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"Tu fiel enamorada" — capítulo 1

En la soledad de su habitación, apenas alumbrada por la tenue luz de una vela alguien escribía con caligrafía estilizada y pulcra mientras dejaba que su mente expresara sus mas íntimos deseos, aquellos que no se permitía contarle a nadie ya fuera porque los considerara demasiado íntimos o porque era consciente que no era correcto del todo que sus sentimientos se encaminaran hacia lugares prohibidos.

Te permito que me engañes,

Que llenes mis oídos con mentiras,

Que ilusiones mi corazón enamorado, con palabras que no sientes…

Miénteme, endulzando mis oídos con frases amorosas,

Profanando mi boca con tus labios,

No me importa que todo sea parte de tus teatros…

Mírame, como solo tú puedes hacerlo,

Ocultándome tus infames y reales sentimientos,

Envolviéndome con falsos miramiento…

Te permito que tus caricias aturdan mis sentidos

Y tus manos tan expertas me descubran un mundo de nuevas sensaciones…

Miénteme si es necesario hasta tal punto que mi mente lógica se empañe,

Que mi corazón me engañe y lata tan fuerte que ensordezca la realidad asfixiante…

Te permito que me engañes,

Prometo que como una ciega seguiré tus pasos,

Y devotamente creeré en tus palabras,

Abandonándome por completo a tus mentiras,

Para creer que me amas…

Aunque en el fondo sepa que yo soy quien se engaña,

Al pretender que no me importan saber que al final todo son mentiras…

Dejo descansando la pluma en el tintero mientras releía una y otra vez cada una de las líneas, y se sintió estúpida ante esa necesidad amorosa que la llevaba a escribir esas palabras suplicantes, precisamente a aquel que era el menos indicado.

Pero que sabía el corazón de razones, no había manera de hacer que su compungido corazón pusiera su devoción en alguien diferente. Porque sabía que lejos de quererla al menos un poco la odiaba y a pesar de ello estaba dispuesta a entregarse por completo sin pedir nada más que un poco de afecto, aunque sabía bien que este nunca llegaría.

Doblo el pergamino con cuidado y en el sobre escribió con solemnidad un nombre, firmo como tantas veces había hecho y beso la carta antes de entregárselo a la lechuza que esperaba ansiosa la enviara a hacer su entrego.

Horas después un muchacho sostenía un sobre con su nombre escrito con una letra elegante y bien definida que le parecía ya tan familia, después de haber recibido a esas alturas 15 cartas con la misma letra femenina que rezaba como toda información del remitente, "Tu fiel enamorada"

Si no fuera tan frustrante desconocer quién era la mujer misteriosa que sin falta cada semana desde que saliera del colegio le enviaba una carta, se sentiría orgulloso de despertar ese tipo de sentimientos. Pero la verdad era que a pesar de que las primeras misivas habían logrado que su ego se inflara y su orgullo estuviera por los cielos, a estas alturas sentía la necesidad creciente de darle un rostro y una voz a esas palabras que cada vez se internaban mas en lo profundo de su corazón.

Deseaba darle una forma real a esos sentimientos y estaba cansado de fantasear y añorar que aquella que le escribía tan puntualmente fuera la mujer que le había robado el corazón en el colegio aquel último año. Pero se maldijo por lo bajo por enésima vez después de comprender lo improbable que seria que Hermione Granger su más grande victima colegial le correspondiera.

Suspiro con frustración y acomodando el pergamino en su sobre fue a guardarlo en aquel cobre de plata que guardaba otras 14 cartas mas de aquella "fiel enamorada suya".