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Amarte bien — capítulo 1

Era un noche estrellada, se podia percibir la luz de la luna llena facilmente junto con el romance que habia comenzado a nacer años después de la guerra mágica. Las rosas y los jazmines se encontraban intactos sobre los jardines renovados del Colegio. El lago reflajaba la belleza de la noche mientras que sus pies tocaban el agua delicadamente. Los árboles yacian sobre la tierra humeda a causa de la llovizna que habia caido la noche anterior. El Bosque Prohibido seguia detrás de su espalda, y la oscuridad que producia éste no la hizo percatarse que habia alguien, mirandola con cariño y amor con ojos marinos.  Hermione Granger seguia absorta en sus propios pensamientos cuando una brisa suave le rozó la mejilla con elegancia. Hogwarts se habia restaurado seis años después de la catastrofe que habia sucedido luchando contra el malvado Lord Voldemort, pero ni siquiera ese hecho podia separar al amor, una razón más para continuar viviendo. Ella, castaña e inteligente como habia sido desde mucho tiempo atrás, estaba enamorada, y de novia. ¿Quién podria haber pensado que tu mejor amigo seria tu pareja para acompañarte en el futuro? Sonaba algo ridiculo, o tal vez loco, pero estaba segura de que su corazón latia más rápido cuando él estaba cerca, cuando él la rodeaba con sus brazos, cuando él le hablaba al oido, cuando él la besaba... Habia recibido un regalo del mismisimo Dios.  Sus pies descalzos rozaban el agua armoniosamente, sus ojos se centraban en la luna, sus brazos abrazaban sus piernas y sus pensamientos se concentraban en cierto pelirrojo, en su pelirrojo. Ahora, sin él, se sentia vacía, con las fuerzas de llegar al castillo y gritar "¿Dónde estás?" y, al encontrarlo, abrazarlo con toda la fuerza guardada. De pronto, unos brazos desconocidos, pero a la vez conocidos, la rodearon con delicadeza, como si de una pequeña muñeca de porcelana se tratase. Hermione sintió esa colonia que la volvia loca y supo al instante quién era su acompañante. Sonrió, con sus ojos cerrados, disfrutando el placer de tenerlo con ella, y deseó poder saborear esos labios que poseia el hombre. Los besos que la volvian uno con él. Los besos que atraian los más hermosos sentimientos y sueños que alberaba desde mucho antes. Recorrió con su mano, el brazo del chico que la abrazaba por el cuello desde atrás del cuerpo. Ambos estaban sentados en el césped verde que daba al lago.   - Sólo cuando tú estes dispuesta. - le susurró el chico con amor, seducción y cariño en su oido derecho, queriendole mirar la mirada a su novia.  - Creo que ya es hora de enfrentar los miedos, Ron. Estoy lista. - le respondió, ahora con los ojos abiertos, pero sin observarlo a los ojos.   Ambos sabian a lo que se referia el chico. Venian semanas discutiendolo aunque ninguno de los dos se animaban, deseaban ser uno para siempre, ser uno con los dos, tener dueño de su cuerpo. Ronald Weasley sabia que su novia era algo temerosa y desconfiada con ese tema, asique decidió esperarla pase lo que pase. Muchas de las ocasiones le hablaba sobre eso, diciendole que era un paso gigantesco para los dos, que él también estaba nervioso y que, a veces, no se sentía preparado; pero luego decidió que quedarse con su amada por el resto de la vida era lo más hermoso que le podia pasar.  Hermione no dejó su sonrisa y se dió vuelta, haciendo que el chico soltara su cuello rápidamente y enfocar sus ojos azules en los marrones de ella. No se tocaban, pero se sentian uno solo con sólo verse el uno con el otro. El amor era grande y fabuloso y ninguno de los dos podian remar contra esos sentimientos. Hermione estaba enamorada de Ron desde su cuarto año en Hogwarts, y Ron de Hermione desde la vez que la vio entrar al Gran Comedor con el bello vestido en cuarto año, desgraciadamente fue con Viktor Krum. El cariño que se sentian era inexplicable.  Granger abrazó a Weasley, con sus ojos cerrados, aspirando todo su aroma a fresas, fue correspondida al instante.  - Prometeme que me cuidarás y apoyarás en todo momento. - le suplicó Hermione cuando se separó a sólo escasos centímetros de su amado. Su mirada reflejaba miedo.   - Lo prometo, juro y sentencio hasta la muerte. - le dijo Ron con el mayor de su cariño.   A continuación, Hermione borró su sonrisa anterior para acercarse a su novio muy despacio. El tiempo sobraba y alcanzaba, todo lo tenian para ellos dos. Inmediatamente, el mundo, el Bosque Prohibido, el lago, las rosas, los jazmines, desaparecieron, borrando consigo señales de alguna vida desconocida. Inmediatamente estaban sólo ellos dos. Amandose, deseandose, queriendose, acariciandose... siendo uno con el otro. Sus labios estaban cerca, demasiado. Sentían el aliento del otro, chocando entre sus bocas. Subitamente, Hermione cortó el espacio que habia entre sus labios y los de él. Se unieron los sabores de sus bocas, ella era chocolate y él fresa, sabiendo como siempre lo habia sentido. Comenzó con un beso totalmente cariñoso y suave, hasta que Ron sintió el momento afortunado; la rutina del hecho cambió y se volvió apasionado. Las lenguas se encontraron ida y vuelta. Hermione temblaba de pies a cabeza pero, tal y como habia dicho anteriormente, sus miedos debian desaparecer ya que estaba en manos de una persona que amaba y confiaba a fuego. Ron vio el momento adecuado para recostarse sobre el césped sin dañar a su novia, ahora ella estaba boca abajo y él boca arriba, sin dejar de besarse. El amor no paraba ni un momento para estar más cómodos. Las manos del chico recorrían el cuerpo de su amada, desde su cuello pasando por su espalda recta, rozando las caderas y finalizando en las piernas largas; mientras que la chica permanecía con sus brazos apoyados en el pecho bien marcado de su novio.  Como si fuera la primera vez que lo hacia, Ron comenzó a morder el labio inferior de Hermione, aumentando la sensualidad. Con gran esfuerzo, dejó la boca de la chica para ir avanzando por el cuello; corrió a su novia hasta ponerla  debajo de él, así tendria más espacio para dedircarle. Depositó besos, mordeduras y marcas en la misma zona que habia pasado, unos gemidos por parte de Hermione se desprendieron de lo más profundo de la garganta, dando señal de pasión en lo sucedido. Se sentía atraída y seducida por su mejor amigo, su novio. El pelirrojo fue bajando lentamente, dejando lo mejor para el final; dejó su presencia por los hombros, que habian sido descubiertos por las manos delicadas de Ron. Estaban completamente centrados en el otro, ya no habia nada al su alrededor. Hermione aprovechó los segundos cortos en los que su pelirrojo se habia separado de ella, con el propósito de mirarla cómo se mordía el labio inferior por el nerviosismo, y trasladó sus dedos agiles hacia los primeros botones de la camiseta que llevaba el chico, aunque temblaban, los desabrochó al instante, queriendo desaparecer del lugar en el que estaba metida con su corazón.  Ron le quitó la chaqueta a la castaña, dejandole la camisa apretada, que marcaba su figura como ninguna otra. Hermione no se resistió en ningún momento, fue guiada por su pareja con pura confianza. El pelirrojo volvió al cuerpo de la chica, señalando con un beso amoroso su nuevo territorio no explorado. Sintió un bulto suave y chiquito, pero suficiente como para permitile al tiempo pasar. El pecho de Hermione era perfecto, por así decirlo, cabía en la mano de Ron, quien los comenzó a masajear delicadamente. La castaña sintió el mundo derrumbarse, no sabia qué era peor, o la posibilidad de salir lastimada o sentir la locura frenetica que causaba el momento; se dejó llevar luego de dirigirle una mirada de nerviosismo, la cual Ron captó al instante y se alejó sin nada que decir de su pecho. Volvió a tocar los labios deliciosos de la chica, en forma de buena señal. Él era la primera persona que se debia enterar si su novia estaba lastimada o insegura.  Quizas era mejor irse de la escena y dejarla para otro momento, o darse un tiempo para planearla nuevamente en un lugar adecuado.  Ron se quiso alejar de Hermione, darle su espacio y tiempo, pero por su sorpresa, su novia era ahora la que tenia el control de todo. Tenia los dedos enredados en el cabello rojo fuego de él y la respiración entrecortada, ya que trataba de que el aire entrara pero sin despegar sus labios del otro. La pasión y el amor reinaban en sus cuerpos. No habia marcha atrás, ella habia dicho el "Sí" y él lo mismo. Estaban pegados, acostados en el césped húmedo. Hermione cerraba los ojos con fuerza al volver a sentir a su novio recorriendo el cuerpo como antes. Esta vez no se quejó, siguió con las manos en la cabeza de Ron, deseando que no se vaya. El pelirrojo, luego de depositar un beso en su ombligo cubierto por la camisa, regresó a los labios como hacia en cada bajada y subida. No se separaban. Hermione, al dejarse llevar por el momento, dirigió sus manos a la camiseta del chico y la fue ascendiendo lentamente, no queria dar signos de desesperación. Ron se alejó de su boca para ayudarla a sacar su propia prenda, ahora con rápidez mutua, y se volvieron a fundir en un beso apasionado. Las manos dudosas de él recorrían la espalda de la otra, dibujando siluetas, mientras que las de ella estaban en su nuca. Ronald se preparó para lo que iba a suceder después, para lo que habia planeado anteriormente. Sus dedos se encontraron en la cadera de su novia, con le propósito de arrancarle la camisa de una sacudida. Hermione volvió a temblar de pies a cabeza pero cuando vio a su compañero, se relajó al instante. Ahora ambos estaban sin una prenda, aunque faltaban algunas más para encontrarse cuerpo a cuerpo. Hermione pensó un momento que la forma que le sacó la camisa era algo salvaje aunque se retractó del pensamiento cuando recordó que ella tambien habia hecho los mismo.  Los besos no cesaban, al igual que el amor. Hermione respira con dificultad cada vez que Ron separaba su boca de la de ella por falta de aire, aún no se acostumbraban al ritmo. Mientras tanto, ambos levantaron la espalda o el cuerpo, en el caso de Ron que se encontraba arriba de su novia, y se sentaron en el césped, sin despegar sus labios. Weasley aprovechó más el territorio y acariciaba con suavidad el vientre desnudo de la castaña cuando está seguia con su nuca. Aumentaron el número de ropa tirada en el suelo; el pelirrojo llevó sus dedos hacia su propio pantalón y lo fue bajando lentamente. Sus ojos se volvieron a encontrar de nuevo, se podian percibir los brillos que desprendian éstos. Ninguno se animó a volverse a besar, no mientras Hermione se encuentre con pantalón; aunque antes de eso, la castaña le dejó un suave beso en sus labios, luego se llevó sus propias manos a su prenda indicada y la tiró, sin dificultad, cerca del lago. Los dos cuerpos estaban en ropa interior. Ron se sorprendió de la rápidez que usó su compañera para quedar semi-desnuda. Según él, ella era muy temerosa con esos pasos. No le importó y la volvió a besar, para bajarla otra vez hacia el césped húmedo. Hermione tocó con algunos escalofríos la superficie con su espalda descubierta. Ron apoyó sus antebrazos, al lado del cuerpo de Granger, para no dañarla con su peso. Ninguno de los dos tenia calzados, lo que resultó ser mejor para la ocasión. Ahora, estaban sólo a dos prendas de descubrirse. El pelirrojo, al ver que su castaña temblaba a dar lo que faltaba, corrió sus manos hacia el broche del sostén amarillo y, con un movimiento rápido que posiblemente Hermione no se habia dado cuenta, desabrochó los botones con ciertas dudas rondando en su cabeza. No se pudo detener a contemplar el cuerpo bello y resplandeciente que tenia la chica porque ésta lo apretaba cada vez más contra su propia persona, sacando el hecho de que tenian los ojos cerrados. Las sospechas de Weasley hacia su amada desaparecieron cuando la chica ayudó a las manos de Ron en sacarse el sostén. Fue tan rápido que ni siquiera el pelirrojo se detuvo a pensar en lo qué queria significar. Era cierto, la castaña se sentia nerviosa pero no por eso le prohibia a su novio sacarle la prenda. Instantaneamente, Hermione dejó de besar a Ron para separse y llevar el brazo derecho hacia su pecho, ruborizada como un tomate y deseando no haber hecho tal cosa. Weasley la miró con entendimiento al ver que Granger se tapaba el tesoro que llevaba, la comprendió al instante.  - Respira hondo y tranquilizate. No te haré daño. - le susurró Ron a Hermione en el oido.   La castaña le sonrió con timidez y, muy despacio, sacó el brazo de su pecho; se volvió a ruborizar cuando vio los ojos marinos de su novio con sorpresa. La habia visto semi-desnuda. El chico la volvió a besar con amor y pasión a la vez, olvidando su alrededor. Ron bajó por el cuello pálido y frío de su novia, dejandole claro quién era el posedor de su piel, llegó rápidamente hacia los pechos de su amada. Hermione soltó un leve gemido cuando sintió las manos de Ron, nuevamente, masajenado esa zona delicada; los jadeos se convirtieron en placer y la castaña se mordió el labio para no gritar con fuerza. Weasley se alejó de allí y recorrió con suma tranquilidad el vientre plano de su novia, marcando con besos el camino que habia utilizado; llegó hasta el área más sensible que poseía Hermione. Ella, aún aprendiz de su amado, abrió las piernas, dudando estar preparada para lo siguiente. Ron contempló desde su posición aquel terreno que esperaba a ser explorado. Dudativo, le dio un corto beso y luego la miró, ella estaba con los ojos cerrados y el cuello estirado, esperando a ser presa del placer que le podria causar el siguiente acto. El pelirrojo volvió a besar la zona, sonrió al escuchar cómo su amada soltaba un gemido de placer, e imitó los pasos como diez veces más, sin dejar de oir a Hermione disfrutar de su tacto. Cansado de permanecer con una sola prenda, privandole el encuentro de los dos cuerpos, arrojó las bragas de ella y sus propios bóxers hacia un costado.  Ahora estaban desnudos completamente. Hermione lo habria notado si Ron no la hubiese besado antes de que la misma chica bajara la mirada hacia donde deberian estar sus bragas. La castaña suspiró cuando el pelirrojo la miró a los ojos, preguntandole mentalmente si estaba preparada. Hermione asintió, cerrando los ojos y mordiendose el labio. Al cabo de algunos segundos, Weasley ya estaba dentro suyo, saboreando, probando y convirtiendose en el hombre más feliz del mundo mágico al mismo tiempo que Granger sufria al contacto de su amado en el césped húmedo, que sorpresivamente se transformó en un prado de rosas en sus propias mentes. El chico paró al instante cuando vio a su novia retorcerse del dolor por lo que habia comenzado, salió rápido de ella y le besó en la mejilla, donde debia estar la lágrima de felicidad que habia surcado por el rostro de Hermione. En el momento que su novia le suplicó con fuerzas y placer en su voz que siguiera, él obedeció y se adentró de nuevo al cuerpo de su chica. Al principio, se movian de forma tranquila, hasta que el amor los albergó por dentro y aumentaron el ritmo. Él estaba arriba de ella hasta que Hermione cambió de posición y probó estar al tanto de la situación. Sin dejarlo salir de su cuerpo, la castaña se acomodó por encima de la cadera del otro, dejandolo a él con la espalda en el césped y moviendose con ansiedad. Eran el uno para el otro. Eran uno solo. Se volvieron el mismo a la luz de la luna. Compartieron besos, gemidos, jadeos, amor, cuerpos y nuevas aventuras para ellos mismos. No esperaban nada del mundo real, ni siquiera el mañana.  ..............................................  Hola...!  Estaba aburrida y se me ocurrio éste cap... Debo decir que me sorprendo a mis misma... Jejee.. Espero que le haya gustado... Se me ha ocurrido varias formas de que Hermione le diga a Ron que salió un fruto de ese amor ¿me entienden? Si estan de acuerdo a que siga, en los comentarios pongan "Sí" Besooos.. Los veo luego... Basado en la canción Amarte Bien de Carlos Baute...Los Ama, Sky...!