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Monólogos de un hombre enamorado — capítulo 16

Adiós.

Ya perdí la cuenta del monólogo.

se pone roja y publica

Perdón por tardar… aquí un nuevo y ultimo monologo de Chema Pterion

Ha pasado un tiempo desde la última vez que escribí… tenía tanto miedo de perder una momentánea felicidad que cobijó mi corazón esa tarde del 15 de febrero.

Ese día algo fue diferente, mi estado de ánimo era aún más depresivo de lo que usualmente es, escuchando música no encontraba la melodía perfecta. Así pasaron las horas en lo que mi depresión aumentaba.

Pero algo pasó, una llamada que lo cambió todo, eras tú. Mi voz nerviosa dibujaba tu nombre en el aire, tú asentiste con un tierno "si" hablamos por algunos minutos, hablamos de todo y de nada; cómo si no hubiera pasado el tiempo, como si éstos largos años se hubieran congelado para darnos un momento más.

Y así pasé con esa felicidad estúpida y una sonrisa tonta en el rostro algunas semanas, me alejé de hoja y papel pues no quería desencantar mi amor porque sé que pase lo que pase yo sólo soy ese viejo amigo.

Quisiera que entre nosotros nada hubiera cambiado, que aún pudiera yo sin temor acercarme a tus labios y robarte ese beso, pero ya nada es igual , yo sé que ya nada volverá a ser igual.

Hoy después de meses sin ver tu rostro, después de aquél frio Diciembre en el cuál decidimos no volver a vernos, volví a verte. No sabía que pensar, no sabía cómo actuar las cosas pasaban tan rápido, yo había prometido ser tu amigo… tan sólo ser tu amigo, es una promesa que me cuesta fingir.

Hoy fue el día más feliz en mucho tiempo, pero hoy fue el día más triste también. Hoy te vi tan hermosa como nunca, hoy te vi tan hermosa como siempre hoy no me importaba el mundo, hoy me olvidé de él y de mí, tan sólo pensaba en ti, tan sólo pensaba en ti.

No hablamos de nada, pero sin embargo hablamos de todo, tu sonrisa iluminó mi rostro una vez más, ahora esa luz se va desvaneciendo. Visité tu casa, estuve en ese lugar en el cuál pasé horas en un pasado, horas tan felices, horas que hoy se ven lejanas y casi olvidadas.

Me dijiste cosas que no importaban, me dijiste cosas que tan sólo me hicieron amarte más, se supone que yo debería olvidarte y olvidar lo que ha pasado, pero no lo he hecho y no sé si lo pueda hacer.

Nos enseñaron a los hombres que un dilema se arreglaba con un ramo de rosas y una caja de chocolates, pero no es así, lo importante es comprender el daño y así aceptar el arrepentimiento que con esto viene.

Hoy me despedí con un beso en la mejilla, el cuál en el camino se quiso convertir en algo más, hoy me despedí con una sonrisa apócrifa mientras por dentro mi corazón luchaba por mantenerme un poco más a tu lado.

Hoy me despedí sin decirte cuanto te extraño y permitiendo tu incertidumbre por si nos volveremos a ver, la verdad es que yo mismo tengo esa incertidumbre, no sé cuánto tiempo viva sin poderte ver.

Hoy dormiré otra noche, preguntándome cuánto tiempo más mi corazón podrá latir, cuando será cuando mis pulmones se cansen de respirar, cuánto tiempo más hasta que mi corazón que está muerto desde hace tiempo… lo acepte.

Quisiera poder darle un final feliz a ésta historia que no narra sino los sentimientos de un hombre que está enamorado, darle un final feliz a éste monólogo en el cuál he vaciado tan sólo parte de mi alma, a éstas líneas en donde entre palabra y palabra se esconde un corazón herido que no sabe si ha de volver a latir.

Hoy me despido de ti, con cuatro palabras que jamás deberían estar unidas, con cuatro palabras que se causan repulsión entre ellas… hoy me despido de ti diciendo:

"Te amo…  Lo siento".

Gracias, a las 23 personas que pusieron esto en favoritos. A todos aquellos que se dieron y se darán el tiempo de leer, y comentaron... que lamento las respuestas se hayan perdido por un error en la pagina, pero prometo se volverán a contestar lento, pero seguro. Y solo me queda decirles que recuerden;  que no todas las historias tienen un final feliz.