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Enamorando a Hermione Granger. — capítulo 11

Hermione encontró la primera nota el segundo día después de aquel incidente entre sus libros de textos.

Quiero llegar a quererte aunque no me quieras, susurrarte amor aunque no me ames, quiero soñar con tu presencia.

…

Aunque nunca seas mía.

Cómo había llegado allí había sido un misterio pero de lo que estaba segura era de conocer al dueño de aquellas palabras. Lo que no entendía era porqué Draco seguía con aquel estúpido juego. ¿A dónde quería llegar?

Había decidido que el mejor modo de abordar aquella situación era hacerse la desentendida, ignorarlo por completo, hacer como si él no fuera más que una insignificante partícula de polvo la cual no era merecedora de su atención ni siquiera de su odio. Para eso, fue a hablar con Snape para pedirle que le cambiara de compañero y éste, asombrosamente, había aceptado. Había notado la mirada de molestia de Draco cuando se enteró de eso pero no había vuelto el rostro para mirarlo o para decirle algo.

Una segunda nota apareció sobre la mesa de la biblioteca mientras estudiaba.

Quiero quererte y solo puedo amarte, quiero olvidarte pero vives en mi mente, quiero no oírte pero gritas en mi corazón.

Quiero alejarme

…

Pero estas en mí

Después de haberla leído la enrolló con rabia convirtiéndola en un simple bollo de papel y luego la tiró en el cesto más cercano de basura.

¿Por qué no le hablaba de frente? ¿Acaso creía que con esas estúpidas cartitas ella caería de nuevo en sus brazos como cualquiera de las zorras malnacidas con las que se acostaba? ¡Pues es no iba a ocurrir! Jamás en su vida se convertiría en una más de las conquistas de Draco Malfoy!

Estaba en la sala común estudiando Transformaciones con Ron, aunque, en realidad, él sólo dormitaba en el sillón con un libro en el regazo. Harry y Ginny había desaparecido nuevamente en uno de sus "paseos" por los jardines del colegio. Dejó el libro que tenía en sus manos y se fregó los ojos. Ya estaba cansada. Era demasiado tarde pero como al día siguiente era domingo y no tenía que levantarse temprano había decidido quedarse a adelantar algo de tarea. Tarea que finalmente había finalizado por completo.

Miró a su amigo. Tenía la cabeza inclinada en un extraño ángulo a un costado y por su boca entreabierta caía un hilo de saliva.

-¡Hey, Ron!- llamó a su amigo mientras tocaba suavemente su hombro para despertarlo.

-¡Yo no fui, mamá!-gritó Ron despertando de repente- ¡Ah, Hermy! ¡Estaba teniendo una pesadilla!

Hermione sonrió.

-Fue sólo un sueño- lo tranquilizó- Ya es tarde. Ve a dormir que yo termino de juntar acá.

-¿Estás segura?- le preguntó mientras bostezaba y estiraba sus brazos por sobre su cabeza intentando desperezarse.

-Sí, seguro, ve a dormir. Nos vemos mañana.

Ron no se hizo rogar demasiado. Bostezó de nuevo y se levantó, un tanto tambaleante, para luego marcharse a las habitaciones de los chicos.

Hermione comenzó a acomodar un poco las cosas que allí tenía. Apiló los libros, tapó los frasquitos de tinta, limpió las plumas para que no chorrearan y enrolló prolijamente los pergaminos para que no tengan dobleces. Guardó todo dentro de su maletín y subió las escaleras que llevaban a las habitaciones de las chicas. Entró sin hacer ruido para no despertar a sus compañeras. Dejó su maletín al lado de su cama y se preparó para ir a dormir ella también. Abrió las cortinas de su cama y abrió las sábanas preparándolas para venir directamente a meterse dentro de ellas.

Cruzó frente a la cama vacía de Ginny sin siquiera mirarla para ir al baño. Cuando salió de allí ya se había colocado la crema hidratante que usaba cada noche para su piel, se había puesto su pijama, hecho una rebuscada trenza en su cabello y lavado los dientes.

Volvió a caminar hasta su cama cuyas cortinas estaban cerradas… Un momento. Ella las había dejado abiertas. Tomó su varita aferrándola con fuerza en su mano mientras hacía rodar sus ojos por la habitación buscando cualquier indicio de algo fuera de lo común. Pero no lo encontró. Sus compañeras permanecían dormidas y todo lo demás en calma.

Dio un paso hacia adelante yendo hacia su cama y luego otro y otro. Contuvo la respiración y con un movimiento de su varita hizo que las cortinas se abrieran rápidamente. Pero allí no había nadie, salvo una nueva nota.

Se acercó a la cama y tomó la nota, Posó sus ojos sobre ella leyéndola rápidamente.

Quiero regalarte un sueño de amor y una sonrisa de ternura, quiero susurrarte una palabra de placer en tus labios y darte mi vida en un beso

¿Su vida en un beso? Simplemente se conformara con que la dejara de molestar.

¿Cómo hacía Malfoy para poder entrar a la habitación de las chicas si ningún chico podía hacerlo y sin que nadie se de cuenta? Decidida a develar este misterio salió hacia la habitación de los chicos para tomar prestado el mapa del Merodeador de Harry. Si Draco andaba suelto esa noche por el castillo ella lo sabría. Tal vez había algún pasadizo secreto que llevaba a sus habitaciones y que ella desconocía.

Salió a la sala común pero inmediatamente volvió a subir las escaleras hasta las habitaciones de ellos, corriendo pero intentando hacer la menor cantidad de ruido posible.

Con precaución abrió la puerta y entró.

-¿Hermione?

Ella se volteó y contempló a un desalineado Harry preparándose para dormir. Todos los colores se fueron de su rostro al darse cuenta que había sido descubierta.

-Eh… ah… Harry… yo…

-¿Qué sucede? ¿Qué estás haciendo aquí?- le preguntó su amigo acercándosele.

-Yo venía a… Eh…

-¿Te mandó Ginny?

Aquello le molestó. ¿Qué tenía que ver la pelirroja en esto?

-No- le dijo molesta- No tengo idea de dónde está ella.

Y sin esperar a que él dijera algo más dio media vuelta y salió de allí abriendo las puertas y bajando las escaleras. Pero antes de que pudiera llegar al final la mano de Harry sobre su brazo la detuvo.

-Espera…

Ella se dio media vuelta soltándose de su agarre.

-¿Qué quieres Harry?

-Hermy, yo sólo…

-¿Querías saber dónde está Ginevra? Ya te dije que no tengo ni puta idea.

Harry la miró asombrado. Su amiga no era de las personas que se expresaban de aquella manera. Era más que obvio que estaba enojada.

-No, yo sólo… quería saber qué hacías allí arriba- le contestó.

Hermione apretó sus labios y miró el suelo.

-¿A caso no crees que quiera ir a ver a alguno de los chicos?- le preguntó.

Harry abrió los ojos inmensamente.

-¿Ibas a hacer eso?- le preguntó algo molesto- ¿Con quién? ¿Cómo puedes hacer algo así? Hermione, no puedes…

-Puedo hacerlo si quiero- se apresuró a responder- ¿A caso me lo vas a prohibir tu que todas las noches desaparece con Ginevra?

Harry enrojeció, no se supo de la vergüenza o del enojo, aunque seguramente de ambos.

-Eres mi amiga- le dijo levantando un poco la voz ya que antes habían estado hablando entre susurros- Me preocupo por ti y no quiero que salgas con cualquier mequetrefe.

-Acepto que te preocupes por mí pero no que te metas en mi vida cuando nadie te llama.

-Yo…

Pero lo que iba a decir fue acallado por un gemido femenino. Ambos se miraron mutuamente asombrados y bajaron el resto de los escalones que quedaban hasta la sala común. Y allí el asombro fue mayor cuando vieron a una pareja enfrascada en un apasionado abrazo que incluía besos, caricias y poca ropa. Pareja que no resultó ser otra que Ginny y Michael Corner.

Hermione no podía creer lo que veían sus ojos. Cuando la pelirroja le había dicho que le gustaba alguien más que Harry jamás pensó que podría llegar a engañar a su amigo de aquella manera.

Giró el rostro para mirar a Harry y se le partió el corazón al comprobar el dolor plasmado en sus ojos.

-Harry…- comenzó a decir pero no pudo terminar.

Sin saber muy bien cómo ocurrió se encontró entre los brazos de su amigo con aquella boca que tanto había deseado besándola con una desesperación casi dolorosa. Después de que pasó el asombro intentó separarse (No deseaba ser el modo en que Harry descargaba sus frustraciones) pero no pudo hacerlo ya que éste la aferró con más fuerza por la cintura, atrayéndola a su cuerpo.

Apartó un poco su rostro logrando escapar del beso.

-No… Harry…

Pero nuevamente fue interrumpida por los labios del joven, pero esta vez mucho más dulces y cuidadosos. Y a esto ya no se pudo resistir así que comenzó a devolverle el beso. Harry alzó una de sus manos y le acarició el rostro lentamente, bajando por el cuello hasta llegar al borde de su camisa. Hermione tembló.

Harry la estaba besando. Era lo que siempre había anhelado. Su boca sabía realmente bien, dulce como una fruta; sus movimientos no eran bruscos ni torpes, por el contrario eran perfectos. Pero había algo que hacía falta que no sabía precisar muy bien, algo que no estaba del todo completo para hacer de aquel beso el mismo paraíso.

Harry profundizó el beso y ella comenzó a sentirse incómoda. Se sentía bien pero a la vez no tanto. Algo hacía falta. ¿Por qué no podría ser como cuando la había besado Malfoy? En aquel momento (a pesar de estar bajo los efectos de la poción) aquel beso había sido como una terremoto para su cuerpo que le hizo olvidar absolutamente de todo lo que pasara a su alrededor. Pero con el de Harry no era así. Sus caricias no eran las mismas y no sentía ese calor abrazador con ellas.

-¡¿Harry?!- es escuchó un grito de Ginny que hizo que su amigo rompiera el beso.

La pelirroja estaba sentada aún sobre Corner pero había alzado el rostro y había visto a su novio besando a Hermione. Le lanzó una mirada llena de odio a Hermione y esta pensó que si las miradas matasen ella ya habría dejado de existir.

Harry le pasó un brazo alrededor de los hombros de Hermione y la apretó contra él.

-¿Sucede algo, Ginevra?- le preguntó con falsa calma.

Pero Ginny no lo miraba a él.

-¡Maldita puta rastrera!- le gritó a Hermione.

-¡No te permito que insultes de ese modo a Hermy!- le gritó Harry molesto soltando a Hermione y acercándose a Ginny con una expresión de puro enojo.

-¡No tienes derecho a defenderla!- le devolvió el grito Ginny- ¡Ella lo planeó todo! ¡Harry, la estabas besando! ¡Ella quería que la eligieras!

-¡Y lo haría antes que estar contigo! ¿No me vas a querer decir que te obligó a besarte con este?- preguntó señalando con la cabeza Corner.

El muchacho apartó bruscamente a Ginny haciéndola caer sobre el sillón y, recogiendo con velocidad sus pertenencias, se apresuró a desaparecer de allí. Hermione no tardó demasiado en hacer lo mismo. Lo último que deseaba era tener que quedarse a escuchar toda aquellas palabras (en las cuales había muchos insultos para ella) que no harían más que dañarla.

Salió de la sala común y se internó en el resto de castillo.

Esa noche tendría mucho que pensar. Harry la había besado como modo de vengarse de lo que estaba haciéndole Ginny, ella había respondido y mientras lo hacía pensaba en Draco.

Si, definitivamente, tenía mucho en qué pensar.