← Amarte bien · de
Amarte bien — capítulo 4
9 Meses Después: Hermione era toda una embarazada. Su vientre ya no era plano como lo solía ser, si no que, según George, parecía haberse tragado una sandía enorme, aunque la mayoría de las veces, Hermione lo ignoraba. Pero ni siquiera el vientre podía remplazar los síntomas recurrente. Una noche, la castaña se despertó de un golpe, gritando desesperadamente por una terrible pesadilla con un extraño ser. Ron no pudo seguir durmiendo por los sollozos de la chica, la despertaba para que se tranquilize pero al cabo de unos segundos se volvia a dormir profundamente. Weasley no pudo consiliar el sueño de nuevo por lo que se tuvo que ir al sofá de la casa que tenian en el Valle de Godric; siguiendo escuchando los gritos de su amada desde la habitación. Otro día, los antojos eran demasiados, Hermione le habia pedido a Ron un pote enorme de helado con chocolates. Al llevarselos, la castaña se los devoró como si su vida dependiera de eso. El pelirrojo afirmaba que esos nueve meses eran los peores, pero mejores, del mundo. ¿Cómo habrá hecho Bill con Fleur y Victoire? dudaba el chico, tratando de ver en la mente a su hermano mayor con ojeras y su cabello despeinado, aunque con una sonrisa en su rostro. Hermione no podia durar el tiempo suficiente despierta, a veces se dormia en su propio oficina en el Ministerio y Harry la despertaba. No eran los buenos meses lo que causaban eso, si no que era la bebé que crecía en el vientre de la castaña. La pareja de Weasley-Granger ya sabian el sexo de la pequeña pero todavía discutian el nombre. Ronald apostaba por "Rosebud" mientras que Hermione por "Rosalinda" Ambos discutian acerca de eso y concordaron que si la princesita se parecía más a Mione le pondrian el nombre que ella eligió, pero si no seria al revés. George, Angelina, Audrey, Harry, Charlie y Molly preferian el nombre del Weasley, el contrario de Arthur, Fleur, Bill, Percy y Ginny. Por suerte, Hermione contaba con el voto de James Potter. La pareja feliz deseaba con nervios y emoción a que pudieran ver a la preciosa chiquilla, sólo falta poco tiempo cuando una noche... - ¡RON! ¡RON! ¡No me siento bien! - gritó desesperada la castaña ya despierta, con una mueca de dolor y sorpresa a la vez mientras zarandeaba a su marido, acostado entre las sabanas. - Hermione - trató de decir el pelirrojo con pereza, sin dirigirle una mirada. Según él, era la rutina del sueño - , es sólo una pesadilla, nada es real. - ¡RON! ¡Despierta! ¡Se me rompió la bolsa! - otro grito por última vez con ojos llorosos - ¡Se me rompió la bolsa! - volvió a gritar. En la oscuridad, Ronald abrió los ojos con desesperación y miedo. Se giró hacia su novia y la contempló cómo jamás lo habia hecho. Los cabellos de Hermione estaba parados y la frente de ella sudando. Su respiración era entrecortada y, repentinamente, vió los ojos llenos de lágrimas y pánico. Era de noche, toda la familia Weasley estaba durmiendo y no esperaban a que justo ahora vendria el bebé. Ron no sabia cómo reaccionar mientras miraba a su amada sujetando con su mano fuertemente el vientre. El terror que causaba el momento era sorprendente. El pelirrojo buscó con por su mesa de luz el desiluminador que le habia dado Dumbledore en el testamento. Predió la luz de la habitación con un solo movimiento y pudo ver la peor imagen de Hermione de su corta vida. La castaña más que aterrada estaba con nervios. Ninguno de los dos sabian cómo reaccionar. Ronald salió de la cama rápidamente hasta situarse al lado de su amada, la cual no soltaba el vientre. - ¡Llevame a San Mungo! - le ordenó al chico. Entre el medio del pánico, Ronald obedeció sin objeción y la cargó con sus brazos hasta que desaparecieron de la habitación con el principio de los gritos de Hermione.
Era muy tarde. El sol se comenzaba a alzar por el horizonte y aún no habia señales de cambios provenientes de la habitación en la que estaba Granger. Las luces del hospital resaltaban las cabezas de toda la familia Weasley; George, Angelina, Percy, Audrey, Bill, Fleur, Victoire, Arthur, Molly, Ginny, Harry y James, Charlie se encontraban en Rumania pero mandó saludos. Todos estaban con el mismo entusiasmo y nervios del futuro padre. Ron caminaba en circulos mientras que su familia lo miraba con ansiedad desde las sillas. Hermione habia entrado en la habitación, junto a unos cuantos medimagos, antes de que su novio usara los Polvos Flu para aparecer en La Madriguera y anunciales a su familia entera reunida que su esposa estaba dando a luz. Cada uno de la familia se paró tan rápido que no le dio tiempo a Ron para entender detenidamente lo qué estaba pasando a su alrededor. Fueron lo más deprisa hasta San Mungo para esperar sin paciencia en los respectivos asientos que tomaron. No habian pasado muchos minutos, apenas segundos, pero la ansiedad era demasiada. Todos los Weasley estaban ansiosos. James estaba en los brazos de Ginny mientras jugaba con el pelo pelirrojo de su madre, quien ya tenia un vientre poco notorio que contenia al futuro Potter. Harry hablaba animadamente con Percy y Molly II, que se acurruba en los brazos de su padre entre sus sueños. Los pequeños, James, Molly II, Victoire y Fred II se encontraban somnolientos por querer permanecer despiertos hasta el nacimiento de su nueva prima. Ronald no hablaba con nadie, sólo se limitaba a asentir cuando su madre lo trataba de tranquilizar. Arthur, Audrey y Bill discutían de asuntos de La Madriguera, según ellos debían buscar una habitación para la bebé, y Fleur, Angelina y Victoire, otra pequeña que se comenzaba a dormir, se ilusionaban facilmente por la idea de ser tías y prima futura. De pronto, una medimaga, con cabello igual al de Hermione, se acercó hasta el grupo de pelirrojos que, inmediatamente, dirigieron sus miradas a ella. - Weasley, Ronald - llamó interesada mientras depositaba sus ojos azules en los de la familia. Todos los Weasley se levantaron de un salto de los asientos, dejando a la chica asustada por tal movimiento coordinado. - Soy yo - le respondió luego de sentir la mano de Ginny, aun con James en los brazos, en su hombro, en forma de apoyo - ¿Dónde está mi esposa? Después de unos interminables segundos de espera en los que la familia formó una especie de escudo, dejando como centro a Ron, la mujer habló. - Felicidades - Ronald esbozó una sonrisa y una carcajada de victoria, al igual que todos los Weasley. A partir de ahora, era el hombre más feliz del mundo, con su amada e hija. Y de algo estaba seguro, nada ni nadie le podria arrebatar lo que ya tenia -. Siganme, por favor. La medimaga los condujo por una especie de pasillo interminable. Los pelirrojos aplaudian y vivaban, llamando la atención de los demás sanadores de San Mungo y pacientes. Tendrian un nuevo miembro de la familia. Victoire, James, Molly II y Fred II eran los más despiertos en esos momentos, gritaban el posible nombre de su nueva prima "Rosebud". Por un momento, no habia espacio, no habia lugar, no habia tiempo, sólo amor y una enorme bendición. La mujer sonreia al saber que una nueva vida habia llegado al mundo y que la familia pelirroja también estaba feliz. En menos del tiempo esperado, llegaron a una puerta blanca y, cuidadosamente, la castaña la abrió para dejar ver a una mujer recostada en la camilla, con un bulto envuelto en una manta rosa en sus brazos. La medimaga dejó pasar primero a Ron, quien fue corriendo hacia su amada. Los Weasley le siguieron el paso, pero quedandose a un espacio razonable. Hermione tenia la frente sudada y mojada aunque una sonrisa de felicidad surcaba su rostro, mostrando los esplendidos dientes que habia tenido durante los veinticinco años. El silencio se exparció por la habitación hasta que Ronald lo cortó. - Te amo mucho - le susurró a su novia que le dedicó unos brillos especiales en los ojos marrones - ¿Puedo verla? Hermione no dijo nada, le entregó el bulto, que al instante fue visto por el pelirrojo. La niña estaba limpia. Su piel era pálida y perfecta, tenia los ojos cerrados y labios rojos. No tenia cabello aún pero se podia percibir que seria rojo, al igual que el padre. Ron sonrió de tan sólo verla y una lágrima de felicidad cayó en la mejilla de la niña. Estaba tan feliz que, de repente, habia olvidado que toda su familia lo estaba viendo con ojos de espectadores e impacientes. Su corazón se detuvo y la respiración cambió radicalmente. En ningun minuto de su vida se habia detenido a pensar con quién compartiria su vida. Ahora lo sabia a la perfección, cuando miró de reojo a su esposa. Hermione compartía la misma felicidad que su marido. No lo miraba a él si no a su hija. Ninguno de los Weasley se habia percatado de que la medimaga se habia marchado para dejarlo solos en aquel momento tan conmovedor. - Ganaste - le susurró Hermione. Ron pareció no comprender -. Tiene tus ojos y mismo color de cabello - Weasley sonrió al recordar la apuesta -. Se llamará Rosebud Weasley. - Mi princesa. - se limitó a decir Ron, volviendo la mirada a su hija. - ¡Tres vivas por Rose! - gritó, de repente, George, llamano la atención de cada uno. Aquella mañana, llena de amor y cariño, llegó al mundo mágico una nueva vida. Aquella mañana, despertó la inmaginable pequeña con ojos azules marinos. Los pequeños se sentian afortunados de tener una nueva prima. Nadie podia explicar lo que sentian. Fleur y Audrey ya deseaban tener su segundo hijo al ver la hermosa escena. Molly y Arthur se sentian verdaderos abuelos. Ginny lloraba de felicidad en el hombro de Harry y sujetando su vientre. Angelina abrazaba a George mientras, al igual que la pelirroja, lloraba a cantaros. Y Hermione y Ron, permanecian dispuestos a vivir felices y en paz, con una nueva integrante de la familia Weasley-Granger. El sol se asomó aquel día, anunciando el destino de ese granito más de arena que cambiaria la vida de otro... El destino tenia planeado el futuro de Rosebud Weasley Granger... ....................................... El hermoso nacimiento de la pequeña Rose...Bueno... Eso es todo....Pero no se preocupen... Habra secuela, que ya tiene nombre "Amor Clandestino (R.W & S.M)"Espero que hayan descubierto de quiénes se tratarán... Jejee...Besooss...Espero que les haya gustado... Capitulo basado en la canción "Mi princesa" de David Bisbal. PD: La sacuela aparecerá más adelante.... Disculpen mi falta de inspiración... Los Ama, Sky...!!