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Granger... El capricho de Draco Malfoy. — capítulo 4

Hermione Granger. Apenas habían pasado cuatro días desde que Lucius Malfoy se había ido de la casa. Después de hablar, si se le puede llamar así con Draco Malfoy no me había vuelto a acercar a él. No le tenía miedo ni algo por el estilo, pero después de la conversación y aun teniendo su beso presente en mi mente prefería mantener las distancias con él. En estos cuatro días Draco no se había presentado a comer ni a cenar, lo que para mi suponía un alivio de cierto modo. Los desayunos también los solía hacer de forma solitaria ya que a la mañana cuando yo bajaba a desayunar él ya estaba por marcharse. Nunca me había sentido tan sola como en estos días. Estaba por bajar a cenar cuando alguien llamo a mi puerta, me acerque con lentitud y abrí esperando a encontrarme a un criado o cosa así aunque lo veía muy improbable ya que desde que estaba en esa Mansión nunca me había topado con nadie de la servidumbre. Detrás de la puerta había una chica, al ver su ropa supe que era una de las criadas.

  • El señor Malfoy me envía para ayudarla a arreglarse. - murmuro secamente.
  • ¿Arreglarme para que? - pregunte con lentitud.
  • Hoy es la ceremonia del señorito Draco y su futura esposa. - respondió. - El señor Lucius Malfoy ha venido a casa por ese motivo. - comento. En ese momento repare en el vestido que traía en sus manos y en una pequeña caja que traía en medio. - ¿Me deja pasar? - pregunto con algo de impaciencia, así que me moví de la puerta cediéndole paso. Ya estaba bañada y peinada antes de que ella llegase así que ahora solo quedaba vestirme. Con lentitud me puse el vestido y deje que la chica me maquillase, en mi interior vagaba cierta tristeza y no llegaba a entender el porque de esa extraña sensación. El vestido era largo y demasiado bello para un compromiso, era a un estilo completamente Malfoy.

Me sentí pequeña con el vestido y con el peinada, no recordaba haberme visto así en mi vida. La chica se marcho y entonces yo decidí bajar al salón, donde todos estarían. Cuando vi a todos los invitados que estaban en el salón quede impresionada al no haberme dado cuenta antes del movimiento que había en la casa. Camine despacio y de pronto mi parada quedo en una joven pareja. Draco Malfoy se lucía hermoso con un smokin negro, mientras que la novia se mostraba todavía mas hermosa, llevaba un vestido largo corte de corazón, ajustado como corset hasta la cintura, después caía suavemente por su cuerpo pomposo y hermoso, el color verde esmeralda obligaba a que los pequeños cristales brillantes se luciesen. La pareja se paseaba de la mano sonriente, en mi corazón sentí una leve punzada. Estaba segura de que el beso de Malfoy había dejado algún tipo de huella dentro de mi, aunque no me esperaba que hubiese dejado crear algún tipo de sentimiento hacia él. Alguien me tomo de la cintura y me gire levemente para encontrarme cara a cara con Lucius Malfoy, el cual sonreía. 

  • Te ves hermosa. - susurro a mi oído, me limite a sonreír vagamente. No respondí, en ese momento estaba pensando en el beso que Malfoy me dio junto al lago, un beso que no me dejo reaccionar hasta mucho después, un beso que me hizo pensar en aquel rubio que hoy anunciaba su matrimonio. 
  • ¿Cuando se casan? - le pregunte a Lucius.
  • Poco después que nosotros mi amor. - respondió. - Acerquémonos a felicitarles, todavía no he tenido el honor. - comento haciéndome caminar entre la gente. Quedamos frente a la feliz pareja y yo quede sin habla. - Felicidades parejita. - dijo Lucius abrazando a su hijo con orgullo, para poco después dar un suave beso en la mano de Greengrass. Los tres me miraron y yo tome aire.
  • Enhorabuena. - dije atropelladamente sin mirar a Malfoy, el cual tenía la mirada fija en mi.
  • Gracias. - dijeron ambos, en ese momento me sentí más vacía que antes. Me aleje de Lucius y de la pareja, camine hacia las bebidas y le pedí al camarero un Vodka Limón, sentía la necesidad de beber. Lucius apareció por detrás y me acompaño con la bebida, poco después se despidió, tenía que irse nuevamente ya que había salido a hurtadillas del viaje por venir a la fiesta de compromiso.
  • Disfruta de la fiesta. - dijo dándome un pequeño beso en los labios, sonreí falsamente y lo vi desaparecer entre la gente. Pasaron cinco minutos desde su retirada y camine hacia las escaleras, no quería estar en esta estúpida fiesta. Al llegar a mi cuarto cerré la puerta y me senté sobre la cama. Aquel estúpido beso era el causante de esta nueva agonía.  Habían pasado unas horas cuando unos golpes sordos sonaron en mi puerta, no quería ver a nadie así que no respondí, igualmente escuche como la puerta se abría.
  • Desde que se ha ido mi padre no te he vuelto a ver. - escuche su voz y mi corazón se acelero.

Draco Malfoy.

  • Perdona Malfoy, no tengo ánimos para fiestas. - respondió.
  • ¿Es eso? - pregunte. - O sencillamente es... ¿Por la ceremonia? - pregunte, ella no se giro pero suspiro, entonces mi corazón latió con mas fuerza al pensar que tal vez Granger sintiese algo más que odio por mi. - Déjame sola Malfoy. - dijo en un susurro.
  • Responde a mi pregunta y te dejaré en paz. - comente.
  • ¿Que quieres que te diga? - pregunto con ironía. - ¿Que desde que me diste aquel estúpido beso no he pensado en ti? - pregunto.
  • ¿Lo has hecho? - pregunte con lentitud.
  • Si, he pensado en ti después de ese beso. - respondió con serenidad.