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Criada De Un Malfoy — capítulo 7

Algo había cambiado en Hermione, no tenia el mismo humor que había tenido esa misma mañana a pesar de haber visto a uno de sus mejores amigos y saber que al menos seguía con vida.La idea de que Malfoy se había acostado con Pansy la torturaba, no sabia porque pero le molestaba a pesar de que sabia de que forma había cambiado el humor del rubio, sabia que no debía montar ningún numero, a fin de cuentas ella solamente era la criada de la familia y vería a Draco con muchas mas chicas. -Esta noche vendrá Pansy a casa a cenar y a dormir Granger, quiero que prepares una habitación para ella..- decía el rubio contento.- bueno mejor no le prepares ninguna habitación...se la pasará todo el rato en la mia ja ja.- finalizó el rubio sin saber que esas palabras eran como cuchillos para la castaña. -Está bien.- fue lo único que salió de la boca de la castaña no tenia ni fuerzas para recriminarle nada, tampoco quería hacerlo ya que no era nadie para pedirle explicaciones. Fueron haciendo las compras rápidamente ya que se les había echado el tiempo encima, Hermione cogía y compraba todo lo que Draco le decía que hiciese, se sentía mas humillada de lo normal haciéndolo, la gente de la tienda la miraba incrédulos a causa de su vestimenta tan corta y estrecha, la castaña intentaba llevar el momento con el mayor orgullo posible aunque a veces era francamente imposible. Una vez comprado todo esperaron a que les recogiese el mayordomo como habían acordado, Hermione seguía sin articular palabra. -No sabes lo bien que me lo voy a pasar esta noche Granger...- decía Draco para reírse mas de su enemiga (como no...) Hermione solamente alzó la mirada para encontrarse con los ojos grises de él y una gran sonrisa de maldad y gratificación. -Me alegro de que te lo vayas a pasar bien.- finalizó ella mostrando una vez mas su gran orgullo para sobrellevar situaciones que la ponían al limite. -Seguramente tendrás que pasarte por mi habitación por si necesitamos algo...quiero que trates a Pansy como si fuese de la realeza, siempre la han tratado así los demás criados ¿entendido?- decía el rubio serio pero a la vez con media sonrisa. -No te preocupes, tu amiguita será bien tratada por mi parte.- decía Hermione con un hilo de voz, Draco parecía no darse cuenta de que a la castaña le cambiaba el rostro cada vez que hablaba de Pansy, no se daba cuenta o no se quería dar cuenta... -Eso era lo que quería oír, muy bien Granger, veo que se te da fenomenal esto de ser criada eh, fíjate tu que creo que has nacido para serlo...ya que los sangre sucia están destinados para ello..- decía ahora con desprecio Malfoy, la castaña ya no pudo con tanto..y sobrepasó la linea limite que su cerebro había trazado. -¡Hasta aquí hemos llegado! ¡¡deja de llamarme sangre sucia!! ¡ante todo soy una persona! ¿es que no te importan los sentimientos de los demás? ¿no te importa hacer daño a las personas?- decía Hermione sin poder contenerse a pesar de que sabía que debía callarse. -A ti no me importa hacerte el mayor daño...para mi solamente eres eso, una simple y asquerosa sangre sucia, por lo tanto me son insignificantes tus sentimientos y lo que pienses sobre mi.- decía con desprecio pero sin levantar la voz Draco. Para la castaña esas palabras eran un jarrón de agua helada cayéndole por encima. -Ya veo la clase de persona que puedes llegar a ser...en el fondo no me extraña, se que no serías capaz jamás de tener sentimientos de amistad o...amor hacia nadie.- finalizó la castaña aguantando las lágrimas que pedían a gritos salir de sus hermosos ojos café. Para suerte de la castaña Draco no pudo contestar ya que el mayordomo había llegado para recogerlos. -Guarda la compra en el maletero.- fue lo único que dijo Draco antes de meterse en el coche a toda prisa. Hermione izo caso ahora dejando caer unas pequeñas lágrimas ya que nadie la veía. Draco en el fondo sabia que las palabras de la castaña le habían echo daño, pero él era así y nadie podría cambiarlo. Una vez terminado de haber metido toda la gran compra en el maletero, la castaña entró en el coche, ya no tenia lágrimas en sus ojos, se había propuesto a si misma que Draco no le vería llorar, eso solamente serían mas burlas hacia ella y no lo permitiría si lo podía evitar. Ambos enemigos no hablaron en todo el trayecto, solamente unas desagradables miradas provenientes de los ojos grises eran lanzadas hacia los ojos café, la castaña no le miraba mal, es mas no le salían esas miradas actualmente, solamente se veía mas tristeza de la que sus ojos eran capaces de mostrar días atrás. Una vez llegado de nuevo a la gran mansión Draco salió lo mas rápido posible del coche con evidente enfado, Hermione lo miró irse, acto seguido se dispuso a quitar la compra del maletero y llevarla a la gran cocina. La compra era demasiado voluminosa y tubo que hacer tres viajes mas para poder entrarlo todo, fue poniendo cada cosa donde pertenecía, mientras pensaba en que harían Draco y su querida huésped por la noche, mejor no quería imaginarlo, pero su mente le hacía pasar malas pasadas. -Espera que te ayudo.- hablo una voz masculina, era Oliver. -¡Ah! Hola Oliver, no te había visto venir- decía la castaña cansada. -No te preocupes, me he acostumbrado a ser silencioso.- decía divertido el moreno. Hermione no podía entender como aun siendo sirviente podía tener buen humor, pensaba que eran dos conceptos que no iban bien unidos. -Ya veo.- decía ella sin mucho animo. -Hermione ¿te pasa algo?- preguntó rápidamente Oliver. -¿Eh? no a mi no me pasa nada, estoy bien.- mentía la castaña. -Vamos...sé que te pasa algo, si no me lo quieres contar está bien, pero no digas que no te pasa nada porque es evidente.- decía serio el moreno, Hermione se rindió. -Está bien, si me pasa algo...esta noche va a venir la querida amiga de Draco...Pansy Parkinson...- decía ella mientras se sentaba en el suelo, no se atrevía a usar ninguna silla. -Valla...Pansy ha venido muchas veces a esta casa, diría que dos o tres veces al mes.- decía Oliver sin saber que eso le dolía a la castaña. -Ah..veo que me va a tocar soportar lo que vaya a pasar esta noche mas de una vez,- decía ella mientras bajaba la mirada hacia sus rodillas, Oliver se percató de su humor e hizo la evidente pregunta. -¿Porque te pone tan triste que venga esta noche Pansy?- preguntó sin evitarlo el moreno, Hermione le miró con los ojos empañados en lágrimas, e inmediatamente Oliver supo la respuesta, la castaña al ver la cara de su compañero supo que había captado la respuesta. -Cambiando de tema, ¿sabes que he visto a uno de mis mejores amigos?- decía Hermione mientras sonreía de nuevo al recordar a Harry. -¡No me digas! ¡me alegro un montón Hermione! y ¿está bien?- se preocupó el moreno. -Bueno, digamos que tampoco puede tirar cohetes de felicidad, está en la misma situación que yo...aun que no se a que familia sirve.- decía Hermione mientras se quedaba pensativa mirando la mesa. -Quizás yo le conozca, ¿cual es su nombre?- preguntó Oliver ansioso por intentar ayudar. -Harry Potter.- dijo enseguida la castaña, el moreno palideció por un momento al oír el nombre de su amigo. -¿Harry Potter? sirve a la familia Greengrass, me lo he cruzado un par de veces, se le ve buena persona..es una lastima que haya caido también en esto..- decía Oliver. -¿La familia Greengrass?- decía sin comprender Hermione. -Tengo entendido que así es...no creo que me equivoque- decía el moreno seguro. -Tampoco le deben de tratar bien...¡esto no es justo!- se lamentaba la castaña mientras pegaba una manotada al suelo. -No lo es, ahí te doy toda la razón, pero es lo que hay.- finalizó Oliver. -Lo sé...créeme, lo sé pero aun se me hace difícil de asimilar.- se lamentaba Hermione mientras se ponía de pie. -Te creo, los primeros días son horribles..- intentaba consolarla Oliver. -Gracias por todo Oliver, de verdad que te lo agradezco- decía la castaña con cara amable. -De nada, para eso estamos- finalizó el moreno dándole otra sonrisa. Hermione escuchó de lejos como el señor Lucius Malfoy la llamaba, sin mas reparos fue corriendo hacia donde salían los desagradables gritos. -¿Si señor?- decía sofocada ella. -Granger, quiero que prepares la comida para esta noche,estofado de pollo, vendrán una de las familias mas importantes, la familia Parkinson, quiero que todo salga a la perfección.- decía el señor Malfoy satisfecho. -Claro señor.- finalizó la castaña. Hermione se dispuso a realizar la cena, cocinar no era su fuerte, suerte que tenia a Oliver para ayudarle si no, los invitados no cenarían esa noche. Una vez finalizada la cena todo había salido a la perfección, la señora Malfoy llamó a los criados. -Queridos, cambiaros de vestimenta, el señor no quiere que los huéspedes os vean con esos trajes, en vuestras respectivas habitaciones están los trajes que utilizareis esta noche.- finalizó la señora Malfoy. La castaña se fue hacia su habitación a ducharse primero y a probarse el nuevo vestido, era de color negro largo hasta los pies, con unos finos tirantes que se ataban en el cuello y por lo tanto la espalda al aire, Hermione pensó que parecía mas un vestido para una gala que para una simple cena, se duchó rápidamente para ponerse el nuevo vestido, le quedaba genial, milagrosamente era de su talla, le quedaba justo por debajo del tobillo pero sin tocar el suelo, se recogió el pelo en un agradable moño. Una vez arreglada, fue directa al comedor donde se encontraban los demás sirvientes vestidos elegantemente también, nadie diría que eran sirvientes, nunca se imaginó que la familia Malfoy le dejase ponerse un vestido así, pero la ocasión lo requería. -Esta noche como ya os he avisado a algunos de vosotros habrá una cena muy importante para nuestra familia, cerraré un trato con la familia Parkinson si todo sale bien, eso espero...- empezó a decir el señor Malfoy.- después habrá un baile en el segundo salón de la mansión, podréis ir..pero sin armar ningún escandalo.- finalizó el señor Lucius orgulloso. Draco llevaba puesto un traje negro con un chaleco verde botella, con una chaqueta negra a juego con los pantalones, iba radiante, su pelo estaba bien peinado y unos mechones caían hacia su frente, miraba a la castaña incrédulo, jamas la había visto tan hermosa... Llamaron al timbre, el mayordomo abrió y allí estaba la familia Parkinson al completo.

¡HOLA A TODOS! MUCHAS GRACIAS POR SEGUIR LEYENDO ESTA HISTORIA ME ENCANTA ESCRIBIRLA EN ESPECIAL ESTE CAPITULO Y LOS QUE TIENEN QUE VENIR RELACIONADO CON ESTE! UN BESO A TODOS Y ESPERO CON ANSIAS LOS COMENTARIOS OS AGRADEZCO QUE LOS MANDÉIS, LE DEDICO EL CAPITULO A TODOS LOS LECTORES Y A TODOS LOS QUE COMENTAN! UN ABRAZO!