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Historia 8635 — capítulo 12
Capítulo 12: Traicionar es una estrategia
La situación entre las Salamandras (N.A: así he bautizado a Ginny y su grupo, cuando comente al fin de este capi van a saber por qué) y las Merrows o Huecas (N.A: apodo para el grupo de Nefiyae) estaba bastante tensa, sobre todo desde que las primeras habían ganado como aliada a una de las segundas, por lo cual eran seis contra cuatro, y encima que también les superaban en número de neuronas... Pobres huecas. Hasta les tengo algo de pena. Por supuesto, ninguna de las salamandras se esperaba que una de las suyas hubiera cambiado su piel fría por escamas de merrow, ya que en aquel mismo momento en el que Ginny desayunaba con Thot, Neville y Daphne, Mandy estaba siendo cambiada de look por las huecas merrows.
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¿Qué tenemos ahora? –preguntó Daphne bostezando.
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Cuidado de las Criaturas Mágicas –respondió Thot, revolviendo su avena desanimadamente-. Suerte que ha vuelto Hagrid. Esa Grubbly-Plank era muy aburrida.
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Sí, pero daba unas lecciones fascinantes –comentó Neville por encima de El Profeta.
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Neville, cada día te pareces más a Hermione. Me asustas –le dijo Ginny muy seria, pero en cuanto el chico la miró con un “?” en la cara, la pelirroja se limitó a reír, lo cual era un alivio. Últimamente estaba histérica. Sobre todo si mencionabas a Malfoy.
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Buenos días –saludó Colin, sentándose junto a Nev y sacando un sobre amarillento de su bolsillo-. Esto es para ustedes –añadió en un susurro, entregándoselo a Ginny-. Son las fotos que me pidieron sacar.
Ginny sonrió y lo abrió. Pero lo que sacó fueron como treinta fotos en movimiento de Harry, y sólo seis de las merrows el día de su venganza. La pelirroja estaba empezando a considerar seriamente que Colin fuera gay y estuviera enamorado de Harry, hasta que encontró como diez fotos de Stephanie en el fondo del sobre.
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Mmm... creo que estas son tuyas –le dijo Ginny, entregándole las cuarenta fotos que no le pertenecían a ella, intentando contener la risa, y pensando que si Queen se enteraba de que el chico de sus sueños le había sacado diez fotos de Stephanie y TREINTA a Harry (allí era donde estaba el problema, ya que Queen a veces estaba segura de que no sólo se había enamorado de un vulgar chico cualquiera con obsesión por la fotografía sino que además se había enamorado de un gay), se cortaba las venas.
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¿Y eso? –preguntó Mandy, sentándose con ellas, con un tono mucho más animado que de costumbre. Ginny se volvió para comprobar que no tenía fiebre y...
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¿Estás segura de que tú eres Mandy? –preguntó incrédula, pues su “amiga” (N.A: lo pongo entre comillas porque vaya amiga que tienen las salamandras) estaba totalmente cambiada: el pelo ya no era ni grasiento ni quebradizo sino que brillante y hermoso, con el precioso tono azabache que siempre había tenido pero que ahora era mucho más brillante e intenso. Los ojos eran de un color azul turquesa adorable, a pesar de que eran lentes de contacto, y ya no estaban ocultos tras unas gafas espantosas. El acné había desaparecido (Ginny no tenía dudas que esto había sido gracias a la magia) y la piel grasosa ahora era suave y perfecta (como la de esas tipas de las propagandas de Clean & Clear y Dove, para que se hagan una idea –por cierto, como odio a esas tipas–), de color normal en lugar de amarillento, como era antes. Luego estaban sus uñas: con una manicura perfectas y hechas a la francesa. Y finalmente estaba el buen gusto de sus nuevas joyas (que Ginny no notó que eran de oro –ejem, recuerdan la obsesión de Nefiyae por el oro?–) y de la ropa.
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¿Te gusta? Es mi nuevo look. Me lo ha hecho un estilista profesional, en Hogsmeade –mintió la chica, que también parecía mucho más segura de sí misma. Ginny entendió entonces el motivo de su desaparición el fin de semana (N.A: olvidé mencionarlo [oops]... Sorry!)-. Volviendo al tema... ¿de qué hablaban?
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Colin nos ha traído las fotos –Daphne sonrió maliciosamente y le pasó el sobre que había ido de mano en mano por esa parte de la mesa de Gryffindor (es decir, lo habían visto Thot, Neville, Harry, Ron, Hermione, Parvati, Lavender, Seamus, Dean, William y Eoin).
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Genial –en los ex-labios cortados de Mandy también se dibujó una sonrisa maligna al ver las fotos, sólo que esta sonrisa no tenía el mismo motivo que la de Daph, aunque nadie lo notó.
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Por cierto, ¿a qué se debe ese nuevo look, Mollock? –preguntó Eoin con su típico interés masculino.
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¿Por qué no me acompañas a Cuidado de las Criaturas Mágicas y te lo cuento en el camino? –le ofreció la chica guiñándole un ojo azul turquesa, que Daphne quería arrancarle con el tenedor que tenía en la mano en aquel momento, pero que Neville le arrebató pronto, por si acaso.
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OK –accedió el chico sonriendo y levantándose de la mesa. Salió detrás de Mandy como un verdadero caballero y no como un perrito faldero, como Ginny pensó que haría. Él siempre sabía permanecer elegante, importante, atractivo e interesante sin importar la situación. Daphne, mientras tanto, se moría de celos, pero recordó el plan indiferencia y sacó el nuevo número de Corazón de Bruja. En la portada se leía: “101 formas de controlar los problemas más serios de las mujeres con los hombres: sexo, infidelidad, la tapa del inodoro y celos”.
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No me digas que lees eso –fue el “saludo” matutino de Kitt, que acababa de unírseles (en 2 sentidos: al grupo de las salamandras –la tarde anterior– y al desayuno). A pesar de haber sido expulsada del equipo de porristas y de haber sido sustituida por Mandy esa misma mañana, parecía de buen humor. Aunque sospechaba que Mollock se traía algo entre manos, no se lo dijo a nadie.
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No te lo digo –le replicó Daphne, asomando la cabeza rubia plateada (un tono similar al de Fleur Delacour, pero más rubio, y que por cierto es 100% natural, y consecuencia de ser hija de un hijo de una veela y de una mujer rubia natural), lacia, larga y brillante de detrás de la revista.
Kitt hizo un gesto de desaprobación con la cabeza, se apartó un mechón de pelo negro con reflejos violetas de la cara y miró a todos a través de sus ojos plateados, como estudiando la compañía de la cual se había hecho. Hermione desaprobó esa actitud con un chasquido molesto de la lengua, y se limitó a hundir la nariz debajo de El Profeta, al tiempo que Harry y Ron hablaban de quidditch. Neville, por su parte, intentaba hablarle a Parvati, pero no se atrevía. Lavender se besaba con Seamus salvajemente, Dean terminaba apresuradamente sus deberes de Pociones, Daphne seguía como pegada a Corazón de Bruja, Ginny hablaba con Queen que acababa de llegar (tarde, como siempre), y Thot y Colin discutían (para variar... ). Esta escena tan típica por las mañanas se vio interrumpida de inmediato por la inusual llegada tarde de Stephanie:
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¡Me retrasé! –exclamó la chica, sin aliento-. ¡No entiendo como ha podido pasar! ¡Si programé el despertador los minutos exactos antes de las ocho que me lleva alistarme: diez bañándome, siete secándome el pelo y peinándome, cinco vistiéndome, dos recogiendo mis cosas y cuatro llegando hasta aquí! ¡Dieciocho en total! ¡No entiendo como ha podido pasar! –repitió, sin dejar de consultar su reloj mientras hacía cuentas mentales.
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Calma, algún día te iba a pasar. No eres un reloj suizo –la consoló Ginny.
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¡Es tan puntual! –suspiró Colin por lo bajo.
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DÍA: Jueves 9 de noviembre.
GRUPO: Gryffindor-Slytherin.
LECCIÓN: Alquimia.
CLIMA: soleado.
Era otra clase normal de Alquimia para los quintos cursos de Gryffindor y Slytherin: el profesor Flamel (tatara-tatara-tatara nieto o algo así de Nicholas Flamel) corrigiendo deberes en su escritorio, sin inmutarse por lo que ocurría en el resto de la clase, ya que estaba ocupado escuchando una música horrible con su discman mágico, y sólo de vez en cuando apartaba la cabeza de los pergaminos, para chistar un “shh”, que quería decir que él seguía siendo el profesor de la clase y que no se descontrolaran demasiado porque sino se quedaba desempleado. En cuanto a los estudiantes, estaban sentados en tres amplias mesadas de laboratorio, la de la izquierda abarrotada de Slytherins, la de la derecha abarrotada de Gryffindors y la del medio una peligrosa mezcla de los dos. En la primer mesa (Gryffindor) estaban dispuestos por parejas: Eoin con Thot (excelente elección [nótese el sarcasmo]: el primero no entendía porque Thot lo trataba tan mal y de a paso lo interrogaba sobre si Ginny estaba enamorada de él o no, mientras que el segundo le lanzaba miradas asesinas y sólo le hablaba sobre el trabajo), William con Stephanie (el primero se moría del aburrimiento, pues la chica era increíblemente obsesiva y meticulosa con las cifras, al mismo tiempo que se preguntaba por qué Colin lo miraría así, mientras que la segunda disfrutaba cada momento e intentaba demostrarle al chico lo mucho que sabía del tema), Queen con Colin (la primera volvía loco al segundo, ya que no dejaba de hablar de clase y modales y de que ella no estaba hecha para la alquimia), Nefiyae con Kitt (ambas se lanzaban miradas que habrían asustado inclusive a Voldemort), y detrás de ellas, Daphne con Ginny (normal). En la mesa del medio estaban Sophie y Melodie (cada una con un chico de Slytherin), Mandy con Robert Brand, Arnold Gretcham y Kelly Scrimgeour (N.A: Kelly y Robert son los dos prefectos de Slytherin, que se llevaban tan bien como Hermione y Ron –creo que entienden a lo que me refiero–, y que a pesar de no estar juntos discutían igual), entre otros.
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¡Psst! –chistó Mandy, intentando llamar la atención de Nefiyae en la mesa de al lado. Por suerte para ambas, estaban una al lado de la otra-. Tienen unas fotos de ustedes en el día de nuestra primer venganza.
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¿En serio? –la reacción de Nefiyae de volverse fue tan rápida que arrojó un frasco lleno de un líquido extraño al piso en la pasada. El frasco se estrelló, se hizo añicos y ocasionó una pequeña explosión que fue suficiente para dar a pensar a cualquiera que mirara la escena (alumnos chillando y corriendo, histéricos) que había uno de esos escarabajos que se meten entre la piel hasta devorarte las vísceras, como los de “La Momia”.
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¡QUE NO CUNDA EL PÁNICO! –chilló Flamel, que se había quedado dormido pero despertó apenas oyó tanto barullo. Miró a su alrededor: la túnica de Nefiyae (que lloraba) se había prendido fuego, las salamandras se reían, los otros miraban el accidente entre aturdidos y divertidos, y los Slytherins ya habían dejado el aula de apenas haber oído la explosión.
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¡AUXILIO! ¡ME QUEMO! ¡SOCORRO! –gritaba Nefiyae, y en su desesperado intento de apagar su túnica en llamas (era demasiado idiota como para usar su varita para hacerlo), se zarandeó de un lado a otro, golpeando con el codo un frasco de alcohol, que se cayó al piso haciéndose mil pedazos. Unas gotas le salpicaron la túnica (que justo Thot y Colin le ayudaron a quitarse en ese momento), la cual se prendió fuego, quemando a su vez una silla de madera, que a su vez quemó poco a poco una de las mesas de madera.
Los alumnos restantes recogieron sus cosas y se largaron de inmediato. Toda la clase, encabezada por el profesor, no había subido la primera escalera rumbo al despacho de Dumbledore cuando se escuchó una explosión diez veces más fuerte que la primera. Seguro que había estallado el aula completa.
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Brujas fritas –dijo Flamel a la gárgola con desgana. Cinco minutos después, él y toda la clase estaban en el despacho de Dumbledore, un poco apretujados.
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¿Qué te trae por aquí, Rupert? –le preguntó el director con amabilidad.
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Renuncio –respondió Flamel sin rodeos-. ¡No soporto más a estas bestias salvajes!
Y tan rápido como había llegado, Flamel dio media vuelta y se marchó, dando un portazo. Dumbledore suspiró y miró a los alumnos:
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¿Me podrían decir que han hecho para que quiera renunciar? –les preguntó con suavidad.
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Una explosión –explicó Melodie, la sensata de la clase.
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Por culpa de Nefiyae Nix –añadió Daphne, contenta de tener un motivo de castigar a su enemiga-. Tiró un frasco con un líquido al piso, que explotó (el frasco, no el piso), le prendió fuego la túnica, y la muy i... ingenua se movió y tiró otro frasco, esta vez de alcohol y...
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¡Mentirosa! –chilló Nefiyae, y rompió a llorar de una forma tan falsa que hasta los de Slytherin se pusieron de parte de Daphne.
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¡Yo vi lo que pasó! –exclamó Kitt.
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Profesor –sollozó Nefiyae, volviéndose a Dumbledore-, ellas se llevan muy mal conmigo, es obvio que quieren que me castigue por algo que no hice.
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¡Sí que lo hiciste! –le gritó Kitt, señalándola con un dedo acusador que temblaba de cólera.
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¡Claro que no!
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¡Que sí!
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¡Que no! ¡Sólo porque Draco me ama estás inventando esas cosas! Acéptalo: yo gané, tú perdiste.
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¡¡¡Perra embustera roba novios!!! –estalló Kitt, agarrándola de los pelos y tirándola al piso, donde comenzaron a pelearse como animales salvajes.
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¡Por favor contrólense! ¡Alto! ¡ALTO! –gritó Dumbledore, poniendo fin a la lucha con su propia varita, que separó a las chicas de inmediato-. Señorita Nix, la apuntaré a sesiones semanales todos los viernes a las cinco, con el psicólogo de la escuela.
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¿Qué? –preguntó Nefiyae, olvidándose de su llanto falso-. ¡Pero eso arruinaría mi reputación! ¿¡¿POR QUÉ ME HACE ESTO?!? –chilló.
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No sé mucho de psicología, pero creo que psicológicamente, usted tiene un desorden de personalidad de tipo dramático, conocido como histriónico, en el cual el individuo busca constantemente la atención de las personas. Sus emociones son inestables, tienen una percepción distorsionada de sí mismos y son muy impulsivos. También tiene cierto nivel de desorden de personalidad narcisista, pues no logra compenetrar con otras personas, se siente superior y busca admiración y atención –explicó Dumbledore en tono de profesor. Todos se lo quedaron mirando muy asombrados, salvo las huecas, que tenían cara de no entender de qué cuernos estaba hablando el viejo chiflado ése.
Silencio incómodo.
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Mmm... ¿podemos irnos, profesor? –preguntó Stephanie consultando su reloj.
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Sí –accedió el director. Todos suspiraron aliviados: creyeron que el haber hecho estallar el aula de alquimia y despedido al mejor profesor que la impartía sería suficiente motivo para castigarlos-. Pero antes, tienen que arreglar el aula que destrozaron, ahora mismo. Sí, señorita Fox, ya sé que tienen clase ahora –añadió Dumbledore, pues Stephanie había abierto la boca para decir algo, sin apartar la vista de su reloj-. Pero no les tomará más de diez minutos, con magia, por supuesto. Pueden irse ahora.
Los estudiantes dejaron el despacho enseguida, y caminaron con pesadumbre al aula de Alquimia, encabezados por una impaciente Stephanie. Apenas entraron, se quedaron boquiabiertos: las mesas y bancos estaban calcinados, los frascos e ingredientes se habían reducido a polvo, el humo los hacía toser y todo estaba negro. Les llevó quince minutos mejorar un poco el aula; entre que abrían las ventanas para que el humo se fuera, iban a la bodega intacta del aula por otros frascos e ingredientes y se deshacían de las cenizas y el polvo del suelo, las paredes y el techo con hechizos... Y mientras ellos se ocupaban de esto, las merrows huecas zafaban del castigo mientras llevaban a cabo una reunión en el pasillo desierto. O lo que creían que era un pasillo desierto...
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¿Qué me decías hoy, Mandy? –le preguntó Nefiyae a la chica con brusquedad.
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Que me han dicho que tienen fotos de ustedes bañadas en pintura azul, con esos hilos pegajosos en la cara y el pelo... Ya saben, del día de la venganza.
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¿Y qué piensan hacer con ellas? –interrogó Melodie asustada, abriendo los ojos como platos.
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Conociéndolas, van a hacer copias y a repartirlas por todo el colegio. Pero sacarán a Kitt, supongo. Después de todo se pasó a su bando...
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Me importa un cuerno la puta de Snow –dijo Nefiyae agresivamente-. Hay que deshacernos de esas fotos.
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Sabrán que han sido ustedes, que alguien las ha delatado y llegarán a una conclusión: que yo las he traicionado –siseó Mandy un poco asustada ante la idea de ser descubierta por las salamandras-. Además Kitt ya sospecha algo.
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Ése es tu problema –replicó la rubia teñida-. Yo ya he cumplido con mi parte del trato. Ahora tú cumple con la tuya y tráeme esas jodidas fotos.
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Si me descubren ya no podré servirte para nada –Mandy dijo esto entornando sus ojos pequeños con astucia.
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Tarde o temprano se darían cuenta –repuso Nefiyae encogiéndose de hombros-. Y puedes servirme igual: sabes cosas de ellas que yo no tengo idea. Además –Nefiyae dijo esto acercándose a la chica y susurrándoselo al oído con malicia-, recuerda que yo te di todo lo que querías... Pero puedo quitártelo.
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Me encargaré de esas fotos –aceptó Mandy a regañadientes.
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FIN DEL CAPÍTULO 12.
Una página más largo de lo esperado. ¿Les gustó? Pero bueno, ya saben que para eso está mi LIBRO DE VISITAS y los REVIEWS. Lo mismo de siempre: comentarios, dudas, sugerencias, ideas, felicitaciones o críticas van allí. Les responderé a lo que me digan al final de los capítulos siguientes. Muchas gracias por firmar!
En el próximo capítulo, “Mala suerte” (llamado así por ser el número 13 y por todo lo que ocurre en él):
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Descubriremos quién es la persona que escuchó a las merrows huecas.
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Daphne adoptará una táctica extrema para llamar la atención de Eoin, y las consecuencias serán fatales para todos.
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Será descubierta Mandy? Conseguirá las fotos?
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Blaise le hablará a Ginny otra vez.
Ahora sí... el por qué de los apodos generales de las chicas buenas y las malas. Salamandras: si tienen el libro “Animales Fantásticos y donde encontrarlos”o el de “Los Mundos Mágicos de Harry Potter” (de David Colbert), busquen salamandra. Dice que es un lagarto que habita en el fuego y que vive tanto como arda el fuego del que haya surgido. Otros datos son que apaga una hoguera reptando sobre ella, que vive en las llamas sin sufrir dolor ni consumirse, y que su veneno es el de mayor poder, pues provoca muchas muertes a la vez al subir al árbol e infectar al fruto, que mata a quienes lo ingieren. Se preguntarán: “¿qué tiene esto que ver con Ginny y sus amigas?”. Y mi respuesta es que las chicas “viven en el fuego” ya que siempre están en problemas, que “apagan una hoguera reptando sobre ella” porque son capaces de resolver sus embrollos a pesar de todo, y que “su veneno es el de mayor poder, pues provoca muchas muertes a la vez al subir al árbol e infectar al fruto, que mata a quienes lo ingieren” porque sus líos siempre afectan a otros.
Merrows: gente del agua de origen irlandés. De hecho no sé mucho sobre esta especie, pero me pareció un nombre apropiado ya que el nombre y el apellido de Nefiyae Nix es de orígenes de sirena, como expliqué al final de un capítulo.