Sirius, No te Enamores — capítulo 6
Sirius Orión
He de escribirte para informarte que tu prima Bellatrix se casará este próximo fin de semana. Tu y tu hermanos deberán asistir, incluso cuando no quieras. Tu padre ha dado ordenes al director de que ambos aparezcan por traslador en la honorable Mansión Black.
Comportate a la altura de la situación.
Walburga Black
Et Honor familiae Superbia.
Sirius dio un respingo. Odiaba esa clase de cartas. Sabía que un no, significaba la furia de su familia, incluso cuando eso le divertía de vez en cuando.Otro suspiro salió del chico. Bellatrix. No tenían la misma edad, Bellatrix le llevaba casi 3 años mas. Ahora se casaba con Adolphus Lestrange, aquel chico con aspecto misterioso que solía ir a la casa Black a las celebraciones aristocráticas "sin sentido" como decía el ojigris.
Por mas que Bellatrix hubiese cambiado, y ahora estuviera del lado mas oscuro de la familia, no podría olvidar aquella niña que solía jugar con el. Junto con Andromeda, ellos eran quienes planeaban los juegos, incluso cuando esta ,era mas grande que los dos chicos. Su cabello alborotado y sus ojos negros eran representativos de la familia Black. Mas de una vez Walburga había perdido una conversación delante de esa niña testaruda y un poco alocada.
Necesitaba entretenerse. Solo faltaban dos días para que el fin de semana llegara y sabía que en Grimmauld place no podría hacer nada. En lo absoluto.
-¿Qué haces Canuto? - preguntó James dándole un fuerte manotazo en el hombro.
-Tendré que ir a Grimmauld Place.
-¿Qué demonios? ¿Por qué?
-Bellatrix se casará y yo debo estar presente. Lamentablemente el hecho de que esté en Gryffindor no le quita a Walburga los animos de molestarme cada vez mas con el hecho de ser un Black - el chico dio un vistazo rápido a la ventana.
-¿Qué hora es?
-Hora de ir a clases - respondió Remus que salía del baño - Quita esa cara Sirius, de seguro hará algo que hagas para divertirte.
-Podria arruinarle la boda a Bella - soltó con una sonrisa animada - pero, no quiero morir tan joven y mucho menos siendo tan apuesto como soy.
Los otros dos chicos rodaron los ojos. Saliendo de la habitación seguidos de Peter, al bajar las escaleras había una chica esperándolos al final de la escalinata.
-Lily ¿Qué haces aquí? Deberías estar ya…
-Remus, solamente estoy aquí asegurándome de que Potter y Black lleguen a tiempo a la clase. No quiero que Gryffindor pierda mas puntos.
-Admite que solo quieres ver a James, pelirroja - Lily se sonrojo, el ojigris pudo notarlo y sonrió complacido con si mismo.
-Ni muerta. Además Black, no me tomaría tantas molestias sino fuera porque me importa…
-¿Ganar el premio Anual como la prefecta perfecta? - soltó James un poco serio. Todos se sorprendieron de la actitud del chico - no queremos escuchar sobre eso, si nos disculpas llegaremos tarde a clases Evans. Nos distraes.
James comenzó a avanzar seguido por un confundido Sirius y detrás de ellos Remus que no dejaba de mirar hacia atrás, viendo como Lily caminaba tras ellos lentamente, a distancia.
-¿Qué demonios te pasa James? ¿Qué ha sido todo eso? - preguntó de pronto Remus en voz baja mientras se acercaban al aula.
-Nada. Simplemente le he dicho lo que tenía que decir. Es todo.
-Pero no era la manera.
-Aprendes de lo que escuchas y ves. Aplico lo que veo solamente.
-Es justo - soltó Sirius - son las mismas frases que ella usa pero pensé que…
-Nada Sirius no pensaste nada. Ahora mejor entremos a clases antes que a Evans le de otro ataque - Remus y Sirius se miraron. Ya luego averiguarían de que se trataba todo aquello.
Sirius volteó a ver a Lily y vió que ella miraba fijamente a James, tal cual como el lo hacía antes. Ella pasó una mano por su rostro y luego volvió su atención a la profesora que apenas llegaba.
-No deberías ir Sirius, ¿No puedes inventar cualquier otra excusa? - rogó James mientras ayudaba a su amigo a empacar algunas cosas.
-No lo creo. Ya he agotado mis excusas y es una obligación el hecho de que asista - el ojigris suspiró profundo - Lamentablemente no soy tan libre como quisiera. ¡Merlin! Ya quiero ser mayor de edad.
-No falta mucho para eso Canuto, pero en serio. Te extrañaré todo el fin de semana ¿Qué será de mi sin esa voz que me diga "estoy aburrido"?
-Hey, ¿Qué yo estoy pintado en el tapete? - reclamó Remus.
-No, Lunático es solo que…tu eres muy apegado a las normas, y para sacar tu espíritu merodeador cuesta un poco en cambio Sirius es muy fácil.
-¿Insinuas que soy un chico Facil Pottsey?
-En realidad…Desde todos los puntos de vista lo eres - le siguió el juego James - Cuentame Sirius ¿crees que al ser la boda de Bellatrix tu prima Andromeda esté invitada?
-Lo dudo - la voz de Sirius se tornó dura - Dromeda es muy buena persona para ser una Black, gracias a Merlin que ahora es Andromeda Tonks. La verdad aunque se parezca mucho a Bella, siempre ha sido la oveja blanca de mis primas.
-¿Qué me dices de Narcisa? - soltó Remus.
-¿Cissy? Luego de que se casó con Malfoy se volvió mas alejada de la familia, mas cuando vió que no pudo lograr mas nada con mi Madre que aunque mantiene buena relación con la familia Malfoy, odia a Lucius. Creo que es lo único que tenemos en común Walburga y yo.
Sirius sonrió de medio lado. Siempre había pensado como habría sido toda su adolescencia si el y su madre se llevaran tan bien como James se llevaba con su madre Dorea. Jamás lo sabría.
-En fin Sirius, enviale mis saludos a tu madre y dile que pronto le enviaré flores - ironizó James sacando una carcajada en su amigo.
-Por supuesto, de seguro te invita a pasar navidades con nosotros, y claro está tendrás tu regalo de su parte bajo el árbol.
James le dio un abrazo a su amigo, seguido de Remus y luego de Peter.
-Vamos chicos, tampoco es como si me fuera para siempre, aunque para mi, el fin de semana será el mas largo de mi vida.
Sirius salió de la habitación, caminó con su baúl hasta llegar al despacho del director. Dijo la contraseña a la gárgola "Pie de Limon" y luego subió la escalinata. Alli se encontró con el profesor Dumbledore que lo recibía con una sonrisa, y a un hombre de cabello oscuro con algunos pocos cabellos ya teñidos de blanco reflejando el paso de los años, no sonreía, simplemente lo miraba fijamente.
-Sirius, tu padre ha venido por ti. Hemos acordado que te traerá antes de comenzar clases. ¿De acuerdo? Solo queda esperar por tu hermano - el chico asintió.
El hombre y el eran muy parecidos, la única diferencia eran sus ojos. Eran negros, tan oscuros como la noche. El hombre lo miraba fijamente, como si esperara que algo ocurriera, como si esperara que el chico reclamara quedarse. Nada sucedió.
Otro chico entró de pronto al despacho llevando su baúl. Vestía su túnica de Slytherin, era como ver a Sirius de cierta forma. Se parecían a tal punto, que no podrían negarse uno al otro. Solamente, el chico era mas delgado que Sirius y su piel mas blanca.
-Regulus hijo - saludó el hombre, sin sonreir, desde el lugar donde se encontraba.
-Padre - el joven se acercó y le dio un abrazo a su padre que no duró mas de 3 segundos.
-Bien, Orión, ya hemos acordado la fecha de regreso así que, nos veremos hasta entonces. Que pasen una buena velada - Dumbledore les sonrió a ambos chicos, viéndolos desaparecer al tocar un espejuelo de plata.
El viaje había sido un poco agitado. Incluso cuando ya tenía experiencia en viaje con trasladores se sintió un poco mareado al sentir el piso bajo sus pies. Estaban frente aun edificio en un vecindario Muggle. Quizás en otras circunstancias o en otra vida le alegraría verlo. Pero no.
Ante ellos, vieron como el edificio comenzaba a separarse poco a poco, sabían que los Muggles siempre se habían preguntado el extraño hecho de que los edificios se saltaran un numero. Solo estaban 11 y 13, pero el numero 12 parecía haberse omitido. Quizás error de registro pensaban ellos. Pero solo quienes vivían en el numero 12 de Grimmauld Place sabían la verdadera historia.
Sirius siempre se había preguntado porqué si sus padres odiaban tanto a los Muggles, vivian entre ellos. Jamás se los había preguntado, y jamás lo haría.Era mejor callar, ya mucho le parecía el hecho de estar en Grimmauld Place siendo un Gryffindor o como ellos le llamaban "Un traidor".
Atravesaron la rejilla y subieron varios escalones hasta adentrarse a la casa. Sirius jamás esperaría que su madre corriera abierta en brazos a recibirlos, jamás había sido asi y nunca lo sería. Era tan diferente de la familia de James, pensaba Sirius, que al verlo se alegraban como si fuera otro mas de la familia, como si James y el fueran hermanos de nacimiento. Muchas veces lo había imaginado, haber sido miembro de una familia como la de James, donde fuera recibido por una sonrisa y un abrazo, aunque sonara estúpido como el ojigris pensaba, habría sido suficiente para hacer las cosas mas llevaderas de vez en cuando.
Orión colgó su capa en un perchero cerca de la puerta, Regulus hizo lo mismo pero Sirius solamente siguió caminando. Queria llegar directamente a su habitación sin discusiones antes de la cena, la cual de seguro debía estar ya preparada por Kreacher el antiguo elfo doméstico de la familia, quien siempre había demostrado una afable admiración por las cosas que representaban a la familia, dándoles el debido cuidado que según el debía darse.
Una mujer de porte altivo y con el cabello recogido en un moño, se acercaba caminando. Su larga túnica color verde oscuro se arrastraba haciendo un siseo. Saludó a su esposo con un asentimiento, y miró a su hijo menor con una sonrisa de medio lado, orgullosa y arrogante. Muy parecida a la de su hijo mayor, pero con cierta refinación y una sutileza como si tratara de demostrar algo.
-Regulus. Bienvenido a casa - el joven sonrió y le dio un beso a su madre en la mejilla - Pero miren quien está aquí. Sirius - soltó con cierto desdén pero de igual manera le dio una sonrisa a este como la que le había dado a Regulus.
-Madre - le saludó el chico.
-Pensé que harías un berrinche para no venir, pero creo que has madurado ¿o me equivoco Orion?
-Sirius ha venido sin decir palabra alguna - dijo el hombre encogiéndose de hombros.
-Bien, eso me demuestra que quizás te estés redimiendo un poco por haber elegido Gryffindor como tu casa, y juntarte con esos traidores.
-Puedes decir lo que quieras madre, pero yo no elegí estar en Gryffindor. El sombrero me eligió - Sirius no lo sabía con certeza, desde que había hablado con Isabel ahora esa duda reinaba en su cabeza, elegido o quien quería ser elegido, aun no lo sabía - pero puedes decir que mi silencio demuestra con quien es mi lealtad, madre.
La mujer lo miró perspicaz, quizás eso la había confundido un poco. De igual manera le sonrió y le puso una mano en el hombro, dirigiéndolo hacia el comedor.
-Kreacher, sírvenos la cena - gritó la mujer.
-Como ordene la ama Black - respondió el elfo que estaba en un rincón frotándose las manos.
La cena transcurrió en silencio, de vez en cuando roto por las demostraciones de adulación de Regulus por la casa en la que ahora estaba, Gryffindor, y para la cual jugaba también como Buscador como ahora le narraba a su padre que escuchaba con interés.
-Me recuerdas a tu padre, el también fue buscador de Slytherin, venció a Gryffindor en varias oportunidades - Sirius ahora estaba riendo por lo bajo - ¿Tienes algo que decir? - se dirigió Walburga a su hijo mayor.
-No madre, solamente que Regulus hasta ahora no ha ganado mas que un solo partido y eso porque la snitch se le ha metido en la manga. No veo cual sería el animo en ello. Además fue contra Hufflepuff.
-Por lo menos el ha hecho el intento acertado de encajar en esta familia, Sirius Orión.
-Si a eso le llamas encajar en esta familia, madre, pues prefiero ser el traidor al lamebotas de las familias de sangre pura, que por si no te has dado cuenta solo les importa cuanto apoyo le pueda dar esta familia a sus locas ideas de eliminación de impuros como ustedes le han llamado toda la vida desde que nací.
-Baja la voz Sirius - soltó su padre con una expresión furibunda en su rostro - perteneces a esta familia.
-¿Desde cuando?
-Desde que naciste - Orión se levantó desu silla y golpeó la mesa con su puño - ¡Desde que Naciste Sirius! Eres un Black y debes aceptarlo como lo han hecho generaciones de nuestra familia.
-Ja, claro - se burló Sirius - porque no han visto la manera de escapar de ella. Admiro a Andromeda que lo hizo. Ustedes la desheredaron solamente porque se enamoró de un hijo de muggles. ¿Qué a caso el amor tampoco esta permitido por la familia Black? Oh claro, como los matrimonios en esta familia solo son por conveniencia, tal cual como el de ustedes.
-Sirius, jamás vuelvas a mencionar eso delante de mi - gritó Orión mientras su rostro ahora estaba rojo. Walburga solamente lo miraba con expresión dura y Regulus miraba de un lado a otro la discusión.
-¿No? ¿Por qué? La verdad les molesta, al igual que cuando les digo que jamás lograran nada con esas ideas de la pureza de la sangre. Porque solamente por el simple hecho de que yo sea un Gryffindor me han rechazado de la familia.
-¿ Y eso a caso te importa? ¿Qué tanto te duele que ya no te tomemos como parte de la familia? - le dijo su padre con una sonrisa sarcástica en su rostro.
-No me importa mientras esté bien del lado bueno, donde nadie piensa en cuan peligroso es un hijo de muggles para la magia. Porque si pudiera ahora mismo me largara de esta casa.
-¡Hazlo! - Orion ahora se acercaba a Sirius, estaba casi a su misma altura - ¡Hazlo!
-Orión calmate.
-No lo haré Walburga, porque siempre hemos mimado a este…este ser que alguna vez pudimos llamar hijo y que ahora reniega de su sangre - Orión tomó por la túnica a Sirius y lo acercó a su rostro - Pensé que lograrías grandes cosas Sirius, al nacer pensé que serías un mago extraordinario y que lograrías que me sintiera orgulloso. No se que ha sucedido ahora con ese pensamiento.
-Pues tienes otro hijo, quizás el te pueda seguir el juego, padre - Orión lo soltó y Sirius se arregló la túnica mirándolo con desprecio. El ojigris respiraba agitadamente, se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia su dormitorio.
-Mañana tendrás que comportarte a la altura Sirius, lo quieras o no - le gritó por ultimo su padre.
¿Que les ha parecido? Espero les haya gustado, la verdad he descubierto que todo escritor necesita ser desempleado ¿saben? Las ideas surgen con mejor fluidez cuando no piensas en ser un workaholic. Los quiero.