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Historia 8335 — capítulo 2
Dedico este capítulo a Raúl: sabes? Si no te hubieras aparecido en ese momento, jamás hubiera podido presentar ese examen. Gracias!
2
Ganando tu Corazón
Tres días antes de la boda
Eran las 8:30 PM y Molly Clesse se hallaba en su habitación, dando los toques finales a su arreglo personal. Debía estar lista y a tiempo ya que su prometido llegaría a buscarla en cualquier momento.
En ese preciso instante, el timbre sonó; la señora Clesse fue a atender la puerta. En cuanto abrió, vio que un atractivo pelirrojo se hallaba frente a la puerta.
-
Buenas noches! –saludó un muy joven y guapo Arthur Weasley- Se encuentra Molly?
-
Buenas noches, Arthur! –saludó la señora Clesse a su futuro yerno- En un momento baja! Quieres pasar?
-
No, aquí la espero, gracias! –respondió Arthur.
Unos segundos después, Molly iba saliendo de la casa...
- Ya estoy lista! –exclamó la chica sonriente.
La señora Clesse sonrió:
- Vamos! –dijo Arthur, ofreciéndole su mano a Molly.
Molly le dio la mano a su prometido...
-
Ya me voy mamá!
-
Diviértanse! –dijo la señora Clesse- y no llegues tarde!
-
La traeré temprano! –dijo Arthur- Hasta luego!
-
Hasta luego, Arthur! –respondió la futura suegra.
Molly y Arthur caminaron juntos de la mano, dirigiéndose hacia el auto.
-
Te ves hermosa! –aduló Arthur a su novia.
-
Gracias! –dijo Molly sonrojándose un poco- Sabes? No sé por que me siento un poco nerviosa.
-
Tranquila! –dijo Arthur extrañado, mientras le abría la portezuela del carro y él se metía por el lado del conductor.
-
No sé si sea por que me vas a presentar a tu primo o...
-
Vamos, Molly! –trató de calmar Arthur- Es solo un primo! Además, Frank y Alice estarán con nosotros.
-
Bueno, eso me relaja un poco! –dijo la chica más tranquila.
-
No te pongas nerviosa; verás que todo saldrá bien!
Ambos jóvenes se dirigieron a un elegante restaurante muggle en la ciudad...
Ya en la cena, cinco jóvenes reían de manera entusiasta, mientras se desarrollaba una interesante conversación...
-
Eras de lo peor! –comentaba contento el primo de Arthur- Tu siempre con tus bromas!
-
Hacía bromas muy buenas! –comentaba Frank Longbottom- sobretodo a los tontos de los Slytherins!
-
Eso fue lo que llamó tu atención, Molly? –preguntó el primo Weasley.
-
En parte –respondió Molly sonriente- me gusta mucho su sentido del humor –agregó, mirándolo con ternura- siempre logra sacarme una sonrisa, hasta en las peores situaciones.
-
Y... quien conquistó a quien? –preguntó el primo a los prometidos.
-
Pues desde que me vio, se enamoró perdidamente de mi! –dijo Arthur con cara de suficiencia.
Todos soltaron una carcajada, sobretodo Molly...
-
Que? –dijo Arthur con falsa indignación.
-
Fue mutuo, cariño! –agregó Molly.
-
No –intervino Alice sonriendo- la verdad es que Arthur babeaba por Molly desde que éramos chicos! Siempre se metía en problemas por ella!
-
Claro que no! –se defendió Arthur.
-
Como no! –retó Alice.
-
Menciona una vez!! –dijo Arthur.
-
Muy bien... mmm –Alice se quedó pensativa por un instante, tratando de recordar algún momento en donde el pelirrojo se hubiera metido en aprietos por Molly, pero eran tantas las veces, que era difícil escoger una- Ah, ya sé! La vez que casi te reprueban en transformaciones por no llevar la tarea!
-
Ah, pero esa vez fue un favor; cualquiera hubiera hecho lo que yo! –dijo Arthur.
-
No lo creo, Arthur! –dijo Molly- Aun recuerdo eso perfectamente...
Arthur Weasley iba caminando tranquilamente por los pasillos de Hogwarts, repasando mentalmente el hechizo que la profesora de Transformaciones le había pedido, para una demostración en clase, cuando unos leves sollozos lo sacaron de sus pensamientos.
El pecoso chico se dirigió hacia el lugar donde se escuchaba el llanto...
- Molly? –dijo el chico de 13 años, acercándose a una pelirroja sentada sobre el piso, llorando con desconsuelo y con su varita partida por la mitad- Que pasa? Por que lloras? –preguntó el chico preocupado.
-Arthur –dijo Molly limpiándose las lágrimas- No es nada, no te preocupes!
-
Como que no es nada? Mira como estas!! Que pasó?
-
Es solo que... he perdido un examen final!!! –dijo la chica, volviendo a llorar.
-
Un final? –dijo Arthur extrañado- Por que? Te reprobaron o que?
-
No, pero me van a reprobar! –dijo ella con resignación.
-
Pero por que? Haber... –continuó él, tratando de tranquilizarla- explícame que pasó!
Molly volvió a limpiarse las lágrimas y explicó...
-
Iba hacia mi clase de defensa contra las artes oscuras cuando me topé con el idiota de Lucius Malfoy; comenzó a molestarme, no quería dejarme pasar, así que discutimos, lo insulté y él se molestó mucho; me arrebató la varita y me la rompió.
-
Ese imbécil, ya verá! –dijo Arthur para sí mismo- y luego?
-
Pues verás; en el curso de DCAO no hubo exámenes parciales; el profesor Law dijo que solo tomaría en cuenta el examen final para la calificación y... el final es hoy!!! Con la varita así, no voy a poder presentar el examen!!
-
Cierto –dijo Arthur preocupado, tomando la varita rota en su mano y examinándola.
-
Intenté hablar con el profesor Law, pero fue inútil; me dijo que a él no le importaba, que estaba seguro de que era una excusa para no hacer el examen, que él iba a aplicar el examen y que ese era mi problema!! –agregó Molly otra vez llorando con desconsuelo- Voy a reprobar y no voy a poder pasar a tercer año!!
-
Cálmate! –dijo Arthur tratando de consolar a Molly- A que hora es el examen?
-
A las 8:00!
El pelirrojo miró su reloj...
-
Ya son las ocho –dijo pasa sí mismo, el chico pensó un poco, luego, repentinamente tomó del brazo a Molly y agregó- Ven! Vámonos!
-
A donde vamos? –dijo ella extrañada.
-
Tú solo sígueme! –dijo Arthur decidido.
-
No irás a pegarle a Lucius o si? –dijo Molly un poco asustada; ya conocía el temperamento de Arthur y no quería que el problema se hiciera más grande.
Arthur sonrió...
- No es mala idea –dijo pensativo- pero eso, después!
Ambos siguieron caminando, hasta que al fin llegaron al aula de Defensa contra las artes oscuras...
- Para que vinimos aquí? –dijo Molly sin comprender- ya hablé con el profesor, lo recuerdas?
Arthur sacó su varita de entre su túnica , la puso sobre la palma de la mano de Molly y dijo con decisión:
- Entra y has ese examen!
Molly miró la varita en su mano y se quedó sorprendida...
-
Pero... y que pasará contigo? No vas a ocupar tu varita hoy?
-
No –mintió Arthur- Hoy no la voy a ocupar! Ahora, entra! Si no se te hará tarde! –agregó, empujando a Molly hacia dentro del aula.
-
Buenos días! –dijo Molly, entrando estrepitosamente al aula- me permite pasar?
El profesor Law miró a Molly con severidad por encima de sus anteojos y agregó en tono serio:
- Llega tarde, Clesse! Tome un asiento!
Molly entró al aula y le echó una mirada rápida de agradecimiento a Arthur; éste le sonrió...
- Suerte! –le susurró el chico.
Arthur se alejó del aula, pensando ahora en una buena excusa para su profesora de transformaciones.
Más tarde, terminando todas las clases, los alumnos se reunieron en el gran salón para su acostumbrada cena...
-
En donde esta Arthur? –preguntó Molly a un gracioso y robusto chico.
-
Castigado! –respondió Frank Longbottom- Esta puliendo trofeos en el salón del honor y sin magia!
-
Por que? –preguntó Molly extrañada- Que hizo esta vez?
-
No cumplió con sus deberes! –respondió Alice Blake, una chica de Hufflepuff que pasaba cerca y había escuchado la conversación- Debía dar una demostración en clase el día de hoy, pero no pudo por que, según él, había perdido su varita.
-
Si perdió su varita! –defendió Frank molesto.
-
Eso dice él –agregó Alice- pero lo que yo creo, es que fue un tonto pretexto, por que no hizo su investigación! Como sea... –continuó Alice, ahora dirigiéndose a Molly- La profesora de transformaciones se molestó mucho, tanto, que casi lo reprueba; al final solo le dejó como castigo, limpiar todos los trofeos del salón del honor, sin magia! No acabará ni en mil años!
Acabando de escuchar aquello, Molly salió disparada del gran salón...
Minutos después, Arthur se hallaba fregando con un trapo y limpiador líquido, el premio por servicios especiales de un tal Thomas Lewi; ya era el décimo séptimo trofeo que llevaba y aún le faltaban como 358, cuando una pelirroja se apareció por el lugar.
-
Hola –dijo ella con timidez.
-
Molly? –murmuró Arthur algo sorprendido, mientras le sacaba brillo al premio- que haces aquí?
-
Estaba buscándote –respondió ella- Veo que estas ocupado.
-
Algo
Molly entro a la habitación, tomó un trofeo sucio y comenzó a limpiarlo...
-
Que haces? –dijo Arthur extrañado.
-
Te ayudo! –dijo ella.
-
Gracias, pero no tienes por que hacerlo; es mi castigo, no el tuyo –aclaró el pelirrojo- Además, ese ya estaba limpio.
Molly dejó el trofeo “limpio” en su lugar y tomó otro...
-
Pero, quiero ayudarte –dijo Molly- como tu me ayudaste a mi!
-
No fue nada –dijo Arthur cortésmente- solo fue un simple favor.
-
Que no fue nada? –dijo ella- Fue mucho!! De no haber sido por ti, no hubiera presentado el examen y me hubiera quedado un año por una materia!
Arthur se encogió de hombros, mirando con resignación todo lo que le faltaba por limpiar. Por que siempre tenía que ayudar a esa chica? Siempre terminaba metiéndose en problemas por ella. Pero... extrañamente, algo le impulsaba a ayudarla cuando lo necesitaba, siempre.
Después de unos minutos de silencio, Molly retomó...
-
Por que lo hiciste?
-
Que? –dijo él
-
Mentirme –dijo ella mientras limpiaba- por que me dijiste que no ibas a usar tu varita, sabiendo que tenías una presentación importante?
-
Hubieras aceptado la varita, si hubieras sabido que tenía que hacer una demostración hoy? –dijo él
-
No! –respondió Molly decidida.
-
Ah, pues por eso te mentí! –respondió Arthur, como si fuera una respuesta obvia.
Pasaron otros minutos en silencio; esta vez fue Arthur quien reinició...
-
Y... como te fue en el examen?
-
Muy bien! –respondió Molly, tomando otro trofeo- Saqué sobresaliente!
-
Entonces valió la pena el castigo –dijo Arthur para sí mismo- Me alegro!
Ambos chicos continuaron fregando los trofeos toda la noche, mientras que al mismo tiempo, platicaban de la escuela, de sus gustos, de su vida y de vez en vez se burlaban de los maestros. Terminaron como a las 2:30 AM. Los dos iban caminando hacia la sala común...
-
El tiempo se pasó muy rápido, no lo crees? –dijo Molly sorprendida de que fuera ya de madrugada- Supongo que la plática ayudó a hacer el castigo menos pesado.
-
Si –respondió Arthur sonriendo- y ni siquiera me siento cansado!
Ambos entraron a la sala común...
-
Bueno, pues... gracias por haberme ayudado –agradeció Arthur con timidez, no quería parecer cursi.
-
Al contrario! –respondió Molly agradecida- era lo menos que podía hacer, después de lo que hiciste por mi, hoy. No lo crees?
-
No es para tanto! –dijo Arthur, rascándose la roja cabeza.
-
De todos modos, gracias! Nunca voy a poder pagarte este favor –dijo la chica, mientras iba acercándose a él con lentitud.
-
De nada –dijo él.
De pronto, Molly dio un paso, se acercó a él y lo abrazó con fuerza, mientras le daba un rápido beso en la mejilla. Arthur fue tomado por sorpresa y no supo como actuar.
-
Si, ya! No te me pongas melosa! –agregó él, lleno de pánico y dando un paso hacia atrás.
-
Si, lo siento! –dijo ella totalmente sonrojada- Buenas noches!
Molly subió rápidamente al dormitorio de las chicas, dejando a un confundido Arthur Weasley.
- Buenas noches –respondió él, subiendo las escaleras hacia el dormitorio de los chicos, mientras caminaba pensativo y se tocaba la mejilla.
-
Tierra llamando a Molly!! –decía Alice
-
Que? –dijo Molly, volviendo de pronto al presente.
-
Te preguntaba, que vas a querer de postre? –repitió Alice por tercera ocasión.
-
Mousse de Chocolate –respondió Molly sonriendo.
La cena terminó con éxito. Molly había causado una buena impresión a su próximo primo político y en general, todos se había divertido. Ya de vuelta a casa, Molly y Arthur comentaban acerca de la cena...
-
Todo estuvo perfecto –decía Arthur- ves? Y tu estabas nerviosa.
-
Lo sé! –dijo Molly sonriente- pero al final, todo salió bien.
-
Nena... –continuó Arthur- En que pensabas hace rato, cuando Alice te preguntó por el postre? –preguntó el pelirrojo algo intrigado.
-
En nada –dijo Molly- solo estaba recordando aquella noche donde tuvimos que limpiar todos esos trofeos, te acuerdas?
-
Si –dijo Arthur sonriendo- No puedo creer que los limpiamos todos!
-
Ni yo!
El auto siguió avanzando; Molly continuó hablando...
-
Sabes? Detalles como esos hicieron que ganaras mi corazón.
-
De verdad? –dijo Arthur interesado.
-
Si –asintió ella- Siempre fuiste muy lindo conmigo y siempre estuviste al pendiente de mi.
-
Es que me interesabas –confesó él- y mucho!
-
Arthur?
-
Si?
-
Que fue lo que hizo que te enamoraras de mi? –preguntó Molly curiosa.
Arthur se quedó unos segundos pensativo...
-
A decir verdad... no lo sé –respondió él con sinceridad- pero... desde que te conocí, no pude dejar de pensar en ti; no pude dejar de involucrarme con todo lo que tuviera que ver contigo, no pude dejar de estar cerca.
-
Bueno, pero... debí de haber hecho algo, para que te enamoraras de mi, no lo crees? –replicó Molly.
Arthur sonrió; era habitual que Molly le buscara explicaciones a todo y esta vez, no era la excepción. El joven llegó a casa de su prometida y detuvo el auto; inmediatamente después, ayudó a salir a Molly; la chica lo miró, como esperando alguna respuesta.
- Mira, Molly, a veces, las cosas no tienen un por qué, o una razón. Yo te conocí y simplemente... te amé! Amé cada gesto que tenías, cada palabra que salía de tu boca, cada manía, cada sonrisa, cada lágrima; amo cada uno de los cabellos que caen sobre tus hombros, amo todo lo que ves, todo lo que tocas. Simplemente te amo, por lo que eres; por ser tú! No me preguntes una razón –el joven se acercó a ella y con delicadeza comenzó a acariciarle el rostro- Realmente no puedo explicarlo, solo sé que, cuando estoy contigo, no pienso, no... no puedo razonar, solo puedo sentir; y yo siento que te amo, que siempre te he amado y que voy amarte hasta que me muera. A veces pienso que... yo nací para amarte.
Molly sonrió, tomó la mano que le acariciaba el rostro con la suya y la besó. Arthur se acercó más a ella y la besó dulcemente en los labios. Alguien que observaba desde la puerta de la casa, tosió un poco. Los chicos se separaron, Arthur se supo algo nervioso; aún no se podía acostumbrar a su futuro suegro.
-
Buenas noches, Sr. Clesse –saludó Arthur.
-
Arthur! –saludó el padre de la novia- Como estas?
-
Tengo que irme –dijo Molly algo apenado.
-
Bien –dijo Arthur- te veo el viernes para el ensayo.
-
OK –dijo ella- Te quiero mucho.
-
Yo también –le dijo a ella; luego, agregó hacia su futuro suegro- Hasta el viernes, Sr. Clesse!
-
Hasta el viernes! –se despidió el Sr. Clesse.
Arthur volvió a entrar al automóvil y condujo a casa. En el camino, continuo pensando en la pregunta de Molly.
Por que se había enamorado de ella? Como fue que comenzó a quererla de esa manera? Simple; ella también se había ganado su corazón. Arthur comenzó a recordar un momento especial, un momento que había propiciado que Arthur la mirara con otros ojos...
-
Como esta mi golpeador estrella!! –decía Frank Longbottom a un joven Arthur Weasley- Listo para celebrar tu cumpleaños número 14?
-
Claro! –respondió Arthur, dirigiéndose hacia los vestidores del campo de quidditch- No puedo esperar a estar en el concierto de los “rebeldes de la Magia”; conseguiste las entradas?
-
Por supuesto! –dijo Frank seguro- Asientos de primera fila y además, conseguí dos posters para que nos los autografíen!
-
Perfecto! Este será el mejor cumpleaños de mi vida!
-
Señor Weasley! –se escuchó una voz en tono rudo.
-
Profesora Parker –respondió Arthur- como sigue Lucius Malfoy? –preguntó el pelirrojo con fingida preocupación.
Frank Longbottom trató de ahogar una risita burlona...
-
Mejor –respondió la profesora Parker con mirada fulminante; una vena le palpitaba sobre la sien- de eso quería hablarle.
-
Que sucede? –preguntó Arthur.
-
Hoy estarás castigado, acomodando libros en la biblioteca con Madame Bruluart –respondió la profesora Parker, con un brillo malicioso en los ojos.
-
Pero por que?? –reprocho Arthur sorprendido y a la vez molesto.
-
Por la grave falta que cometió con Lucius Malfoy!!
-
Pero fue un accidente!! –debatió Arthur- Yo le pegué a la bludger y él se me atravesó!
-
Eso dice usted, Weasley!
-
Además, eso ya fue penalizado en el partido! –continuó Arthur- les dimos dos penaltis!!
-
Si –explicó la profesora Parker con tono de suficiencia- pero la actitud que usted tomó fue muy agresiva y totalmente antideportiva!
-
Pero él me golpeó primero y...
-
Debe aprender a controlar su carácter y ese terrible temperamento que tiene, Weasley!! Entendido?? Debería agradecer que no hice que lo sacaran del equipo!! –la profesora lo miró con ojos desafiantes y concluyó- Más vale que esté en la biblioteca a las 8:00 PM!!
A continuación, la profesora se alejó...
-
Maldita vieja!! –dijo Arthur para sí mismo- Bueno, no hay problema, regresaré a tiempo del concierto y cumpliré con el castigo!
-
Uy, viejo! No lo creo! –dijo Frank decepcionado- Solo había boletos de primera fila para la función de las ocho!
-
Que??
-
Así es! El resto de la taquilla ya estaba vendido!
-
Diablos!! –dijo Arthur, azotando su escoba al piso.
-
Que vas a hacer? –preguntó Frank con duda.
-
Pues nada –dijo Arthur decepcionado- No tengo opción. No iré al concierto. Disfrútalo por mi, Frank –agregó el pelirrojo, recogiendo su escoba del piso e internándose en el castillo, con paso lento y la cabeza baja.
Mas tarde, Alice y Molly platicaban emocionadas acerca del concierto...
-Va a estar muy emocionante!! –decía Molly contenta.
-
Si, solo espero que el gordito haya conseguido los boletos! –comentaba Alice algo desconfiada- y hablando del diablo! Longbottom!! –llamó la chica.
-
Chicas! Las he estado buscando –dijo Frank acercándose a ellas- tengo las entradas, pero... Arthur no podrá ir!
-
Por que? –preguntó Molly extrañada- si ha esperado el concierto durante todo el año!
-
Pues si; pero la profesora Parker lo castigo hoy en la noche.
-
Esa arpía! –exclamó Alice molesta.
-
Que fue lo que pasó? –preguntó Molly.
Frank comenzó a explicarles todo con detalle...
-
Malfoy se merecía lo que le pasó! –exclamó Alice.
-
Lo sé! –debatía Frank- pero ya sabes que es el consentido de Parker!
Molly no decía nada, estaba muy pensativa...
-
Ustedes vayan al concierto –dijo la pelirroja decidida- guárdennos dos lugares; Arthur y yo los alcanzaremos allá!
-
Pero te digo que Arthur no va a ir! –insistía Frank
-
Y yo te digo que si! –dijo Molly muy segura –háganme caso! Los veré en el concierto.
La chica salió rápidamente del gran salón...
Mientras tanto, Arthur Weasley se preparaba para cumplir su aburrido castigo en la biblioteca con Madame Bruluart. El pelirrojo caminó con desgano hacía la biblioteca, resignado a perderse el concierto que había estado esperando con ansias.
-
Buenas noches –saludó con decepción el pelirrojo.
-
Ya cerramos la biblioteca! –respondió Madame Bruluart.
-
Lo sé! –respondió Arthur- Vengo a ayudarle a acomodar los libros.
-
Ah, tu eres el del castigo! –dijo la bibliotecaria, examinando a Arthur- Tuviste suerte!
-
Usted cree? –dijo Arthur Weasley incrédulo, no pensaba que quedarse a cumplir un castigo en vez de ir a un concierto, fuera precisamente “tener suerte”
-
Si, así es –continuó la bibliotecaria- Una chica llegó hace unas tres horas, aproximadamente; me pidió permiso para ayudarme a acomodar todo.
-
Una chica? Pero... quien...
En ese instante, la pregunta de Arthur fue respondida. Molly Clesse salió de detrás de un librero, cargando una pila de libros...
-
Me temo que no alcanzo este estante –dijo Molly
-
Molly? –se sorprendió Arthur.
-
Es tu oportunidad de ayudar, muchacho! –dijo la bibliotecaria, señalando a Molly.
Arthur fue inmediatamente a ayudar a Molly; cargó la pila de libros y la acomodó con facilidad en el anaquel que Molly no alcanzaba; ya que el chico era mucho más alto que ella.
-
Con que tú acomodaste todo desde temprano! –dijo Arthur.
-
Oye, no podía permitir que Parker arruinara tu cumpleaños –dijo Molly poniéndose las manos en la cintura- Por cierto... feliz cumpleaños.
Arthur sonrió, se acercó a ella y con ternura, la abrazó...
- Gracias, Molly! –dijo el chico contento- Eres la mejor! –y dejándose llevar por la emoción, le plantó un sonoro beso en la mejilla- Gracias de verdad!
Molly tragó saliva. Nunca la había estrechado tan fuerte entre sus brazos..
-
Cuando quieras! –dijo ella totalmente sonrojada y con voz apenas audible.
-
Vámonos! –dijo Arthur tomándola de la mano- El concierto debe de haber empezado ya! –exclamó Arthur emocionado.
Ambos chicos salieron corriendo de la biblioteca hacia Hogsmeade.
- Fue uno de los mejores cumpleaños que he tenido! –dijo Arthur para sí mismo.
El pelirrojo sonrió. Amaba tanto a Molly y estaba tan ansioso por la boda. Aún no podía creer que fuera a casarse con ella!
Sus pensamientos pronto cambiaron a sus actividades de mañana; ya que, mañana sería un jueves exclusivo para hombres!