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Embarazada de mi mejor amigo — capítulo 5
Capítulo 5: Embarazada
-¿Hermione?- Harry empezó a preocuparse.
La castaña sintió que se mareaba.
-Harry discúlpame, tengo que ir al baño.
Hermionse se pusó una mano en la boca y salió corriendo dirección hacia el baño. Tenía unas arcadas horribles.
Nada más llegar al baño se arrodilló en el inodoro y devolvió. Se sentía fatal. ¿Habría comido algo que le había sentado mal? No recordó haber comido nada en casa, y tampoco al llegar aquí.
-Ey Harry- Ron llegó al lado de su amigo- ¿dónde está Hermione? Te he visto bailando con ella hace unos minutos.
-Pues ha ido al baño. Pero tenía muy mala cara, estaba pálida- Harry le explicó a Ron el malestar que de repente empezó a sentir Hermione.
-Vaya, ¿estará bien?- preguntó el pelirrojo mirando hacia el baño.
-Estoy preocupado. Lleva un buen rato ahí- dijo Harry.
-Vamos a mirar- dijo el pelirrojo.
Ron y Harry se hicieron paso entre la gente y llegaron al baño.
-Hermione- Harry pegó en la puerta.
Nadie contestó.
-¡Hermione!- Ron alzó más la voz- ¿Estás bien Hermione?
Sin respuesta. Harry y Ron empezaron a aporrear la puerta.
-¡Hermione por favor abre la puerta!- gritó Harry.
Al cabo de unos minituos la puerta se abrió. Hermione tenía muy mala cara.
-¿Herms?- Harry la miró preocupado- ¿qué te ha pasado?
-No-no lo sé- balbuceó la castaña- me encontraba fatal, acabo de devolver.
-Nos tenías preocupados- dijo Ron- será algo que te ha sentado mal.
-Ven, ven, vamos a sentarnos
Harry y Ron condujeron a Hermione al sofá.
-Voy a traerte un vaso de agua- Ron fue hacia la cocina.
Harry miraba a Hermione con preocupación.
-¿Sigues mareada?- preguntó el moreno tocándole la cabeza.
-Un poco- respondió Hermione.
Ron llegó con el vaso de agua.
-Gracias- la castaña le sonrió y bebió un sorbo. Ron se sentó al otro lado del sofá.
En ese momento aparecieron Ginny y Krum.
-¡Harry vamos a bailar!- pidió- no he estado nada de tiempo contigo.
-Ahora no, Ginny- Harry parecía molesto- tengo que quedarme con Hermione.
Ginny se acercó a ella.
-¿Qué ocurre?- Ginny miró a su hermano y a Harry- ¿qué le pasa?
-Se ha mareado- explicó Ron- ha devuelto hace poco, le habrá sentado mal algo que ha comido.
-Por favor, nos preocupéis por mí- dijo Hermione- estoy mejor, iros a bailar.
-No Hermione estás...- pero Krum interrumpió a Harry.
-Yo me quedaré con ella- dijo el búlgaro- descuidad, la cuidaré. Ustedes disfrutad de la fiesta.
-Pero..
-Oh vamos Ron- replicó Ginny- está en buenas manos. ¡Vamos a bailar!
La pelirroja tiró de Harry y de su hermano y se perdieron en medio del salón.
-¿Estás mejor Hermy?- preguntó Krum.
-Sí, gracias. Ya no estoy tan mareada- dijo Hermione sonriéndole.
Aunque eso no era del todo cierto. Volvió a dolerle la cabeza. La castaña hizo una mueca de dolor.
-¿Te llevo a casa?- insisitió el búlgaro mirándola.
-No hace falta, ya voy yo...
-Tonterías- replicó Krum- dame la mano.
Hermione le dió su mano.
-Vamos, te llevaré a casa.
Hermione le pasó el brazo por los hombros y Krum la tomó de la cintura, a los pocos minutos salieron del apartamento.
-¿Dónde queda tu casa?- preguntó Krum.
-Tres calle más arriba- le indicó Hermione.
Hubo unos minutos de silencio mientras caminaban, apenas había luces, solo pequeñas farolas que alumbraban débilmente la calle.
-No me he despedido de mis amigos...- habló Hermione.
-Hermy- dijo Krum- no estabas en condiciones para despedirte de la gente, necesitas descansar. Yo los avisaré que te traje a casa.
Hermione solo asintió.
-¿Dónde está Hermione?
Harry se preocupó al llegar con su novia y su amigo al sofá y no ver a la castaña.
-¡Hermione!- gritó Ron entre la algarabía de gente.
-Hermione se fue- Seamus Finnigan se acababa de acercar a ellos.
-¿Cómo que Hermione se fue?- le espetó Harry.
-La acabo de ver hace unos mintutos saliendo por la puerta con Viktor Krum. Iba agarrada de su hombro, parecía que estaba mal- explicó Seamus.
Harry y Ron se miraron perplejos.
-¿Dónde habrán ido?- dijo el pelirrojo.
-Pues seguramente la habrá llevado a casa, Ron- dijo Ginny.
-Voy a buscarla- dijo Harry- vamos Gin te llevaré a casa.
-Voy con ustedes- dijo el pelirrojo.
-Ron no puedes irte, eres al anfitrión- dijo Harry.
-Pero quiero saber como está Hermione- replicó Ron.
-Ron- habló el moreno- te prometo que te llamaré en cuanto la vea, ¿de acuerdo?
Ron asintió a regañadientes.
-Vamos Ginny- Ron vio como su cuñado y su hermana salían por la puerta.
Hermione se encontraba sentada en el sofá de su apartamento, Viktor la acompañaba.
-¿Quieres que te prepare algo?- le dijo.
-Si pudiera ser una valeriana, por favor- respondió la castaña- en ese cajón de la derecha hay algunas bolsitas- Hermione le indicó con el dedo donde estaban.
El búlgaro fue hacia la cocina y se puso manos a la obra. En ese instante el timbre sonó. A los segundos aporreaban la puerta.
Hermione se levantó y abrió la puerta.
-¡Hermione!- Ginny la abrazó- ¿estás bien?
-¿Por qué te fuiste sin avisar?- Harry la tomo de los hombros, estaba aparentemente molesto- estábamos preocupados.
-Tranquilos, estoy bien- les dijo la castaña- Viktor me trajo a casa.
Harry y Ginny dirigieron la vista hacia la cocina. El búlgaro les saludó con un gesto de manos.
-Pero podías habernos avisado- replicó Harry.
-Harry- terció Hermione- no quería preocuparos, además no estaba en condiciones de despedirme de nadie. Anda, pasad.
Hermione se abrió pasó y sus dos amigos entraron.
-Llama a Ron- dijo Ginny- estará preocupado.
Hermione cogió el teléfono y marcó el número de Ron.
-¡¿Si?!- preguntó Ron intentando hacerse oír entre el jaleo.
-Ron, soy Hermione- ella intentó alzar la voz.
-¡Hermione!- gritó el pelirrojo- ¿estás bien? ¿por qué no nos avisaste de que te ibas? Viktor te ha...
-Ron, tranqulízate- lo interrumpió Hermione- estoy bien, Viktor se ofreció a llevarme a casa y yo no estaba en condiciones de despedirme de nadie. Harry y Ginny están aquí, cálmate.
-Está bien- cocluyó el pelirrojo- mejorate, si necesitas algo ya sabes donde estoy.
-Gracias, Ron. Hasta mañana.
-Hasta mañana Herms.
Hermione colgó el teléfono y se sentó en el sofá.
-Aquí tienes la valeriana.
-Gracias Viktor- ella tomó el vaso y comenzó a beber pequeños sorbos- chicos, es muy tarde, id a descansad- la castaña se dirigió a sus amigos.
-¿Estás segura Hermione?- Harry posó su mano en la pierna de su amiga- a mi no me importa quedarme esta noche...
-Por favor Harry- dijo Hermione- vete con Ginny a casa y descansad, estoy bien de verdad.
-Si necesitas algo llámanos Herms- dijo Ginny.
-Sí, gracias Gin- la castaña le sonrió.
-Cuídate- Ginny la abrazó.
La castaña le correspondió el abrazo. Luego Harry se acercó a ella.
-Ay mi Hermione- Harry la abrazó y le dio un beso en la cabeza- ¿cuídate vale? Lo que necesites solo llama, estamos aquí para lo que sea.
-Gracias Harry- Hermione apoyó la cabeza en su hombro y al cabo de unos segundos se separaron.
Harry y Ginny hiceron un ademán con la mano a Hermione y Krum y salieron por la puerta.
-Tú también deberías irte Viktor- le dijo Hermione.
-¿Estarás bien?
-Sí- dijo ella.
-Hasta pronto entonces- Krum le dió un beso en la mejilla y se desapareció en el apartamento.
Hermione subió a su habitación, se puso el pijama y se acostó. Estaba rendida, había sido una noche muy larga.
* * *
Unas semanas después...
El sol atravesaba las ventanas de la habitación. No había podido dormir en toda la noche, como otras muchas desde la fiesta en casa de Ron. Hermione se levantaba cada dos por tres al baño para devolver y se mareaba a veces. ¿Qué demonios le pasaba? Si fuera un empacho ya se le habría pasado. Llevaba unas semanas horribles.
-Tengo que ir al médico- se dijo así misma.
Se levantó de la cama, se dio una ducha relajante y bajó a desayunar.
Mientras le pegaba un mordisco a la tostada con mermelada sonó el teléfono.
-¿Diga?
-Hermione, soy Ron, ¿cómo estás hoy?
-Oh, hola Ron. Pues bueno regular, anoche tampoco pegué ojo.
-¿De nuevo? - preguntó el pelirrojo preocupado.
-Sí. He estado devolviendo casi toda la noche otra vez. Cuando acabe de desayunar iré al médico.
-Eso deberías haber hecho hace ya días- dijo el pelirrojo preocupado- ¿quieres que te acompañe?
-No Ron, no hace falta, gracias.
-Está bien, pero avísame con lo que sea.
-Lo haré
-Cuídate Herms
-Gracias Ron. Hasta luego.
Hermione terminó de desayunar y se fue al médico.
Hace años cuando llegaron a Australia pudieron conseguir un médico de cabecera.
Al llegar a la consulta Hermione preguntó por el doctor Gutierrez.
-Dígame su nombre- preguntó una muchacha.
-Hermione Granger.
-Un momento por favor.
Hermione esperó a que la mujer terminara de hablar por el telefonillo.
-Mmm sí de acuerdo- colgó- pasé a la consulta 21 señorita.
-Gracias.
Hermione entró en la habitación. Había un hombre de cabello canoso y con gafas sentado en el escritorio. Cuando vio a Hermione sonrió.
-Señorita Granger- dijo- que alegría tenerla por aquí, siéntese.
-Gracias- Hermione se acomodó en la silla frente al doctor.
-Y bien, ¿qué le trae por aquí?
-Vera doctor- empezó la castaña- hará ya algunas semana que estoy enferma, pues estoy con vómitos, no pego ojo por las noches debido a las arcadas y a veces me mareo, siento como si me fuera a desmayar.
-Mmm ya veo- dijo el doctor- sígame, le haremos algunas pruebas.
Hermione acompaño al anciano hombre a la sala de observaciones. Le hicieron todo tipo de pruebas. Se sentía incómoda, pues hacía bastante tiempo que no iba al médico, ya que contadas veces se había puesto enferma.
-Espéreme en la consulta, enseguida le llevaré los resultados.
Hermione salió de la sala de observaciones y volvió a la consulta, se sentó en la silla y esperó. Estaba nerviosa, pero no sabía por qué.
-No será nada grave- pensó- seguro es algún virus que he pillado.
Hermione se retorcía las manos en el asiento y miraba por la ventana. No podía engañarse, estaba asustada.
Al cabo de unos minutos el anciano hombre llegó y se sentó frente a ella. Tenía unos papeles en la mano.
-¿Qué me pasa doctor?- preguntó Hermione con preocupación.
El hombre miró una vez a Hermione y luego a los papeles.
Hermione comenzó a ponerse nerviosa.
-Señorita Granger- comenzó el doctor- los síntomas de los vómitos y mareos son bastante normales en su estado.
-¿Mi estado?- preguntó la castaña.
-Sí- afirmó el doctor- está usted embarazada.
Hermione abrió los ojos como platos.
-¿Perdón?
No daba crédito a lo que acababa de oír. Era imposible que estuviera embarazada.
-Doctor- dijo Hemione con tono de preocupación- debe de haber un error.
-Las pruebas son claras señorita Granger, usted está embarazada de 3 semanas- el hombre le puso los papeles en la mesa.
Hermione cogió los papeles con las manos temblorosas. ¿Cómo era posible? Ella siempre había tomado precauciones con Ron y después de él, no hizo...
Hermione paró en seco sus pensamientos.
-No puede ser- dijo en voz alta.
-Sí que lo es- dijo el doctor- ahora le recomiendo que vaya a ver a menudo a su ginecólogo, deberá verlo al menos una vez al mes para cuidar su embarazo.
Hermione se levantó de la silla. No aguantaba allí un minuto más. Se estaba asfixiando.
-Gracias doctor- fue lo único que dijo antes de salir por la puerta.
¿Le contará Hermione a Harry esta verdad tan grande? Nos leemos en el próximo capítulo :)