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Amarte bien — capítulo 3

Abrió los ojos en el instante que un rayo de luz se posó sobre sus párpados cerrados. Su cabeza se movía de aquí para allá en el medio de la oscuridad anterior. El estómago volvió a rugir con hambre, como si todo se repitiera. Su mirada se encontró en el techo de la habitación. Se sentía ligeramente mareada. A penas sus ojos se acostumbraban a la cantidad de luz que pasaba sobre su cabeza e iluminaba todo de ella. Los brazos estaban pegados al lado de su cuerpo y las piernas extendidas y rígidas. No estaba tapada por la sábana que tenía al despertar por primera vez. Todo era confuso, no habia forma de que apareciera en su cuato de nuevo luego de haber vomitado y que Ginny le revelara que estaba... Tragó saliva ruidiosamente y, con la fuerza guardada en su sangre, se sentó en la punta de la cama. Sus pensamientos no se quedaban quietos, volaban por su cráneo sin lugar fijo, pero uno en particular la llevó hacia dónde no esperaba. Sus ojos se depositaron a una velocidad increible a tres personas, dos pelirrojos y una pelinegro, que la miraban preocupadamente cerca de ella.   - ¿Qué pasó, Ginny? - preguntó Hermione con un tono debil y lastimero. La pelirroja se acercó a ella, seguida de su hermano mayor - No recuerdo nada...  - Hermione... - llamó Ronald mientras se sentaba al lado de su novia con el enrecejo relajado pero quebrado - ¿Cómo te sientes? Ginny me dijo que te desmayaste y regresé lo más pronto posible a casa. Dime cómo te encuentras, con naúseas, cansada, mal... Tú sólo dime y yo vendré corriendo lo más rápido que pueda.  Mientras Ron hablaba con rápidez en su oido y con la mano en la pierna de su amada, Hermione fijó su mirada a la de Ginevra y pudo ver en los ojos de la otra el brillo especial que vio cuando contó que esperaba a James, ese brillo especial lleno de emoción y fantasía. Hermione supo al instante que, lo que habia pasado en el baño, era realidad. Ella estaba embarazada de Ronald Billius Weasley, y estaba feliz de eso. Una sonrisa escurridiza surcó el rostro de la castaña y de la pelirroja. Harry Potter, quien habia estado mirando con interes a las dos amigas, sabía el por qué de sus reacciones, él estaba al tanto de lo que tenía Hermione y estaba más que feliz al saber que sería tío. Ron aún no se habia percatado de que los demás se miraban con felicidad, seguía hablando de algo que no tenía nada que ver con lo que pensaban su amiga, su hermana y su novia. Granger ya no lo escuchaba, asintió mirando a Ginny y la pelirroja supo en el momento a qué se refería. Su cabeza dejó de dolerle de repente y sus pensamientos se ordenaron; aunque el estomago seguia revolviendose a causa de las pocas naúseas que tenia.   - Harry - le dijo Ginny a su marida, llamando la atención de la castaña y el pelirrojo -, sería mejor dejar a... los dos enamorados solos. Vamos, nosotros tenemos cosa que hacer - Harry la miró y asintió ya que sabia a lo que refería a lo primero -. Dejé a James solo y no creo que se comporte bien mientras no estemos.   Ginny y Harry salieron de la habitación, dejando a Hermione y Ron con una sonrisa simpatica y cariñosa. Hermione no vio otra momento aportuno para decirle lo que estaba planeando y lo que estaba creciendo en su vientre. Se levantó de la cama y se acercó a la ventana para buscar con sus ojos el hermoso paisaje que se encontraba en los terrenos de La Madriguera. Molly habia hecho un buen trabajo en cuidarlo como era debido, junto a Arthur y Billy. Otra sonrisa se cruzó por el rostro de la castaña y su mano dercho se transportó, desde al lado de su cuerpo, hasta el vientre aún plano. Pensar que tenia un niño adentro suyo era lo más hermoso que le habria pasado en su corta vida. Tenía veinticinco años, aunque era algo jovén, la idea de estar embarazada la embragaba, como una droga. Cuando se recuperó del desmayo que habia provocado la gran sorpresa de Ginny, supo internamente que algo de eso habia sucedido realmente. Una parte de ella, que se encontraba dormida desde que tenia once años, salió a la luz, el deseo de ser madre. Su mamá le habia dicho que tener un hijo era lo mejor de la vida, el regalo más grande, y en eso tenia razón. Su caracter maternal dio signo de vida.  Ron la siguió lentamente hasta ella para rodear su cadera con los brazos y besarla en el cuello. Hermione sentía la colonia de fresas que siempre llevaba su novio y sonrió. La castaña se dio vuelta y se encontró con los ojos marinos de su amado. Se veia tan hermoso con su sonrisa blanca y reluciente, como todas las mañanas, y las mariposas del estómago de la chica volaron. Estaba emocionada y miedosa por la reacción que tomaria su pelirrojo al escuchar que será padre.   - ¿Ron - susurró Hermione, mirando a los ojos a su amado. Su voz temblaba por el nerviosismo, al igual que la primera vez que se entregaron el uno al otro -, te acuerdas de aquella noche?  - Sí - dudó el pelirrojo, concentrandose sólo en la cercanía que mantenia con su novia y en sus ojos del color de la miel - ¡Cómo olvidarla!  - ¿Te acuerdas cuando... - la voz de la castaña se cortó y Ron lo notó. Algunas lágrimas corrían por su mejilla, desprendiendose de sus ojos - me prometiste que me cuidarías y apoyarías en todo momento?  - Sí ¿Qué pasa? ¿Te encuentras bien? - preguntó Ron, acercandose a su boca, deseando poder besarla, y llevando su mano a la mejilla de la chica, por donde se resbala una lágrima. Hermione aún no retiraba sus dedos del vientre.  - ¡Más que bien! - Ron no comprendió - ¡Mi amor, estoy embarazada! - soltó entre sollozos y una sonrisa blanquecina cruzando por su rostro - ¡Estoy embarazada! Bueno, según Ginny. Aún no me hice las pruebas para comprobarlo pero estoy segura de que...   Hermione ya no pudo continuar. Ron se habia lanzado a besarla demasiado rápido que no le dio tiempo a tomar algo de aire. La castaña lo siguió pero se tuvieron que separar al cabo de unos segundos por, justamente, la falta de oxígeno. Ronald estaba perplejo, con el entrecejo suave y su mirada penetrada en la de ella. Ninguno de los dos sabían cómo reaccionar, pero la castaña permanecia con la sonrisa en su rostro y las mariposas de estómago no se iban. El pelirrojo estaba con los pies sobre la tierra aunque la cabeza se concentraba en el espacio negro e infinito. Hermione no sabía qué decirle a su novio. Comenzó a sollozar por la idea de que a Ron no le gustara ser padre a tan temprana edad y que pedirá abortarlo o separse de ella y tomarse un tiempo. No se podia imaginar tal cosa, con sólo ver a Ron y Lavander juntos la atemorizaba, le rompia el corazón aun sabiendo que Brown estaba muerta. Tampoco se podia imaginar a Ronald lejos de ella. No queria, no podía. Miles de lágrimas calleron desde sus ojos miel hasta el suelo, no desprendía la mano del viente, lo que causaba la pena por el amor. El corazón de ella latía con esfuerzo, si Ron no la quería porque estaba embarazada, ella tampoco quería vivir. La distancia que mantenía con el pelirrojo no se cortaba. Ella tenia la mirada baja, concentrandose en los pies.   - ¡Seré papá! - oyó hablar a Ron. Sus ojos se concentraron en los azules del chico, quien se habia separado momentaneamente para asimilar la idea - ¡Seré papá! - Hermione contemplaba con emoción el entusiasmo de su novio. Él tenia una hermosa sonrisa. La castaña sintió que su corazón renacía a medida que veia al pelirrojo caminar por la habitación con las manos en la cabeza y mucha felicidad rondando por su camino - ¡Seré papá! ¡Por Merlín, seré papá! ¡Y tú mamá! ¡No lo puedo creer! ¡Y eso que Ginny es un poco loca, imagina cosas muy seguido, aunque te diga eso! ¡Está completamente loca! ¡Pero seré papá! ¡Papá!  - ¡Sí, Ron! ¡Tú serás papá y yo mamá! - exclamó, compartiendo la felicidad con su amado. Se acercó a él y sujetó la cara con sus manos. Ronald trató de reprimir un poco su entusiasmo mientras concentraba los ojos en los de la castaña, pero no podia tanto. No borró su sonrisa en ningún momento - ¡Me diste algo que no se puede comprar con nada! - dijo Hermione con lágrimas en su rostro - ¡Me diste el regalo más grande del mundo! ¡Te amo mucho! - finalizó con un beso en los labios de su novio.  Fue un beso suave y conmovedor. Hermione soltaba sollozos cuando podía. Ron se sintió más vivo que nunca y siguió a su novia con delicadeza, pasando sus manos por la cintura, cadera, espalda hasta terminar en el vientre plano de la chica. No podía restar la felicidad que lo albergaba. Deseaba internamente que los nueve meses pasaron rápido y que pueda ver a su pequeña princesa en los brazos de la madre, o a su pequeño campeón. El beso no aumentó de tono, permaneció con todo el amor que tenian esa pareja. Hermione seguia con lágrimas de felicidad en el rostro, inmediatamente Ron se las limpió con el pulgar. Conectaron sus miradas cuando se separaron a escasos centímentros. La ojimiel y el ojiazul no despegaban sus ojos del otro. La felicidad no se alejaba de sus cuerpos, de la habitación, de La Madriguera o del mundo. Ellos permanecían allí, amandose y deseando estar con la otra persona. Sus pensamientos sólo se detenian en el cercano futuro. El silencio hablaba por ellos mientras la brisa entraba por la ventana abierta, haciendo volar las cortinas sujetas.  De pronto, la puerta se abrió de un golpe y allí, desde el umbral, aparecieron cinco personas, tres pelirrojos y dos pelinegros, con la misma felicidad en el rostro. Ginny, Molly y Harry le habian dicho a Arthur y James acerca del estado de Hermione Granger Weasley. El pequeño niño se acercó rápido a su tía castaña, quien habia separado su mirada de la de Ron para dirigirse hacia su sobrino.  - ¿Et tertad te toy a tener un timito, tita Mione? - Hermione ya se habia acostumbrado del idioma de su sobrino. Lo alzó a upa con felicidad para responderle a él y a las demás personas.  - Sí, James. Vas a tener un primito. - le dijo con emoción y al instante fijando su mirada en los presentes, ignorando momentaneamente a Ron.  - ¡No estoy loca, Ronald! - le gritó la pelirroja menor a su hermano. Caminó hacia Hermione y Ron para abrazarlos luego de reprochar.   Ese mismo día, la joven pareja recibió los cálidos abrazos y felicitaciones por parte de la familia Weasley. Sonrisas, risas y  deseos se intercambiaron por la tarde. Hermione ya daba signos de un embarazo bueno; sus síntomas comunes se comenzaba a notar, comía, dormía y vómitaba constantemente durante los siguientes días. Bill, Fleur, Victoire, Charlie, Percy, Audrey, George y Angelina se enteraron al poco tiempo cuando Molly los reunió. Ron la acompañaba a todo lugar, no se despegaba ni siquiera cuando ella debía ir al Ministerio. Cada día que pasaba, la abrazaba y besaba por sorpresa, haciendo saltar a Hermione por el susto. Granger se acostumbró rápidamente a su estado pero aún no podía olvidar que estaba embarazada. Su felicidad continuaba cada día y semana que pasaba y su amor parecía no acabar.  ........................................ Holaa....!Heme Aqui Otra Vez...!Espero, Deseo y Sueño Que Les Haya Gustado...No sé si el capi está muy bueno que digamos... Capitulo basado en la canción "El Regalo Más Grande" de Tiziano Ferro y Amaia Montero. Próximo Capitulo: "Mi Princesa"