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Monólogos de un hombre enamorado — capítulo 7
Séptimo Monólogo.
Una gota de luz…
Está oscuro, tengo frio, puedo oír mi respiración, ¿Dónde estás? Tengo miedo y me comienzo a desesperar. Escucho tu voz a lo lejos, te quiero cerca de mí, corro hacia el origen de tu voz… te oigo cada vez más lejos, por favor no te vayas. ¡No me dejes!
Anoche volví a soñar con ella, ya no sé qué sentir, si miedo a dormir por verla nuevamente o deseos de no despertar jamás para seguir con ella para la eternidad.
Es triste saber que todo queda en un sueño y que al despertar todo quedará en mi almohada y tendré yo que vivir como todo hombre, dándole la cara al destino, aun cuando por dentro me cuesta tanto levantarme y seguir. Siempre me fue difícil levantarme tras una caída, creo que el estar sin ti me ha vuelto fuerte, pero a la vez tan débil.
Esta noche no puedo dormir, cometo un error, cuando yo decidí alejarme, te he vuelto a hablar mientras escribo este monólogo y cuento en papel mis memorias de corazón partido, no sé si algún día te muestre estos escritos; no sé si algún día los acabe, he llegado a pensar que no los podré acabar pues seguiré siendo un hombre enamorado.
En mis sueños, todo es igual que antes, tú con tu cabellera corta a la altura de los hombros, yo con el cabello cubriendo mis orejas; tu cabello negro como la noche, yo mis lentes de cristal; son tus labios tan perfectos, siempre encuentro cabida en ellos; son tus ojos tan hermosos, me enamoran al ver que me miras con amor… es tan difícil creer que han pasado años desde entonces, hoy hace más de un mes que no veo tu rostro, hacían semanas sin contacto alguno.
Aquella última vez que te vi, tan hermosa, traté de no abrazarte, traté de no besarte, intenté no llorar, lo conseguí hasta el momento de la despedida, nos abrazamos fuertemente los breves segundos que duró, pareció toda una vida que con gusto viviría.
Ahora en mis sueños te veo momentáneamente, nunca es el mismo sueño, en ocasiones estamos en el parque, en otras estamos lado a lado en la escuela, esos viejos tiempos en que todo era más fácil, en otros momentos tan sólo sueño tu rostro y me pierdo en la inmensidad de lo que para mí es lo más perfecto del mundo, eres la única, siempre lo has sido y tal vez siempre lo serás.
Quisiera que esos sueños no lo fueran, pero yo sé que los sueños… nunca se parecen a la realidad.
Por eso en cuanto toque mi almohada, soñaré con esa gota de luz que ilumina nuestros cuerpos, que terminan con esa oscuridad de mis noches, que encienden mi corazón veinticuatro horas más, esa gota de luz que para mí… eres tú.
P.D. Yo Tanit no los escribí como dice la portada son propiedad del futuro Doctor Cheman Hernandez yo no modifico sólo cambio letra y subo él contesta comentarios cuando tiene chance yo solo soy mensajera :)