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Embarazada de mi mejor amigo — capítulo 10
Capítulo 10:
La boda de mi mejor amigo-¡HERMIONE!
Ron pegó un brinco al ver a su amiga aparecer en su casa.
-Ron...-Hermione corrió hacia el pelirrojo y lo abrazó.
-Herms, ¿qué haces aquí?- Ron le acariciaba el pelo- ¿ha pasado algo?
Hermione asintió. Miraba a su amigo con los ojos hinchados.
Ron la ayudó a sentarse en el sofá y Hermione le contó todo lo que acaba de ocurrir.
El pelirrojo abrió la boca. Parecía atontado, pues no daba crédito a lo que su mejor amiga le acababa de contar.
-Esto es...esto es...increíble- dijo Ron. Le costaba respirar.
Hermione se tocó el vientre. Ron puso su mano sobre la suya.
-Lo amo Ron, tú tenías razón.
-Lo sé. Pero esto no se puede quedar así Herms, yo hablaré con Harry...
-No- terció Hermione- yo no voy a interponerme en medio de una boda.
-¡Pero Hermione estás esperando un hijo de Harry!
-Pero él no me corresponde Ron, él ama a Ginny y por eso se casará con ella.
-Hermione, Harry te ama a ti- le espetó su amigo- lo sé, lo conozco. Os conozco, lo he visto durante 7 años. Cometerá un error si se casa con mi hermana.
-Gracias Ron- Hermione le sonrió- solo quería que lo supieras, y también la decisión que he tomado.
-¿Y cuál es?
-Alejarme de Harry y criar a mi hijo sola. Me veréis el día de la boda, pero por ahora no. Volveré con mis padres, solo he venido porque Harry me lo pidió, y ahora que todo está hablado, ya nada hago aquí.
-¿Cómo que nada haces aquí?- le espetó Ron- Hermione tienes que tener a Harry a tu lado y criar a vuestro bebé juntos.
-Harry se va a casar con Ginny, Ron, no hay más que hablar.
-¡Hermione...!
-Hasta pronto Ron.
La castaña se desapareció de la casa.
Hermione estaba casi de ocho meses. La castaña no había vuelto a Londres desde que habló con Harry contándole que ella esperaba un hijo suyo.
Por otro lado, Jack la había estado ayudando en todos estos meses, la acompañaba al médico y procuraba que siempre estuviera bien, él había sido un gran apoyo para ella todo este tiempo.
Hacía ya dos meses que había pedido la baja, así que hoy se encontraba sola en casa, pues sus padres se marcharon temprano a la consulta. Hermione se vistió para estar más cómoda y bajó a desayunar. Al llegar al salón se encontró con el correo encima de la mesa, se acercó a mirar si había alguna carta para ella y, para su sorpresa, se encontró con una carta de Harry. La sostuvo entre sus manos unos segundos, y luego la abrió:
*Querida Hermione, Aún no he olvidado la última conversación que tuvimos, lo he pensado mucho estos meses, de verdad, y he decidido darle el sí a Ginny. No creas que me he olvidado de nuestro hijo. Nuestro hijo, resulta tan raro decirlo, habría sido precioso criarlo juntos, pero estoy seguro que serás una buena madre para él, eres increíble y lo sabes. Espero que asistas a la boda, nos harías muy felices a Ginny y a mí, será el próximo día 6 de Agosto en La Madriguera a las 12:00 a.m. Como sé que no te veré hasta entonces, te deseo lo mejor del mundo y que te cuides mucho...y cuides de él. Te quiero Hermione, Harry.*Hermione rompió la carta, las lágrimas amenazaban con salir, pero ahora no podía venirse abajo, ella mismo le dijo a Harry que se casara y quizás su opinión fue la que más le importo a él.
-Tu papá sa casa mi niña- Hermione se tocó el vientre, ya podía sentir que su hija daba pataditas.
Hermione terminó de desayunar pero el timbre de la puerta la sobresaltó. Se dirigió a abrir la puerta.
-¡Jack!- Hermione se puso muy feliz al verle.
-Hola Herms- dijo el joven- ¿cómo estás?
-Bien. Muy bien, pasa
Jack se sentó en una de las sillas junto a Hermione.
-¿Jack te gustaría acompañarme a la boda de Harry?- Hermione lo soltó sin pensar.
-¿Decidió casarse?
-Sí. Yo le dije que lo hicera, no vale la pena destrozar una relación de tantos años por culpa de un embarazo que nadie esperaba, lo mejor para él es que sea feliz con la mujer que ama, y yo simplemente me apartaré de su lado después de eso y criaré sola a mi hija.
-Sola no- Jack posó su mano en la de ella- me tienes a mí y lo sabes.
-Y te dio las gracias por eso- Hermione le sonrió. Ahora mismo le agradecía demasiado a Jack, la estaba ayudando mucho.
-Te acompañaré. ¿Cuándo es?
-Dentro de un mes.
-Justo cuando tú sales de cuentas, ¿estás segura de qué quieres ir?
-Por supuesto. No les fallaré a mis amigos.
Hermione y Jack pasaron prácticamente todo el mes juntos. Jack iba a casa muy seguido a verla y le acompañaba a las consultas. Hermione estaba muy agradecida pues, estando con él, olvidaba el dolor que sentía tan solo al pensar que Harry iba a casarse. No podía creer como su vida había cambiado tanto, quien diría que tuvo que alejarse de sus amigos para que ellos pudieran ser felices, jamás se imaginó quedarse embarazada de su mejor amigo. Nunca buscó eso, lo único que buscaba era ordenar sus sentimientos como Ron le dijo el día que rompieron, él lo sabía más bien que nadie, y ella fue tan tonta que creyó que su relación con el pelirrojo podría haber durado. Siempre sintió algo más fuerte, pero nunca quiso darse cuenta, su amistad era tan grande, tan maternal, que llegó a ser mucho más, tanto que hasta podría morir por Harry, y quién observó esa relación de amistad lo sabía. Ahora todo había cambiado, amaba a Harry y él no le correspondía pero lo peor es que le diría a su hija cuando creciera sin su verdadero padre, pues aunque Jack se había ofrecido a criarla con ella, al fin y al cabo, no lo era.
El mes pasó demasiado rápido, y ella pronto daría a luz.
Se miró frente al espejo y suspiró, hoy era el día en el que perdería a Harry para siempre. Terminó de arreglarse los tirabuzones que le caían por los hombros y bajó las escaleras. Jack la esperaba abajo mientras hablaba con sus padres.
-Cariño- dijo su madre al verla- ven aquí.
Jane abrazó a su hija y la besó en la cabeza.
-Estás preciosa- le dijo- quiero verte sonreír ¿de acuerdo? Seguro que eres la embarazada más guapa de la fiesta. Dale las felicitaciones a Harry de nuestra parte.
-Gracias mamá- Hermione le besó la mejilla.
-Jack cuida de ella- el señor Granger se había dirigido al muchacho
-Eso no lo dude, señor Granger.
Jack le tendió el brazo a Hermione.
-Iros ya o llegaréis tarde.
-No llegaremos tarde, papá.
-Es lo bueno de ser amigo de una bruja- Jack miró a la castaña y le guiñó un ojo.
Hermione le devolvió la sonrisa y en pocos segundos dejaron atrás la casa de sus padres.
Cuando Hermione pusó los pies en el jardín de La Madriguera sintió como le agarraban muchas manos.
-¡HERMIONE!
-¡Eh mirad ha llegado Hermione!
La primera en abrazarla fue Luna. La castaña le correspondió el abrazo.
-¿Cómo estás?- preguntó Luna- ya me ha contado Ron sobre tu estado.
-Estoy muy bien Luna, muchas gracias.
Ron acaba de llegar.
-¡Hermione!- su amigo pelirrojo esbozó una sonrisa de oreja a oreja.
-¡RON!- exclamó Hermione que no tardó en abalanzarse sobre él.
-Pero mírate- Ron le tomó las manos- estás espectacular, preciosa Herms.
-Gracias Ronald- ella le sonrió. Estaba muy feliz de volver a verlo después de tantos meses.
Ron se volvió hacia Jack.
-Ehm, Hermione, ¿quién es?
-Oh perdona. Este es Jack, Ron. Es un amigo que conocí estando en Londres y me ha acompañado a la boda.
-Encantado Ron- Jack le estrechó la mano.
-Lo mismo digo.
Ron guió a Hermione y a Jack hacia donde estaban todos los invitados. Hermione no paró de recibir abrazos y halagos, y cuando le preguntaban sobre su estado decía que Jack era su novio y el padre de su hija, tenía que salvar el pellejo de alguna manera. Mientras saludaba a los invitados miraba de un lado para otro por si veía un par de ojos verdes entre la multitud, pero lo único que llegó a ver fue una melena roja que se acercó a ella.
-¡Herms!- Ginny acababa de llegar. La pelirroja lucía un hermoso vestido largo de color blanco brillante palabra de honor. Su pelo estaba recogido en un elegante moño y en su cabeza tenía la diadema que llevó Fleur el día de su boda.
-Estás preciosa Gin- dijo Hermione abrazándola.
-Tú también, me acabo de enterar de tu estado, felicitaciones Herms. Llevas genial el embarazo, ¿de cuanto estás?
-De nueve meses.
-¡Vaya! Entonces estás a punto- Ginny se volvió hacia Jack- oh este debe de ser tu novio.
-Así es- dijo Jack- encantado de conocerte Ginny.
-Igualmente. Y enhorabuena, tienes a una chica increíble a tu lado.
-Lo sé- Jack sonrió.
Hermione seguía saludando a los invitados, no se había dado cuenta que Harry la observaba desde la carpa.
No podía creer lo hermosa que estaba, incluso estar embarazada le estaba sentando muy bien.
¿Pero quién era el chico que la acompañaba? ¿Sería su novio? Solo de pensar en eso Harry se ponía furioso, y no sabía por qué, al cabo de unos minutos se casaría con Ginny, ¿por qué demonios dudaba? Al ver a Hermione en ese estado se le pusieron los vellos de punta, su bebé estaba en el vientre de su mejor amiga. En ese momento se arrepintió de haberla dejado escapar aquel día después de que ella le contara la verdad, pero la opinión de la castaña sobre su decisión fue la que más le importaba a Harry. ¡Ella le dijo que se casara! Pero sabía que Hermione no quería eso, su amiga se preocupaa tanto por él que lo único que quería era su felicidad, y era capaz de sacrificarse apartándose de su lado, aún esperando un hijo de él. Harry sabía que ella lo amaba, y ese amor era tan grande que rompía todas las barreras. Ese gran amor que fue alimetándose durante todos estos años, al fin y al cabo Hermione Granger siempre había estado a su lado.
Harry no pudó evitar acercarse hacia donde estaba ella. Su sonrisa era hermosa, le encantaba verla sonreír. Y por fin, sus ojos verdes se encontraron con los de la castaña.
-Harry- Hermione pronunció su nombre al verlo. Los invitados que estaban alrededor paseaban las miradas entre los dos amigos.
*Está guapísima.*Harry se acercó a ella y la abrazó.
-Gracias por haber venido.
-No iba a fallarte, Harry- Hermione le sonrió, luego se volvió hacia Jack- Harry este es Jack mi...mi novio- pareció que a Hermione le costó pronunciar la palabra.
A Harry se le congeló la sangre.
-Encantado Harry- Jack le estrechó la mano- Hermione me ha hablado mucho de ti.
Harry le estrechó la mano, aunque ahora mismo sentía un odio sin-sentido hacia ese joven.
-Encantado- dijo Harry más serio de lo normal.
Después de todos los saludos entre los recién llegados llegó la hora. Todos los invitados ocuparon sus asientos. Harry se colocó junto al altar mientras Arthur Weasley llevaba a su futura esposa del brazo.
-Harry, haz feliz a mi hija- dijo Arthur mirando al ojiverde.
-Lo haré.
Ginny se agarró al brazo de Harry. La ceremonia transcurrió con normalidad, aunque para Hermione cada palabra que decía el cura era un infierno.
-Ginevra Molly Weasley, ¿quieres a Harry James Potter Evans como tu legítimo esposo para amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?
-Sí, quiero- Ginny miró a Harry. Nunca había visto tan feliz a la pelirroja como en aquel momento.
-Y tú Harry James Potter Evans, ¿quieres a Ginevra Molly Weasley como tu legítima esposa para amarla y respetarla todos los días de tu vida?
Harry inconscientemente se giró. Veía todas las caras de los invitados expectantes esperando el gran momento. El ojiverde miró a su mejor amigo. Ron no estaba para nada feliz, lo miraba con preocupación y se mordía el labio, vió como Luna le apretaba la mano. Pero la cara que de verdad quería ver era la de su mejor amiga. Y la vió. Hermione se tapaba la boca con la mano y podía ver como las lágrimas caían por sus mejillas. Se fijó en que Jack la agarraba de la mano.
-Harry- Ginny lo miró con preocupación- ¿estás bien?
Harry asintió.
*¿Qué distinto será todo ahora verdad?*A Harry le recorrió un escalofrío.
-¡HERMIONE!
Pero un grito desgarrador lo sacó de sus pensamientos. El ojiverde dirigió la mirada hacia donde estaba su amiga y vió, aterrado, como los invitados la rodeaban y Ron le sostenía la cabeza.
Su amiga estaba tirada en el suelo.
Quiero agradecer a todos los que siempre comentan y siguen la historia, de verdad que me alegra muchísimo que les esté gustando, pues la verdad nunca me he considerado ser buena escribiendo, pero es algo que me gusta hacer y, sobretodo, poder compartirlo con los demás. Un fuerte abrazo, nos leemos en el próximo capítulo