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Monólogos de un hombre enamorado — capítulo 12

Doceavo Monólogo

Soledad.

Han pasado varias noches, desde la última vez que escribí y no es por falta de inspiración, sino por miedo; miedo a lo que pueda decir; miedo a lo que pueda sentir; miedo a recordar momentos clave que sólo me conduzcan a la tristeza, esa tristeza de la cual he tratado de escapar pero siempre me encuentra pues se ha alojado en los trozos que solían formar mi corazón, lo que hace imposible correr de ella.

He pasado noches pensando y no pensando, ocultándome en el rincón más oscuro de mi mente, tratando de bloquear ideas las cuales golpean a mí consiente llamando mi atención y me hacen divagar: en tus besos tan delicados, tus caricias tan cariñosas, tus ojos tan hermosos, tus cabellos tan oscuros, el peso de tu cuerpo tan sublime, el calor de tus palabras… y esa mirada al amar, que aún hace que hierva mi sangre.

Y mientras esas ideas y recuerdos vuelan por cada espacio vacío de mi mente, me invitan a imaginar que estoy ahí contigo, que mi cama no estará fría esta noche, pues estarás tú a mi derecha para amarme en silencio, para mirarnos a los ojos y saber que estaremos el uno para el otro sin importar el mundo ni nadie más.

Pero es en ese momento en que entiendo que todo fue una simple fantasía, que tan sólo volví a soñar despierto mientras mi cabeza paseaba por los bellos prados de la imaginación, ignorando una triste verdad, la lúgubre realidad en la cual estoy forzado a vivir, lo cual hace que esos sueños despiertos no sean más que una tortura pues me muestran imágenes que jamás ocurrirán.

Mientras mi corazón lucha por seguir en la fantasía, mi mente es más racional y menos pasional y se vuelve a la verdad pues comprende que no hay otra manera, pues el único camino que puede ser seguido es el camino que trazamos día con día, viviendo al tiempo con nuestras decisiones y sus consecuencias, sean cuales éstas sean.

Y es así como comienzo a sentir el frio, así es que empiezo a ver todo un poco más oscuro, pues se ha marchado ese sol que calentaba y alumbraba mis días con su presencia.

Y mientras me debato internamente, pues mi corazón no quiere abandonar la fantasía y mi mente comprende que no puede dejar la realidad, mientras vivo en dos mundos comprendo que ya nada será igual y bien sé que no sólo extrañaré el calor de su cuerpo, sino también el calor de tu corazón.

Es entonces cuando me doy cuenta… que la cama estará fría esta noche y no habrá nadie ahí para amarme en silencio, nadie a quien mirar a los ojos…

Es en ese momento cuando por fin entiendo lo que es la soledad.

Espero que ya se hayan dado cuenta que sus comentarios ya han sido respondidos por Chema, J que ¡más vale tarde que nunca! Incluso, los que conteste yo, han sido editados con su respuesta. Se cuidan y nos leemos después

Tanit.

Ya saben, si no les gusta comentar largo pueden decirle a Chema una de tres:

Si te gusto = denle un chocolate

Mas o menos = una lechuga

Y esta feo = Una cebolla ( anda más barata que el tomate)