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¿Cual es tu problema Malfoy? ¡Eres tú Granger! — capítulo 8

Draco observó salir a la castaña de la habitación. El se sentó en su cama, donde antes había estado la chica.

¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué había besado a la sangre sucia? ¿Acaso sentía algo por ella? Imposible.

Al principio el beso había sido para demostrarle a Granger porque todas las chicas, incluso ella según Draco, se morían por estar con el príncipe de Slytherin. Pero luego… algo había cambiado. Cuando hermione respondió al beso, no lo hizo como el rubio esperaba. Lo había hecho de una forma sensible, cariñosa, al contrario de las otras chicas, que solo lo besaban con dureza, ya que solo deseaban una noche con él.

Malfoy sabía que la castaña no era como las otras chicas. Ella era más inteligente, más sabionda y mucho más difícil de persuadir. También sabía que no era muy fácil obtener su atención, por eso el siempre la insultaba, no solo porque le encantaba verla furiosa, sino para que la chica le prestara atención.

Pero ahora se daba cuenta de que también tenía algo diferente a las otras chicas. Ella no buscaba solo una noche, o solo un beso con alguien. Ella quería algo enserio. Era la única que no se moría por los besos de draco, la única que no deseaba tenerlo cerca, la única que lo veía por lo que realmente era, en vez de por lo que tenía, era la única que lo hacía sentir celos, la única que besaba de esa manera.

No podía negarlo, quizá no sabía porque, quizá no sabía cómo, quizá no sabía cuando, pero tenía que admitir que comenzaba a sentir algo por la sangre sucia. No estaba seguro de si era amor, ya nunca había estado realmente enamorado, pero si estaba seguro de que era algo que no había sentido por nadie, ni siquiera por Pansy.

Entre tantas divagaciones, el rubio se quedó dormido. Y se despertó a la mañana siguiente, con el sol entrando por la ventanay penetrando en los poros de su piel albina.

Caminó hasta el castillo. Cuando llegó se dirigió al gran comedor a desayunar.

Pansy le hizo una seña para que se sentara junto a ella, pero el la esquivó y se ubicó junto a Blaise Zabinni y Theodore Nott.

Pero no probó bocado alguno. Sus tostadas con huevos y su jugo de calabaza permanecían intactos, mientras el observaba hacia la mesa de Gryffindor, donde una castaña reía animadamente con sus amigos y era acariciada por la comadreja Weasley.

Los celos volvieron a la mente de draco, quien apretaba con mucha fuerza el tenedor contra la mesa, de hecho, el cubierto estaba a punto de quebrarse.

Observó como el pelirrojo besaba a hermione, lo que hizo que se molestara y luego la vio salir del gran comedor.

Sin saber porqué, el también se levanto y caminó hasta que encontró a la castaña en la biblioteca, leyendo un libro de Artes Oscuras.

-Granger - saludó.

-Malfoy - contestó ella, sin quitar la vista de su libro.

-¿ahora vas a ignorarme? - le preguntó, quitando el libro de las manos de la castaña.

-Yo no te ignoro malfoy - respondió ella, con indiferencia.

-Vamos Granger, acéptalo, te encanto mi beso - le dijo con una sonrisa de suficiencia.

-Ya quisieras Malfoy… - Draco rió.

-¿Por qué te cuesta tanto aceptar que me amas? - bromeó, aunque deseaba que fuera cierto.

-¿Por qué te cuesta tanto entender que te odio? - Traverso ella, mirándolo fijamente.

-Dices que me odias, pero sé que no lo sientes - le dijo muy seguro de sus palabras.

-¿y cómo sabes tú lo que yo siento? - le preguntó Hermione, un poco desafiante.

-Porque yo lo sé todo - respondió el rubio - escondes tus sentimientos detrás de un libro, me ignoras, me insultas, porque tienes miedo de admitir que te atraigo. - la castaña se tensó.

-Si lo pones de ese modo, entonces yo también te atraigo a ti - lo engatusó ella. Draco tragó saliva, lo había atrapado con sus propias palabras.

-Nunca dije que no me sintiera atraído hacia ti - le dijo, acercándose más a Hermione.

-Ma… Malf… Malfoy ¿Qué? - pero no la dejo terminar, de nuevo puso sus labios en los de ella.

Al principio la castaña trató de zafarse de las manos del rubio, ubicadas en sus mejillas. Pero luego comenzó a responder el beso. Draco introdujo su lengua en los labios de Hermione, logrando que el beso se volviera más apasionado.

Comenzó a acariciar el cuerpo de la chica, por encima de su ropa. Olía a miel y a coco, era tan dulce. Por otra parte, ella también acariciaba la espalda de Draco, y se maravilló con lo bien formados que estaban los músculos y el pecho del rubio. El quidditch había dado sus frutos. Ahora entendía porque todas se morían por él.

Poco a poco se fueron despegando, para poder tomar aire. Hasta que sus rostros quedaron solo a centímetros, mientras que sus cuerpos continuaban pegados.

-Granger… ya no tengo la fuerza suficiente para alejarme de ti - le susurro en el oído de la castaña, un poco apenado.

-Entonces no lo hagas - le suplicó Hermione.

-Somos enemigos… - razonó él. La chica lo miró.

-Tal vez… podríamos ser amigos - le dijo con mucha sinceridad, aunque deseaba algo mas.

-¿Amigos? - preguntó sin poder creerlo, ella asintió - Los amigos no hacen esto - bromeó y luego volvióa besarla, por unos minutos.

-¿entonces que somos? -le preguntó Hermione. Enemigos no, era obvio. Pero tampoco amigos, los amigos no se desean unos a otros.

-Amigos con derechos - declaró el. Granger sonrió y luego ambos se dieron otro dulce beso.

-Tengo que irme - le dijo Draco con un dejo de tristeza en su voz.

-También yo, tengo clases de Transformaciones.

-Te veré esta noche en la cabaña - se despidió, le dio un último beso y luego cada quien se fue por su lado…

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