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La vie boheme — capítulo 6

LA CURIOSIDAD MATA

Y crea heridas irreversibles…

Rutina. Así era mi vida, pero no todo es para siempre, así es como los más sabios aseguran.

Como cualquier día, me había dirigido hasta la laguna escondida entre el bosque de hojas de otoño, en donde el roció perduraba hasta altas horas de la mañana y los árboles repelían la luz del sol. Aquella laguna era especial para mí, aunque demasiado peligrosa a la vez, ¿Por qué?, simplemente, el pretexto más utilizado en la comunidad era conocerla como la más cercana al pueblo humano.

Aún no comprendía de donde surgía el temor a los hombres, hasta ese día…

Con mi espalda apoyada en el tronco de un árbol tan robusto como para ocultar a diez sátiros al mismo tiempo, giré mi cabeza lentamente hasta posar mis ojos en aquella figura masculina que se inclinaba sobre el rió. Era un hombre.

En ese mismo momento comprendí de donde surgía el temor a los humanos, su belleza era descomunal, o al menos lo era la del joven que me encontraba observando. Nunca había encontrado en alguien belleza que cegara tanto como esta, superaba a la de los elfos, e incluso podría haber jurado que en las noches de luna llena su piel pálida brillaría más que las estrellas y el carro de Apolo.

De pronto una idea se me cruzó por la mente. Debía hablar con él, si. El amor en un sátiro es incontrolable, lamentablemente. Lentamente comencé a mover mis pezuñas haciendo crujir las hojas de otoño que descansaban en la tierra. Asomé mi rostro aún más, dejándome ser vista por el humano, esperé y esperé hasta que levantó su cabeza.

No podría describir la emoción que se dibujo en sus ojos en aquel instante, ¿Sorpresa quizás?, ¿Miedo, desesperación…?

No tuve tiempo ni siquiera de reaccionar, porque cuando quise bajar la mirada para comprobar a que se debía ese dolor intenso que desgarraba mí pecho, vi un líquido rojo brotar. Sangre. Caía lentamente como el agua de una cascada, desde mi interior, desde mi corazón.

Miré al hombre, ¿Es que los humanos eran tan inexpresivos?, no pude comprender qué quería decir su mirada, parecía querer ocultar sus emociones con un velo oscuro. Una combinación de sentimientos desconocidos surcaban los ojos avellana de aquel joven.

El dolor en mi pecho se intensificaba, dificultando mi respiración y haciéndome perder la estabilidad. El causante era el hombre, cuya esfera plateada había aterrizado en mi piel, produciendo el dolor. ¿Es que así era?, ¿Es que todo aquello que los humanos veían diferente a ellos lo consideraban una amenaza o un ser inferior? Oh no, eso es un terrible error.

Comprendí todo en un instante, mi curiosidad me había engañado, mi incrédulo amor de sentimientos desconocido y alma sin piedad se había escondido dentro de un armazón de ángel, aparentando ser inofensivo.

Solo recuerdo haber caído al suelo, hacer crujir las hojas amarillas y naranjas, y ver, allí, alejarse como todo un cobarde a aquel hombre, por el que un amor no correspondido, se hizo con la vida de un sátiro que solo anhelaba amar.

…que se asimilan tanto a la muerte.

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Hola! bueno, la idea no se de donde surge, tal vez de querer hacer un amor imposible. Solo quería que se viera el pensamiento de un hombre desde un sátiro (criatura fantástica de la mitología griega, con torso humano y piernas, cuernos y más de carnero). Es solo que me imagino que si un hombre se topara con un sátiro, su reacción sería alejada a la de corresponder un amor.

Saludos a todos los que leen el "espacio", dejan comentarios (que me alegran mucho) y lo han agregado a favoritos.

Hipogrifa =) (¿Quién más?)