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Granger... El capricho de Draco Malfoy. — capítulo 2

Hermione Granger.

Llevaba un buen rato buscando a Ginny sin embargo no la había encontrado por ningún lado, así que decidí tomar mis cosas e ir a la biblioteca. Justo al entrar me choque contra Malfoy que parecía mal humorado, cosa que para mi no era novedad pues él siempre estaba mal humorado, mis cosas cayeron al suelo se agacho y cogió lo que pudo luego se levanto yme miro a los ojos, por un momento en silencio después pareció reaccionar y ser el mismo de siempre.

-Tenías que ser tú. - dijo soltando mis cosas, pero mis reflejos me ayudaron a coger mis cosas en el aire, se alejo de mi y me gire viendo como se marchaba. Cuando lo perdí de vista reaccioné y camine entrando a la biblioteca, me senté el mi sitio habitual, una mesa frente a una enorme ventana que dejaba ver todo el campo verde que rodeaba Hogwarts. Aquel era el sitio en el que solía estar cuando quería estar sola, o cuando necesitaba llorar por lo que fuese, últimamente siempre que iba allí me quedaba sentada durante horas, pensando en mis padres y en el tiempo que les quedaba de vida. Me sentía observada ypor esa razón me di la vuelta disimuladamente, lo único que vi fue a Malfoy con un libro de tapa negra sobre la mesa, por lo cual volví a lo mío pensando que habían sido imaginaciones mías.

-¡Hermione! - me gire bruscamente y me tope con Ron justo detrás de mi, se acerco a mi y me dio un suave beso en los labios, después se sentó a mi lado y me observo. - No entiendo que haces aquí si ya no hay que estudiar. - observo.

-Estoy pensando en mis cosas. - respondí.

-¿En mi? - pregunto sonriendo.

-Y en más cosas. - dije en un susurro.

-Apuesto a que estas teniendo una especie de debate interior sobre lo de ser aurora o irte al mundo muggle a bailar. - dijo desanimado.

-Si Ron, también estoy pensando en eso. - afirme, sonriendo tristemente.

-No quiero que te vayas al mundo muggle. - aquella era la frase que Ron me repetía cada día.

-Ron… - suspire y me quede en silencio, me levante de la silla y él imito mi gesto, caminamos de la mano hasta la sala común, allí encontramos a Harry y Ginny hablando, aunque ninguno de los dos parecía estar contentos. Me senté con Ron en una butaca, me senté sobre sus piernas. Quedamos en silencio un buen rato hasta que él rompió el hielo.

-Últimamente parece que lo nuestro esta perdiendo fuerza. - comento en un susurro cerca de mi oído. Me gire un poco para poder mirarle a los ojos y suspire, porque él tenía razón, lo nuestro ya no era como antes no tenía nada que ver.

-No se Ron, tal vez necesitamos tiempo. - dije en un susurro.

-¿Hablas de dejarlo? - pregunto.

-Hablo de darnos un tiempo. - dije levantándome de sus piernas.

-Eso quiere decir que ya no me quieres… - argumento.

-Ron, la verdad es que no lo se. - dije sincerándome. - Ya no se si lo nuestro es bueno o malo, no se que siento exactamente por ti. - quedamos en silencio. Él se levanto y se acerco a mí.

-Espero que el tiempo te de las respuestas que necesitas. - dijo alejándose con una tímida sonrisa que me hizo sentir la peor persona del castillo en ese momento. Camine hacia los dormitorios y me encontré a Ginny llorando sobre su cama, me miro y trato de sonreír, sin embargo no lo consiguió.

-Ginny, ¿qué te ha pasado? - ella me miro y se tapo la cara con las manos.

Draco Malfoy.

Después de ver como se marchaba junto a la comadreja, me levante mal humorado y camine hacia la sala común, Astoria en cuanto me vio se pego a mí como una lapa.

-Después de cenar quiero que nos vallamos a nuestro sitio especial. - dijo con una voz de niña mimada, esa voz que tanto mi irritaba los oídos y me hacia hablarle mal.

-No, hoy no tengo ganas así que déjame en paz. - dije soltándome de su mano.

-¡Draco soy tú novia no tu estúpido juguete! - se quejo mal humorada. - Siempre me tratas como te da la gana, y si es que no me quieres dímelo, pero no juegues conmigo. - salió de la estancia como una bala, Pansy me lanzo una mirada asesina y después se marcho detrás de Astoria, yo me fui al cuarto y Blaise me siguió. Me tumbe en la cama boca arriba poniendo mis manos bajo mi nuca y mire al techo.

-Draco, es mejor que dejes a Astoria. - aconsejo Blaise que se había tumbado al igual que yo sobre su cama.

-No la puedo dejar. - negué de inmediato.

-Mira estoy de acuerdo contigo en eso de que es una pesada y todo lo demás, pero no es justo que la trates así. - comento mirándome.

-¡Me irrita! - dije quejándome y llevándome las manos a la cara.

-Te irrita porque tú desearías estar con Granger, por eso te irrita, pero no es justo que la trates así. - insistió.

-¿Sabes? Yo creo que con tan solo un beso de la sangre sucia ya me quedaría tranquilo, y tal vez hasta la podría olvidar. - comente, Blaise me miro de reojo y negó con la cabeza.

-Sabes que no, porque llevas desde quinto queriéndola y si la besas quizá la quieras más. - argumento.

-Yo pienso que si la beso, se me quita la tontería, porque a lo mejor la quiero porque se que es algo imposible. - insistí.

-Pues bésala. - dijo no muy seguro de sus palabras.

-¡Ni que fuese tan fácil! - exclame indignado. Me levante de la cama. - Es hora de cenar. - dije caminando hacia la puerta. Fuimos en silencio hasta el gran comedor, lo primero que vi fue a Granger junto a su amiga pelirroja, y para mi sorpresa no estaba acompañada de la comadreja. Durante la cena Astoria no me miro, a la vez que Granger tampoco miro a la comadreja, al menos no con su habitual mirada de enamorada.

-¿A quién miras? - pregunto Crabbe siguiendo mi mirada.

-A Potter. - mentí rápidamente.

-Ojala hubiesen matado a la sangre sucia. - murmuro alguien a mi lado, Pansy la miraba con rabia contenida. No dije nada, sin embargo en cuanto termine de cenar me levante y salí con prisa, pues Granger había salido de allí sola y está podría ser una oportunidad para pillarla a sola y por eso no desperdicié ni un solo segundo. Ella camino hasta llegar al lago, el sitio perfecto pues allí no había nadie que nos pudiese ver, la vi sentarse en la orilla más oscura de todas y sin esperar más me acerque a ella.

-Granger. - ella se asusto, pues no se esperaba que nadie estuviese detrás de ella, me miro y se levanto a la defensiva sacando su varita, yo saque la mía antes y la desarme en el acto.

-Malfoy, ¿qué quieres? - pregunto con voz severa.