Sirius, No te Enamores — capítulo 9
Sirius estaba tumbado en su cama pensando en la chica. Lo que le había dicho era algo contradictorio. Ella quería besarlo, pero sin embargo no hizo nada para que sucediera. Y él, él se había detenido. Era como si de pronto algo de razón hubiera llegado a su ser.
Pero había algo mas que le preocupaba y que llevaba rondando su cabeza desde ese momento. Ella le había dicho que él se había dado cuenta de con quien estaba. ¿Qué habría querido decir con eso?
-Si sigues pensando, la única neurona que sobrevive se morirá de tanto caminar de un lado a otro - le habló James, que obtuvo como respuesta un almohadazo - ¿No será que en serio te gusta esa chica?
-¿Qué hablas? Es una niña, además es demasiado extraña para mi gusto.
-Si claro - bufó el chico de ojos avellana - y es por eso que piensas en ella, y además le pides disculpas por haberla besado.
-Le pedí disculpas porque… pues - el chico meditó un rato su respuesta. No lo sabía, solamente sabía que el impulso era lo que lo había hecho hacer tal locura.
-¿Lo ves? No tienes respuesta para eso.
-¿Sabes? Ella me dijo que… que yo me había dado cuenta de con quien estaba, ¿Qué crees que quiso decir? - James se encogió de hombros.
-Quizás sales con una mujer licántropo buu - ambos chicos comenzaron a reir.
-A lo mejor sea por eso que Remus y ella se llevan tan bien.
-¡Eso! - a Sirius se le iluminó el rostro - Remus debe saber cosas sobre ella.
-¿No pensarás preguntarle?
-Claro que si. Es muy misteriosa, y sabes lo divertido que es resolver misterios.
-Muchas veces resolverlos te pueda dejar mas confuso Sirius - era Remus quien había hablado, recién entraba al dormitorio. Lanzó su bolso hacia el piso y se dejó caer sobre su cama.
-Pensé que estarías en la biblioteca con Evans - habló Sirius, el chico se encogió de hombros, los otros dos entendieron el gesto y volvieron cada uno a lo suyo.
Las semanas pasaban rápidamente y Sirius había olvidado el tema de todo el misterio que debía resolver. De vez en cuando veía pasar a la chica, quien le daba un saludo ocasional con una sonrisa rápida. Varias veces el chico no había podido evitar hacerle una broma, como solía hacerlo con los de grados menores. Siempre cambiaba el color de cabello de la chica, Lily, que solía regañarlo, ya se había limitado a decirle a Remus que lo mantuviera al margen, cosa que ni el chico de ojos miel pudo lograr. Isabel, lo miraba fijamente y apuntaba su varita hacia su cabeza, finalizando el encantamiento.
Los exámenes finales parecían acercarse cada vez mas, como de costumbre, James, Sirius, Remus y Peter se sentaban a orillas en esta época, James absorto en sus pensamientos mientras dejaba volar la Snitch, y Remus inmerso en sus libros.
-No preguntaré si no piensas estudiar, ya sé tu respuesta - habló Remus.
-Ya lo sé todo, así que no veo porque debo gastar mi tiempo libre en esos asuntos - respondió Sirius.
-Fascinante la capacidad de estudio que tienes Lunático - soltó James.
-Capacidad que deberían desarrollar algunos.
-La tenemos desarrollada - respondieron al unísono James y Sirius. El ojigris fijó su vista en el castillo, sus ojos se fijaron en una chica que caminaba por el pasillo que unía el salón de Herbología con la salida hacia el Bosque.
-¿Qué tanto miras? - inquirió James.
-Jones.
-¿Jones? Pensé que te habías olvidado del tema de Isabel, Sirius - replicó el chico de ojos miel con seriedad - Es una…
-Si, si. Una chica dos años menor que nosotros. Vengo luego - Remus abrió la boca para replicar pero prefirió guardar silencio. Sirius comenzó a caminar mas rápido para alcanzarla en el pasillo.
Una chica caminaba con sus libros abrazados a su pecho, su cabello oscuro como la noche ondeaba al compas de su caminar. Su piel blanca parecía moteada por luces que provenían del sol de la mañana impetuosa que se levantaba con los ánimos de cualquier adolescente empedernido.
-- Jones - saludó Sirius. La chica, se detuvo a mitad del camino, inspiró cansada y se dio media vuelta. - Espera Jones. ¿A dónde vas?
-¡Al Infierno! Si es que no llegas tu primero a ese lugar Black - el ojigris sonrió divertido. Sería algo difícil esta vez; debía haber hecho caso a las palabras de James, aunque a su parecer las chicas de años menores debían ser mas facil de conquistar.
-Tu jamás irías al Infierno Isabel - a la mención de su nombre ella dio media vuelta y se detuvo. Era unos centímetros mas baja que él, fijó su vista en la mirada del chico.
En esos ojos negros algo parecía haber descontrolado algún sentido del ojigris, quien no pudo mantener fija su vista. Sonrió nervioso por primera vez, lo sabía, lo había notado. Sirius Black jamás estaba nervioso y menos por una chica. Eran las chicas quienes no resistían las presencia de Sirius.
-Black, escucha. El hecho de que le gustes a muchas chicas, y que algo te haga creer que soy una de ellas, no quiere decir que me acoses, me persigas por los pasillos y que además encuentres divertido cambiar mi color de cabello cada vez que paso por un pasillo.
-Yo pues... - tartamudeaba.
-Soy de Cuarto año ¡Por Merlín! Y estoy segura de que tengo mas madurez que tu. Déjame en paz Black.
-Espera Isabel. ¿No me aceptarías una cita a Hogsmeade? - Sirius le había tomado la mano inconsciente, y ella no la separó.
-Black, pensé que tu margen de citas solía ser solo para las de tu año.
-¿Qué a caso no puedo cambiar de opinión? - tentó a su suerte bromeando. Ni siquiera el sabía lo que le hacía actuar así.
-¿Qué a caso tienes una apuesta y me incluye? - Isabel sonreía arrogante, pero a Sirius le parecía sensual la forma en que lo hacía, incluso cuando solo tenía 14 años.
-¿Te molestaría si así fuera?
-No. Pero te pediría que compartieras la mitad del premio conmigo, al fin y al cabo mi nombre está en la apuesta.
- No es ninguna apuesta.
-¿No me digas que has descubierto que tienes corazón y te has enamorado de mi? - la miró a los ojos y su corazón comenzó a palpitar fuerte, quizás fuera la adrenalina de estar en medio de un pasillo, pidiendo una cita a una chica,sin haber pasado por su primera fase : la sesión de besos reglamentaria.
-No me enamoro, son las reglas.
-Son las reglas - repitió aun mirándolo fijamente - Si te acepto una cita, ¿harías algo por mi?
-¿Por qué habría de hacer algo por ti? - inquirió sorprendido por primera vez. Usualmente las chicas solo aceptaban y se abalanzaban sobre el besándolo; terminando en cualquier rincón oscuro de Hogwarts.
-Porque desafortunadamente no saldré contigo solo porque me lo pides, si me estas pidiendo una cita es porque quieres, y porque por algo lo haces. ¿Qué a caso el único que obtendría algún beneficio puedes ser tu?
Sonrió abiertamente , mientras asentía.
- Está bien Jones, ¿Qué quieres a cambio?
-Sé que eres muy bueno en Transformaciones, y de todas ,es la única asignatura en la que no logro los resultados que me gustarían. Necesito que me ayudes. Se lo pediría a Remus pero él ya ayuda a Susan con Encantamientos.
-Acepto.
-Bien. Más vale que me ayudes. Falta poco para los exámenes.
-Mas te vale a ti hacer que disfrute la salida a Hogsmeade, es la última del año así que si quieres que mis enseñanzas sean perfectas de ti depende todo el asunto.
-Black…
-¿Qué?
-Cállate. A veces no sé donde están tus neuronas. O quizás jamás tuviste.
-Y yo aún no sé donde dejaste tu buen cuerpo Jones, no te ofendas pero hay chicas de tu grado que lucen mejor - bromeó Sirius, aunque sabía que muchas veces se la había devorado con la mirada, cuando paseaba por el lago en su ropa Muggle.
Ella le sacó la lengua, y se despidió con una sonrisa socarrona para luego dar la vuelta.
Sirius tenía una sonrisa amplia al momento de lanzarse sobre el sofá y acomodarse al lado de James.
-¿Por qué la sonrisa de idiota? - inquirió el chico de anteojos.
-Siempre la tiene - replicó Remus, ganándose un cojin en la cara por cortesía del ojigris.
-Isabel aceptó una cita a Hogsmeade conmigo
-¡Te dije que no debías acercarte a ella Sirius! - le reclamó el licántropo
-Pues si te gusta deberías decírselo y no ver como yo la invito a salir - soltó el chico, con furia.
-No me gusta Sirius, no lo entiendes. No lo entenderás.
-Pues explícame Lunático, porque no entiendo porqué cada vez que me acerco a ella simplemente parece molestarte…
-¡Deja de gritar Black! Me aturdes - Remus, y James se sorprendieron al ver que quien se acercaba era Isabel junto con una de sus compañeras que parecía sorprendida por la reacción de su amiga.
-Si no quieres escucharme pues puedes irte de la Sala Común - replicó el chico, mientras se giraba, parecía haber perdido la paciencia.
-Como has dicho, Sirius, esto es una sala común, y el resto de nosotros no soportará tus gritos - ambos se quedaron observándose durante unos segundos.
-Bien.
-Bien, solo venía a decirte que necesito urgentemente de tu ayuda, tenemos un trato.
-La salida es mañana, lo mas razonable es ver que tal la paso y…
-No me parece justo, si no sabes enseñar, ¿Cómo pretendes que de eso dependa mi comportamiento en hogsmeade?
Sirius la miró y sonrió. Ella tenía un punto. Lo mas probable era que ella, mientras él le enseñaba, cayera rendida a sus brazos. Terminaría todo con un beso, y de seguro terminaría con ella en plena salida. Todos saldrían ganando.
-Está bien, aquella mesa está libre. ¡Comencemos!
James y Remus se miraron extrañados ante la actitud de su amigo. Sirius no solía ayudar a nadie a estudiar, quizás solo a Peter, pero era un pacto que habían compartido los tres para ayudarlo.
-Bien, es un hechizo básico… Es como "Feraverto", pero un poco mas complicado, deberás transformar esa taza, con un poco de agua de esta otra taza - Sirius había llenado con un hechizo una de las tazas que tenían al frente - Es, transformar tu… ¿Qué es eso?
-Una rata
El chico observó detenidamente al animal y lo tomó entre sus manos.
-No parece una rata
-Es una rata Muggle… O eso me dijeron. Me la regaló una de mis compañeras. Es un Hams…Hums… Sé que es algo Muggle. Es mas lindo que una rata.
-Pues tienes un poco de razón, continuemos - el chico alzó su varita hacia la rata - "Disserto" - la rata ya no estaba y en su lugar se había transformado en una taza, con un liquido transparente.
-¡Es genial! - la joven miraba complacida el resultado del hechizo y Sirius sonrió para si mismo con arrogancia - ¿Puedo intentarlo? - él asintió. Ella sacó su varita y deshizo el hechizo anterior. Apuntó y cerró los ojos - "Disserto"
El animal quedó con media cola y la taza parecía moverse con las pequeñas patitas. Sirius comenzó a reir y ella lo miró divertida.
-No te preocupes, no a todos les sale a la primera.
-No sé como eres tan bueno en transformaciones. McGonagall lo dijo una vez.
-¿Si?
-Si - ella suspiró y reposó su mejilla sobre la mano derecha - no soy muy buena en esta asignatura, incluso cuando hago mi mejor intento, así que ella me dijo que debería pedirte ayuda… Pero pensó que era mejor decirle a Lily porque quizás te negarías.
-¿Negarme? ¡Eres una chica! - ella sonrió mientras el hacía un ademán como si todo aquello fuera obvio - ¿Por qué no hablaste con Evans?
-Si McGonagall te había mencionado de primero, es porque eres una buena opción. Así que cuando te acercaste, pensé que era una buena oportunidad, incluso cuando tenía ganas de insultarte.
-Pobre de mi - se burló el - Imagino que tus hermanos o hermanas no deben soportarte en casa con ese genio que tienes a veces.
-No tengo hermanos - la chica suspiró triste, y el ojigris lo notó.
-Creeme, no te pierdes de mucho. Tengo un hermano y no lo soporto.
-A mi me habria gustado tener un hermano, pero quizás lo mejor es lo que sucede - terminó con una sonrisa.
-Ni que lo digas… Aunque a veces, o por lo menos a mi, me gustaría cambiar de familia.
-¿Tan mal te va?
-Pésimo - Sirius sabía que había hablado demás. Jamás lo había comentado con otra persona que no fuera James, Remus o Peter, pero la chica parecía interesada. No del tipo como aquellas chicas que solo te escuchaban para luego decirlo a sus amigas, parecía tener empatía.
-Quizás pueda comprenderte. ¿Tus padres son muy duros?
-Puede decirse que si - el chico suspiró - Lo malo de tener un hermano, es que suelen compararte…
-Y eso duele - completó ella - Incluso cuando tratas de que no te afecte.
-Si - el chico la observó durante unos segundos tratando de buscar otro pensamiento en su cabeza.
-No deberías dejar que te afecte. Al final, lo que importa es lo que pienses de ti mismo - ella le sonrió de una forma amplia y sincera. Por su color de cabello y de sus ojos, y aquella conversación le había recordado a su prima Andromeda. Ella también comprendía como se sentía. La chica se levantó de pronto, y recogió sus libros.
-¿Ya te vas? La clase aún no ha terminado.
-¿Qué? ¿Acaso debo firmar mi asistencia?
-No, pero…
-Estudiaremos luego de la salida a Hogsmeade.
-¿Eso quiere decir que nuestra cita será incompleta como nuestra clase de hoy? - bromeó el chico haciendo que ella riera.
-No lo creo, pero estoy segura que te divertirás conmigo Sirius - ella le guiñó y se fue. Definitivamente, la chica había utilizado las mismas tácticas que él, con las chicas. Y definitivamente había caído fácilmente. Se levantó y se sentó de nuevo al lado de James, seguido por las miradas de Lily y otras chicas que estaban cerca.
-Creo, que mañana será un buen, buen día - terminó diciendo. Remus rodó los ojos y al igual que la chica recogió sus cosas. James se acomodó en su asiento y comenzó a leer El profeta. Sirius… Estaba seguro de dos cosas; la primera, era que aquella chica podía tener dos años menos que el, pero ambos pensaban de la misma manera, y la segunda, era que no sabía que pasaría a la mañana siguiente, pero definitivamente lo disfrutaría al máximo.
Espero les guste el capitulo. Comenten, :) Gracias por leer.