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¿Cual es tu problema Malfoy? ¡Eres tú Granger! — capítulo 11

Draco Malfoy

Entre corriendo a la enfermería, con Hermione en mis brazos.

Un momento ¿desde cuándo la llamaba Hermione? Bueno, eso ahora no importaba. Ella se estaba muriendo y yo no podía pensar en esas cosas en este momento. Aunque siempre me había parecido lindo su nombre, a pesar de ser uno muggle.

-¿Qué le ocurrió? - pregunto madame pomfey, ayudándome a llevar a Granger a una camilla.

-No lo sé, la encontré así en el bosque - le conté, sin saber porque, comencé a derramar algunas lagrimas.

-Creo que le han lanzado un maleficio - comunicó un poco preocupada - debo examinarla, por favor sal de aquí y llama a la directora - me pidió y yo así lo hice.

Llegué corriendo al despacho de McGonagall, y hasta entre sin tocar, lo que la disgustó mucho. Pero no dijo nada al ver mi aspecto.

-¿qué está pasando señor Malfoy? - preguntó con mucha preocupación.

-Hermione granger está muy grave, se encuentra en la enfermería, le han mandado un maleficio - le expliqué, y juntos salimos rápidamente de allí.

Estaba furioso, porque al llegar había entrado la directora, pero a mí no me habían permitido pasar a ver a mi Hermione. Un momento… ¿mi hermione? ¿Desde cuándo? Esto me estaba volviendo loco.

Estuve sentado afuera por una hora. Una larga, desesperante y preocupante hora, en la que, sin saber porque, no había dejado de derramar lágrimas.

Entonces vi como sus amigos, Potter, los hermanos Weasley y Lovegood se acercaban preocupados.

-¿Qué haces aquí Malfoy? - preguntó la comadreja, al verme.

-Yo traje a Granger hasta aquí - les comuniqué, tratando de ocultar mis lagrimas.

-Apuesto a que fuiste tú quien le hizo esto - me acusó el estúpido de Potter.

-¿yo? ¡Claro que no! ¡Yo estaba en la cabaña! - me defendí - Además, yo no le haría eso.

-¿Por qué habríamos de creerte? Y si serias capaz, después de todo tu la odias - me dijo, muy seguro de sí mismo.

-¿y que sabes tu sobre lo que yo siento por ella? - exclamé enfadado, sin pensar que estaba hablando más de la cuenta. El bufó.

-Sé que la odias - replicó Potter. Yo estaba arto de discutir, asique me fui de allí.

Esa noche no pude pegar un ojo, pensando en cómo estaría Hermione. Y ahí estaba, de nuevo la llamaba por su nombre. ¿Qué me ocurría?

Y al día siguiente, me fue peor. No presté atención en ninguna clase, de verdad que estaba preocupado. Yo nunca me había preocupado así por nadie, ni siquiera con mi madre. Pero… ¿Por qué con ella sí? No sabía que estaba pasando, pero me estaba dando cuenta de que tal vez ella si me importaba, me importaba más que lo que yo creía o de lo que me gustaría.

Quería verla, no soportaba más sin saber sobre ella. Potter y Weasley tenían práctica de Quidditch, asique no me lo pensé dos veces y fui corriendo hasta la enfermería.

Madame pomfey me permitió pasar, y yo me senté al lado de su camilla, a observarla. Se veía igual de hermosa que siempre, solo que ahora estaba pálida. Sus mejillas ya no eran tan rosadas como antes y su rostro había perdido el brillo.

Una semana más había transcurrido,y Granger aun no despertaba. Mi preocupación crecía cada vez más. No podía dormir, mis dedos estaban por quedarse sin uñas y mis ojos estaban hinchados de tanto llorar.

Iba a visitarla todas las tardes, cuando sus amigos no estaban disponibles para verla. A veces hasta le hablaba, la insultaba, con la esperanza de que ella se despertara y respondiera a mis insultos, con esa rabia y esos gestos que tanto me gustaban.

Estaba tan sumido en mis pensamientos, en mis palabras y en mis lágrimas, que no me había dado cuenta de que McGonagall estaba sentada observándome.

-¿Qué hace aquí? - pregunte curioso y a la vez avergonzado por lo que hubiera podido escuchar.

-He estado aquí todos los días, escuchando lo que dices, observándote - me dijo, yo me ruborice - sabe señor Malfoy, no soy experta en los adolescentes, pero… yo diría que usted la quiere.

-¿de verdad?

  • pregunté, porque ni yo sabía cómo me sentía respecto a ella.

-Así es - confirmó- la forma en que le hablas, la forma en que la cuida, la forma en la que te preocupas por ella… perdone si me equivoco, pero estoy segura de que usted la ama.

En ese momento algo hizo "click" dentro de mí. Ahora lo comprendía todo. Ahora sabía porque pensaba siempre en Hermione, ahora sabia porque sentía celos, ahora comprendía porque la quería solo para mí, ahora entendía todo lo que ocurría. Yo la amaba, la amaba más de lo que creía y a la vez más de lo que me gustaría.

-Si… la amo

  • confesé, muy seguro de mis palabras y mis sentimientos.

-¿y porque ha esperado a que ella esté en este estado para admitirlo? - me preguntó, con curiosidad y mirándome perspicazmente.

-Porque… el orgullo me impidió darme cuenta de lo que sentía por ella - le expliqué, Minerva solo asintió y luego se levantó, dispuesta a marcharse - por favor, no se lo diga a nadie - le pedí.

-Descuide, su secreto está a salvo conmigo - me tranquilizó. Y luego se marcho, dejándome solo con Hermione.

Tomé su mano, puse mis labios en sus oídos y susurre: "te amo". Esperando que ella pudiera oírlo y así despertara.

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