← ¿Cual es tu problema Malfoy? ¡Eres tú Granger! · de
¿Cual es tu problema Malfoy? ¡Eres tú Granger! — capítulo 12
Es fácil sentir que estas completamente solo. Sentir que nadie sabe, lo bueno que eres. El bien está dentro de ti, está tratando fuertemente de salir a la luz. Tal vez es tu tiempo de levantarte y volar, no lo sabrás si no lo intentas. Estaré contigo todo el camino, estarás bien. No dejes que nadie te diga que no eres lo suficientemente fuerte, no te rindas, no hay nada malo en ser tú mismo. Quieres ser conocido, quieres ser escuchado, sabes que eres hermoso, tienes mucho para dar. Quieres vivir algunos cambios, asique grítalo y muéstrate, tienes un diamante dentro de tu corazón, una luz que brilla como las estrellas, no tengas miedo de ser todo lo que eres, estarás bien. No te puedes sentar y ver el mundo cambiar, lo que tu tengas que decir también importa, no hay nadie más que pueda ocupar tu lugar, asique vamos, nunca es muy tarde. Tal vez es tiempo de levantarte y volar, no lo sabrás si no lo intentas.
Hermione Granger
Me encontraba en un sitio vació. Todo era blanco y no había nada a mí alrededor. Trataba de moverme, pero era como si mis pies estuvieran clavados a un suelo que no existía. También intentaba hablar, pero de mi boca no salían palabras.
¿Dónde me encontraba? ¿Qué me había ocurrido? ¿Por qué estaba en aquel sitio? ¿Y Malfoy? Un momento ¿Qué tenía que ver malfoy en esto? Y ¿Por qué estaba pensando en él? Definitivamente esto no era normal.
El tiempo allí se me hizo eterno, no tenía idea de que hora era ni que día, tal vez llevaba años en ese lugar. Me sentía como si estuviera inconsciente.
Entonces, comencé a escuchar como alguien a mí alrededor murmuraba palabras. Pero… ¿Quién era? En ese lugar no había nadie más, solo me encontraba yo.
-¡Eres una estúpida! ¡Sangre sucia! ¡te odio! - me gritaban, pero yo no sabía quién era. Miraba hacia todos lados buscando al dueño de esa voz, pero estaba sola. - Vamos Granger, ¡despierta! ¡insúltame! - imploraba. Entonces lo reconocí, era malfoy, solo él me llamaba así.
Intenté hablar, que él me escuchara, aunque sea quería insultarlo como él me pedía, pero nada. Estaba sola y muda, las palabras se quedaban atoradas en mis labios.
Entonces escuché otras voces. Las reconocí al instante: Harry, Ron, Ginny, luna y la directora McGonagall.
¿En donde se encontraban? Quería ir con ellos, pero a pesar de no poder moverme, no los veía por ningún lado.
El tiempo continuaba transcurriendo, yo no sabía si eran días, semanas, meses o años, pero cada vez me desesperaba más. Lo único que siempre me hacía sentir más tranquila, era cuando escuchaba los insultosu otras palabras de Malfoy, me hacía sentir que todavía estaba en casa.
El tiempo en este lugar me había servido para reflexionar algunas cosas. Necesitaba saber que era lo que me pasaba y necesitaba aclarar mi mente y mis sentimientos.
Hasta que al fin lo descubrí. Me costaba admitirlo, pero ya se estaba volviendo demasiado obvio y no podía continuar escondiéndolo. Tal vez engañara a los otros, pero a mí misma no. Y con todo mi pesar, descubrí porque ya no quería a Ron, es decir, lo quería pero solo como amigo. También descubrí porque siempre discutía con Malfoy y a la vez porque me encantaban sus besos,porque siempre quería escucharlo, aunque sea cuando me insultaba y porque no dejaba de pensar en él, porque… lo amaba.
Sí, me constaba admitirlo pero era cierto, estaba enamorada y no de cualquier persona, estaba enamorada de mi enemigo, del chico al que había odiado por muchísimos años, pero que tan solo en un día me había conquistado.
En ese momento todo comenzó a desvanecerse. El lugar blanco desapareció, y yo volví a sentir, sentía mi cuerpo, me sentía capaz de moverme y capaz de hablar, pero a la vez también me sentía muy débil.
Pude notar como alguien tomaba mi mano. Sentí una sensación de alivio, estaba viva y tenía el control de mi cuerpo.
En unos pocos segundos pude descubrir quien sostenía mi mano. Solo una persona tenía la piel tan fría, solo una persona me tomaba así, solo una persona causaba esas sensaciones en mí: Draco Malfoy.
Sentí un cosquilleo en mi oreja, al parecer sus labios se encontraban allí. Entonces lo escuché susurrarme algo que hizo que mi corazón diera un vuelco y comenzara a latir velozmente.
-Te amo - me susurró muy sinceramente. Yo no podía creerlo, Malfoy me amaba.
En ese momento me sentí segura de mi misma. Abrí mis ojos y lo vi. Tan hermoso, con su cabello rubio despeinado, con sus hermosos labios, unos ojos llorosos pero a la vez de un color gris que me hacia perderme en ellos.
-Yo también te amo - le dije con dificultad, ya que aún estaba débil. Él me miró sorprendido y luego sonrió.
-Hermione - me sonrojé al escucharlo llamarme por mi nombre - ¡Despertaste!
-¿Qué me ocurrió? - pregunté, intentando moverme - ¡AY! - grité, me dolía todo.
-Alguien te lanzó un cruccio en el bosque, estas muy lastimada - me explicó un poco enfadado con aquella persona - Yo te traje hasta aquí.
-Gracias por salvarme.
-No fue nada, no podía dejar que algo te pasara, no sé qué sería de mi sin ti - hablaba de una forma tan tierna, no podía creer que fuera Malfoy.
-¿de verdad me amas? - le pregunté un poco sonrojada.
-Si Hermione
- respondió sinceramente - ¿y tú?
-Aunque me cueste admitirlo, si - dije muy segura y a la vez un poco avergonzada - ¡me dijiste Hermione!
-Si quieres te digo Granger - bromeó, tomando mi mano y mirándome con esos ojos grises que me volvían loca.
-No Draco, Hermione está bien - le dije irónicamente, el me besó la frente.
-Sé que no es el mejor momento - comenzó - pero… Hermione Jean Granger ¿quieres ser mi novia? - me preguntó, arrodillado ante mi camilla. Yo reí y me puse roja.
-Claro que sí, Draco Lucius Malfoy - contesté con una sonrisa. Después, el se acercó a mí y me besó. No podía estar más feliz.