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Historia 8335 — capítulo 3

3

Por que... te amo.

[Jueves, dos días antes de la boda...]

  • Arriba! –dijo un joven pelirrojo, mientras trataba de hacer un escándalo, palmeando con las manos- Vamos, Arthur! Ya levántate!

Arthur Weasley se acomodaba en su cama y se tapaba con las cobijas hasta la cabeza, tratando de ignorar a su primo. Mientras tanto, Frank Longbottom se acercaba a Arthur y lo zarandeaba con fuerza.

  • Vamos! –dijo Longbottom.

  • Te recuerdo que ya está reservado y que los varones de tu familia política estarán ahí! No querrás llegar tarde! –presionó el primo Weasley.

Arthur se destapó resignado; se levantó adormilado y fue directo al baño, a darse una ducha, mientras le renegaba a su primo...

  • Te pasas, Josh! Que maneras de despertar a la gente!

  • Ay! Ya báñate! -replicó éste último.

Terminando de bañarse Arthur y de recoger la casa; los tres chicos se fueron a desayunar...

  • Si no fuera por que va a ir mi suegro, me hubiera quedado a dormir! –comentaba Arthur a los chicos.

  • Ánimo! Verás que tú y tu futura familia se van a divertir! –comentaba Frank.

  • Aún no me han dicho a donde me llevarán –agregó Arthur.

  • Lo sabrás cuando lleguemos allá! –dijo Joshua Weasley en un tono misterioso- Estoy seguro de que a todos les gustará! Por lo menos a ti!

Después de desayunar; los tres chicos salieron de la casa, abordaron el automóvil de Arthur y se pusieron en marcha...

  • Recuérdame ir más tarde por el regalo de bodas de Molly –dijo Arthur a Frank.

  • Claro! –asintió el muchacho.

  • Por cierto, y los demás? –preguntó el pelirrojo novio.

  • Llegarán allá –respondió Josh.

  • Ya me dirás a donde vamos? –volvió a preguntar Arthur algo impaciente.

  • No es necesario –agregó Josh- Ya llegamos.

Estacionaron el auto cerca de la entrada y bajaron del vehículo. Arthur miró un gran establecimiento que comprendía varias hectáreas de bosque. Un enorme letrero encima de la gran puerta giratoria rezaba: “Shot’s Jones” ; en ese instante, un grupo de hombres vestidos como muggles llegaron a su encuentro; los saludos no se hicieron esperar...

  • Erick? Primo!! Como estas? –saludó Arthur a un joven de cabellera castaña- donde esta Raúl?

  • No pudo venir –explicó Erick sonriente- Ya sabes, el trabajo; pero vendrá mañana a la cena!

  • Vinieron mis tíos? –preguntó Arthur una vez más.

  • Si –respondió Erick- Están con tu papá y con tu suegro y su familia.

  • Hola! –saludaron alegremente otros 5 chicos a Arthur.

Arthur sonrió; nunca pensó que sus primos, con los que compartió infinidad de juegos en la infancia, estarían con él para celebrar su boda.

  • Tu familia política esta por allá! –dijo Daniel, el más joven de todos- parecen ser buena gente.

  • Lo son! –dijo Arthur.

En ese instante, Otto Weasley y George Clesse iban llegando junto con más parientes varones, de ambas familias.

  • Arthur, hijo! –saludó Otto, abrazando a su primogénito- Listo? –agregó señalando el lugar al que iban a entrar.

  • En realidad, no –dijo Arthur- que es este sitio?

  • En este sitio, los muggles practican tiro con sus “piscolas” –explicó George Clesse.

  • Pistolas, tío, pistolas –aclaró Daniel.

  • Como sea –dijo el señor Clesse.

  • Y como sabemos que te gusta todo lo relacionado con los muggles, pues decidimos traerte aquí! –explicó Josh.

  • Ahora entiendo! –agregó Arthur, examinando a todos- Es la primera vez que los veo vestidos como muggles.

Arthur sonrió; todos entraron al establecimiento. Una linda chica los recibió:

  • Bienvenidos a “Shot’s Jones”; un lugar recreativo donde pueden practicar tiro. Pasen por este lado; ahí les proporcionaran sus armas y les darán indicaciones; esperamos que se diviertan!

Todo el grupo de hombres, avanzó hacia un pasillo que daba hacia una habitación enorme, con un mostrador grande y detrás de el, varias chicas.

  • Buenos días! Ustedes son los Weasley? –preguntó una de ellas, checando una lista.

  • Y los Clesse! –dijo George Clesse.

  • Ah si! –dijo la chica- Ya están! En un momento les repartiré sus armas.

Todos esperaban algo impacientes, pero sobretodo Arthur.

La chica les repartió a uno por uno, una escopeta de gran calibre, con sus respectivos juegos de municiones. A continuación, la joven les explicó como se cargaba el arma y como se usaba; además de otras indicaciones generales.

  • Que tengan buena cacería! –finalizó.

Todos los hombres se dirigieron hacia el bosque.

  • Listos? –preguntó Joshua Weasley- Yo voy primero!

  • Que debemos hacer? –dijo Erick, algo confundido, mientras miraba su escopeta.

  • Esperar... –agregó Josh, mientras esperaba a que algo se apareciera en el cielo.

De repente, una paloma de arcilla había sido lanzada desde el otro extremo del bosque y surcaba el cielo. Josh le apuntó con su escopeta por varios segundos y disparó; la paloma de arcilla voló en mil pedazos.

  • Bien! –exclamó Arthur emocionado, todos le aplaudieron a Josh.

  • Ahora voy yo! –dijo Arthur animado.

La próxima paloma de arcilla salió; Arthur apuntó por varios segundos y disparó; no pudo darle. Todos lo abuchearon en broma.

  • Si ese tino tiene, ya me imagino en la noche de bodas! –dijo Erick bromeando. Todos se rieron.

Así; todos y cada uno fueron haciendo sus tiros; luego, se organizaron en equipos y compitieron entre ellos. La tarde pasó muy rápido y en general todos se divirtieron, unos más que otros; el que estaba impresionado, era un primo de Molly que era contador; el joven se había quedado sorprendido al ver como Daniel Weasley había hecho que las palomas de arcilla cobraran vida, haciendo así, el juego más interesante.

Ya en la tarde; todos se hallaban sentados, disfrutando de una deliciosa comida...

  • Bueno... –comenzó Josh, llamando la atención de todos- quiero agradecerles a todos por haber asistido aquí y por hacer que mi primo Arthur, se la haya pasado bien. Ahora quiero hacer un brindis por él y por la vida que esta apunto de iniciar!

  • Salud! –exclamaron todos y bebieron a la salud de Arthur Weasley.

Arthur se hallaba muy contento. Todos siguieron comiendo y charlando animadamente...

  • Lo que me dio mucha risa... –comentaba Daniel- ...es como sostenía Arthur su escopeta cuando se la dieron; parecía que tenía miedo de que le explotara!

  • Oye! –se defendió Arthur- no sabía como se usaba, que tal que se disparaba sola!

  • Arthur es así –comentaba Frank Longbottom- Siempre que no está seguro de algo, se pone nervioso. Deberían de haberlo visto en los bailes de Hogwarts!

  • Ay, si! –aceptó Arthur- Esos bailes siempre me estresaban! No me gustaba bailar!

  • Yo más bien creo, que tenías miedo a hacer el ridículo delante de Molly! –agregó Frank.

  • Eso! –apoyó Josh.

  • Hubieran visto lo nervioso que estaba cuando intentó pedirle a Molly que fuera al baile con él –comentó Frank- daba pena ajena!

[No tanto como me costó pedirle que fuera mi novia] pensó Arthur bebiendo su jugo de naranja, mientras recordaba con cariño, la enorme tensión que sintió cuando decidió confesarle a Molly sus sentimientos...


  • Tomen! –exclamó Alice Blake, dándoles a Arthur y a Frank, unos volantes- Son los volantes que tienen que repartir para el baile de Halloween!

  • Y ustedes? –dijo Frank molesto; le chocaba que Alice se comportara como una mandona.

  • Ya repartimos los nuestros! –agregó Molly.

  • Los veremos en la cena! –concluyó Alice y se alejó junto con Molly.

  • Tú por que no dijiste nada? –reprochó Frank a Arthur.

  • Te recuerdo que tú te ofreciste a ayudarles con ese tonto baile! –dijo Arthur fastidiado.

  • Demonios! Es verdad! –dijo Frank para sí mismo- Por cierto, ya sabes a quien invitarás?

  • No voy a ir –dijo Arthur en tono serio.

  • Por que?

  • Por que... no sé bailar.

  • Ay, no te pases! Claro que sabes! –replicó Frank- y muy bien, debo admitir!

  • Si, pero... no creo que encontremos pareja.

  • Ese asunto ya esta resuelto! –dijo Frank con confianza, mientras le pasaba un brazo sobre el hombro a Arthur- Yo invito a Alice y tú... puedes ir con Molly!

Arthur se quitó el brazo del hombro y se levantó de la mesa... Metros más adelante, Molly se hallaba platicando con un chico de Slytherin, sin sospechar que Arthur llevaba unos minutos vigilándola.

  • Que? –dijo Frank confundido por la actitud de Arthur- Dije algo malo?

  • No, es solo que... recordé que ese día tengo algo importante que hacer, así que no iré! –mintió Arthur algo molesto, al ver a su pelirroja sonriéndole a aquel idiota.

  • Que tienes que hacer?

  • Pues... mm... –Arthur no tenia mente para inventar una excusa, solo podía observar y pensar en que tantas cosas le estaba diciendo ese tipo a Molly, para hacerla reír tanto.

  • Que pasa contigo, Arthur? –dijo Frank ya preocupado- Has estado actuando muy raro desde el curso pasado. Eres un muchacho de 17 años, deberías de estar entusiasmado por el baile!! Pareces un anciano!!

Arthur no hizo mucho caso a Frank, él seguía concentrado, viendo a Molly y a su amigo. Frank, se dio cuenta de ello.

  • Ah, ya sé lo que te pasa! –dijo, cayendo en cuenta de lo que estaba sucediendo- Se trata de Molly.

  • Que pasa con Molly? –dijo Arthur, mirando ahora sí, a Frank.

  • Te gusta Molly Clesse! –dijo Frank, como si fuera lo obvio.

  • Claro que no!! No seas idiota!! –replicó Arthur molesto, mientras se alejaba del gran salón y se dirigía al campo de Quiddtich; Frank lo siguió...

  • No lo niegues! Es por eso que has estado comportándote raro; sientes algo por Molly, de eso no hay duda!

  • Si sigues diciendo esa sarta de idioteces, voy a romperte la cara! –amenazó Arthur a Frank, mostrando el puño.

  • Esta bien, esta bien –retrocedió Frank- Solo déjame decirte algo: podrás negarlo, podrás decir que no tengo razón, que son tonterías; incluso podrás mentirme, pero... no puedes engañarte a ti mismo –agregó con seriedad, mientras lo miraba directo a los ojos- Arthur... soy tu mejor amigo y sé desde hace siglos lo que sientes por ella, podrás haber engañado a todo el mundo, pero yo puedo ver a través de ti...

Arthur estaba callado, Frank tenía razón. Él siempre tenía el poder de saber cuando algo le sucedía y era evidente que no podía negar más aquel fuerte sentimiento que desde, quien sabe cuando estaba creciendo dentro de él. Frank siguió hablando...

  • Si yo estuviera en tu lugar, yo... iría tras ella y le diría... cuanto la amo.

Arthur estaba callado; nunca pensó en reconocer lo que estaba pasando; con la voz temblorosa, respondió...

  • Lo... he intentado... –dijo mirando al piso- pero, no puedo; la miró y... simplemente no me atrevo.

  • Yo solo te aconsejo que ya es hora de que hagas algo, antes de que alguien más se te adelante! –advirtió Frank, luego, divisó a Alice y concluyó algo impaciente- Yo, tengo que irme; voy a invitarla al baile!

Arthur se quedó solo, con sus pensamientos.

Días después, Arthur se hallaba caminando en los pasillos del colegio, hablando solo, como si estuviera loco; el chico ensayaba nerviosamente como le pediría a Molly que fuese al baile con él...

  • Sería un honor que me acompañaras... no, no, no; eso suena muy cursi... mmm... hola! Vamos al balie? No, tampoco; eso es muy informal... –seguía, mientras caminaba- Haber... mmm... Molly... yo...

  • Que? –dijo una voz femenina detrás de él; Arthur volteó asustado.

  • Molly!! No sabía que estuvieras aquí! –dijo Arthur sorprendido.

  • Iba pasando por aquí y escuché que mencionabas mi nombre; me necesitabas? –dijo la chica, sin imaginarse nada.

  • Ah... si, es que... mm... como van los arreglos para el baile? –dijo Arthur de prisa, para salir del aprieto [Eres un maldito cobarde!!] pensó el chico de sí mismo.

  • Bien –respondió la pelirroja confiada- todo esta listo! Por cierto, ya... tienes pareja para el baile?

  • No, aún no –dijo Arthur- y tú?

  • Ya –dijo Molly- iré con Richard Fritz, me invitó ayer.

[Genial, irá con el idiota de Fritz] pensó Arthur, mientras sus mejillas se sonrojaban levemente, del coraje.

  • Que bien! –exclamó con fingida alegría- Yo, tengo muchas cosas que hacer, te veré luego –y se alejó con el coraje atravesado en la garganta.

Al fin llegó la noche del gran baile; todas las jóvenes parejas iban entrando al gran salón, que estaba bellamente adornado. La mayoría de la población estudiantil que había asistido, iba en pareja; solo unos cuantos iban solos, entre ellos, Arthur. El pelirrojo se hallaba sentado en una mesa que estaba junto al rincón, observando de lejos y constantemente a Molly y a su muy odioso acompañante.

Pronto comenzó la música, muchas de la parejas comenzaron a bailar. Arthur se encontraba de pie, cerca de la puerta, observando como todos se divertían como locos. Así pasó la mayor parte del tiempo; el chico ya se había aburrido de estar viendo como los demás se divertían a lo grande menos él; así que, intempestivamente, se levantó de su lugar y se dirigió a la torre de Gryffindor. Justo cuando el pelirrojo iba subiendo las escaleras para llegar a la torre, se encontró con Alice Blake; la chica iba saliendo de uno de los baños.

  • Hola, galán! –saludó la chica contenta- No me digas que ya te vas a dormir tan temprano! –agregó, viendo la cara de aburrido del pelirrojo.

  • Si –dijo Arthur sin ganas- Ya tengo sueño! Y este baile esta muy aburrido!

  • Tú eres el aburrido! –replicó Alice- No te he visto bailar ni una sola pieza en toda la noche! Deberías de divertirte! Todos la estamos pasando muy bien! Hasta Molly se esta divirtiendo con su amigo!

  • Si, ya me di cuenta! –dijo Arthur sin pensar, con un tono lleno de rabia.

Alice lo miró como si lo estuviera examinando...

  • Aja! Con que es eso! –exclamó Alice satisfecha- No puedo creerlo!

  • Que?

  • Arthur... estas molesto por que Molly fue con otro tipo al baile!

  • Estas loca!!

  • Ja! Estas celoso! Cierto?

  • No seas ridícula! –negó Arthur un tanto preocupado, de que se le notara tanto la rabia- Molly puede hacer lo que quiera e ir con quien quiera. A mi no me importa!

Alice sonrió...

  • Es una pena, sabes? –agregó con intriga- Muchos chicos invitaron a Molly al baile, ella los rechazó; tenía la esperanza de ir contigo al baile, pero como jamás te atreviste a pedírselo, tuvo que ir con la última opción que le quedaba!

-se encogió de hombros- en fin! Hasta mañana, entonces!

Alice se alejó, dirigiendo se hacia el gran salón. En ese instante, Arthur sintió un reconfortante alivió. Al parecer, Molly también tenía interés en él!

[Volveré allá!] pensó Arthur un poco entusiasmado [Volveré allá y le pediré una pieza de baile!] Iba a dar un giro hacia el gran salón, cuando por casualidad miró por la ventana y vio algo que no le gustó para nada. Afuera, en los terrenos del castillo, un chico forcejeaba con una pelirroja, tratando de besarla.

  • He dicho que no! –decía Molly, tratando de esquivar los labios de Richard Fritz.

  • Vamos, Molly! –jalaba Fritz a la pelirroja- Es solo un beso!

  • No, Richard; deja de insistir! –pedía Molly, mientras trataba de alejarse del muchacho.

  • Tú sabías a lo que veníamos! –dijo Richard, ya molesto, y abrazando a Molly por la fuerza- ...y ahora te aguantas!

El chico trató de besarla a la fuerza, mientras que Molly luchaba débilmente contra la fuerza de Richard.

  • Suéltame!! –peleaba la pelirroja.

  • Suéltala!! Imbécil!! –se escuchó una voz potente, al tiempo que Richard era tomado por los hombros, girado con fuerza y desplazado bruscamente hacia el césped, debido a un puñetazo en la boca.

Richard fue a aterrizar literalmente al piso, con la cara. Se incorporó con lentitud, tenía un hilillo de sangre en la boca. Miró con sorpresa a quien le había golpeado; se trataba de Arthur Weasley. El pelirrojo estaba más enojado que nunca; más que enojado, estaba furioso. Richard pensó el responderle, pero después recordó con quien iba a meterse. Arthur Weasley era famoso en la escuela por su noble carácter, pero también por sus accesos de violencia, cuando lo hacían enojar; así que el golpeado chico lo pensó dos veces.

Arthur se acercó a él sin miedo y con unas ganas enormes de deshacerlo con sus propias manos; se contuvo y solo agregó con tono de ira...

  • Vuelve a acercarte a ella y verás! –mostró el puño.

Richard se acomodó la túnica, los miró con odio y se fue.

  • Estas bien? –preguntó Arthur preocupado, acercándose a la pelirroja.

  • Si –dijo Molly avergonzada- Gracias ... –agregó con timidez, mientras agachaba la cara y unas cuantas lagrimas le comenzaban a resbalar por sus mejillas.

  • No llores, Molly –dijo Arthur conmovido, abrazando a Molly para darle consuelo- No fue tu culpa.

La chica se dejó envolver por los fuertes brazos de Arthur...

  • Si lo fue –dijo ella apenada- Si al menos, no hubiera escogido a un idiota para ir al baile!

  • Ven, vámonos! –dijo Arthur, llevándola a las cocinas, para tomar un poco de té caliente.

  • Ya estas mejor? –preguntaba un atento Arthur Weasley, mientras meneaba su té.

Molly asintió con la cabeza mientras daba un sorbo al suyo. Arthur la imitó...

  • Gracias, Arthur –agradeció la chica una vez más- No sé que hubiera pasado, si no hubieras llegado a tiempo.

Arthur mostró una muy leve sonrisa, Molly siguió hablando...

  • Sabes una cosa? Eres... como una especie de ángel guardián...

Arthur sonrió abiertamente...

  • Por que lo dices? –preguntó el chico.

  • Siempre que te necesito, estas ahí; conmigo. –dijo Molly pensativa- Soy muy afortunada de tener a alguien como tú –dio otro sorbo a su té- Me preguntó, por que lo haces? Es decir, por que siempre... me salvas de todo? Cual es la... razón?

Arthur dio otro trago a su taza de té; era como si éste, le ayudara a juntar el valor para decirle a Molly lo que su corazón guardaba secretamente, desde hace mucho tiempo. Así que, sin importarle lo que fuera a pasar, sin importarle lo que fuera pensar o a suceder, comenzó...

El chico dejó la taza de té a un lado; la miró directo a los ojos, con mucha intensidad, como solo él sabía mirarla; una mirada que pondría de rodillas a cualquiera; se acercó a ella y dijo con voz suave...

  • De verdad, no te imaginas por que?

Molly, al sentir aquellos ojos azules, posados sobre su rostro, sintió que su cuerpo se estremecía por completo...

  • No –dijo ella con voz apenas audible, mientras bajaba el rostro con timidez.

Arthur se acercó más a ella; la tomó de la mano con suavidad; con la otra mano, levantó el rostro de la chica con lentitud y le susurró con ternura...

  • Por que... te amo –y terminando de decir esto, la besó.

Al inicio, el chico se fue con cuidado, ya que no sabía si su beso sería bien correspondido o no; pero al darse cuenta de que Molly también deseaba ese beso, la tomó del rostro con ambas manos y la beso tiernamente y con más confianza. Después de unos segundos, ambos se separaron...

  • Molly... tú ya sabes lo que yo siento por ti –dijo algo apresurado y muy nervioso- y yo quiero saber si tú...

  • Si, Arthur –interrumpió la chica- Yo también... te amo.

Arthur le sonrió con ternura y tornó a besarla; esta vez, con una combinación entre dulzura y pasión.

Esa noche; ambos regresaron al baile; estuvieron bailando toda la noche; por la madrugada, decidieron dar un paseo nocturno por los terrenos de colegio. Tirándose sobre la hierba fresca y mirando las estrellas por horas y horas. Molly trataba de contarlas, mientras que Arthur le murmuraba cosas dulces al oído, como que su belleza opacaba el brillo de la luna.

El tiempo pasó rápido, pero para ellos, se había detenido.


  • Linda declaración! –dijo Josh bromeando- Muy cursi, pero linda!

  • Cállate! –dijo Arthur sonrojándose.

  • Ok, Ok –intervino Frank, levantando su copa- Brindemos por el novio!

  • Por el novio!! –dijeron todos al unísono.

  • Salud!!

Arthur sonrió. En ese instante, Molly se le vino al pensamiento. Lo más probable sería que ellos siguieran con su noche de copas pero, y que estaría haciendo Molly con el resto de las chicas?