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Monólogos de un hombre enamorado — capítulo 2

Segundo monólogo:

El hombre es masoquista.

¿Sabes? Aún me parece tonto el cómo terminó todo, tan sólo una riña estúpida que finalizó con un amor que nos juramos eterno, ¿A caso la semilla de la incertidumbre puede tanto?

Y es que, yo tenía prohibido ser celoso, más tú en un instante de celos cambió todo, ¿Es eso o a caso hay más? Sé que ya no vale la pena pensar en lo que fue, en porque fue o que ya no será, mucho tiempo ha pasado ya, más sin embargo es algo que me duele hoy.

Es ridículo pensar en cómo el ser humano es masoquista*, nos gusta sentir dolor* y aunque todos tratamos de negarlo, es una verdad tan absoluta cómo que el tiempo es tiempo, ya sea al mordernos el labio cuando estamos distraídos, el golpear la pared cuando estamos iracundos, al devorar alimento que sabemos que tarde o temprano nos causará malestar, pero no hay mayor masoquista que aquél que está enamorado y no es correspondido, porque se sumerge en letras de amor y desamor que le brotan el sentimiento a la piel, porque escribe poesía absurda que agranda lo que siente, porque se vuelve adicto a esa persona, sabiendo que le causará una herida que no cierra fácilmente, porque esa herida no está en el cuerpo, sino en el corazón.

Y a veces no basta con ese dolor, sino que guarda una foto, una imagen adherida a su pecho y lo peor es que idealizas a esa persona, la conviertes un ser perfecto, sin defecto alguno, a ese ser humano lo conviertes en un Dios, resulta platónico creer que existiera un ser así, y ese ser tan imperfectamente perfecto, con un solo rose, con una sola palabra, una sola mirada puede darte vida, pero también como te la da, te la puede quitar.

Y es allí cuando ese ser fantástico que tu mente y corazón han creado, se vuelve patológico, una enfermedad que te come y destruye por dentro, simplemente te devasta, ah pero el ser se vuelve tan adicto a esa persona que no le importa nada más, no le importa nadie más, ni siquiera se importa él mismo es allí cuando el amor, se convierte en obsesión.

Pero qué pasa si la persona acepta que su amor tiene defectos, acepta que no es un ser de fantasía, sino que es un ser humano, con virtudes y defectos, con aciertos y errores; que acepta que esa persona le daña con su sola existencia, pero que no puede dejar de amarla… y es así que uno decide apartarse, olvidarlo todo, pero aún así te duele y la extrañas, y tus sueños te llevan a sus brazos, a esos recuerdos que juraste olvidados, a esos momentos tan preciados de tu vida; que pasa cuando a cada esquina tan sólo esperas el volver a verla…

Y es así como uno se vuelve esclavo del corazón, deja de controlar sus emociones y éstas pasan a controlarlo a él.

Y aún así, nos atrevemos a decir que no somos masoquistas*… el amor es un mal necesario*, porque al ser humano le gusta sufrir y si el amor es la fuente de cada sonrisa, de cada alegría, también lo es de la otra cara de la moneda.

Es increíble pensar que uno puede amar con tanto dolor que esto puede causar, pero el amor es un juego y es decisión de uno jugarlo, tristemente, es un juego en el que yo jugué, aposté y perdí.