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Historia 8335 — capítulo 1

Hola! Soy yo de nuevo, trayéndoles otra historia. Este fict es de una colección de historias que estoy haciendo, llamada “A Story”. Aquí, la pareja principal es Molly y Arthur; este fict narra la historia de amor de los papis de nuestro querido Ron; básicamente contiene desde: como se conocieron, como se enamoraron, etc, hasta el día de la boda y un poco después. Espero que les agrade. Próximamente, habrá otra parejas interesantes de esta misma colección… Preguntas, dudas, traumas, sugerencias, etc. Escriban a mi libro de visitas.

Bueno, los dejo con el fict; por último, un consejo, si pueden escuchar sus baladas favoritas, mientras leen este fict, les aseguro que lo disfrutaran aún más! De antemano, gracias por leer mis ficts.

Besos y abrazos.

Lidia Weasley.

A Story:

Tu amor ya estaba escrito

1

Por primera vez

El hermoso vestido de seda brillaba sobre la cama. Ese hermoso vestido blanco, largo… ese vestido que usaría dentro de tres días! En ese gran momento; el más importante de toda su vida.

Una bella pelirroja pensaba en todo esto, mientras admiraba la belleza del majestuoso vestido, digno de la más bella princesa. Así se sentía ella; como una princesa enamorada, que al fin había encontrado a su príncipe azul!

Minutos antes, había estado ensayando absurdamente, frente al espejo.

[Como se escuchará mejor?] pensaba la chica, mientras miraba su reflejo y le daba la mano a un ser invisible.

  • Molly Weasley! , mmm… no. Mucho gusto, Molly Weasley! Mmm… No, no. Señora Weasley! No, tampoco. Veamos… -pensaba la chica, mientras escogía como se escucharía mejor su nuevo nombre- Molly Clesse de Weasley. De Weasley!

No podía creer aún lo que acababa de decir. Molly Ann Clesse de Weasley. Se le hacia tan irreal, tan increíble; faltaba poco tiempo para ser la señora de Arthur Weasley! El pensar en esa idea, le llevó a dibujar una sonrisa en su rostro.

  • Molly, querida, la cena esta servida! –llamó su madre desde la entrada de su habitación.

  • Si, ma’ , ya voy!! –respondió Molly, mientras se apresuraba a guardar de nuevo, todo lo que usaría en el día de su boda.

  • Otra vez mirando el vestido? –cuestionó la Señora Clesse.

  • Solo por un momento! –respondió Molly, mirando a su madre con inocencia- Ahora lo guardo!

  • Ya debes dejar todo en paz! Se te va a ensuciar! –advertía la madre de Molly, mientras le ayudaba a su hija a recoger todas sus cosas- y no querrás ser una novia sucia, o si?

  • No, madre! Claro que no! –dijo Molly con aprehensión- Es solo que… la boda me causa tanta emoción!

La señora Clesse se acercó a su hija, la miró con ilusión, le dio un beso en la mejilla y dijo:

  • Lo quieres mucho, verdad?

  • Lo amo, madre! –suspiró Molly- Lo amé desde la primera vez que lo vi. Desde que lo conocí! Sabes? Estaba recordando hace un rato, cuando lo conocí. Quien iba a pensar que iba a conocer al hombre de mi vida a los 11 años!


  • ay! –suspiraba una niña pelirroja, rascándose la cabeza, en señal de confusión- Si al menos pudiera reconocer algo del castillo! Por donde me dijeron que era el aula de encantamientos?

La chica recorría un largo pasillo, tratando de reconocer los retratos de los enormes muros del lugar, para ver si aunque sea así, podía saber en donde había ido a parar.

  • Deberían de regalar mapas, el día de la bienvenida! –musitaba la pelirroja para sí misma.

La chica iba caminando pensativamente, tratando de recordar cual era el camino correcto; cuando, al doblar la esquina, una persona inesperada, chocó con ella.

  • Ay!! –gritó Molly, al ser impactada por un niño pelirrojo de bellos ojos, azul intenso; que iba corriendo como desesperado, como si alguien lo estuviera persiguiendo; sin querer, el chico hizo perder a Molly el equilibrio y causó su caída.

La pelirroja se hubiera dado un buen golpe, de no haber sido por que el chico, actuó con rapidez y la sostuvo entre sus brazos para evitar su caída.

  • Perdón!! –se disculpó el pelirrojo- Estas bien? –preguntó muy aprisa.

  • Bueno… yo creo que…

La chica no pudo terminar la frase, ya que el pelirrojo la tomó de la mano y la jaló con brusquedad hacia el pasillo contiguo y la llevó corriendo hasta el final del mismo.

  • Oye? Que haces? –replicó Molly.

  • Shh!! –acalló el chico y segundos después, ambos se escondieron detrás de una estatua que representaba a una bruja tuerta.

  • Guarda silencio! –murmuró el chico. Molly se quedó callada.

En ese instante, un hombrecito de boca ancha y con un par de ojos negros y perversos, apareció volando con velocidad en el pasillo; con voz chillona, gritaba, enojado…

  • Te atraparé mocoso!! Te atraparé!!

El duendecillo siguió de largo, gritando como un loco, por todo el castillo.

  • Ay, ya pasó! –dijo el pelirrojo aliviado, a la vez que se cercioraba de que aquel duendecillo se hubiese ido.

  • Que era eso? –preguntó la chica, saliendo de detrás de la estatua de la bruja tuerta, junto con el pelirrojo.

  • Era Peeves! –explicó el chico- es el poltergeist del castillo; unos amigos y yo le gastamos una broma! –agregó riendo- y pues… se enojó un poco!

  • Ah –musitó la chica.

  • Por cierto, disculpa por haberte chocado; casi te tiro! –dijo él, con una sonrisa pícara- Soy Weasley! Arthur Weasley! –agregó, estirando la mano.

  • Molly Clesse! –dijo Molly, estrechando la mano del chico.

Ambos comenzaron a caminar juntos, por el pasillo donde unos momentos antes habían corrido.

  • Eres de primer año, cierto? –preguntó Arthur astutamente.

  • Si –respondió Molly con recelo- Por que? Como sabes?

  • Por que nunca antes te había visto –respondió Arthur con seguridad- Además, pareces estar perdida y los de primer año suelen perderse por el castillo; claro, excepto si eres Frank Longbottom! –esto, lo dijo más para sí mismo- Y… a que clase ibas? –agregó.

  • A encantamientos… -dijo Molly en tono de frustración- pero… supongo que ya no tiene caso que vaya; ya es muy tarde y de seguro ya me pusieron falta!

  • Tranquila! –trató de reconfortar Arthur- La profesora Rivers es muy buena gente! Además, estoy seguro de que no te perdiste de mucho. La primera vez que tienes clase con ella, solo te da la bienvenida!

  • Como sabes?

  • Ya pasé por esa clase!

  • Si, supongo –replicó Molly- pero… de todos modos, ya tengo una falta!!

  • Habla con ella mañana y explícale que te perdiste; ella entenderá! –dijo Arthur, mirándole su precioso cabello y apartándole un mechón de la cara; luego, le sonrió con dulzura; Molly se sintió un poco extraña al ver esa mirada.

  • La próxima vez que tengas encantamientos, recuerda esto… -continuo Arthur, recuperando la compostura- Sigues este pasillo derecho, luego, subes las escaleras, continúas derecho y la primera aula que veas, es la de encantamientos!

  • Gracias, Arthur! –exclamó Molly un poco más animada- Lo tendré en mente!

  • No hay por que! –le sonrió el muchacho. Luego, retomó su camino y se alejó.

Molly se sintió bien; el chico había resultado ser muy agradable. [Creo que ya tengo un nuevo amigo!] pensaba la chica contenta; sin imaginar que Arthur, con el pasar del tiempo, resultaría ser más que un simple amigo.


  • …recuerdo que desde que lo vi, me encantó! –exclamó Molly con nostalgia- esa fue la primera vez que me sostuvo entre sus brazos! Creo que yo me enamoré primero!

La señora Clesse miraba a su hija con una sonrisa en su rostro…

  • Sabes algo cariño, él se enamoró de ti, primero! –aclaró la madre de Molly.

  • Como? –preguntó Molly sin comprender.

  • Si –volvió a insistir la señora Clesse- Arthur se enamoró de ti, mucho antes de que tú lo quisieras. De hecho, antes de que aprendieras a hablar!

  • De que hablas exactamente? –dijo Molly dudosa.

  • Lo que pasa es que no recuerdas! Es normal; eras muy pequeña!

  • Pues entonces, recuérdamelo! –dijo Molly extrañada.

  • Fue algo a lo que no le di mucha importancia –dijo la señora Clesse, a la vez que suspiraba, como si evocara aquel viejo momento- Ahora, sé que él era tu destino…


El callejón Diagon estaba abarrotado de gente. Era fin de semana y la mayoría de las personas salían a hacer sus compras.

Una mujer de cabello castaño rojizo, caminaba tranquilamente mirando los escaparates, mientras que su hermosa bebita, dormitaba en una carreola que la mujer empujaba lentamente.

  • Regina? –exclamó una mujer de largo cabello rojo y ojos azules; se veía sorprendida al ver a la mujer de cabello castaño rojizo- Eres tu? –agregó, como si estuviera reconociéndola.

  • Virginia? Como estas!! –saludó con emoción, Regina Clesse- Tanto tiempo sin vernos!!

  • Si! Desde la graduación! –comentó Virginia, que llevaba de la mano a un niño pelirrojo, pecoso, de unos dos años, aproximadamente.

  • Ah, pues ya tiene rato? –comentaba Regina.

  • Te gustaría tomar un helado conmigo? La heladería esta cerca de aquí! –comentó Virginia.

  • Claro! –respondió Regina.

Una vez en la heladería, ya acomodadas y con sus respectivos postres, las chicas seguían conversando…

  • Cuéntame, Virginia; que has hecho es estos últimos años? Como te ha ido? –preguntaba ansiosa, Regina.

  • Ah, pues me casé! –respondió Virginia contenta, mostrando su anillo de matrimonio- Me casé con Otto Weasley! Si lo recuerdas?

  • Claro!! –respondió Regina, mientras cargaba a su hija y la arrullaba un poco- él fue el que organizó los equipos de Quidditch!

  • Este es mi hijo! –presentó Virginia al niño, que se encontraba muy entretenido, terminando su bola de helado- Se llama Arthur, va a cumplir dos años el mes que entra!

  • Hola, corazón! –saludó Regina al pequeño pelirrojo, acariciándole la mejilla.

El niño, miró a Regina con curiosidad. Sus enormes y hermosos ojos azules, la miraban fijamente.

  • Saluda, Arthur! –animó Virginia a su hijo.

  • Buenas tardes! –musitó Arthur con timidez y total claridad.

  • Esta muy pequeño para hablar tan bien! –comentó Regina.

  • Aprendió rápido! –dijo Virginia orgullosa- Es un periquito! Ahora el problema es callarlo!

Arthur miraba embelesado, al bebé que Regina llevaba en brazos.

  • Y tu? –dijo Virginia curiosa- Cuéntame, que ha pasado contigo?

La señora Clesse comenzó a relatarle a la señora Weasley, los últimos acontecimientos de su vida, mientras que el pequeño Arthur, parecía bastante entretenido, mirando a la bebé.

El niño se acercó lentamente a la niña; unos cuantos cabellos rojos se asomaban de su pequeña cabeza, el resto los traía atados con un pequeño moñito rosa.

La nena dormitaba tranquilamente; su respiración era profunda, lenta y sincrónica. De ella emanaba una rica fragancia a bebé.

  • Puedo darle un beso, mami? –preguntó Arthur a su madre.

  • Pregúntale a la señora! –respondió Virginia.

  • Claro, hijo! –accedió Regina Clesse, acercándole la bebé a Arthur.

Arthur se acercó al rostro de la nena; con su pequeña y pecosa naricita olió su rico , luego, le dio un beso a la mejilla, con mucha delicadeza; después, intentó sostenerla entre sus brazos.

  • No, hijo. Podrías despertarla! -regaño la señora Weasley- y cuanto tiempo tiene Molly? –continuó Virginia la conversación.

  • Tiene apenas 9 meses! -respondió Regina.

Mientras tanto, el pequeño Arthur trataba de abrazar a Molly o de acariciarle su delgado cabello.

Después de estar haciendo esto durante un momento, Arthur le dio otro beso en la mejilla a la nena.

  • Mami… -jaló Arthur a su madre del vestido- Ella es un ángel?

  • Si, hijo –respondió Virginia- Ella es un angelito!

Arthur se separó de la niña, la miró con seriedad; como si en su pequeña mentecita estuviera pensando algo especialmente difícil; luego, agregó con inocencia…

  • Cuando sea mayor… voy a casarme con ella!

Este comentario, hizo que tanto Virginia, como Regina, sonrieran divertidas.

  • Que ocurrencias, hijo! –exclamó Virginia,

  • Tu hijo es realmente lindo! –agregó Regina.

  • Gracias…

Ambas siguieron en la plática, mientras que Arthur miraba aquella niña que tanto le había llamado la atención. Ya lo había decidido, cuando estuviera grande y fuera un adulto, ella sería su esposa.


  • En serio? –preguntó Molly sorprendida- No lo sabía!!

  • Así es! –dijo Regina Clesse, mientras miraba hacia el techo como recordando- Ahora entiendo que ustedes estaban hechos el uno para el otro. Su amor ya estaba escrito.