← Embarazada de mi mejor amigo · de
Embarazada de mi mejor amigo — capítulo 7
Capítulo 7:Te echamos de menos
Hermione acababa de aparecerse en casa de sus padres. Lo primero que vio fue a su madre sentada en el sofá.
-¿Hermione?- Jane Granger no podía creer lo que estaba viendo.
-¡Mamá!- Hermione corrió a abrazar a su madre con lágrimas en los ojos.
-Mi niña- decía su madre abrazándola- pero ¿qué haces aquí con esa maleta?
-Es una larga historia.
Madre e hija hablaron durante casi dos horas. Hermione le contó a su madre todo lo que le había pasado, la ruptura con Ron, que se había enamorado de Harry y el hijo que esperaba de él, el cual era el motivo por el que estaba ahí.
-Hija mía- dijo su madre, que apenas podía creerse todo lo que le había contado su hija- sabes que me tienes aquí para todo, y yo te ayudaré a criar a mi nieto- dijo tocando el vientre de su hija. Hermione aún tenía lágrimas en los ojos.
-Gracias mamá- dijo la castaña- me ha costado mucho no decírselo a Harry- sollozaba- yo...no quería arruinarle la vida, no quería romper su relación con Ginny, no podía...
-Te entiendo mi niña- decía su madre- pero Harry tarde o temprano se va a tener que enterar que tiene un hijo, este bebé no puede crecer sin padre.
-¿Pero y si él no me corresponde mamá? ¡Él está con Ginny, llevan años juntos! No voy a llegar y chafarle toda su relación.
-Escúchame Hermione, tú no vas a chafar nada, te has quedado embarazada de Harry, y ya no puedes volver el tiempo atrás, además le tenías que haber contado a Harry lo que hizo esa noche que estaba borracho, hija, eso es un secreto muy grande.
-Lo sé mamá, pero por ahora no quiero decirle nada, a nadie.
-¿Cuándo piensas decírselo?
-No lo sé, pero por ahora no.
-Respeto tu decisión cariño.
-Mamá voy a dejar el trabajo en el Ministerio- dijo Hermione- me pondré a trabajar contigo y con papá en la consulta, si sigo trabajando allí Harry y Ron me verán, y no quiero que me vean, no quiero que se enteren aún.
-Está bien cariño, nosotros te daremos trabajo allí como auxiliar de dentista, ¿de acuerdo? Pero también tienes que cuidarte de tu embarazo, hay que ir al ginecólogo varias veces al mes.
Hermione asintió y abrazó a su madre.
-Voy a desempaquetar mis cosas y a acostarme.
Le dió un beso a su madre y subió a su habitación.
Estaba tal y como la dejó hace años, supuso que sus padres recuperaron los muebles. Deshizo la maleta y se tumbó en la cama. Ahora lo único que quería era dormir.
-
- *
Harry no podía concentrarse. Saber que él ahora mismo estaba en Londres trabajando y Hermione estaba en esa misma ciudad lo atormentaba. ¿Por qué habrá dejado el trabajo en el Ministerio? Seguramente para que él y Ron no la vieran ni la buscaran. Todavía no se creía que Hermione hubiera hecho eso, irse a si sin más y ni siquiera dar una explicación coherente. ¿Estrés? Poco creíble. Algo más había, ¿pasó algo aquella noche cuando estaba borracho que Hermione no le contó? ¿Ocultaría algo más su amiga? Iba a averiguarlo tarde o temprano.
Alguien pegó en la puerta de su despacho.
-Adelante.
-Hola Harry- Ron apareció por la puerta y la cerró detrás de él- te traigo nuevos informes para redactar.
-Déjalos en la mesa, ahora me pondré con ellos.
-¿Has terminado lo que te mandó McLaggen?
-Sí ya casi está listo, el ministro lo necesitará dentro de unos días.
-De acuerdo, yo tengo también que terminar el informe.
-Oye ¿comemos luego juntos en el bar de Ginny?
-Por mí perfecto.
-Bueno Harry, te dejo que sigas con lo tuyo- Ron se levantó de la silla- nos vemos después en la salida.
-Hasta luego Ron.
En Londres lucía un día nublado y las primeras gotas empezaron a caer. Harry sacó su paraguas y esperaba a Ron a la salida del Ministerio.
-Ya estoy aquí- Ron llegó al lado de Harry- perdón por la tardanza, me han retenido unos cuantos minutos más.
-No te precoupes, vámonos que tengo hambre- dicho esto Harry y Ron se desaparecieron de Londres.
Caminaron varios minutos hasta llegar al bar y cuando llegaron buscaron una mesa libre.
-Allí hay una- señaló Ron, y él y Harry se dirigieron hacia la mesa.
Harry le hizo señas a su novia para que se acercara.
-¡Hola chicos!- Ginny besó a Harry- ¿Qué os pongo?
-Dos filetes de ternera y dos cervezas Gin- pidió su hermano
Ginny asintió y se dirigió a la barra.
-¿Has recibido alguna carta de Hermione?- preguntó Ron.
-Aún no- respondió Harry- solo hace dos días que se ha ido y ya la echo de menos, aunque estuve pensando el motivo por el que se fue...
-¿Y cual es es motivo?- preguntó Ron con curiosidad.
-¿Te acuerdas cuando el día que nos emborrachamos Hermione me llevó a su casa?
-Sí- Ron asintió con la cabeza.
-También te dije que ese día me desperté desnudo, pero Hermione me dijo que yo me quedé dormido en cuanto me llevó a la habitación y que ella durmió en el sofá toda la noche.
-Ajá
-Pero...hay algo extraño, no sé que pasó esa noche, no recuerdo haber dormido mucho, la verdad, ni recuerdo haberme desnudado porque tenía "calor"- explicaba el ojiverde.
-Mmm ya veo, ¿crees que te habrá violado? pfjajajajajaja- Ron soltó una risotada.
Harry no pudo evitar reírse.
-Ron para no tiene gracia, estoy hablando enserio- dijo Harry intentando serenarse.
-Vale vale, ya paro- Ron volvió al semblante serio.
-Ni si quiera he podido hablar con ella sobre eso- dijo Harry.
-¿Hablar de qué con con quién?- Ginny acababa de acercarse a la mesa para dejar el pedido.
-¿Eh?- Harry se sobresaltó- ah nada, de Hermione, que no he podido hablar con ella sobre una cosa del trabajo...
-Hablando de eso, no entiendo por qué ha dejado el trabajo, y por qué ha querido alejarse de nosotros- dijo la pelirroja.
-Sus razones tendrá- dijo Ron cortando su filete.
-Pues somos sus amigos- dijo Ginny seria- y ustedes dos son sus más íntimos, no entiendo por qué se ha ido sin dar si quiera explicaciones.
-Basta Ginny- Harry se alteró.
Ginny lo miró con el ceño fruncido, y sin decir una palabra más se alejo de la mesa,
-¿Por qué le has dicho esa trola sobre lo de Hermione?- preguntó Ron.
-Porque no quiero que saque sus propias conclusiones- dijo Harry bebiendo un sorbo de cerveza- ya has visto como se ha puesto, ahora le ha dado por sacar el tema de Hermione todos los días, porque se fue sin dar explicaciones y sin despedirse de ella, y todos sabemos que Hermione no es así- Harry suspiró- debe haber una razón más grande.
-Tienes razón- Ron pinchó un trozo de filete- deberías enviarle una carta y preguntarle.
-¿Crees que en la carta me lo dirá? Si ni siquiera nos lo dijo en persona- dijo Harry notablemente molesto.
-Harry tú y yo la conocemos mejor que nada, y ambos sabemos que ella no es así. Hay algo más- sentenció Ron mirando al ojiverde.
Harry lo miró y suspiró. Estaba dispuesto a averiguar el motivo por el que Hermione se fue.
-
- *
Era un día lluvioso en la ciudad de Londres. Plaf plaf. Las gotas resonaban en las ventanas de la consulta de los señores Granger. Hermione empezó a trabajar en la consulta de sus padres al día siguiente de llegar a Londres, no tenía pensamiento de quedarse todo el día encerrada en casa. Aunque estuviera embarazada ella quería trabajar y ganarse su sueldo, quizás ya cuando el embarazo estuviera más avanzado sí que debería tomarse la baja.
-Buenos días- acababa de llegar un joven a la consulta. Era alto, su cabello era castaño y algo alborotado. Sus ojos castaños se clavaron en los de Hermione.
-Buenos días- le respondió Hermione- ¿en qué puedo ayudarle?
-Tenía cita para hoy- dijo el muchacho.
-Muy bien, usted será el siguiente, espere unos minutos por favor- dijo Hermione.
El joven asintió, pero no se sentó si no que se acerco a Hermione.
-¿Eres nueva verdad?- preguntó el muchacho con curiosidad.
-Eh...sí- respondió Hermione- soy la hija de los dueños, y he venido una temporada aquí a Londres a trabajar con ellos.
-¿No eres de aquí de Londres?
-Sí, pero hace años me mudé- Hermione suspiró- es una historia un poco larga.
-Si quieres un día quedamos y me la cuentas- el joven le guiñó un ojo y sonrió.
Hermione rió.
-Perdona mi atrevimiento- dijo el muchacho- soy Jack- el joven le tendió la mano.
-Encantada Jack- ella le estrechó la mano- yo soy Hermione.
-Hermione- dijo el joven- un nombre un tanto peculiar, nunca lo había escuchado. Es original.
-Vaya gracias- Hermione rió.
Una mujer acababa de salir de la habitación.
-Es tu turno Jack- dijo Hermione.
-Sí- afirmó él- por cierto, ¿mañana estarás por aquí?
-Sí claro, vengo todos los días a trabajar- dijo la castaña.
-Cierto- Jack rió- que pregunta más tonta- ¿te apetece que te invite a comer mañana cuando salgas de trabajar?
Hermione lo miró sorprendida.
-Oh bueno si no quieres no pasa nada- el chico movía las manos- comprendo que no quieres quedar con chico que no conoces de nada.
-No, no me importa- sonrió Hermione- así conozco a gente.
-Está bien, ¿te recogo mañana aquí a eso de las dos?
-Perfecto- Hermione asintió.
-De acuerdo- él sonrió y entró en la habitación.
Hermione se quedó un poco sorprendida. Era un chico simpático, nunca pensó que iba a conocer a alguien. Aunque en su estado no podía andar de parranda.
La castaña siguió atendiendo a clientes y concertando citas entrado ya el mediodía. Se despidió hacía ya una hora de Jack cuando salió de la consulta. Se moría de hambre.
¿Estaría empezando a tener antojos?
Sus padres la invitaron a comer cuando acabaron su trabajo en la consulta. Los tres fueron a un restaurante que había cerca de allí, era italiano, el favorito de Hermione.
Se sentaron en una mesa cerca de la ventana.
-¿Qué tal el primer día de trabajo?- preguntó su padre mientras cogía la carta.
-Muy bien- respondió Hermione.
-Al menos no estás de un lado para otro, así no te cansas tanto en tu estado, eso no es bueno- dijo su madre.
-Mamá deja de preocuparte- la tranquilizó Hermione- tampoco me apetece estar todo el día sentada. Ya sabes que a mi me gusta moverme, soy muy hiperactiva.
-Pues eso no puede ser, y más ahora en tu estado cariño- dijo la mujer con preocupación.
-Jane deja a la niña- replicó su marido.
-Ya no es una niña, Ted- replicó Jane.
-Exacto mamá- la interrumpió Hermione- ya no soy una niña, sé cuidar de mi misma, y de él también-añadió tocándose el vientre.
Sus padres solo pudieron sonreír ante ese gesto.
-
- *
Harry no pegaba ojo. Quería echarse una siesta para poder descansar, pero no lo lograba. Se encontraba tumbado en el sofá mirando al techo.
Ginny lo sacó de sus pensamientos.
-¿Qué haces?- dijo la pelirroja sentándose a su lado.
-Intentar dormir.
-Mmm- Ginny se acercó a él y empezó a besarlo.
El moreno le correspondió tomándola de la cintura y correspondiendo sus besos, pero a los pocos minutos se separaron y quedaron abrazados.
-¿Y si esta noche invitamos a mi hermano a cenar?- cuestionó Ginny.
-Me parece buena idea- respondió el moreno.
-Genial. ¡Entonces haré las compras!- Ginny se levantó del sofá para coger su bolso- hasta ahora cielo- la pelirroja le dio un beso a su novio y salió por la puerta.
Harry se levantó del sofá y empezó a andar de un lado para otro. Se metió las manos en los bolsillos mientras caminaba. Echaba de menos a Hermione, ¿qué estaría haciendo? ¿cómo le íria? Solo hacía dos días que se había ido y sentía como si la hubiera perdido para siempre. Ella dijo que le escribiría, y si no la hacía ella, lo haría él.
La noche era fresca en Australia. Ginny preparaba la mesa para la cena, mientras Harry terminaba de vestirse.
El timbre sonó. Ginny fue a abrir la puerta.
-Hola hermanita- Ron abrazó a Ginny.
-Pasa y siéntate- Ginny se apartó para que Ron pasara- la cena está lista.
Ron se sentó en la mesa.
-¿Y Harry?- preguntó dejando la chaqueta en la silla.
-Está aún arriba, ¡Harry!- llamó Ginny.
Harry bajó las escaleras rápidamente.
-Qué tal hermano- Ron abrazó a su amigo.
Los pelirrojos y Harry se sentaron en la mesa.
-Mmm- Ron se relamió- esta sopa está buenísima.
-Ya deberías aprender de Harry, Ron- Ginny miró al moreno y le sonrió.
-¿La hiciste tú Harry?- preguntó Ron.
-Sí- afirmó Harry- para ser la primera vez no está mal.
-Se tendrá que acostumbrar a cocinar, yo todo no lo puedo hacer- dijo la pelirroja.
Los tres comían en silencio.
-Oigan- comenzó a hablar Ron- no les he dicho que mañana he quedado con Luna ¿verdad?
Ginny y Harry lo miraron.
-¿De verdad?- preguntó Ginny.
-Sí, la he invitado al cine
-Vaya- dijo Harry- jamás pensé que tendrías una cita con Luna Lovegood.
-Es una chica encantadora- comentó Ron.
Ginny rió
-¿Te gusta Luna?- preguntó la pelirroja.
-¡No!- exclamó Ron- sólo es una amiga, ¿qué malo tiene?
-Nada, nada malo- Ginny rió por lo bajo. Ron bufó.
La noche transcurrió entre risas. El tiempo volaba cuando se lo pasaban tan bien.