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Monólogos de un hombre enamorado — capítulo 13

Decimotercer Monólogo

Accidente.

Jamás he sido perfecto, ni siquiera he tratado de alcanzar la perfección, considero que es imposible lograrla, pues ésta es relativa así que reside en el ojo del espectador.

Hay personas que dicen que me admiran, que me consideran un ejemplo a seguir, hay algunas otras que me ven poca cosa o que incluso han dicho que se avergüenzan de mí…

Pienso que es inútil el tratar de impresionar a todos pues moriría sin conseguir su aceptación; y en éste momento, en el que estoy solo, tratando de curar a un corazón que parece no querer ser curado, me parece absurdo tratar de hacerlo; así es que me intereso por aprender a quererme y así llegar a ser alguien para y por mí.

Pero es difícil interesarse por uno mismo, cuando tengo la patológica necesidad de saber de ti… de saber cómo va tu vida, si saliste con tus amigas esa noche; si lograste terminar esa tarea por la cual no dormiste en aquella ocasión; cómo va tu salud, si has superado el estrés con el que vivías a diario, debido a la presión universitaria a la que estás sujeta; o si ese maldito afortunado el cual goza de tu amor, te trata como tú lo mereces…

Y es que esa patológica necesidad de saber de ti, me orilla a vivir por ti.

Y no entiendo porque, cómo es que llegué a amarte tanto, si bien la relación no tan larga como yo hubiese deseado, compartíamos tanto, yo te conocía a ti y tú me conocías a mí, pero ¿Cómo el cariño que nos unía se transformó en lo que hoy con dolor llamo amor? No lo sé ¿Cuándo fue que pasó? Tampoco lo recuerdo…

Quizá fue en el momento en que estábamos tú y yo, en la cafetería de aquella universidad, en silencio tan sólo observándonos directo a los ojos; o tal vez aquella noche en que subimos a la azotea de tu casa para apreciar las estrellas; o quizá con aquél tierno primer beso, en aquél viejo salón; o pudo ser cuando tocábamos nuestras manos sin querer tocarnos, acariciando nuestras palmas con las yemas de nuestros dedos, con cierto temor a ser descubiertos por el resto de los presentes; o puede ser, tal vez fue antes de todo eso, a lo mejor comenzó todo con aquél sutil *"hola",*con el que tú comenzaste la conversación, ya que yo era demasiado tímido para acercarme a alguien como tú, tal vez todo comenzó  aquél 14 de agosto, de un triste hasta ese momento, 2006.

Así que te amé por accidente, pues uno jamás se da cuenta cuando estas cosas suceden, así que hoy sufro por mero accidente y por accidente muero viviendo, esperando el día en que deje de amarte.

Hola lindas, aquí Tanit trayéndoles un nuevo monólogo, hoy no diré que Chema esta ocupado, pero sí que ya terminan sus vacaciones y que lo vi ayer. Y que ya contesto todos sus comentarios de los capítulos pasados.

Ya saben la mecanica, si no les gusta comentar largo pueden decirle a Chema una de tres:

Si te gusto = denle un chocolate

Mas o menos = una lechuga

Y esta feo = Una cebolla