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¿Cual es tu problema Malfoy? ¡Eres tú Granger! — capítulo 19
Aquí estamos ahora, todo está a punto de cambiar. Nos enfrentamos al mañana, mientras le decimos adiós al ayer. Un capitulo acaba pero la historia apenas está por comenzar, las paginas pasan para todo el mundo. Es hora de enseñarle al mundo que tengo algo que decir, una canción para cantar en vos alta y que nunca se desvanecerá. Sé que te extrañare, pero algún día nos volveremos a encontrar. Nunca nos desvaneceremos. Asique sigo adelante, dejándolo ir, aferrándome al mañana. Siempre llevaré esos hermosos recuerdos, mientras descubro quien debo ser. Puede que estemos separados, pero quiero que sepas que siempre estarás conmigo, a donde quiera que yo valla.
Hermione se encontraba en la torre de Gryffindor, en su cuarto, terminando de preparar sus maletas.
Había rendido los exámenes finales una semana antes, y por suerte el tiempo estudiado rindió frutos, ya que logro aprobarlo todo.
Pero claro… ¿Qué más podía hacer si no estudiar? Ya no tenía amigos. Ron no se hablaba con nadie, y en el almuerzo se sentaba apartado de todo el mundo. Ginny la odiaba, la tenía como su enemiga y arrastraba a Harry con ella. Todo esto había ocurrido porque un día la castaña se había enamorado de Draco Malfoy, un nombre que ahora le dolía pronunciar.
En la torre de Slytherin, Draco estaba sentado frente a la chimenea. Mirando hacia el infinito, sus ojos estaban llorosos, su piel más pálida de lo normal y su cuerpo demasiado delgado. En pocas palabras, estaba destruido.
-Draco, no puedo verte así - le dijo Blaise, tomándolo del brazo y obligándolo a levantarse.
-¡Déjame en paz! - exigió el rubio, empujando a su amigo.
-Tienes que hablar con Granger - le aconsejó - estas… muerto en vida.
-Así es como me siento Blaise, muerto en vida - repitió, suspiró y se dejó caer de nuevo en el sofá.
-Tienes que buscar a la sangre sucia - Draco lo miró enfadado cuando dijo esas palabras - decirle cuanto la amas y admitir que cometiste un error. Eso siempre funciona.
-Es que no cometí un error, cometí un grave error - corrigió la frase - me acosté con Astoria cuando le profanaba amor a Hermione.
-Y mírate - señalo el cuerpo del platinado - de verdad estás arrepentido. Habla con ella - lo instó.
-Blaise, no puedo…
-Sabes, me enteré de que su padre murió… -comentó, Draco pegó un brinco en el sillón.
-Debe estar… destrozada - dijo tristemente, imaginándose a la castaña - Debo hablar con ella.
-Así me gusta -concluyó el moreno, viendo como su amigo salía por el retrato.
Hermione caminaba por los pasillos, últimamente hacía eso continuamente para poder pensar. Sin saber porque, tal vez fuera el karma, se encontró a unos pasos del retrato de la torre de Slytherin.
Su corazón se aceleró al ver salir de allí a un muchacho alto, de tez muy blanca y con cabello rubio platinado.
Comenzó a caminar para alejarse de allí, pero solo pudo dar unos pasos. Ya que escuchó que alguien pronunciaba su nombre.
-Dra… draco - saludó tímidamente, luego agachó la mirada.
-Yo… me enteré de lo de tu padre - comentó, el rostro de Hermione se volvió triste - Lo siento mucho.
-Gracias… - respondió ella, se dispuso a marcharse, pero el rubio la detuvo tomándola del brazo.
-¿A dónde vas? ¿Por qué llevas esas maletas? - preguntó un poco nervioso. Temiendo que la castaña fuera a dejarlo.
-Malfoy, me voy - le dijo en un susurro.
-No… no puedes - titubeó, las lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos grises - ¡No puedes abandonarme Hermione!
-Mi madre está sola, me necesita. Es el funeral de mi papá - le explicó - Además, no creo que me necesites, estarás con Astoria - murmuró como quien no quiere la cosa.
-Greengrass no es nada para mí, lo ocurrido fue solo un error, yo… - trató de defenderse, pero la castaña lo detuvo.
-No quiero escuchar las mismas excusas - le reprochó - Adiós…
Después de decir esto desapareció entre los pasillos. Draco se tiró en el piso y comenzó a llorar. Si ella no estaba aquí en el colegio, el ya no tenía nada. Su vida a partir de ahora no tenía sentido, a decir verdad, había dejado de tener sentido hace una semana, cuando Hermione se había alejado de su lado.
¡Maldita sea! - pensaba el rubio, que deseaba que lo ocurrido con Astoria jamás hubiera pasado.
Hermione estaba en la estación de trenes de Hogsmeade, a punto de tomar el tren. Había prometido volver para la graduación, pero ya no estaba segura. Después de todo ¿para qué volver a Hogwarts si ya no le quedaba nada?
Las sirenas le indicaron que era hora de subirse al tren, ya estaba por partir.
Volteó su cabeza y pensó en la escuela, en sus antiguos mejores amigos… en Draco. Era hora de dejar todo eso en el pasado.
Por un segundo, su mente se preguntó si estaba haciendo lo correcto. Pero… por primera vez, Hermione Granger decidió hacer lo incorrecto.
Suspiró. Subió al tren, se sentó en un compartimiento vacío y solitario. En unos minutos el tren partió, y ella observó a través de la ventana todo lo que a partir de este momento dejaría en el pasado…
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