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Historia 8635 — capítulo 1

Capítulo 1: El incidente del tren

Ginny Weasley dio un salto cuando sus dos mejores amigos, Neville Longbottom y Daphne Wolf, la empujaron hacia el muro que dividía al andén nueve del diez.

  • ¡Qué linda manera de saludar! –exclamó la chica, riendo, cuando se encontró con sus amigos y en el andén nueve y tres cuartos.

  • Debiste haber visto tu cara –rió Daphne divertida, enseñando sus perfectos dientes blancos.

  • Allí vienen tus padres –observó Neville.

El señor y la señora Weasley atravesaron el muro, seguidos por Ron, Harry y Hermione.

  • Muy bien, será una despedida rápida porque tenemos que ir al Ministerio –explicó Molly Weasley, después de sonreírles a los amigos de su hija a modo de saludo-.

  • Confiamos, como siempre, en que se portarán bien –corroboró Arthur Weasley, mejor conocido como señor Weasley-. Y en que no se meterán en problemas.

Los señores Weasley abrazaron a sus hijos y a los amigos de sus hijos, luego dieron un chasquido y desparecieron.

  • Vamos, o no encontraremos lugar –dijo Daphne en cuanto se liberó de su madre, que la besaba y la abrazaba incansablemente.

  • Adiós, señora Wolf –se despidió Neville amablemente. Últimamente estaba raro, y no solo porque ya no mostrara la timidez y la inseguridad que lo caracterizaban.

  • ¿Han visto a Thot? –preguntó Ginny-. Espero que nos haya reservado un asiento.

  • ¡Aquí estoy!

Thot Caulfield, el último miembro del cuarteto, surgió de un compartimento.

Los otros tres lo saludaron y entraron.

  • ¿Qué hay? –preguntó Daphne con interés, pues los dos chicos miraban hacia fuera del compartimento como hechizados.

  • Una chica nueva –respondió Thot, con la boca ligeramente abierta.

  • ¿Quién? –volvió a preguntar Daphne, mirando hacia el pasillo del tren.

  • Nefiyae Nix –dijo Neville-. La conozco. Es nieta de una amiga estadounidense de mi abuela.

  • ¿A quién le importa?

Todos se volvieron para ver a Ginny, que miraba por la ventana mientras se enroscaba un mechón de pelo rojo con el dedo. Le caían fatal esas chicas superficiales.

  • ¿Celosa? –intervino Neville, intentando adivinar en la mirada siempre melancólica de su amiga.

  • No. Es sólo que no veo por qué hacen tanto alboroto por una chica. Menos si su nombre es Nifeyala.

  • Nefiyae –corrigió Thot.

  • Lo que sea.

  • Ginny, ¿pero qué haces aquí? Te he estado buscando por todos lados.

La aludida se volvió. Era Hermione.

  • ¿Lo olvidaste? Eres prefecta. Ven.

  • Nos vemos luego –se despidió Ginny tristemente, y siguió a Hermione. No le apetecía pasarse una aburrida hora en el vagón de prefectos, charlando de cosas aún más aburridas todavía, pero no tenía más remedio. Así que se armó de la más buena voluntad y entró con Hermione a un vagón sin compartimentos, con las paredes recubiertas de asientos y en el medio, una mesa ratona de madera.

  • Hola –saludó Ginny amablemente. Estaban Terry Boot, Padma Patil, Luna Lovegood, Michael Corner (urgh...), Marietta Edgecombe (esa traidora... ) y Frank Hollister (delegados de Ravenclaw); Ron, Hermione, Ginny, Colin Creevey, Allan Kronzek (un chico bien parecido y muy inteligente, que además era delegado) y Florence Berry (la delegada de Gryffindor, una chica llena de granos, con el pelo grasiento y quebradizo); Hannah Abbott, Ernie Macmillan, Eleanor Branstone, Owen Cauldwell (los dos nuevos prefectos de Hufflepuff), Natalie Wilson y Zacharias Smith (los delegados de Hufflepuff); Draco Malfoy (ese cretino...), Pansy Parkinson (muuu), Robert Brand, Kelly Scrimgeour (los dos nuevos prefectos de Slytherin), Harrison Kelsey y Anna Villendey (los dos delegados de Slytherin).

  • Bueno, este año Dumbledore insiste en hacer varios cambios, y nos ha dejado a cargo de la organización de ellos –comenzó Florence, y todo el mundo dejó de charlar para escucharla.

  • ¿Qué clase de cambios? –se interesó Hannah Abbott.

  • Primero que nada iban a incorporar una especie de bar –explicó Frank Hollister, como sin darle importancia. Esta información generó murmullos de interés.

  • ¿Un bar? ¿De veras? –los ojos de Hannah estaban redondos y brillantes.

  • Sí, Abbott, un bar –respondió Malfoy, harto-. ¿Cuántas veces hay que repetirte las cosas?

Hannah parpadeó, avergonzada. A juzgar por la cara de Ernie Macmillan, cualquiera diría que habían acabado de insultarlo gravemente.

  • Ella sólo estaba preguntando –dijo Ginny con brusquedad-. Además, ¿quién te crees que eres para hablarle así?

  • Tú no te metas, Weasley –le espetó el rubio.

  • ¡Vuelve a hablarle así a mi hermana, y te rompo la cara, Malfoy! –gritó Ron amenazadoramente. Hermione le sujetó el brazo para evitar que se abalanzara sobre Draco.

  • ¿Podemos regresar al tema del bar? –pidió Zacharias Smith con su tono agresivo-. No tengo todo el día.

  • Sí, como iba diciendo, será sólo para estudiantes del quinto curso en adelante, está ubicado en el sexto piso y podríamos asistir allí todos los viernes y sábados por la noche –dijo Florence.

  • Nosotros tendremos que decir quién estaría a cargo –añadió Harrison Kelsey.

  • Pues los prefectos, claro –dijo Ernie Macmillan con su actitud pomposa.

Pero la mayoría rechazó esta propuesta.

  • ¿Cómo vamos a divertirnos si estamos trabajando? –alegó Michael Corner.

Ginny bufó y dijo en voz muy alta:

  • Típico. Seguro que quieres ir sólo para conseguir novia.

  • ¡No digas tonterías, Weasley! –casi gritó Michael, histérico.

  • Oye, no le hables así –ladró Malfoy, sorprendiendo a todos-. Sólo yo puedo hacerlo.

Parecía que iba a armarse una discusión muy fuerte, pero por suerte la amargada de Florence insistió en regresar al trabajo. Así pasó una hora...

  • Hola –saludó Ginny, volviendo a entrar al compartimento con sus amigos.

  • ¿Qué hay? –preguntaron sus amigos a modo de saludo.

  • Nada... –mintió la pelirroja. De hecho, sí había algo: Malfoy. ¿Qué le estaba pasando? No podía dejar de pensar en él. Todo le recordaba a él. Y cada vez que imaginaba su rostro u oía su voz, no podía disimular la sonrisa que se le dibujaba en los labios. Pero lo mismo le pasaba con Harry. ¿Qué le estaba pasando?

  • ¿Falta mucho para llegar? –inquirió Daphne, aburrida de observar las gruesas gotas de agua golpeando incesablemente la ventana.

  • Una hora –informó Thot, consultando su reloj pulsera-. De a paso sacaré a Bastet para que tome un poco de aire. Debe estar agotada después de tanto tiempo encerrada.

  • ¿Bastet? ¿Tu gata vieja, peluda y blanca? –preguntó Neville riendo (siempre amigablemente). Eso sí que era raro. Él jamás se burlaba de las mascotas de otros.

  • No está tan vieja –la defendió Thot, sonrojándose.

  • Buena idea, yo también dejaré salir a Belleek. Podría llegar al castillo sola y hacer un poco de ejercicio –dijo Daphne, buscando con la mirada la jaula de su lechuza.

De pronto, sin previo aviso, el tren dio una sacudida que hizo que las luces se apagaran y que la jaula de Belleek que Daphne sostenía se golpeara con el techo.

  • ¿Qué pasa?

  • ¡Lumos!

La varita de Ginny iluminó las caras pálidas y asustadas de los cuatro amigos. Neville sacó la cabeza del compartimento, hacia el pasillo, donde otros estudiantes hacían lo mismo.

  • El tren sigue en movimiento –observó, alzando una ceja y volviendo a acomodarse en su asiento.

  • Qué extraño... ¿qué creen que...?

Pero antes de que Daphne pudiera terminar de hablar, el tren dio otra sacudida más, y esta vez provocó que se golpearan la cabeza contra el techo del compartimento.

  • La última vez que ocurrió esto, los dementors fueron los culpables –recordó Ginny pensativamente-. En el segundo curso.

  • Es cierto. Pero ustedes no creen que los hayan puesto de nuevo, ¿o sí? –preguntó Daphne, asustada.

  • Lo dudo. A Dumbledore no le agradaban. Además, Fudge los destituyó como guardias de Azkaban –añadió Thot, aún más pensativo que Ginny.

  • ¿Y dónde están, entonces? –preguntó Daphne, que cada vez estaba más aterrorizada-. ¿Qué tal si son ellos ahora mismo, atacándonos?

  • Es una posibilidad –reconoció Neville-. Sobre todo desde que están con Voldemort. (N.A: Acaso los extraterrestres han raptado a Neville y puesto a un impostor en su lugar?? Este chico sí que está cambiado)

  • ¡No digas su nombre! –exclamaron Thot y Daphne escandalizados.

  • No es su nombre. Su nombre es Tom Marvolo Riddle –replicó Ginny, recordando lo que había oído en el segundo curso. No le agradaba mencionar a Voldemort de ninguna forma, pero creía que si lo hacía no le tendría tanto miedo-. No sean idiotas.

Iban a empezar una discusión muy fuerte cuando el tren pegó varias sacudidas seguidas. Thot miró por la ventana, entornando los ojos para tratar de ver en la oscuridad.

  • Yo no veo nada allí afuera –dijo.

  • ¡Debemos salir de aquí! –chilló Daphne, temblando-. ¡Hay algo allá afuera, lo sé!

  • ¿Entonces para qué quieres salir? –dijo Neville, intentando calmarla a su manera, pero fue aún peor.

  • ¡No sé, pero tampoco es bueno quedarnos aquí!

De pronto, una voz mágicamente ampliada se oyó en todo el tren:

  • Se le solicita a los alumnos que tomen sus pertenencias y abandonen el expreso de Hogwarts de manera ordenada.

Como era de esperarse, se armó un pandemónium. Los estudiantes comenzaron a gritar y tomaron sus cosas lo más rápido que pudieron, para salir desesperadamente. Las salidas estaban tan repletas de alumnos asustados que casi nadie salía. Los prefectos y delegados intentaban hacerse oír pero nadie los escuchaba.

  • ¡Así no saldremos más!

Y Daphne se echó a llorar. Thot estaba apenas consciente de lo que ocurría.

  • ¡Expelliarmus! –gritó una voz fría que arrastraba las palabras.

Draco Malfoy apartó a los alumnos de la salida más cercana y salió corriendo desesperadamente. A Ginny aquello le cayó como una piedra en el estómago. Pero, ¿por qué? No lo entendía.

  • ¡¿Malfoy, cómo te atreves a atacar a los estudiantes?! –chilló Hermione, que intentaba establecer el orden, pero sin resultados.

  • ¡Hermione, odio decirlo, pero no nos queda más remedio que imitar a Malfoy! –dijo Ron-. ¡Hay que sacarlos de aquí como sea!

  • ¡Esto es una locura! –exclamó Ginny, que intentaba entrar al compartimento más cercano, pero la marea de gente se lo impedía-. ¡Parece el Titanic!

  • Tengo una idea, síganme –dijo Neville, asustando un poco a Ginny por ese repentino iluminamiento, y empujando a la gente para que los dejaran pasar.

Entraron al compartimento más cercano. Tuvieron que arrastrar a sus otros dos amigos hasta allí.

  • ¿Sabes cómo romper vidrios o algo así? –le preguntó Nev a Ginny, puesto que ninguno de los otros dos se hallaba en condiciones de hacer algo: Daphne estaba llorando y Thot estaba como paralizado.

  • Eso espero.

Ginny apagó el hechizo iluminador de su varita. Luego la apuntó hacia la ventana, murmuró algo y el vidrio desapareció.

Neville sacó la cabeza hacia fuera y observó los alrededores.

  • Podemos salir perfectamente –informó-. Pero nos mojaremos, claro.

  • Yo iré primero –se ofreció Ginny valientemente-; Daphne y Thot no pueden hacer nada solos en este momento.

La chica pasó una pierna a través de la ventana sin vidrio, luego la otra, y con mucho cuidado, bajó del tren. Afuera hacía mucho frío y estaba oscuro, sin mencionar que llovía torrencialmente.

Neville le fue pasando las jaulas de Belleek, Bastet, Trevor y Pleak (el búho de Ginny, regalo de sus padres cuando la hicieron prefecta), los cuatro baúles, y después entre él y ella bajaron a Thot y a Daphne.

  • ¿Y ahora qué hacemos? –preguntó Ginny, apartándose el pelo empapado de la cara.

  • Vamos a reunirnos con los demás, están del otro lado.

En efecto, al menos cien estudiantes de todas las edades y todas las casas se hallaban allí, hablando de lo sucedido, gritándoles a sus amigos que bajaran, o descansando sentados en el pasto. Todos se veían asustados y en espera de que algún milagro ocurriese.

  • ¿Se dan cuenta de que estamos varados en medio de la nada? –dijo un chico de séptimo de Ravenclaw-. Además, vamos a enfermarnos.

  • Dumbledore vendrá por nosotros –afirmó Parvati Patil, muy tranquila.

  • ¡Nadie sabe que estamos aquí! –exclamó Draco, pasándose una mano por el pelo mojado, con desesperación. Ese gesto asustado pero sexy provocó un temblor a Ginny, que la chica calmó enseguida-. ¡Estamos solos, perdidos de noche en quién sabe dónde!

  • ¡No digas idioteces, Malfoy! –le espetó una chica de Hufflepuff.

  • Es cierto, estaremos bien. No hay por qué preocuparse –corroboró Hannah Abbott.

  • ¡Vamos a morir! –chilló Draco. Aquella atracción que Ginny había sentido se vino abajo.

  • Podemos llegar a Hogwarts si seguimos las vías del tren –observó.

  • ¡Ésa es una buena idea! –exclamó Neville entusiasmado. Ginny lo miró como si se hubiera vuelto total y definitivamente loco.

  • ¡Nadie va a ir a ningún sitio! –dijo Hannah Abbott, prefecta de Hufflepuff, que además intentaba hacer bajar al resto de los alumnos-. ¡Debemos quedarnos aquí, hasta que vengan por nosotros!

  • ¡Nadie sabe que estamos aquí! –repitió Draco. De nuevo, atracción reducida a cero.

  • Sí saben, acabo de enviarles una lechuza –explicó Hermione con calma, uniéndose a la conversación.

El tren daba violentas sacudidas cada cinco minutos, de modo que fue muy difícil calmar a los que quedaban dentro. Pero poco a poco, fueron bajando, algunos por las ventanas, al igual que Ginny y sus amigos.

Pasó una media hora en la que todos los estudiantes, el maquinista y la bruja del carrito de la comida estuvieron allí afuera, en el medio del campo, enfriándose y esperando a que alguien llegara.

Y justo cuando divisaron los carruajes tirados por thestrals invisibles a ojos de gente como Ginny, el tren hizo un ruido extraño y seco y se prendió fuego. Esto provocó que Daphne detuviera definitivamente su llanto y que Thot saliera de su trance, pues todos gritaron y corrieron desesperadamente a los carruajes. Pero el susto fue aún mayor cuando divisaron lo que había en el cielo: una calavera verde con una serpiente que le salía de la boca, hecha como con humo. Para reconocer aquella marca, no fue necesario que muchos la señalaran, gritando:

  • ¡LA MARCA TENEBROSA!

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FIN DEL CAPÍTULO 1.

¡Hola! Soy Maru Malfoy, autora del fict. ¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado ya que por ahora, eso no es todo. Dudas, sugerencias, comentarios, críticas, felicitaciones o lo que sea en reviews, por favor.

En un principio esta historia iba a ser de una chica de Slytherin poco común, y sus amigos (los cuales iban a ser Thot, Daphne y Blaise Zabini –a este último lo verán en próximos capítulos-), e iba a reflejar lo que es estar en Slytherin, y lo distinta que esta casa es de las otras. Pero francamente me gustó más para un Draco/Ginny, ya que soy fan de ellos pero nunca he escrito ninguno, o por lo menos ninguno que me gustara.

EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO,"EL INICIO DE CLASES":

  • Más datos sobre los personajes.

  • Nefiyae Nix.

Y un par de cosas más que son sorpresa!