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Monólogos de un hombre enamorado — capítulo 8
Octavo Monólogo
Lo más difícil
Es difícil despertar y no ver tu rostro a mi lado, pues fue un futuro que siempre soñé para nosotros, duele saber que jamás pasará, duele saber qué hace ya años que ese futuro quedó para el olvido, un fantasma de un futuro jamás vivido.
Es peor saber que estás con otro, que ahora tu sonrisa lo acompaña a él en lugar de iluminar mi camino; que ahora tus labios tan perfectos… embonan con los suyos, saber que tu cuerpo ya no se aferra al mío para no dejarme marchar, sino que se aferra al suyo con el mismo propósito; saber que ya no soy yo el guardián de tus secretos y deseos; que ya no soy el afortunado de ser no tan sólo tu pareja, sino tu mejor amigo; y que por ya más de un año de tu corazón ese otro es el dueño.
Es difícil no poder llorar cómo los demás, poder traducir el dolor de mi alma y corazón en un mar de lágrimas como cualquier otro ser; pues hace tiempo que éstas se han secado, las secó tu partida; el vivir lejos de ti, aun cuando en ese tiempo podía verte, pero ya no tenerte;las secó el deseo de besarte y no poder hacerlo; las secó el frio del olvido; las secaron las noches que pasé sin tu amor.
No es tan fácil cómo todos piensan, el escribir un poema de amor cuando tu musa, tu diosa de inspiración, brilla en las noches para otro ser. Desgarrar tu corazón y que de él brote no sangre sino versos, unos versos que se llevan con él tu vida e ilusiones; que otros tan sólo leen y te brindan sus elogios, cuando por dentro tu corazón se desangra y ellos no comprendenlo que en realidad tú sientes, porque ellos tan sólo ven la punta del iceberg y con ello sienten una astilla en el corazón y derraman lágrimas, dichosos ellos que pueden…
Es difícil alejarme de ti, aún más difícil es acercarme a ti, pero no sé qué me causa más dolor.
Es difícil amarte, pero es imposible odiarte, porque al ser que una vez te hiso tan feliz jamás podrás odiar y mucho menos olvidar.
Es difícil no poder gritar que te amo.
Es todo un sacrificio no hablarte, porque sé que en cuanto yo lo haga tú y yo saldremos lastimados, soñaremos con lo que fue y no será, y nos quedaremos con el deseo de algo más.
Yo sé que aún piensas en mi, y es absurdo decir que yo no lo hago día con día; pero me da miedo preguntarte que es lo que sientes por éste que se muere por ti.
Pero es difícil despertary no saber cómo estás; si eres feliz con las decisiones tomadas; si tu sonrisa ilumina tu rostro cómo solía hacerlo hace tanto tiempo atrás; cuál es tu color favorito, recuerdo que en un pasado tenía que preguntarte cada dos semanas, pues éste cambiaba con tu estado de ánimo; saber si volviste al piano, cuando te conocí siempre practicabas digitaciones, era tan gracioso que yo, sin experiencia, trataba torpemente de imitar tus movimientos; cuál es tu canción favorita, que cambiaba tan repentinamente que ni el viento lo notaba. Eso es lo más difícil, saber que ya no te conozco, saber que ya no eres la dulce niña de la que me enamoré, saber que ahora eres la mujer que amo, sin siquiera conocer.