Sirius, No te Enamores — capítulo 10
La noche anterior a la salida a Hogsmeade Sirius no podía dormir. James sin embargo se mantuvo despierto junto a el hasta que el sueño lo venció. El ojigris estaba recordando la conversación que había tenido con la chica, habían hablado de su familia. Jamás lo había hecho con alguien que no fueran sus amigos; pero la chica parecía interesada. Incluso parecía entenderlo.
Suspiró.
Ella no tenía hermanos, y parecía llevar una vida normal. No podía buscar maneras de como ella podría comprenderlo. Pero allí estaba de nuevo, el tonto de Sirius pensando en aquella chica, pensó. Había algo en ella que llamaba su atención. Quizás fuera el hecho de que aún con su edad no hubiera caído rendida a sus pies tan rápido, pero sabía que ella sucumbiría rápidamente.
La mañana había llegado y el primero en levantarse había sido Sirius, quien bajó antes que todos al Gran Comedor, para su sorpresa Isabel estaba sentada comiendo mientras leía el diario. El chico se acercó sigilosamente tras ella y tapó su vista con sus manos. Ella palpó cuidadosamente con las suyas, las manos del chico.
-Pensé que yo era la inmadura - soltó la chica, Sirius aún no había soltado sus manos.
-Tienes que adivinar - le dijo susurrándole al oído.
-Remus no puede ser. El no haría esta clase de cosas. James… No hemos tratado lo suficiente como para esta clase de confianza. Tu otro amigo, el regordete, imposible. ¡Solo queda uno!
-De los cuatro que quedaban… - canturreó el chico.
-Solo ahora queda uno- completó la chica con la misma voz cantarina - ¡Vamos Sirius! Déjame comer en paz. Además eres el único chico que conozco con ese perfume.
-Genial, ya me reconoces - la chica bufó.
-¿Cómo no hacerlo? Ehm. Black ¿Quién te dijo que te podías sentar conmigo? - inquirió la chica viendo como Sirius se sentaba a su lado y comenzaba a servirse.
-Es el comedor, además es la mesa de nuestra casa
- respondió como si fuera obvio - Por cierto Jones, te ves bien. El color negro te sienta muy bien, combina con tus ojos.
Isabel lo miró sobresaltada mientras trataba de volver a su comida. La chica no podía evitar ahora mirar a su compañero que comía rápido y en grandes cantidades.
-Sirius… morirás atragantado.
-¿Or e o' di'es? - ella comenzó a reir ahora que lo había escuchado - ¿Qué es tan gracioso? - dijo ahora mientras le daba un sorbo a su jugo.
-Tu. Comes como si los elfos dijeran que no volverán a trabajar mas nunca. Además deberías guardar espacio para nuestra "cita" - dijo haciendo comillas con sus dedos
-¿Por qué dice "cita" y haces esto? - el chico imitó el gesto con sus dedos - No es una "cita" - volvió a hacerlo - es una cita, te invité aceptaste.
-Pero es algo así como un intercambio - dijo como si eso lo explicara todo.
-Como digas preciosa, sin embargo te agradará tanto nuestra cita que de seguro pedirás salir conmigo de nuevo.
-Pareces muy seguro
-Lo estoy.
-No me enojaré en el futuro, simplemente te diré que viendo el lado positivo a toda tu inmadurez, al menos eres alguien muy seguro de si mismo. Eso es bueno - ella le sonrió y continuó comiendo.
Sirius la miró durante unos segundos, ella estaba como si nada hubiera sucedido, como si ambos se conocieran de toda la vida. Algunas de las personas que llegaban al comedor los observaban, pero ella los saludaba con una sonrisa.
-¿Terminaste? - preguntó el chico dejando sus cubiertos a un lado.
-No - espetó Isabel - Veo que tu si, si quieres puedes ir caminando.
-Te esperaré - la chica se atragantó con su jugo y lo miró.
-No hace falta Sirius, no es como si me fuera a perder.
-Eres mi cita
-No soy tu cita.
-Lo eres - terminó diciendo. Sirius se levantó y extendió su mano - Nos vamos. Comeremos algo en Hosgmeade - pero la chica se levantó, haciendo caso omiso al acto de caballerosidad del ojigris. Ambos caminaban despacio, saliendo del comedor. James y Remus bajaban juntos. Éste último le dio una mirada de reproche mientras que el chico de anteojos le guiñaba con una sonrisa. Algunos alumnos estaban ya con sus pases de salida en la mano esperando la revisión para finalmente ir al pueblo. Ellos se acercaron, aún en silencio y entregaron sus permisos - Y bien… ¿Qué quieres hacer?
-Pensé que tenías un itinerario - el chico bufó ante esa respuesta.
-No, no lo tengo usualmente pregunto a mis citas que les gustaría hacer - Sirius llevó su mano inconscientemente a su boca. Había hablado demás, pero para su sorpresa la chica solo sonrió.
-Por eso preguntaba, pensé que no dejabas elegir a tus citas. Podemos ir a Zonko si gustas.
-¿Zonko? ¿Qué harás allí?
-Leer ¿Qué mas sino se puede hacer en Zonko? - dijo con sarcasmo - Sirius, Zonko, bromas, tienda. ¿Qué crees que iré a hacer a Zonko? Definitivamente, Gabriella tiene razón, las chicas te han absorbido el cerebro como los Dementores.
-Asi que… ¿Has hablado de mi con tus amigas?
-¿Hay un tema mas entretenido? - la chica comenzó a reir ante la cara de confusión del chico.
-¿Cuántos años tienes? - inquirió algo confuso.
-¿Has escuchado hablar de la Piedra Filosofal? - el chico asintió.
-Bien, tomo un vaso de elixir cada mañana, desde hace 100 años
-Ja, Ja. No es gracioso Jones - la chica comenzó a reir cada vez mas fuerte, y Sirius no puedo evitar unirse a su risa - ¿Sabes? Creo que le gustas a Remus.
-Es imposible.
-No hay cosas que sean imposibles - le respondió el chico metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta.
-No, no me entiendes. Remus no podría estar enamorado de mi, primero, porque sé que soy como su hermana, y me lo ha dicho muchas veces. Además, hay otros factores que influyen en ello.
-¿Cómo cuales?
La chica miró a Sirius, encogiéndose de hombros. Cuando el chico iba a replicar la mirada de Isabel se desvió rápidamente hacia una mujer de cabello rubio, alta. Llevaba una túnica color verde esmeralda. Aquella mujer, le sonrió a Isabel y la chica le respondió. Salió corriendo hacia donde estaba y le abrazó. Sirius miraba toda la escena extrañado. Podía ver como los labios de la chica se movían rápidamente, no entendía ni una palabra de lo que decía. El rostro de la chica parecía contrariado, fruncía su ceño a medida de que la mujer hablaba. Vió como la mujer rubia le dio una mirada de soslayo, sonriendo. Sirius no pudo evitar darse cuenta lo hermosa que era. Isabel le dio un beso rápido den la mejilla a la mujer, y corrió hasta donde él estaba.
-¿Quién era? - inquirió el chico viendo como la mujer desaparecía.
-Era…Era mi madre - respondió desviando su mirada.
-No pareces muy feliz. Tu madre parece una buena persona - comentó. Ella le sonrió con sinceridad y asintió.
-Lo es, pero… Olvidalo. No creo que tengas que saberlo. Sin embargo, debo decir que le agradaste.
-Soy un adonis. Tu madre tiene buen gusto - la chica soltó una carcajada - No te ofendas Isabel, pero no te pareces en nada a tu madre. Bueno, no por lo que logré ver.
-Tienes razón. Mi madre es rubia, y sus ojos son celestes. Es un color mas claro que el de los tuyos, además, suele tener mas paciencia de la que yo tengo.
-Eso quiere decir que eres idéntica a tu padre
-Oh si, somos iguales - la expresión de la chica se hizo dura.
-Lo siento, no debí…
-No hay problema…¡Por Merlín es la nueva Cometa!
- ella lo arrastró hacia la tienda.
-¡No me digas! ¿Te gusta el Quidditch?
-¿A ti no? ¡Es genial! Además creo haber dejado mi punto claro sobre el Quidditch la vez que nos vimos en la estación - la chica no lo miraba, estaba observando la escoba con admiración.
Había algo de lo que Sirius se dio cuenta y parecía perturbarle un poco. La chica aún no le había soltado la mano. Ella no parecía haberse dado cuenta aún, así que el chico sonrió con arrogancia.
-Ven Isabel, vamos a comer un helado.
-Genial. ¿Cuál es tu sabor favorito? - pero ahí estaba, se había dado cuenta que estaba tomada de la mano del chico y la separó rápidamente - lo siento. Lo había olvidado.
-La verdad no me parecía tan malo - le sonrió con arrogancia - y mi sabor favorito es el de nuez.
-¿Nuez? ¡Vamos Black! ¿Tan simple? Existen decenas de sabores y tu solo eliges el de nuez - le reprochó.
-¿Cuál es el tuyo niña sabelotodo?
-Chocolate con Calabaza. A veces el de fresa con arándano.
-Mira…Mira quien está aquí. Mi querido hermano Sirius - Isabel y Sirius voltearon al mismo tiempo - ¿Qué ya se te acabaron las chicas de tu edad?
-¿Qué ya se te acabaron los insultos creativos Reg?
-Vamos hermano, solo bromeo. Como antes - Isabel veía las similitudes y las diferencias entre ambos. Se parecían, pero Sirius tenía un porte mas altivo que el de su hermano menor, éste último sin embargo llevaba el cabello recogido y no poseía el mismo brillo en los ojos que su hermano mayor - ¿Cómo te llamas, señorita? - se dirigió a la chica.
-Isabel.
-¿Tu apellido?
-No creo que sea necesario saberlo, no si de todas formas no lo volverás a utilizar en tu vida - Sirius sonrió triunfal ante la respuesta de su acompañante.
-Bien, en eso tienes razón. De seguro al estar en Gryffindor debes ser una traidora, o peor una sangre sucia como la mayoría - la sonrisa de Sirius se desvaneció y la de Regulus se hizo mas amplia.
-Largate, o me encargaré de que nuestra madre se entere de que has estado saliendo con la chica de Hufflepuff, y de seguro se olvidará que eres el favorito.
-¿Mi hermano se preocupa por mi vida sentimental? Que…tierno - dijo con sarcasmo - de seguro le importará poco, soy un Slytherin además será solo un rato de diversión, hermanito. Sin embargo tu eres un Gryffindor, y siempre serás un traidor.
Regulus sonreía triunfal, Sirius se adelantó unos pasos, pero Isabel le tomó de la mano.
-Vamonos.
-No, primero le daré una paliza a este engendro.
-No, nos vamos. Ahora.
-Deberías hacerle caso a tu amiguita Sirius, aunque de seguro solo te durará unos días, luego de que obtengas lo que siempre buscas.
-De seguro algo que tu nunca has obtenido. ¿No ,Regulus?
- el chico la miró furibundo y se dio media vuelta, desapareciendo entre la multitud.
-¿Qué fue todo eso? - preguntó Sirius.
-Nada, solo ayuda. Tu hermano es un cabezadura ¿eh?
-Yo…quiero disculparme por lo que escuchaste y viste.
-No hace falta. No puedes disculparte por tener la familia que tienes - Sirius le sonrió - mira, el hecho de que tenga 14 años no quiere decir que no sepa algunas cosas, tampoco soy tan ignorante de algunos hechos y mucho menos puedo distar de cuales son tus verdaderas intenciones conmigo.
-¡Regulus no tenía razón!
-¿Sabías que puedo leer el pensamiento Black? - el chico se detuvo y se posó frente a ella con una mirada de confusión en su haber.
-¿Hablas en serio? - inquirió preocupado. La chica lo miró fijamente y comenzó a reir.
-No, pero debías ver tu cara. Pero dime ¿Qué puedo pensar si andas con alguien menor? ¿Acaso piensas volverte niñero?
-Yo… no ¿Pero que dices? Tu no luces como una niña, no realmente.
-Y tu no piensas como alguien de 16 años ¿te lo han dicho? Piensas como uno de 12. Eso quiere decir que yo soy la mayor aquí.
Isabel le dio una sonrisa, guiñándole mientras Sirius, sonreía, algo contrariado. Definitivamente debía haber hecho caso a Remus y no salir con aquella chica. "Pero que demonios, es divertida. Al menos no le ha importado lo de Regulus" se dijo a si mismo mientras se encogía de hombros y comenzaba a caminar al lado de su acompañante en Hogsmeade.
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