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Désir Interdites — capítulo 1
Acá los dejo con el primer capítulo de esta historia que se me ocurrió desde hace mucho y que tenía que sacar de mi mente o no iba a ser capaz de escribir sobre nada más.
Espero lo disfruten
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¿Cuándo fue que comencé a realmente fijarme en ella?
Era una pregunta difícil de contestar con total y absoluta precisión, aunque si se me pidiera que respondiera porque algo importante dependía de ello tendía que decir que fue sin duda en tercer año. Si, con la "tierna" edad de 13 años, aunque a decir verdad yo siempre había sido más maduro de lo que mi edad requería, igual que ella.
Tercer año… Historia de la Magia
Una de las pocas asignaturas que los Slytherin llevábamos con los de Ravenclaw. La forma en la que jugueteaba con la pluma cuando no se encontraba tomando apuntes, como se la llevaba a los labios cuando pensaba, incluso la forma que tenía de remojarla en el tintero para cargarla de tinta, como se deslizaba por el pergamino dirigida por su mano, por esa mano que me dejaba hipnotizado cuando la utilizaba para llevarse detrás de la oreja un mechón de cabello rebelde.
Lo poco que entendía era simple: una vez más la vida me llevaba a rebelarme contra mi "naturaleza" fijándome en la hija de uno de los enemigos de mi familia: Rose Weasley, cuya cara llenaba mis pensamientos desde hacía unos meses.
Ser el mejor amigo de Albus Potter no era algo que me iba a beneficiar en esa ocasión… no del todo al menos. Rose era la joya de la familia Weasley y la niña adorada de la rama Potter. ¿Y cómo no serlo cuando era tan endiabladamente perfecta? Como tal la cuidaban más que a nada, la cantidad exagerada de parientes que tenía en Hogwarts se encargaba perfectamente bien de eso, por ende casi nunca estaba sola. No yendo más lejos James Potter parecía tener una manía especial por cuidar de ella en específico aún teniendo más primas de las cuales ocuparse. Fue justo casi a finales de nuestro tercer año cuando pude comenzar a tener contacto con ella, ¡Merlín bendiga las salidas a Hogsmeade!, James Potter estaba lo suficientemente obsesionado con el Quidditch como para quedarse en el castillo entrenando lo cual me permitía más libertad de movimiento.
Fue un primer paso fructífero, aún ahora sonrió al recordarlo, una amistad surgió de él, la cual fue cuajando poco a poco hasta llegar a ser algo más; hasta que finalmente un día de Abril en cuarto año no pude contenerme y tuve que probar los labios tentadores cual fresas que adornaban el rostro de Rose… el principio de otra experiencia magnifica, de una de las mejores etapas de mi vida en la que estuve de novio con Rose.
-Así que acá estabas, ¿Qué haces?
Scorpius cerró el cuaderno muggle en el que había estado escribiendo y sonrió al ver a una hermosa joven pelirroja acercarse hacia donde él se encontraba
-Nada que no pueda esperar ante tan majestuosa presencia
La joven le golpeo ligeramente en el hombro mientras sonreía de lado y se sentaba junto a él, estiro la mano y en un gesto que pocos se atreverían a llevar a cabo, tomo entre sus manos el cuaderno y lo abrió justo en el lugar donde estaba marcado, se sumergió en la lectura unos minutos. Lo cerro cuando hubo acabado y lo dejo justo donde lo había tomado.
-Así que mis manos te hipnotizaban- comento divertida la chica apoyando un brazo en la mesa para poner su cabeza sobre la mano
Scorpius tomo su mano libre y se la llevo a los labios para depositar un mudo beso en ella, le sonrió pícaramente mientras le guiñaba el ojo. Un típico juego suyo, solo de ellos, que no debería ser pero que existía.
-Aún lo hacen, lo sabes bien
-Supongo que depende de que estén haciendo- la joven se alzo de hombros y se tiro hacia adelante, acercándose más hacia él-. Dudo que ahora lo hagan simplemente por apartar cabello de mi rostro
-No niego que ahora hay lugares mucho mas… mmm… interesantes donde prefiero verlas posadas, como por acá…- dijo mientras dirigía la mano de ella que ya tenía agarrada hacia un punto bastante más debajo de su clavícula de la propia Rose
-¡Hey que estamos en la biblioteca Scorpius!- reclamo fingiendo indignación la pelirroja
-Sí, Rose, pero nadie viene por acá, lo sabes bien, ¿O es que necesitas que te lo recuerde?
Rose soltó una carcajada que acallo al instante llevándose ambas manos a la boca, había entendido perfectamente bien a lo que se refería Scorpius.
-Nunca cambias pedazo de engreído
-Oye… ¿Qué culpa tengo yo de que tu subas mi ego a niveles estratosféricos? Que la chica más sexy y linda de todo Hogwarts siga estando conmigo, aunque searendez-vous seulement dans le lites algo que permite que uno se vuelva engreído ¿no crees?
-Y que todo Hogwarts se entere ¿no?- pregunto sonriendo de lado la chica mientras apoyaba la cabeza sobre la mesa y le observaba fijamente-. Eres consciente de que mis primos te matan ¿verdad? Es más apuesto que incluso Hugo lo haría parecer un accidente de Quidditch
-¿Qué puedo decir? El riesgo me atrae y la recompensa…-. Scorpius se inclino hacia ella y rozo sus labios con los suyos para después darle un beso breve pero intenso-. Lo que obtengo a cambio de tomar el riesgo en definitiva lo vale con creces
Rose se incorporo y se puso de pie, le dirigió una mirada que dejaba bien claro para Scorpius que se verían esa noche, donde siempre, sin compromisos ni promesas como venían haciendo desde que terminarán su relación seis meses atrás. Se paro detrás de él colocando sus manos sobre sus hombros y se inclino para susurrarle al oído
-Termina de escribir, es una historia digna de contar, ya te ayudare a recordar
Scorpius se dio la media vuelta en la silla y la observo marchar, meneo la cabeza, esa chica lo seguía volviendo loco ¿Y cómo no? Si con cada año que pasaba no hacía más que ponerse aun más perfecta que el anterior.
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¿Qué les pareció? Sean sinceros.
Tengo que admitir que es el primer capítulo tan corto que escribo normalmente hago minino 6 páginas Word pero en esta ocasión quiero ser mas sustancial, ir al punto y avanzar. Esto es para que vayan conociendo a los personajes.
Espero le den una oportunidad a la historia.
¡Gracias por leer!