperando a que reaccionara agresivamente otra vez, pero no lo hizo. Tonks miró el suelo, cansada mentalmente.

 ─La culpa me carcome la conciencia. No descansare hasta haberte pagado por todo lo que te hice sufrir, Tonks ─Lupin respiró hondo─. Anoche me di cuenta que aunque pondría sobrevivir sin ti, no podría vivir, no podría ser feliz. Tú haces que sea una mejor persona, tú haces que olvide que cada mes me transformo en algo que aborrezco... Te amo y lo siento, no me cansare de decirlo.

 Hubo otro silencio, Tonks siguió mirando el suelo mientras las palabras de Remus le atravesaban la triste mente; las lágrimas empezaron a brotar con más fuerza esta vez.

 ─Comprendo si no quieres verme en este momento ─dijo Lupin, dispuesto a irse y a esperarla.

 Entonces Tonks reaccionó. Lo abrazó por el cuello y lo besó como nunca antes lo había besado. Con pasión, con desesperación de sentirlo, mientras lloraba de felicidad porque al fin escuchaba las palabras que tanto estaba esperando.

 Remus le devolvió el beso también, sabiendo que esta vez no se iría a ninguna parte y que podría aprender a amarla. La abrazó con fuerza, porque la amaba, si que la amaba y la necesitaba; ambos se necesitaban.

 Los dos cayeron en la cama totalmente desordenada y empezaron a desvestirse con pasión y deseo, mirándose a los ojos y sonriendo mientras las manos tocaban y las pieles se fusionaban, sabiendo que ese momento seria eterno y solo de ellos, que ya no importaban todas las preocupaciones. Se amaban y querían amarse.

 Eso era lo único que valía en ese momento.