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Amarte bien — capítulo 2
El sol se asomaba por el horizonte, anunciando un nuevo día lleno de milagros. Las nubes se despejaban, dejando mostrar un cielo celeste, sin preocupaciones o problemas que llegaran a molestar a la hermosa joven que yacía sobre su propia cama con una sábana blanca que le tapaba el cuerpo. Desde lejos, el lago se movía al compás del poco viento que soplaba. Las brisas que se extendían por el campo descubierto, llegaron hasta las copas de los árboles grandes y anchos que había por todo el terreno. Hermione estaba dormida con una sonrisa escurridiza en su rostro, recordando cómo había sido su primera vez tres semanas atrás. Aunque había pasado un tiempo suficiente, ella no lo olvidaba, lo mantenía dentro suyo, deseando volverse a repetir. La luz alcanzó para iluminar su habitación blanca a través de la ventana que se encontraba en La Madriguera. Luego de la muerte de Fred, la batalla contra Lord Voldemort y el nacimiento de su sobrino James Sirius Potter, Molly y Arthur Weasley la adoptaron como parte de la familia, cuidandola como una verdadera hija. Durantes esos acontecimientos de dolor, odio y amor, Hermione nunca se olvidó de sus padres biologicos, sus reales padres. Ellos estaban en Australia pero, ni aunque moviera cielo y tierra para encontrarlos, no podía ir. Ahora ella tenia una nueva familia mágica aunque desea volver con la otra. Los recuerdos del pasado la invadían, como grandes bombas de imágenes que le llegaban a los ojos cerrados; estaba el cuerpo de Dobby, Fred Weasley, Tonks y Remus Lupin, el rostro pálido de Lavander Brown, Hogwarts destruido por el ataque de los Mortifagos, el dragón gigantesco de Gringotts, pero entre esas se encontraban La Camara Secreta y el beso entre ella y Ron. Hasta una semilla de amor la podian hacer olvidar el dolor. Se sintió feliz y nueva de nuevo. La felicidad volvia a dar signos de vida en su rostro. De pronto, su estomago se revolvió, gruñiendo por el hambre. Y recordó que no habia cenado muy bien el día anterior. Pensar en comida le distrajo el sufrimiento de los recuerdos. Se levantó de un salto de la cama floreada, verde y roja que tenia y se encaminó hacia el baño que tenia más cerca, el de al lado de su cuarto. Dejó caer el agua bajo su piel, poros y miembros de su cuerpo, mientras olvidaba el alrededor y se concentraba sólo en el ruido que hacian las gotas al caer contra el fondo de la ducha. La sensación de libertad la inundó por completo. Los párpados le pesaban por el cansancio extremo que tenia ese día... algo que nunca le habia pasado... Cerró los ojos y se dejó apoyar en la pared, con el rostro estampado contra el mármol, al igual que las manos. Se sentía sumamente dormida, como si la hubiesen drogado antes de irse a dormir. Terminó de bañarse y se vistió con lo más decente que tenia a mano, no tenia tiempo, o ganas, de ponerse a buscar algo lindo para Ronald. Le echó una mirada rápida hacia la cama totalmente destrozada, tampoco se queria detener a tenderla, salió inmediatamente de la habitación. Parecia que todos los Weasley estaban despiertos hace algunas horas, se podia escuchar las risas, conversaciones y grillos abiertos. Bajó apresurada por las escaleras, encontrandose al final con Arthur, Molly, Harry, Ginny, George y James, pero al que no habia visto era Ron, no le parecia raro ya que él siempre dormia hasta rato. - ¡Tita Mione! * - James Sirius fue el primero en saludarla en ese día soleado y hermoso. - ¡Hola, James! - Hermione lo alzó en sus brazos luego de que su sobrino llegara a ella corriendo y sonriendo como lo hacia cada mañana. Harry y Ginny rieron al ver el rostro de su hijo cubierto por alguna masa de galletas - ¿Cómo dormiste? - ¡Tuy tien! ¡Tati tice te duermo como el tito Ton! * Todos en la sala rieron a carcajadas, también George que se habia recuperado algo luego de la muerte de su hermano gemelo. Nadie olvidaba a Fred, pero tarde o temprano debian seguir adelante. Hermione rió al escuchar a James, con sus ojos verdes y cabello negro, como su padre, pero se acordó de que debia despertar a Ron al igual que todas las mañanas. - ¡Hey! ¡Yo no duermo tanto! - le respondió una voz muy conocida para Hermione, quien se volteó rápidamente, aún con James en brazos y lo vio a él... Él con sus perfecto ojos azules marinos y ese cabello rojo como el fuego. Se lo veia como nunca antes. Su mirada se iluminó al ver a su novia, esposa con un pequeño en sus brazos, como una autentica madre. Los ojos de la castaña volaron a una velocidad impresionante hasta situarse sólo en su amado. No habia más eterno tiempo que los minutos que pasaron luego. Ronald se acercó lentamente hacia ella, abrazandola por la cintura. Ese contacto hizo que depositara a James en el suelo y abrazara a Ron con mucho amor guardado. No se sonrojaron al saber que seis pares de ojos se concentraban en ellos. Si fuera por el contrario, no tendrian amor o respeto suficiente como para ser novios. Ya todos sabian que se amaban. El silencio se profundizó hasta que alguien carraspeó, jalandole del paltalón a Hermione. Ron y ella se separaron con una sonrisa de simpatía en su rostro para dirigir sus ojos hacia el pequeño James que los miraba con celos, esperando a que se separaran pronto. Harry y Ginny volvieron a reir, junto con George. Hermione le dedicó otra sonrisa y lo abrazó. - Tita Mione et tía * - le susurró a Ron que miraba la escena de su sobrino y amada. Sabia que no debia sentir celos de un pequeño de tan sólo un año, por lo que le fulminó con la mirada graciosamente. Granger, quien habia escuchado lo que habia dicho James, rió de nuevo y se separó de él. Se puso de pie y se dirigió hasta un lugar en la mesa, al lado de Ginny y una silla vacia, donde se sentó Ron. - Parece que aprendes a madrugar, Ron - le sonrió Mione a su esposo. - Mmm... creo que no lo sabes, son las tres de la tarde, Herms. Te quedaste dormida, no te podia despertar - le informó Ronald con una mirada sospechosa... Hermione quedó perpleja luego de escuchar tal declaración. Fijó su mirada en los platos vacios de sus compañeros, no habia rastro de comida entera, sólo migas del pasado. Alzó una ceja. Jamás se habia quedado dormida, el día anterior se habia acostado cerca de las nueve, con ojeras y más debajo de sus ojos. Quizá por el trabajo, pensó Hermione, O quizá tardé en la ducha... pero ¿cuánto tiempo me quedé en el baño? Hermione reflexionaba acerca de lo que le dijo su esposo. Ella jamás se quedaba dormida, y tenía el despertador para impedir eso. *Bueno, es la primera vez que me pasa algo parecido...*se rindió la castaña. El silencio volvió a la sala, donde los testigos esperaban una reacción por parte de la ojimiel. - Hermione, querida, - Molly Weasley llamó la atención de la chica - ¿quieres algo para comer? - Sí, gracias Señora Weasley. Molly le sirvió un plato de carne y papas, recien salida del horno, y un vaso entero de zumo de calabaza. En menos de diez minutos no quedaba nada de la comida. Arthur, George y Harry, junto con Ron, se habian despedido de la familia para dirigirse hacia el Ministerio de Magia, donde se pasaban el mayor tiempo allí. Sólo quedaron las chicas en la casa, observando el tremendo apetito de Hermione que se habia servido dos veces seguidas la misma cantidad. Granger deboraba con rápidez, como si se estuviese muriendo de hambre por más de un mes. Hermione tragaba y tragaba sin darse cuenta de lo que hacia. Tampoco le habia pasado algo parecido a eso en su corta vida. Mientras Granger comía, Ginny llevó a James a su cuarto, donde se entretenia jugando con sus juguetes. La pequeña Weasley sonrió al recordar cómo habia sido sus años en Hogwarts, junto con el asunto especial de Harry Potter, antes su amor platónico, ahora su marido. Los años de felicidad fueron los más grandes que pasó. Nada le podia hacer olvidar el amor y el cariño que tuvo durante los siete años de Colegio. Sonrió perdidamente cuando James abrazó sus piernas delgadas y largas, al parecer el pequeño se habia dado cuenta de que su madre lo estaba viendo distraidamente. En el piso de abajo, Molly observaba a la mujer de su hijo menor terminar de comer, con la mano encima de su estómago y una sonrisa de satisfacción en su rostro. Habia pasado tantos años que no comia tan bien, definitivamente la Señora Weasley cocinaba como la mejor. Unos pasos se escuchaban provenientes de la escalera, Ginny bajó con sorpresa en su rostro al ver el plato de su cuñada vacío. Se acercó rápido a ella mientras Molly lavaba, por primera vez, a mano los utencillos y platos que contenian restos de la comida. - ¿Te sientes bien, Hermione? - preguntó Ginny, sentada enfrente de la otra, sin despegar los ojos de encima. La castaña asintió sin hablar y con extrañeza - Has estado algo cansada, con hambre... ¿Hermione? La pelirroja quiso terminar su sospecha pero la ojimiel se habia ido corriendo, con la mano apretando fuertemente su boca y el rostro pálido, hacia el baño que tenia más cerca. La silla en la que habia estado sentada se cayó para atrás y dio un fuerte golpe y ruido contra el suelo. Hermione empujaba todo a su paso, sin percatarse de que Molly y Ginny la seguian con paso veloz para asegurarse de que estuviera bien. Granger tenia los oidos tapados a causa del pánico y desesperación. Tal vez era porque habia comido demasiado y muy rápido. Llegó con las piernas pesadas y el estómago revuelto. Vomitó dentro del inodoro, sin percatarse aún de que Ginny estaba a su lado, sujetandole el cabello suelto y enmarañado. - ¿Cuándo fue tu último periodo, Hermione? - preguntó la pelirroja, mirandose sospechosamente con su madre, una vez que su amiga terminó de vomitar. - No lo sé... creo que... - la castaña paró de responderle para centrase en sus pensamientos. Ginny estaba en lo correcto. Hermione no habló más mientras que las dos mujeres la observaban inexpresivamente, ella estaba sumida en su cabeza, razonando y pensando en lo último sucedido - creo que... - repitió inconscientemente con su mirada en el suelo, recapacitando - un meses atrás... - Hermione... - habló Ginny con su tono de voz entrecortada por la emoción que tenia en esos momentos - me parece que... estás... embarazada... ............................................ Hola...! Perdón por no haber publicado antes...Espero que acepten este Capitulo, no tuve tanta inspiración, pero quise que Ginny le diga a Mione que estaba embarazada... No sé por qué... Ahora hay que esperar que Hermione le diga a Ron...Besos...Espero que les haya gustado...Capitulo basado en la canción Quien Te Quiere Como Yo de Carlos Baute... Próximo Capitulo: El Regalo Mas Grande Los Ama, Sky...!
- ¡Tita Mione! = ¡Tía Mione!
- ¡Tuy tien! ¡Tati tice te duermo como el tito Ton! = ¡Muy bien! ¡Papi dice que duermo como el tío Ron!
- Tita Mione et tía = Tía Mione es mía ... Recuerden, James apenas tiene un año y dudo que sepa hablar perfectamente... También quise poner un poco de amor y celos de James hacia Herms, parecía tierno...