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Enamorando a Hermione Granger. — capítulo 12

Buenas... Acá les traigo un nuevo capítulo. Pero antes de que lo lean les tengo que advertir que casi al final hay algo de Lemon... Espero que les guste o que por lo menos no se aburran leyendo. Besitos. ♥________________♥

-¿Por qué lo hiciste, Malfoy?

Draco se volvió sorprendido y contempló a Hermione.

-Ah… Eres tú, Granger- dijo volviendo a contemplar el cielo nocturno.

Después de hacer que la Elfa a la cual había sobornado colocara la última carta en la habituación de Hermione había ido a la torre de astronomía para sentarse a pensar. Nunca hubiera imaginado que ella pudiera ir por ahí, buscándolo (o tal vez no) para preguntarle aquello así de frente.

-Sí, soy yo- respondió ellas mientras se iba a sentar al lado de él- ¿Por qué lo hiciste?- volvió a preguntar mirándolo fijamente.

-¿Hacer qué?- inquirió él haciéndose el desentendido.

-No des vueltas y dime. Sé que fuiste el que me envió todas esas estúpidas cartas y los regalos que, por ciento, te devolveré.

-No sé de que hablas.-aseguró.

Hermione entrecerró los ojos sospechosamente pero luego adoptó un aire más tranquilo.

-Es una lástima porque en verdad me gustaron.

-¿En serio?- preguntó Draco volviendo la cabeza hacia él con rapidez.

-¡Lo sabía! ¡Tu fuiste!- exclamó mirándolo triunfante- ¡¿Por qué?!

Draco quiso pegarse a sí mismo por haber caído de aquella manera tan estúpida. Hizo una mueca antes de contestarle con una pregunta.

-¿Por qué crees?

Ella se encogió de hombros mientras se miraba las manos.

-Vamos, Granger, deja de dar vueltas y dime qué sucede.- le dijo él algo molesto.

Hermione alzó la vista y lo miró confusa.

-¿De qué rayos hablas?

-Estás aquí, hablándome medianamente bien, sin gritos, insultos ni reproches… Algo te sucede. Y, además, ¿tú vagando a estas horas? No eres de las que rompe las reglas si no tienen una buena razón para hacerlo, y por lo general si lo hacías era siguiendo a tus perritos falderos ¡Y aquí no están!

Hermione lo contempló con una expresión que Draco no supo cómo interpretar porque no era enojo ni sorpresa y, mucho menos, aceptación. La vio apartar la vista a sus manos de nuevo mientras mordía suavemente su labio inferior.

-Besé a Harry.

Esas simples tres palabras bastaron para destrozar el corazón de Draco y sentir un terrible odio asesino hacia Potter.

-¿Y por qué me lo cuentas?- preguntó con frialdad intentando que ella no se diese cuenta de cuan afectado estaba.

Hermione dudó antes de hablar.

-Porque… no sé a quién más decírselo.- confesó finalmente ante la asombrada mirada de Draco- Ginny dejó de ser mi amiga hace mucho tiempo ya y no puedo ir a contarle esto a Ron. Luna vive en su propio mundo y, a pesar de que lo considero mi amigo, esto no es algo que le diría a Neville. Y tu fuiste uno de los pocos que se dio cuenta de lo que yo sentía por él a pesar de que intenté impedirlo.

Cualquiera habría pensado que ante un beso de la persona amada ésta se sentiría feliz; sin embargo, este no era el caso de Hermione que tenía una expresión de pura aflicción. Y para Draco esto sólo podía significar una cosa: que la castaña ya no sentía amor hacia el idiota de Potter, al menos no con la misma intensidad; cosa que le permitía a él tener más esperanzas.

-¿Y Potter besa tan mal que estás con esa cara?- le preguntó.

-Besa muy bien- le aseguró ella haciéndolo rabiar sin darse cuenta- Pero…

-Pero ¿qué?- inquirió él seriamente.

-Fue lindo pero… extraño. Él… Harry es mi amigo. Lo fue desde los once y es… - agitó la cabeza mientras dejaba de hablar buscando la mejor manera de explicarse.- Me di cuenta que es ridículo sentir algo como amor hacia él ya que es como mi hermano. Hace tantos años que nos conocemos y… No sé cómo acabé enamorada de él.

Draco abrió la boca pero no se atrevió a preguntar lo que tenía en su mente.

-Ahora estoy confundida- siguió hablando ella con la mirada perdida en el cielo nocturno.

-¿Por qué? ¿Ya no crees amarlo?- inquirió finalmente Draco.

-De hecho… creo que jamás lo amé.- le confesó Hermione apartando la vista del cielo para mirarlo- Sólo fue un capricho,

Draco sonrió sintiéndose feliz ante esto. ¡Ella no amaba al idiota de Potter! ¡Ella no amaba al idiota de Potter! ¡Ella no amaba al idiota de Potter! Pero de pronto se le vino una nueva pregunta a la cabeza y esta vez no dudó en decirla en voz alta.

-¿Por qué lo besaste?

Hermione apartó la vista nuevamente hacia el lado opuesto y esto le pareció extraño. En realidad, todo lo que estaba sucediendo en ese momento era cosa difícil de creer; y si no estuviera seguro hubiera pensado que aquello se trataba de un simple sueño.

-No te importa eso- le respondió cortantemente ella.

Draco resopló.

-Puede que no- mintió- Pero yo no fui el que te pidió que me cuentes toda tu vida así que lo que menos me merezco es la información completa ¿No?

-No. No voy a decirte nada más. Es algo demasiado privado que no sólo me involucra a mí.

-¿Te refieres a Potter o a la Weasley? Porque cuando Potter se entere que ella pasa las noche con Corner y no precisamente enseñándole Pociones sino más bien Posiciones…

-¿Cómo sabías eso?- le preguntó estupefacta Hermione contemplándolo con los ojos abiertos como platos.

Draco se encogió de hombros.

-Digamos que no son muy discretos y los interrumpí un par de veces.

-¡¿Y no dijiste nada?!

-No era mi asunto- le contestó- ¿Qué me importa a mí si Potter tiene unos cuernos más grandes que…?

-¡Malfoy!- lo reprendió ella pegándole suavemente en el brazo- No digas eso… ¿A vos te gustaría que la chica con la que sales te engañe con otro?

-Eso jamás sucedería- le respondió mirándola con cierta superioridad pero a la vez diversión- Las chicas con las que yo salgo tienen suficiente conmigo y no tienen la necesidad de ir a buscar por ahí. Yo las complazco como se debe.

Sonrió cuando la vio enrojecer.

-Tu misma lo hubieras comprobado- añadió- si Dumbledore no nos hubiera interrumpido el otro día.

¡Ups! ¡Grave error recordar aquel incidente!, pensó Draco cuando vio la mirada seria de Hermione, casi acusadora.

-¿Por qué lo hiciste?- volvió a preguntar.

Draco rodó los ojos. Ya se estaba cansando de aquel jueguito. ¿A caso se imaginaba que él se ponía a charlar con las demás chicas como lo hacía con ella, que se tomaba el tiempo de comprarle regalos y escribirles románticas y cursis notas de amor con un intento de hacerlas sentir amadas? ¿A caso pensaba que sólo lo había hecho para acostarse con ella? Si eso hubiera querido ya lo hubiera logrado. Él no dudaba de sus capacidades en el ámbito de la seducción.

-¿Por qué lo hiciste, Malfoy?- insistió Hermione.

Sin decirle nada la tomó por la cintura y la recostó en el piso colocándose sobre ella pero procurando que su cuerpo no soporte el peso de él. Ante la sorpresa de aquel movimiento, que la había tomado desprevenida, lanzó un gritito pero éste rápidamente fue acallado por los labios de Draco sobre los de ella. Se quedó estática mientras él besaba su boca con pasión.

-Déjate llevar, Hermione- le susurró él sobre su boca mordisqueando sus labios hasta que ella comenzó a devolverle el beso con pasión.

Se besaron con la misma pasión que estuvieron conteniendo desde que los había interrumpido. En la mente de Hermione no había nadie más que Draco y el placer que sus besos le ocasionaban. Se olvidó de todo, de dónde se encontraban, de que alguna vez sentir algo por Harry, de que éste la había estado besando esa misma noche usándola para lastimar a Ginny. ¿Qué importaban los demás cuando ella tenía a Draco acariciando su lengua con la de ella?

Hermione enredó una de sus manos en sus cabellos mientras que con la otra le acariciaba la espalda e intentaba sacarle la camisa de dentro del pantalón. Draco no se daba cuenta de mucho, la apretaba contra sí sin dejar de besarla mientras la acariciaba por encima de su uniforme haciéndola temblar.

-Draco…- gimió su nombre.- No deberíamos… estar haciendo… esto.

Él apartó sus labios de los de ella, que lanzó una protesta, y comenzó a mordisquear la piel de su cuello.

-Tienes razón…- concordó jadeando- No deberíamos.

Ambos tenía una mínima parte consiente de que aquello no era lo correcto pero se sentía tan bien…

-Si quieres me detengo- le dijo él mientras desabrochaba los primeros botones de la camisa de ella mientras acariciaba cuanta piel encontraba.

Hermione se estremeció y arqueó su espalda hacia él.

-Tal vez… - comenzó a decir pero sintió que él había terminado con los botones y su camisa se abría de par en par dejándola sólo con el sostén. - Draco…

-¿Mmm?- gimió él mientras bajaba su rostro hacia el estómago de ella y comenzaba a besarla allí.

-Tal vez… - intentó de nuevo,

-Te prometo… que no… que sólo te tocaré. Sólo un poquito… y luego me detengo.

-Si…- sólo pudo gemir ella.

Y él hizo lo que había dicho: la tocó de todos los rincones y recovecos de su cuerpo sin dificultad porque ella se entregaba por completo a sus caricias. Y en cada una de esas caricias él intentó demostrarle cuánto la amaba, cuanto la deseaba, que ella erala mujer que sin querer se había adueñado de su corazón. Pero, como prometió y a pesar de sentirse frustrado, sólo la tocó hasta hacerla llegar a la cumbre más alta de la pasión para luego detenerse.

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Hermione atravesó el retrato de la dama gorda con sus zapatos en sus manos y se internó en la sala común intentando hacer el mínimo de ruido. Ya pasaba la una de la madrugada y seguramente todos dormían. Lo que no se esperó fue que alguien la hubiera estado esperando allí, sentando al lado del fuego consumido de la chimenea.

-¿Hermione?-preguntó Harry abriendo los ojos como platos al darse cuenta del estado de su amiga.

Hermione enrojeció y se arrepintió de no haberte tomado más tiempo para volver a vestirse mejor. Tenía el cabello revuelto, la falda torcida y la camisa mal abrochada.

-¿Hermione, qué te pasó? ¿Qué estuviste haciendo?