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Embarazada de mi mejor amigo — capítulo 11
Capítulo 11:
NacimientoSin pensarlo dos veces, Harry salió corriendo hacia donde estaba Ron.
El ojiverde miró, horrorizado, la mancha de sangre que tenía Hermione sobre el vestido.
-¿SE PUEDE SABER QUE HACEN AHÍ PARADOS?- el grito de Harry se escuchó en todo el jardín- ¡MALDITA SEA QUE ALGUIEN LLAME A UNA AMBULANCIA!
Minutos después, que a Harry le parecieron eternos, una ambulancia de San Mungo apareció en el jardín de la Madriguera. Los médicos aparecieron con una camilla y ayudados por Harry y Ron colocaron a Hermione sobre ella.
Ginny llegó corriendo con lágrimas en los ojos.
-¡Harry!- lo llamó.
-Quiero acompañarla, por favor- dijo Harry a uno de los medimagos, haciendo caso omiso a la pelirroja.
-Está bien, pero solo una persona.
Los medimagos arrastraron la camilla y la subieron rápidamente a la parte trasera de la ambulancia.
-¡Harry!- Ginny gritaba y corría tras él- ¡HARRY! ¿Y NUESTRA BODA?
-¡Ginny no es el momento! Lo siento- fue lo último que dijo Harry antes de que las puertas se cerraran y la ambulancia comenzara a alejarse.
La pelirroja se tiró de rodillas al suelo.
-Ginny ven conmigo- Luna la ayudó a levantarse
Los invitados aún seguían quietos en el jardín y con la cara descompuesta, pues lo que acababa de pasar fue algo que nadie se esperaba.
-¿Por qué no ha ido el novio de Hermione con ella? ¡Porque tiene que ir Harry!
-Ginny por favor- le espetó su hermano- ¡Hermione puede perder a su hijo y tú solo piensas en tí y en tu estúpida boda!- el pelirrojo estaba rojo de ira.
-¡NO ES CIERTO!- chilló la pelirroja- ¡pero Jack es quién debería haber ido! ¡Es su hijo!
-No- dijo Jack.
Todos los invitaron voltearon hacia él. Ron se mordió el labio.
-Hermione no habría querido que dijera esto pero, dadas las circunstancias, es hora de enfrentar la realidad- terció el muchacho.
Ginny se deshizo del agarre de Luna y se acercó a Jack con los ojos llorosos.
-¿De qué hablas?- preguntó confusa.
-Hermione no es mi novia- dijo al fin- y el hijo que espera no es mío.
Todos se quedaron perplejos. Ginny no daba crédito a lo que oía.
-El padre es Harry- dijo Jack con el semblante serio mirando a todos los invitados y luego a Ginny.
-¡¿CÓMO?!- gritó Ginny.
-Es la verdad Ginny- dijo Ron cogiéndola de los hombros.
Ginny miraba a su hermano sin comprender nada.
-¿Ustedes están mal verdad? ¡USTEDES ME ESTÁN TOMANDO EL PELO! - gritaba Ginny- HERMIONE NO PUEDE ESTAR EMBARAZADA DE HARRY, ÉL NUNCA ME HARÍA DAÑO.
-Ginny cálmate por favor- Ron la agarraba de los brazos.
-¡NO!- Ginny se deshizó del agarre de su hermano- ¿tú lo sabías? ¡LO SABÍAS!- Ginny lloraba descontroladamente.
-Yo...- Ron no sabía como empezar- yo...sí, lo sabía.
-¿QUÉ? - Ginny lo miró con furia, en sus ojos se reflejaban la ira y el odio.
-Ginny lo siento- dijo Ron mirando a su hermana.
-Me has decepcionado Ronald, eres mi hermano yo...- Ginny balbuceaba- yo pensaba que confiábamos el uno en el otro...
-Y yo confío en ti Gin, pero esto, esto es mucho mas grande...
-Por supuesto que lo es- Ginny se rió con ironía- tú y este tal Jack me acaban de decir que Hermione espera un hijo de Harry, nada más y nada menos que el día de mi boda, ¡todo este tiempo he sido engañada! Ahora lo entiendo todo, ahora entiendo porque la estúpida de Hermione se fue...
-No vuelvas a insultar a Hermione en mi presencia, Ginevra- Ron miró a su hermana como si quisiera fulminarla con la mirada.
-¡Ah la defiendes a ella! ¡SIEMPRE LA DEFIENDES A ELLA! - los gritos de Ginny se escuchaban por todo el jardín.
-Cariño, por favor cálmate, vamos dentro- Molly Weasley intentaba tranquilizar a su hija.
-¡No quiero calmarme! Ahora mismo voy a hablar con Harry- Ginny se zafó del brazo de su madre y con un fuerte crack desapareció de allí.
-Hay que ir a buscarla- Arthur Weasley le pasó un brazo por los hombros a su esposa- no sabemos de lo que es capaz esta niña.
-Ron- su madre se dirigió al pelirrojo- por favor busca a tu hermana y evita que cometa una locura.
Ron se desvaneció del jardín de la Madriguera.
Harry se deslizaba de un lado a otro en la sala de esperas del hospital San Mungo. Le acababan de decir que Hermione había perdido mucha sangre y eso podía ser perjudicial para ella y el bebé. Se sentía culpable por haberla abandonado, nunca debió hacerlo. ¿Cómo podía haber aceptado ese matrimonio con Ginny? En el momento en que comenzó a tener dudas lo supo, cuando Hermione le contó lo que pasó la noche que estaba borracho, él no era consciente, pero sabía que en alguna parte de su interior todo lo que le dijo era verdad, y así era. Para él, Hermione era mucho más que su hermana y más que su amiga, lo era todo para él, no se imaginaba una vida sin ella. Nunca se había dado cuenta, fue estúpido, todos estos años ella le había demostrado cuanto lo quería estando a su lado, luchando, preocupándose por él, dando su vida sin importar lo que pasara. Se arriesgo a perder a sus padres y solo por acompañarlo. ¿Cómo había podido estar tan ciego?
El moreno se sentó en uno de los asientos y se desabrochó la corbata, le estaba asfixiando. Sudaba frío y no paraba de retorcerse las manos. En ese momento se oyó un fuerte crack en la sala y eso lo sobresaltó. Frente a él apareció Ginny, tenía los pelos alborotados y lo miraba con odio. El ojiverde la miró de arriba a abajo y se dió cuenta que tenía los puños apretados.
-Ginny...-Harry se acercó a ella.
-Me has traicionado- Ginny apretaba los dientes y derramaba algunas lágrimas.
-Ginny yo...yo no sabía...
-¿No sabías? Ah claro, la típica excusa- Ginny hablaba con sarcasmo- no sabías y la dejaste embarazada, muy lógico.
-Estaba borracho- terció Harry.
-Claro y ella te llevo a su casa, lo tenía todo pensado la muy resbalosa- la pelirroja arrastraba sus palabras.
-¡NO TE ATREVAS A INSULTAR A HERMIONE GINEVRA!- Harry apretó los puños y miraba a la pelirroja con frialdad. Las luces de la sala empezaron a parpadear y los papeles de los mostradores volaron por los aires. Harry estaba empezando a perder el control.
Pero a Ginny eso no le preocupó.
-¡SIGUE DEFENDIÉNDOLA!- gritó Ginny- debí haber sabido que Hermione siempre fue un obstáculo para mí, iba de amiga del alma, pero yo sabía que en realidad te quería a ti, y no como a un amigo precisamente. Ella utilizó a mi hermano como tapadera. ¡ELLA SIEMPRE QUISO SER PARA TI MÁS DE LO QUE YO LO ERA!
-¡Basta Ginny, no permito que hables así de Hermione!- Harry empezó a alterarse- ella no planeó nada de esto, todo fué un accidente.
-¿Accidente? ¿Entonces te arrepientes de lo que pasó aquella noche aunque no estuvieras consciente?
-No, no me arrepiento.
Ginny lo fulminó con la mirada.
-¡ENTONCES LA PREFIERES A ELLA, TODO ESTE TIEMPO ME HAS TENIDO ENGAÑADA!
-No Ginny, yo te quería, y te quiero, pero nunca me dí cuenta de la manera en que quería a Hermione, siento haberte hecho daño, no era mi intención, debí darme cuenta antes...
-Ya da igual, me has traicionado Harry- la voz de Ginny retumbaba en la sala- yo creía que algo grande nos unía, pero fuí una estúpida, debí prever que algo así iba a pasar- las lágrimas volvieron a correr de sus ojos- ¡ella siempre estaba pegada a ti!
-Ella era y es mi mejor amiga, y una mujer increíble, y eso no lo puedes cuestionar Ginny.
-¡ELLA SOLO SE HIZO TU AMIGA POR QUE ERAS FAMOSO! ¡ELLA NO TE QUIERE!
-¡NO DIGAS ESTUPIDECES, ELLA ME QUIERE POR COMO SOY, SIEMPRE HA SIDO ASÍ!
-Estabas borracho, ¡NO LA AMAS!.
-¡LA AMO CON TODA MI ALMA!
Todo se quedó en silencio. Las luces aún parpadeaban y los empleados del hospital observaban la escena sorprendidos.
En ese momento se escuchó un fuerte crackde nuevo*.*
-¡GINNY BASTA!- Ron acababa de aparecerse en la sala de espera.
-Esto no es asunto tuyo Ronald- dijo la pelirroja mirando a su hermano con frialdad- no sabéis quién soy yo, y no voy a permitir que esa estúpida se salga con la suya.
-GINEVRA NO VUELVAS A INSULTAR A HERMIONE TE LO ADVIERTO- el grito de Harry retumbó en toda la sala.
Los empleados soltaron un grito al ver como una bombilla acababa de explotar. Ron agarraba de los brazos a su hermana, la cual intentaba zafarse.
-¡TE ARREPENTIRÁS DE ESTO HARRY JAMES POTTER!- gritaba la pelirroja- NUNCA SERÁS FELIZ CON ELLA, ¡ESTO NO ACABA AQUÍ!.
Con un fuerte chasquido la pelirroja desapareció.
Ron se acercó a su amigo y le dió una palmada.
-Lo siento- dijo el pelirrojo- sabía que iba a montar un numerito.
-No te preocupes, se veía venir- dijo Harry- sabíamos que podía reaccionar así.
-Hablaré con ella y haré que entre en razón- dijo el pelirrojo.
Harry solo asintió.
Después del espectáculo que formó Ginny, en el hospital todos los empleaos volvieron a su trabajo. Ron se sentó junto a Harry mientras éste se llevaba las manos a la cabeza.
-¿Y Hermione?- preguntó Ron.
-Ha perdido mucha sangre- dijo Harry con la voz ronca- puede perjudicar a ella y al bebé.
Ron le pasó el brazo por el hombro.
-Todo saldrá bien. Ella es fuerte.
-Lo sé- Harry esbozó una débil sonrisa.
Habían pasado ya dos horas desde que se llevaron a Hermione al quirófano. Harry estaba de un lado para otro, no podía estarse quieto. Las manos le sudaban, sentía que en cualquier momento le iba a dar algo. Tenía miedo. El ojiverde miró a su amigo que estaba sentado con las manos juntas y la mirada perdida.
-¿Familiares de la señorita Granger?
-¡Sí!- Harry y Ron se sobresaltaron- ¿cómo están Hermione y el bebé?- preguntó Harry.
-Bien- dijo el medimago- ambas están muy bien. La señorita Granger ha dado a luz una preciosa niña.
Harry puso una mano en su pecho y soltó un suspiro. Sintió como su amigo pelirrojo lo tomó el brazo y lo abrazó.
-¡Enhorabuena!- exclamó el pelirrojo sonriéndole a su amigo.
Harry no pudo más que sonreírle agradecido.
-¿Podemos verlas?- preguntó el ojiverde.
-Claro, las hemos trasladado a la habitación 112, ese pasillo a la izquierda.
Harry y Ron corrieron a paso ligero hacia la habitación. En cuanto estuvieron frente a la puerta entraron, y allí estaba su amiga. Hermione tenía a su hija en brazos mientras la miraba con ternura, pero al escuchar la puerta se sobresaltó y vió a sus dos amigos, a los cuales sonrió.
Harry fue el primero que se acercó a ellas. El ojiverde se arrodilló ante la cama.
-Lo siento muchísimo- fue lo único que logró decir al mirar a la castaña.
-No tienes por qué, no fué tu culpa- dijo Hermione.
-Sí lo fué, yo estaba borracho.
-Pero no sabías lo que hacías, y yo debí pararte, en parte también es culpa mía.
-Y no me arrepiento de nada Hermione, todo lo que te dije aquella noche es cierto, sé que lo es porque en mi interior siempre lo he sentido.
Hermione lo miraba sin comprender.
-Harry, tu tienes que casarte con Ginny...
-No- Harry la interrumpió- habría cometido el mayor error de mi vida, yo te quiero a ti Hermione, y no solo como mi mejor amiga, he sido un estúpido al no haberme dado cuenta en todo este tiempo.
-Harry- la castaña empezó a derramar algunas lágrimas- estaba tan asustada. Pensaba que ibas a casarte con Ginny y no querrías saber nada de nuestra hija.
-Eso jamás- Harry le acarició la mejilla- Hermione escúchame bien, por nada del mundo voy a alejarme de ti, y mucho menos de nuestra hija. Nuestra niña se criará con su madre y su padre, juntos.
Hermione sonrió.
-¿Cómo está...Ginny?- preguntó la castaña.
-Pues imagínate, está muy alterada y bueno, ahora te odia- dijo Harry- pero olvídate de ella, no lo comprende, y creo que nunca lo comprenderá, supongo que algún día podría llegar a perdonarnos, pero por ahora lo único que importa es nuestra hija- el ojiverde acarició la cabecita de la bebé.
-Me siento una miserable, he arruinado vuestra relación.
-Eh- Harry la tomó de la barbilla- ¿no digas eso vale? Esa relación no iba a ninguna parte, suerte que me di cuenta a tiempo, Ginny no era para mí, nunca lo ha sido. Tú sí lo eres todo para mí.
-Oh Harry- Hermione esbozó una débil sonrisa- te amo.
-Y yo a ti Hermione.
Harry se acercó a la castaña y la besó. Hermione cerró los ojos al contacto de los labios de Harry con los suyos, y esta vez, ambos estaban conscientes. La castaña sintió un escalofrío por su cuerpo al sentir la lengua de Harry acariciando la suya, en aquel momento no podría expresar con palabras lo feliz que se sentía. Lo único que necesitó fue un beso sincero de los labios del ojiverde.
-Ejem- Ron carraspeó y se acercó a ellos.
Harry y Hermione se separaron y sonrieron a su amigo.
-Siento haber interrumpido este momento tan bonito- el pelirrojo sonrió a sus amigos- pero quisiera conocer a mi preciosa sobrinita.
Ron acarició la cabecita de la bebé y la miró con ternura.
-Hola preciosidad, ¿sabes que eres tan guapa como tu mamá?
-Oh vamos, ella es mucho más guapa- dijo Hermione mirando con ternura a su hija.
-Ni hablar, sois las dos unas preciosidades- dijo Harry mientras le pasaba el brazo por el hombro a Hermione y contemplaba a su hija.
-Cógela- Hermione pusó a la bebé en los brazos del moreno.
Él la cogió y la meció en sus brazos. La pequeña abrió los ojos, los tenía verdes como él. Harry estaba muy feliz al tenerla en sus brazos, le embargaba una sensación de orgullo y satisfacción.
-Creo que se va a dormir- dijo Harry mientras la mecía.
-Entonces ponla en la cuna, necesita descansar- dijo Hermione.
Harry se acercó a la cuna que había junto a un sillón negro y acomodó a la niña en ella, poniéndola boca abajo.
-Buenas noches mi niña- dijo el ojiverde en voz baja.
-Enhorabuena de verdad- dijo Ron- sé que seréis unos buenos padres. Me alegro muchísimo por vosotros, sois mis mejores amigos.
-Oh Ron- Hermione sonrió a su amigo, ya que no podía levantarse para darle un abrazo.
-Gracias tío- Harry lo abrazó- has sido un gran apoyo para mí, y gracias también por habernos acompañado.
-Faltaría más- el pelirrojo esbozó una sonrisa- bueno chicos, tengo que marcharme a casa, he de ver como está Ginny y bueno...intentaré hablar con ella. Mañana volveré para verte Herms.
-Está bien Ron, gracias.
El pelirrojo se acercó a su amiga y le besó la mejilla.
-Hasta mañana- Ron se dirigió a Harry- ¿te quedas esta noche?
-Por supuesto- respondió el ojiverde- hasta mañana Ron.
Ron le estrechó la mano a su amigo y luego salió por la puerta.
-¿Sabes que estás muy sexy con ese camisón?- dijo Harry que se había acercado a Hermione.
-¡Harry!- exclamó Hermione, que no pudo evitar soltar una risita por el comentario del ojiverde.
-Es la verdad, y soy consciente de lo que digo- el moreno se acercó a los labios de la castaña. Ella lo miró a los ojos.
-Eres la mujer de mi vida- susurró Harry contra sus labios. Hermione no pudo más que corresponder al beso que Harry le estaba regalando, y una vez más sintió escalofríos por su cuerpo, y ya no fue solo por el beso, porque la boca de Harry se deslizó hasta su cuello y comenzó a darle pequeños mordiscos.
-Harry...-susurró Hermione que no pudo evitar suspirar.
-¿Mmm?- ahora Harry empezó a besar el cuello de la castaña.
-Que nos pueden ver...-decía Hermione intentando no gemir al sentir la mano de Harry bajo su camisón.
-Vamos, ¿sabes cuanto tiempo deseaba tenerte así sin tener que estar borracho?- susurró Harry mientras su boca seguía recorriendo el cuello de Hermione.
-Sí pero...
-¿No te gusta?- dijo Harry que clavó sus ojos verdes en los castaños de Hermione.
-Demasiado, y lo sabes- la castaña se mordió el labio inferior.
-Entonces solo relájate un poco.
Harry se disponía a aprisionar su boca, pero en ese momento un carraspeo los sobresaltó.
Hermione agachó la cabeza avergonzada mientras Harry se retiraba rápidamente de su lado.
-Venía a decirle a la señorita Granger que esta noche debe reposar, y que seguramente le daremos de alta mañana- dijo la enfermera mirando a Harry de arriba a abajo.
-Oh sí, gracias enfermera- dijo Hermione esbozando una débil sonrisa.
La enfermera los miró a ambos y luego cerró la puerta tras ellos.
Harry se sentó en el sillón y soltó una risotada.
-¡Te lo dije!- dijo la castaña en un susurro.
-¿Viste su cara? Pfjajajaja- Harry no paraba de reír.
-¡Shhh, vas a despertar a la niña!- dijo Hermione.
-Lo siento- susurró el ojiverde sonriéndole.
Hermione tampoco pudo evitar reírse ante aquella situación.
¿Les gustó el capítulo? Espero que sí, les propongo una pregunta, ¿cómo os gustaría que se llamara la niña? Espero vuestros comentarios. ¡Un saludo!