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Historia 85504 — capítulo 48
Hacía ya una semana que había vuelto con Harry y Hermione, pero mi mejor amiga seguía sin hablarme. Hacía caso omiso a lo que yo decía y procuraba no quedarse a solas conmigo, y a mí ya comenzaba a hartarme aquella actitud. ¡Le pedía perdón cada vez que pasaba por mi lado! Vale, es muy normal que estuviera enfadada, ¿pero de verdad se puede ser tan rencorosa?
En aquel momento me encontraba tumbado en mi litera con los brazos posados bajo mi cabeza mientras observaba a Hermione ir de un lado para otro de la tienda, seguramente intentando encontrar una tarea en la que concentrarse para poder evitarme. Harry estaba en una silla mirando el Mapa del Merodeador, conociéndolo seguro que observando el nombre de Ginny. Por Merlín, que mi hermana estuviera bien…
-Voy a coger ramas para una hoguera, Harry- dijo Hermione de repente, y salió de la tienda.
Aquella era la excusa más estúpida que había oído en mi vida: para hacer fuego ya teníamos la magia. Me levanté decidido y salí de la tienda tras ella. Fuera hacía bastante frío, y las negras nubes presagiaban tormenta.
Hermione estaba agachada junto a un matorral recogiendo ramitas del suelo de espaldas a mí, y no se giró cuando me oyó llegar. Aun así esperé, pero ella seguía sin hacerme caso. Se oyó un trueno lejano…
-¿Cuánto tiempo se supone que vas a seguir así conmigo?- le pregunté un poco molesto.
No hubo respuesta. Mi amiga siguió concentrada en su tarea. Me acerqué un poco más a ella lentamente.
-Hermione, por favor, dime algo- imploré. Su silencio era incluso peor que la bandada de pájaros que me arrojó a la cabeza el año anterior-. Insúltame o lo que sea, ¡pero haz algo!
Entonces Hermione se levantó rápidamente y se giró para mirarme.
-Imbécil…- murmuró.
Sonreí satisfecho. Al menos ya había vuelto a dirigirme la palabra.
-Gracias- contesté, pero obviamente no por el insulto.
De repente mi amiga soltó las ramas que tenía en los brazos y se puso roja.
-Imbécil, estúpido, ¡mentiroso de mierda!, ¡¡gilipollas!!- soltó de carrerilla gritando más cada vez.
Vaya, aquello no era lo que esperaba… Sinceramente, creo que se pasó. Hermione se acercó a mí con lágrimas en los ojos, y por un momento tuve la sensación de que volvería a pegarme, así que agarré sus manos por las muñecas instintivamente.
-¡Suéltame!- me espetó.
Un rayo cruzó el oscuro cielo seguido de otro trueno. Le hice caso inmediatamente y ella apartó sus manos de las mías con brusquedad. Jamás la había visto así, tan enfadada, tan… tan dolida. Pero de repente se tapó la cara con las manos y comenzó a llorar desconsoladamente.
-Hermione, ¿qué…?- pregunté sorprendido ante su reacción, e intenté poner mi mano sobre su hombro.
Ella se apartó y me miró a los ojos con ira.
-¡Me mentiste!- gritó entre llantos-. ¡Me prometiste que jamás me abandonarías y aun así te marchaste!
De pronto sentí que mi corazón se paraba de golpe. Era verdad, hacía meses le prometí que estaría siempre junto a ella y le había fallado. ¿Por qué siempre tienes que cagarla de esa manera, Ronald Weasley? Sólo sabes darle malos ratos a tu mejor amiga, la chica a la que amas.
-¡No sabes lo que he sufrido por ti, Ron!- siguió, pero entonces se paró y desvió la mirada con los ojos rojos por el llanto-. No ha habido ni un solo momento en que no pensase en ti… ¡y no te lo mereces!
Agachó la cabeza y unas lágrimas más serenas siguieron recorriendo sus pálidas mejillas.
Me acerqué aún más a ella muy despacio y le cogí la barbilla con ternura levantándole el rostro.
-Puede que no me merezca ni siquiera ser tu amigo- le dije sinceramente-, pero no soporto más estar así contigo. Si he vuelto es por ti, Hermione. Desde el primer momento me arrepentí de lo que hice, y tú me guiaste de vuelta. ¿Es que todavía no lo entiendes? ¿No te das cuenta de por qué estoy aquí…?
No sé cómo fui capaz de decir aquello, pero el estar separado de Hermione me había hecho madurar más incluso que lo de Lavender. Quería que supiera realmente lo que sentía por ella, si es que no lo sabía aún.
Hermione soltó un largo suspiro y varios hipidos volviendo a mirarme directamente a los ojos. ¿Cómo había conseguido sobrevivir tanto tiempo sin ver aquellos ojos color miel? Le dediqué una cálida sonrisa y ella se secó las lágrimas con el dorso de la mano.
Y sin más mi amiga pasó sus delgados brazos (tanto Harry como ella estaban muy demacrados por la falta de comida) alrededor de mi torso y me abrazó sin decir nada. Hundió su cara en mi pecho y yo apoyé mi barbilla en su cabeza. Algo en mi interior rugió de felicidad al volver a tenerla así de cerca.
-Te quiero, Hermione…- se me escapó en un temeroso susurro.
Entonces se oyó un último trueno y el agua de una fría lluvia de invierno comenzó a caer sobre nosotros calándonos hasta los huesos, pero no me importaba en absoluto porque estaba con ella. Y allí permanecimos no sé cuánto tiempo, los dos abrazados y en silencio bajo la lluvia…
SOOORPRESAAAAA!!!!
Jajaja hacía mil años que no me pasaba por aquí. Lo siento. Pero dije que no abandonaría esta historia y no pienso hacerlo. Como veis, aquí ha habido un salto temporal con respecto a último capítulo.
¿El por qué de mi ausencia? ¿Por qué este capítulo? Bueno, lo cierto es que la Universidad absorbe todo mi tiempo, lo que me hizo abandonar los fics. Las pocas veces que tenía tiempo de escribir lo intenté con relatos cortos originales (podéis leer 'Mi dulce marinero' en esta misma página). El caso es que hace poco me enganché a la serie de Spartacus y sentí la necesidad de volver a escribir fics, concretamente de una de las parejas principales (Agron y Nasir). Pese a estar en época de exámenes, no tardé ni media hora en escribirlo, corregirlo y subirlo. Tras eso me puse a releer fics antiguos y encontré este. Entre los muchos capítulos desordenados encontré este y me di cuenta de que no lo había subido, así que aquí está, para que veáis que os sigo recordando. No tiene mucha calidad, y de haberlo escrito ahora seria más bueno, pero espero que os guste.
MIL BESOS
Gracias :)
PD: Capítulo dedicado a mi sis Mackis. I love you!