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Granger... El capricho de Draco Malfoy. — capítulo 1

Hermione Granger.

Apenas quedaba un mes para terminar definitivamente el colegio, por lo cual me sentía más feliz que nunca. Harry y Ron estaban algo decepcionados, quizá porque aún no se habían ido pero ya echaban de menos el castillo en el que tanto vivimos.

-Chicos, no es para tanto. - dije al encontrarlos tirados en la hierba en pleno silencio y con caras de haber ido a un funeral.

-No pensé que me sentiría así al tener que marcharme definitivamente. - dijo Ron mirando al cielo con el ceño fruncido.

-Es extraño, ahora que sabemos que nos tendremos que ir, deseamos que el tiempo se pare, sin embargo antes nos pasábamos los días deseando que llegase el último día...

-Harry eso es lo normal. - repuse en una sonrisa.

-No pareces disgustada. - observo Ron mirándome a los ojos.

-De hecho no lo estoy Ron, me siento mejor que nunca porque estamos a punto de cerrar una etapa de nuestra vida para abrir otra, aunque eso no quiere decir que no vaya a añorar estar en Hogwarts. - explique cómodamente.

-¿Qué harás el próximo año? - pregunto Harry incorporándose. Suspire.

-La verdad es que… sigo sin decidirme. - confesé.

-Siempre quisiste ser aurora, como puede ser que ahora estés indecisa entre ser ¿aurora o bailarina? - Ron aún no asumía la idea de que yo quisiese tomar un camino por separado, por eso esta conversación lo indignaba a más no poder, pues si decidiese bailar, tendría que irme del mundo mágico. Sonreí en silencio, pues ambas cosas me gustaban pero bailar era mi pasión personal.

-Ron la gente cambia y los gustos también. - dije en un intento de abandonar aquella conversación.

-Pero… no entiendo como puedes estar dispuesta a irte del mundo mágico después de todo. - se quejo tomando mi mano entre las suyas, porque aunque fuese extraño de aceptar, Ron y yo llevábamos juntos casi nueve meses y ese era el motivo por el cual me estaba costando tanto decantarme por una cosa o por otra, pues yo quería a Ron, claro que lo quería pero… querer no es lo mismo que amar, y quizá lo que realmente pasaba era que no lo amaba, al menos ya no.

-Ron debes entender que lo que elija es de lo que voy a vivir, y no quiero equivocarme ni elegir algo con lo que no me voy a sentir a gusto haciéndolo día a día. - justifique. Harry se limitaba a mirarnos de hito en hito sin decir nada.

-No pienso decirte nada, pues eres tú la que debe elegir aunque ya sabes lo que me gustaría que eligieses. - dijo apartando sus manos de las mías. A lo lejos vi a Luna y a Ginny caminando, por lo cual me levante y camine hacia ellas. Parecían muy enfadadas, pues desde lejos pude entender que iban discutiendo, cuando logre acercarme a ellas se pararon y se fulminaron con la mirada, bueno para ser sincera Ginny fulmino a Luna con la mirada.

-Hola chicas. - salude llamando la atención de ambas, Luna parecía más bien decepcionada mientras que Ginny se veía realmente enfadada.

-Hola Hermione. - saludo Luna a la vez que empezó a caminar alejándose de nosotras, mire a Ginny.

-¿Qué os pasa? - pregunte mirándola.

-Nada, es solo que… - quedo unos segundos en silencio. - Es solo que Luna y Harry van a tener una cita. - dijo en tono molesto, mi boca formo una O.

-¡Vaya! - mi exclamación provoco que Ginny me fulminase con la mirada para después alejarse a paso decidido hacia el lado opuesto que Luna había elegido.

Draco Malfoy.

Apenas quedaba un mes para finalizar el colegio, y lejos de sentirme bien me sentía solo, pues aquel castillo lo había sido todo para mi, me había dado tanto que solo pensar que no regresaría allí me hacia temblar, pero al contrario de mi Crabbe y Goyle parecían más felices que nunca. Estábamos junto a la entrada al Bosque Prohibido, y desde allí conseguí ver a Granger, estaba parada ella sola junto a la entrada al castillo, ella lejos de estar triste parecía feliz, pues siempre que la miraba de reojo como solía hacer desde quinto, sus ojos tenían más brillo de lo normal, y su voz se escuchaba más fuerte y viva. Me pregunte como lo había superado, como parecía haber superado todo sin sufrimiento. Pues perder a unos padres no es fácil, y ella aún no los había perdido, pero según lo que me había enterado, cada día que pasaba sus padres perdían vida, por una maldición inquebrantable que Lord Voldemort les mando antes de morir. Al principio Granger siempre lucía un mal aspecto, pero con el tiempo parecía haberlo olvidado.

-Draco cariño… - sentí una mano sujetando la mía y me di media vuelta, Astoria estaba tratando de llamar mi atención.

-¿Qué? - pregunte secamente, pues lejos de quererla había aceptado ser su novio, pues su familia era de buen apellido y recursos al igual que la mía, y su sangre era tan pura y limpia como la mía. Sin embargo yo no la quería, únicamente estaba con ella por conveniencia.

-Deberíamos entrar, esta empezando a lloviznar y mi pelo no se puede mojar… - se quejo, pues la definición perfecta para describir a Astoria era sencilla: caprichosa, quejica y ambiciosa.

-Ve entrando tú, yo quiero quedarme junto a Blaise. - dije soltando su mano, ella me miro indignada y bufo a la vez que comenzó a caminar hacia el castillo. Me apoyé en un árbol y mire de nuevo a donde momentos antes había estado observando a Granger, ella lejos de marcharse comenzó a caminar por el campo, sin importarle la lluvia al contrarío de Astoria ella disfrutaba de la lluvia. Sonreí disimuladamente y luego mire a Blaise, mi mejor amigo el que lo sabía todo de mí, ni Crabbe ni Goyle sabían tanto de mí como Blaise.

-No deberías mirarla tanto, la vas a desgastar. - bromeó él.

-Parece tan irreal que una chica sea tan conformista como lo es ella. - observe, Blaise suspiro.

-Ojala Pansy fuese así, se pasa el día quejándose de todo, si llueve quiere irse a casa porque no se puede mojar el pelo, si hace frío se tira la tarde frente a la chimenea, si hace calor parece una despendolada vestida con mini-trapos, si no se maquilla nadie la puede ver… siempre quiere que todo sea perfecto, siempre quiere estar perfecta… - Blaise hablaba indignado.

-Ahora veo porque son tan amigas. - me queje, luego ambos soltamos una carcajada, en ese momento apareció el amor platónico de Blaise, Luna Lovegood. Este se quedo mirándola fijamente a lo lejos. - Al menos ella no es una sangre sucia. - observe. Blaise me miro.

-La sangre es lo de menos cuando amas a alguien. - dijo mal humorado.

-Lo se, pero eso no es lo único, la chica que me gusta ya esta ocupada con su amor perfecto y la verdad no me sorprende se veía venir. - comente.

-¿Y por eso vas a dejar las cosas así? - pregunto Blaise mirándome a los ojos.

-Es lo mejor. - dije en un suspiro separándome del árbol y echando a caminar.

-¿A dónde vas? - pregunto Blaise a lo lejos.

-A la biblioteca. - dije en un suspiro, pues sabía que allí la podría observar durante horas sin que nadie se diese cuenta. Pero ella no estaba.