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Historia 8470 — capítulo 2

EL SECRETO DE DUMBLEDORE

CAPÍTULO SEGUNDO: EL PLAN

  • Y llámame Grindewald.- Dijo Arnold, desafiante.

  • Bien.- Dumbledore se puso en posición de duelo.

Los dos se enfrentaron, varitas en alto. Arnold estaba bastante nervioso, no se esperaba eso. Sin embargo, mantuvo la calma y apuntó a Dumbledore, con la mano firme.

  • Incanto!- Gritó Arnold.

  • Crucio!- Devolvió Dumbledore.

Los rayos chocaron en el aire y crearon una gran onda expansiva, que expulsó a los dos para atrás. Dumbledore se levantó el primero:

  • Crucio!

Dio directamente a Grindewald, que apenas se inmutó. Se levantó de un salto.

  • Crees que eso me va a hacer daño?- Dijo, mirando la cara de estupor de Dumbledore.- Cresshum!

Dumbledore vio como sus gafas se rompían, y su cara comenzaba a sangrar. Se puso la mano intentando cerrar la herida y apuntó a Arnold.

  • Ited amer!- Y Arnold perdió su varita, que cayó al suelo.- Crucio!

Esta vez, Arnold recibió un fuerte impacto. Se cayó al suelo de un fuerte golpe, destrozando su varita. Pero eso no le preocupó. En vez de pedir clemencia, como esperaba Dumbledore, gritó unas extrañas palabras:

  • Deus vitre intervaliam!

Una nube, o simple humo, cubrió el terreno. Dumbledore miró, despectivo.

  • Humo? Un simple hechizo de humo?

Pero Arnold estaba confiado. La nube de humo cambió de color, y Arnold habló:

  • Mi querido Albus, poco sabes.

En ese momento, los dos fueron transportados a un extraño punto, cerca del mar. Dumbledore se cayó al suelo. El suelo estaba blando, parecía barro. Arnold se puso de frente suyo.

  • Cómo puede ser?

Arnold rió.

  • Claro, no te he hablado de El Grimorum.

Dumbledore abrió la boca, entre aterrado y sorprendido. Pensaba que El Grimorum era una leyenda. Según sabía, ese libro era el libro de Merlín, el libro que el Rey Arturo llevó a Ávalon, y que protege la isla de los ataques y de los barcos. Otra leyenda es que ese libro fue robado por un mago rival de Merlín, y que la antigua Congregación de la Rosa Negra buscaba junto a la Excálibur, como medio de encontrar el poder total del mundo. Pero eran leyendas...

Dumbledore volvió a mirar a Arnold, que sonreía.

  • Los cuatro poderes: tele-transporte, magia total sin ningún elemento que lo canalice, vuelo e invisibilidad voluntaria. Por eso no hay forma de ganarme. Crucio!

El rayo, que salió de la mano de Arnold, golpeó a Dumbledore de frente, y le rompió las gafas. Se levantó dificultosamente.

  • Crees que eres el único?- Tiró la varita al suelo.- Golpeoo!

Dumbledore también utilizaba magia sin varita. Arnold se sorprendió al recibir ese débil hechizo de ruptura. Se rió.

  • Solo puedes hacer eso? Crucio duplix!

Dos rayos simultáneos golpearon a Dumbledore en pecho y espalda. Sus huesos crujieron. Arnold volvió a lanzar la maldición, esta vez en su cabeza. Dumbledore cayó al suelo, como si se hubiera muerto.

Arnold se rió, sin darse cuenta de que Fawkes iba hacia Dumbledore. Le curó con sus lágrimas. Se levantó.

  • Crucio infinittem!

La gran maldición, que consistía en que el sufrido recibiera cientos de rayos simultáneamente, golpeó a Arnold, que gritó.

Pero levantó la mano, entre los gritos de dolor, y una luz le cubrió, como si de un escudo de tratara. Dumbledore levantó la mano, y los rayos cesaron.

  • Estamos en Ávalon, Dumbledore. Yo soy el heredero de Arturo, el Rey de Inglaterra y de Camelot. He intentado recuperar mi poder mediante una guerra. Hasta los mortífagos, que realmente son los seguidores de Arturo cuando él reinaba, me apoyaron. Pero el Ministro no comprendió. Y la guerra fue inevitable.

  • Ávalon.- Dumbledore parpadeó, mientras veía como la luz desaparecía, y a un Grindewald curado.- Existe?

  • Si, y estamos aquí. Mi tierra. Ahora lucharemos, y yo en casa. Por cierto, soy inmortal. Solo puedes quitarme el poder, y depositarlo, para luego conseguirlo de nuevo.

Dumbledore se quitó toda su ropa, quedando desnudo. Un musculoso cuerpo contemplaban sus ya casi cien años. Grindewald hizo lo mismo.

  • Lucharemos como cuando éramos jóvenes.- Dijo Dumbledore, con un brillo en sus ojos.

  • Pero esta vez sin varitas.- Apuntó Arnold, con las manos abiertas, fijas en Dumbledore.

Dumbledore puso sus manos como las de Arnold. Ambos se miraron. Hacía mucho tiempo que no se enfrentaban. Hoy era el día, entre las nubes de Ávalon y la húmeda tierra que cubría sus pies.

Mientras, en Hogwarts

La profesora McGonagall fumaba un cigarrillo, y apuraba cada filtro como si fuera el último. A su lado estaba un joven alumno de Slytherin, Tom Riddley. Ese año, el joven y guapo premio anual de Slytherin (el primero en cien años) estaba en séptimo. El año anterior acabó con una especie de complot, y capturó a un joven Hupplepuff de trece años que escondía al monstruo de Slytherin. O, por lo menos, esos decían todos. Tanto a McGonagall como al resto de los profesores nunca les gustó ese chico. Demasiado siniestro, decían.

Pero Dumbledore mandó expresamente a McGonagall eso. Y también le mandó, que si a las tres de la mañana no estaba allí, que le entregara una carta, precisamente una carta igual de la que mandó a George Potter, y que Fawkes entregó en unos segundos. Pero Tom sabía que era lo que pasaba. Era un secreto, pero él y Dumbledore tenían un plan, un brillante y oculto plan.

Pronto todo volverá. Ya sabes lo que te pido. El plan, cuando el mal haya acabado, será el mismo de siempre. Todos tendremos que seguir nuestro rol, y nada impedirá que se cumpla. Solo espero que no haya traiciones.

Tom sonrió. Dumbledore le había ayudado mucho el año pasado a ocultar el secreto del basilisco. Incluso le ayudó a guardar sus imágenes en un diario-pensadero, dando una versión falsa y creíble sobre Hagrid. El pobre gigante. Sin embargo, sabía que estaba siendo utilizado por ese gran mago, llamado Albus Dumbledore.

  • Viejo...Me las pagarás todas juntas. Lord Voldemort será el mago más importante y tenebroso de la historia.

Godric Valley: Número 15

George Potter le leyó a su hermano pequeño Henry la carta que Dumbledore le envió:

Pronto todo volverá. Ya sabes lo que te pido. El plan, cuando el mal haya acabado, será el mismo de siempre. Todos tendremos que seguir nuestro rol, y nada impedirá que se cumpla. Solo espero que no haya traiciones.

  • El viejo profesor cree que nos puede engañar...- Dijo Henry, contento.

  • Si, hermanito. Él no sabe que conocemos lo que pretende.- Dijo George, tirando la carta al fuego.

  • Sabe que soy el Heredero de Agripa. Pero no les diré nada a mis descendientes, y les ayudaré mediante hechizos a que Dumbledore no les domine.- Dijo Henry.

George torció el gesto.

  • Dumbledore es demasiado buena persona, lo sabes. Puede hacer todo el bien del mundo buscando un beneficio y tú lo sabes.

  • Si, y se que él pronto sabrá lo que pretendemos, y lo impedirá.

  • Bueno... Pero crees que él realmente lo sabe?

  • Lo sospecha.- Dijo Henry, poco convencido.- Y si no, pronto lo sospechará.

  • Tienes razón, hermanito.- Dijo George.- Sospechará que me muestre reticente. Por cierto.- Cambió de tema.- Quién puede ser su otro elegido?

  • Me imagino que alguien poderoso.- Dijo Henry.- Me acuerdo que un tal Tom Riddley, o algo así. El año pasado, mi último año, él acabó con el Heredero y con Hagrid, el pobre. Inocente, pero culpado.

  • De que casa es?- Preguntó George.

  • Slytherin.- Las sílabas silbaron el la boca de Henry.

George le miró preocupado.

  • Sabemos que Grindewald ha dejado un heredero, no?

  • Si, el Heredero de Camelot. Pero no puede saber que influirá...

  • Llama a Longbottom. Él sabe mucho sobre genealogía.

  • Lo haré.- Y Henry cogió la pluma de encima de la mesa...

El plan de Dumbledore

Dumbledore tenía un gran plan a dos bandas: utilizar a Tom Riddley, un aliado de Slytherin al que ayudó a conocer la Cámara Secreta y el secreto del pársel y del basilisco. También utilizó a George Potter, porque sabía que su hermano Henry era el heredero de Agripa, y eso valía mucho. Él, heredero de Merlín, junto al heredero de Morgana y de Salazar Slytherin, y junto al Heredero de Agripa, podría conquistar el mundo.

Para ello habría originado un plan de engaño, que los dos habían aceptado, eso creía Dumbledore. Fue algo maestro...

Ayudó a Tom Riddley a conquistar al basilisco, y le enseñó los trucos del pársel y de Slyhterin. A George Potter le estaba utilizando para llegar a Henry Potter, un hombre sabio pero alocado. Lo único que quería era que descubriera poco a poco su poder, hasta llegar un punto en que explotaran y no podría controlarlos. Entonces, le controlaría. Lo mismo con Tom. Le controlaría hasta que no pudiera más. Pero un dicho típico confirma que las cosas nunca son como se las planea.

Ávalon

La batalla estaba a punto de terminar. Dumbledore puso sus manos encima del ya inerte cuerpo de Grindewald, que sangraba. Sin embargo, Dumbledore también sangraba. La batalla había sido muy cruenta. Había durado tres horas, en las que ambos habían dado la mayor parte de su fuerza y toda su casta. Sin embargo, Dumbledore utilizó la varita, a pesar del compromiso de no utilizarla.

Grindewald abrió los ojos. Seguía vivo. Abrió la boca y susurró unas palabras.

  • Eres un traidor, Albus. La venganza se cebará, estate por seguro. Te traicionarán, y perderás.

Dumbledore le puso las manos encima de su pecho, y una brillante luz salió, convirtiendo en polvo el cuerpo del mago tenebroso.

Se levantó, mirando el polvo.

  • He perdido el libro, pero ya nada evitará la conquista del mundo.

Como si alguien hubiera oído sus palabras, y mientras se curaba las heridas con hechizos y se ponía sus ropajes, las cenizas de su antiguo amigo se juntaron, como haciendo un libro. Dumbledore se ajustó las arregladas gafas, y miró el libro con estupor. Lo recogió del suelo.

La portada era de cuero oscuro, con recubiertas de oro, con una gran “G” gótica en el centro. Lo abrió. El libro estaba escrito en un cuidado latín antiguo, con una bonita letra. Volvió a la primer página, donde encontró, en color sangre, un mensaje en inglés, su idioma, que decía lo siguiente:

Busca a los 14 herederos del bien, no todo será fácil. Recuerda, traidor. Mi hijo nunca se pasará al lado del mal, a tu verdadero lado. Los herederos del bien no te tendrán como líder, y el heredero de Morgana acabará contigo.

Avisado estás traidor



Dumbledore leyó eso una y otra vez, incrédulo. Cerro el libro y se lo puso bajo la axila. 


- Nunca pasará, lo tengo todo controlado.


Y abrió el libro. 


- Deus vitre intervaliam!


Y una nube de humo le depositó en la cueva de Hogsmeade. A paso lento, bajó hasta el Colegio. Los primeros rayos de Sol asomaban por el limpio y oscuro cielo. Miró al cielo, con una sonrisa diabólica pero con un brillo en los ojos. Todo era suyo. O por lo menos, eso creía.


Ávalon


El viento susurraba a los álamos, que miraban con desesperación el quemado escenario de la brutal batalla, en la que el mal y el ¿bien? Se enfrentaron por última vez. Una figura alta y esbelta se acercó, reflejando su sombra en el terreno. Una lágrima cayó en el suelo, cubriéndolo del salado líquido y haciendo que surgieran flores. Clavó su espada en el suelo e hizo que surgiera una roca. 


- Espada Excálibur, vete a tu lugar. Tus herederos, hijos del bien, te poseeran y acabarán con tus enemigos.


La espada desapareció. La figura, ya sin su larga espada, se fue a paso lento, como rememorando el momento.


Notas del Autor:


Me está saliendo harto complicado, pero... ¿Quién dijo que Dumbledore es bueno?


Espero opiniones ;-) 


D.R.B.


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