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Granger... El capricho de Draco Malfoy. — capítulo 3

Hermione Granger. Me miro a los ojos y no dijo nada. Malfoy se acerco a mi poco a poco y yo no hice nada, tenía miedo pero a la vez me sentía fuerte, jamás le daría el gusto al hurón de verme con miedo de él.

- ¿Que quieres Malfoy? - pregunte nuevamente con voz fuerte y clara, entonces se acerco rápidamente a mi y sin aviso previo me tomo por la cintura y me beso. Su lengua se abrió paso por mis labios y después por mis dientes, llegando a acariciar mi lengua suavemente, puse mis manos en su pecho para alejarlo de mi pero a la vez no quería hacerlo, su beso me estaba gustando. Por fin tome las riendas del asunto y le propine y rodillazo en sus partes y este se alejo llevando sus manos a su parte intima actualmente dolida. - ¡Idiota! - dije antes de tomar mi varita del suelo y salir corriendo lo más rápido que pude. Llegué al castillo y me metí en el cuarto sin mirar a nadie, y de nuevo encontré a Ginny tirada en su cama con la mirada llorosa. Las dos estuvimos en silencio unos minutos en los cuales yo no pude hacer otra cosa si no pensar en los labios del hurón oxigenado sobre los míos. Finalmente con un suspiro mire a Ginny. - ¿Que es lo que te esta pasando para encontrarte así? - pregunte, ella me miro y suspiro.

- Harry y Luna se besaron... y lo peor es que se han declarado novios frente a los demás... - contó mirándome a los ojos.

- Deberías olvidar a Harry de una vez, tu puedes tener al que quieras bajo tus pies. - susurre.

- Eso no es verdad. - negó. - De poder tener al que quiera bajo mis pies Harry estaría a mi lado, conmigo amándome como yo lo amo. - comento. De pronto se sentó en la cama y suspiro con tristeza, me levante de mi cama y me senté a su lado.

- Todo va a estar bien Ginny. - susurre.

- Lo se, porque ya me cansé de rogarle y algún día vendrá a mi y ya no estaré para el, viviré sin el y se que no es el fin del mundo... El tiempo curara el dolor en mi... - dijo tratando de sonar convincente, así que opte por distraerla con otro tema.

- ¡Malfoy me beso! - dije de pronto, ella me miro a los ojos y quedo en seco.

- ¿Que Malfoy hizo que? - pregunto completamente descompuesta.

- Me siguió hasta el lago y saque mi varita pero el se adelanto y me desarmo, entonces se empezó a acercar a mi poco a poco y después de la nada y en un movimiento rápido me tomo por la cintura y me beso. - conté. - Y lo malo es que aunque después me separe de el dándole un rodillazo, su beso me estaba gustando y tarde mucho en reaccionar. - admití al fin.

- ¡Lo sabía! - dijo poniéndose repentinamente de pie.

- ¿Que sabías el que? - pregunte extrañada.

- ¡Malfoy lleva desde quinto lanzándote miraditas a escondidas y provocando roces contigo... Aunque solo empece a sospechar de que el sentía algo por ti en este curso cuando sin querer escuche una conversación de él con Blaise. - contó rápido. - Este año esta mucho más atento a ti que en los otros, cada momento que tiene se la pasa mirándote a escondidas fingiendo hablar con Blaise. - decía convencida.

- ¿Que conversación escuchaste? - pregunte al fin.

- Pues... - quedo unos minutos en silencio y respiro hondo. - Dijo que le parecía irreal que una chica sea tan conformista como tu... - susurro.

- ¿Solo eso? - pregunte con insistencia.

- Bueno... después se quejaron de sus novias y al fin dijo que tu ya estabas ocupada con tu amor perfecto y que no le sorprendía en absoluto... Después de eso se fue a la biblioteca en busca de verte. - comento. - Solo escuche eso. - finalizo.

- ¡Jamás lo hubiese imaginado! - dije con sorpresa.

- Pues es algo real, Draco Malfoy ha puesto su mirada sobre ti. - comento, y yo suspire.

- Jamás pasará nada entre nosotros porque... - quede callada y después hable. - Por el sencillo hecho de que no me gusta y además soy una sangre sucia. - dije al fin. Ella me miro a los ojos y se limito a bufar.

- También les escuche decir que cuando hay amor la sangre no importa Hermione, pero que el no te guste ya es otro asunto. - comento.

- ¿Dijo eso? - pregunte extrañada.

- ¿Porque quieres saberlo si no te gusta? - pregunto.

- Bueno... curiosidad. - respondí.

- Ya bueno... pues si enserio lo dijo. - contesto al fin. Aquello era tan extraño y tan irreal que por momentos quede en otro mundo. - ¡¿Te das cuenta de que ya no vas a volver?! - dijo de pronto obligándome a volver al mundo real.

- Si me doy cuenta... - dije algo incomoda.

- ¿Ya te has decidido? - pregunto al fin.

- Bueno... la verdad es que si. - dije al fin.

- ¿Y cual ha sido tu decisión? - quiso saber.

- Pues... me he decantado por bailar. - dije al fin.

- Vaya... - dijo con algo de sorpresa en la voz. - Siempre pensé que terminarías por elegir estudiar para Auror. - comento.

- Bueno... pues no. - comente. - ¿Y tu que harás? - pregunte.

- ¡Aún me queda otro año para pensarlo! - dijo con reproche. Después su mirada quedo algo triste y se sentó a mi lado nuevamente. - Va a ser muy extraño regresar al castillo sin ninguno de vosotros... - comento.

- Ginny nos veremos en tus paseos a Hosmeade, en vacaciones de navidad, pascua y en verano, se que no es lo mismo pero solo será un año... ¡no es el fin del mundo! - dije tratando de sonar alegre.

- Cierto...

Para cuando me di cuenta del tiempo ya me encontraba en el Tren de regreso, ¡había terminado Hogwarts! La verdad estaba triste pero a la vez me sentía bien porque una etapa cerrada significaba otra con puertas abiertas. Por otro lado había sido un tiempo un tanto extraño porque no había podido evitar observar a Malfoy y me había dado cuenta de que todo lo que Ginny me había comentado era verdad, él siempre se mantenía en zonas cercanas a mi y casi siempre llegaba después siempre con Blaise. Desde aquel beso ninguno habíamos dicho o hecho nada. Por otro lado Ron y yo nos tratábamos como amigos aunque en algunos momentos resultaba un poco incomodo para ambos.

Cuando llegue a casa junto a mis padres no pude evitar sentir un vació en el estomago porque a pesar de que ya era consciente de que Hogwarts había terminado solo en este momento me di cuenta lo que significaba aquello de verdad. Estaba tan metida en mis pensamientos que aquella lechuza que picoteó en mi ventada me asusto. Me levante y la deje pasar tomando la nota que traía con ella. Aquella lechuza me resultaba muy familiar aunque no sabía de que.

'' Querida Hermione;Resultará un poco extraño para ti recibir una lechuza de la familia Malfoy pero es real. Tengo algo que proponerte y espero que aceptes de buena voluntad para evitar problemas.¿Quieres ser mi esposa?****Se que estarás pensando que es de locos y que sencillamente es una broma pero no te equivoques querida mía, porque Lucius Malfoy no bromea. Mañana a las nueve de la mañana me pasaré por tu casa en busca de una respuesta que espero que sea satisfactoria.****Antes de responder te aconsejo a que trates de encontrar algo que has perdido... ¿Donde están tus padres?**Atentamente: Lucius Malfoy ''

Salí con el alma endiablada en busca de mis padres que habían llegado sanos conmigo a casa, los busque por toda la casa y grite sus nombres a todo pulmón pero no encontré ni escuche a nadie. Salí por las calles Muggles en busca de mis padres pero no encontré ni rastro así que por fin decidí ir a la Mansión Malfoy. Me pare frente a las enormes rejas de la entrada.

- ¡Malfoyyyyyy! - grite su nombre una, otra y otra vez. Por fin las puertas principales se abrieron y me adentre en el enorme jardín que a la noche daba un poco de miedo la verdad. Camine a paso ligero hasta que llegue a las puertas de roble. Ni más ni menos me abrió la puerta Lucius Malfoy con una sonrisa de lado a lado.

- Esperaba tu visita, aunque tardaste más de lo esperado. - comento dejándome paso sin embargo no me moví.

- ¿Donde están mis padres? - pregunte. - ¡¿Que has hecho con ellos?! - exigí.

- Veo que prestaste atención a la carta, ahora bien a mi no me importa responderte a tus preguntas lo que si me importa es que me respondas a la mía. - dijo.

- ¡Haré lo que sea pero devuélveme a mis padres! - dije con desesperación.

- ¿Debo tomarme eso como un si? - pregunto alzando una ceja, aquel gesto también lo solía hacer Draco Malfoy.

- Si, pero primero devuélveme a mis padres. - dije tratando de no gritar.

- Bueno... primeramente quiero que pases al salón y que hablemos, segundamente te daré lo que me pides. - dijo, entre sin pensar y recordando donde quedaba en salón camine por delante de el. Me senté antes de que el muy demente me dijese nada y espere a que hablase, tardo unos minutos pero al fin lo hizo. - No me preguntes porque te quiero a ti, solo se que te deseo a un nivel que no te puedes imaginar, nos casaremos en menos de un mes a ser posible y no quiero que desobedezcas nunca nada de lo que yo te diga o mande, por otro lado tus padres los verás mañana cuando vayamos a tu casa para anunciar nuestro compromiso, estoy seguro que con un 'confundus' lo aceptaran gratamente. - comento. - Pasaras la noche aquí, aunque si prefieres empezar por un cuarto de huéspedes eres libre de elegir, yo solo te tomaré en la noche de nupcias. - comento.

Draco Malfoy.

Granger llevaba una semana en mi casa y apenas la veía en las comidas, aquello era muy extraño. Me resultaba desagradable la idea de que mi padre se fuese a casar con la persona a la que yo quería. Pues me había equivocado al pensar que tan solo con besarla me olvidaría de ella, aquel maldito beso solo había servido para que la desease más y más. Mi relación con Astoria seguía sin embargo ahora que tenía a Granger bajo mi mismo techo aquello se complicaba porque así no habría forma de olvidarle...

- Hijo he de ausentarme por diecisiete días. - anunció mi padre en el desayuno, Granger le miro y luego me miro a mi. - Espero que no os acostumbréis a una relación de hermanos porque ella va a ser como tu madre. - comento mi padre mirándome. - Quiero y exijo que la trates bien y que estés atento de ella hasta que yo regrese, y quiero que la ayudes a preparar las cosas para la ceremonia que sera el 28 de julio. - dijo. - Es algo más de un mes lo que hay que esperar pero mi agenda no me permite hacerlo antes. - replico. Mi padre se marcho poco después del desayuno dejándonos a Granger y a mi en la mesa.

- ¿Que sientes al saber que serás una Malfoy? - pregunte al fin. Ella miro a su plato en cual estaba prácticamente entero.

- Bueno... cuando eres obligada a casarte por algún tipo de amenaza ningún sentimiento puede ser bueno. - comento con cierta tristeza. - Menos aún cuando estoy por casarme con alguien que tiene edad de ser mi tatarabuelo. - dijo exagerando.

- Mi padre tiene 36 años recién cumplidos, me tubo con sus diecisiete y mi madre por aquel entonces tenía quince. - comente. - Aunque entiendo que pienses eso porque yo tengo 19 mientras que tu tienes 17 y yo soy su hijo... - seguí.

- Lo odio tanto... - dijo en un suspiro.

- ¿Eres virgen? - pregunte, ella suspiro y me miro a los ojos, era la primera vez desde que llevaba en mi casa que levantaba la mirada.

- ¿Porque quieres saber eso? - pregunto.

- Porque bueno mi padre es... - quede callado y avergonzado al recordar lo que había visto hacer a mi padre con la criada que teníamos antes de que la matase. - Le gusta a lo bruto y duro... no creo que se controle. - dije levantándome, ella me miro con tristeza. En ese momento entendí lo que ya sabía de antemano, Granger era una niña virgen pese a sus 17 años.

- Nunca he querido dar mi cuerpo a un hombre que no amo y resulta que tanto guardarme no me ha servido de nada. - murmuro.

- ¿Tan importante es eso para ti? - pregunto.

- Pues si, porque es algo mío y me gustaría dárselo a un chico que aunque no sea el dueño de mi vida si sea alguien al que quiera en ese momento y que me quiera, pero lo que más importancia tiene es guardar ese recuerdo porque aunque lo la gente lo niegue eso es algo que nunca se olvida. - explico en susurros.

- Bueno yo recuerdo mi primera vez, pero no lo considero nada importante... - replique.

- ¿Ella te importaba? - pregunto.

- ¿Pansy? Para nada... - respondí.

- Pues en mi opinión cuando quieras a alguna chica de verdad habrá un momento en el que te pararas a pensar en lo mucho que te hubiese gustado estar con ella tu primera vez antes que con una ramera, y si ese pensamiento no llega nunca a tu mente es que no eres normal o sencillamente es que no sabes amar. - dijo con seriedad.

- Tu y tu manía de juzgarme. - comente.

- Oh, no te hagas el santo Malfoy, si te juzgo lo hago partiendo de lo que se de ti. - dijo.

- ¿Y que sabes tu de mí? - pregunte.

- Bastante y lo peor es que nada de lo que se es agradable. - respondió. - Se que eres engreído, egoísta, egocéntrico, rastrero, frío, antipático, mujeriego... - quedo callada. - Como puedes ver se como eres y no tienes nada bueno. - dijo con seguridad.

- Bueno pues ahora tienes ocasión de conocer lo bueno de mi. - comente.

- No creo que ni tu ni tu padre tengáis algo bueno. - espeto se levanto y salió casi corriendo de la estancia, así que la seguí porque esa niña me tenía que escuchar. Se encerró en el cuarto en el cual se encontraba hospedada con un sonoro portazo que retumbo por las paredes del pasillo. Sin pensarlo mucho saque mi varita y la puerta cayó. La vi sentada junto a la ventana. Me acerque a ella.

- No tienes ni idea de lo que dices Granger, yo tengo cosas buenas. - comente cerca de su oído, ella se giro lentamente.

- ¿A si? - pregunto con ironía. - Porque sinceramente lo dudo mucho, a veces hasta pienso que no sois humanos. - espeto.

- De todos modos no pienso discutirlo Granger. - dije al fin. - No es culpa mía que tu cabeza sea más dura que todas estás paredes juntas. - espete con algo de frialdad.

- ¿No te avergüenzas de que tu padre se vaya a casar conmigo? - pregunto cuando yo estaba por marcharme, me gire y la mire. - ¿Con una niña de 17 años la misma edad que tu novia, una impura y rata de biblioteca?

Salí de su cuarto sin darle las respuestas que me pedía. Sencillamente no podía dárselas, no había modo común de decirle que no me avergonzaba si no que me mataba por dentro, no podía aceptar mis sentimientos por ella, nunca debí sentir nada por ella y ahora estaba en la hora de vivir ignorando estos problemáticos sentimientos.