← Historia 8635 · de
Historia 8635 — capítulo 11
Capítulo 11: El bar
En Hogwarts por aquellos días corría un entusiasmo inimaginable entre los estudiantes desde que Dumbledore había anunciado que el anhelado bar se inauguraría ese viernes 3 de noviembre. Qué banquete de Halloween ni que nada. Eso era cosa de niños. Entre los alumnos de quinto en adelante de lo único que se hablaba era del famoso bar, mientras que los que pertenecían a cursos inferiores se resignaban a mirarlos con envidia cada vez que los oían mencionar el tema (es decir, 1.000.000 de veces al día). Por otro lado, Ginny estaba más que ocupada ya que la inauguración del lugar significaba el doble de reuniones de prefectos por semana, y el triple del trabajo de siempre. Para peor, se estaba volviendo loca respecto a Malfoy.
En cuanto al tema de Nefiyae y sus amigas... aunque sabían que habían sido ellas, estaban demasiado ocupadas peleándose como para vengarse o contárselo a McGonagall. Nefiyae y Kitt no se hablaban y se lanzaban miradas asesinas, Melodie insistía en reconciliarlas y se ganaba que la ignorasen, Sophie seguía a Nefiyae y Courtney apoyaba a Kitt, de modo que entre éstas dos últimas (Nefiyae y Courtney) también había mucha tensión. Mientras tanto, las enemigas de estas cinco huecas se deleitaban de lo lindo con sus peleas y discusiones.
-
¡Blaise! –lo saludó Ginny, una tarde del miércoles en la biblioteca. Se sentó junto a él-. ¿Qué hay?
-
Nada nuevo –respondió él con una voz extraña, su cara oculta tras un grueso ejemplar de “Las Artes Oscuras y su Defensa: Cómo se cuenta la historia - tomo 2”.
-
¿Te pasa algo? –le preguntó la pelirroja frunciendo el entrecejo. Blaise siempre era amable y caballeroso con ella. Algo debía estarle ocurriendo para tratarla así.
-
Nada –se apresuró a contestar él, aún con el libro tapándole la cara. Harta, Ginny se lo apartó. Apenas lo hizo, se llevó una mano a la boca: el chico tenía el ojo izquierdo tan morado que parecía negro-. No es nada, Ginny, déjalo.
-
¿Quién te ha hecho esto? –le preguntó ella con suavidad.
-
Ya te he dicho que no es nada.
-
Contéstame, Blaise.
-
No te metas en problemas por mi culpa. Total que me lo tenía bien merecido.
-
¡No digas tonterías! ¿Quién te golpeó?
-
Una bludger en la práctica de quidditch.
-
¡No me mientas! Me acabas de decir que te lo tenías bien merecido. Ahora responde.
-
Malfoy –murmuró Blaise en una voz apenas audible.
-
¡Cuando lo agarre, lo mato!
Sorda a los gritos de advertencia de Blaise, Ginny salió corriendo de la biblioteca, y en el camino casualmente se encontró con la persona a la que buscaba. Sin siquiera decirle algo, e ignorando por completo a Crabbe y Goyle que lo flanqueaban, se plantó delante de él y lo derribó de una piña. Crabbe y Goyle la miraron sorprendidos y de inmediato, el primero la tomó por la garganta, mientras el segundo socorría a Malfoy.
- ¡SUÉLTALA, BOLA DE GRASA! –ordenó una voz furiosa desde el otro extremo del corredor.
Ginny alcanzó a distinguir a Harry que se aproximaba. Crabbe la había tomado por el cuello con ambas manos, elevándola en el aire y haciendo que sus pies apenas rozaran el suelo.
- ¡HE DICHO QUE LA SUELTES! –le gritó Harry, ya frente a ellos.
Crabbe gruñó pero obedeció. Ginny comenzó a toser y a frotarse la garganta. En ese momento se levantó Malfoy, pero no tardó en volver a estrellarse en el suelo, esta vez por la piña que le pegó Harry. Crabbe y Goyle se le abalanzaron.
- ¿Qué hacen?
Thot, Colin, Eoin, Seamus Finnigan, Dean Thomas y Neville se aproximaban por el pasillo, y no tardaron en unirse a la lucha. Aunque eran más les costó mucho, ya que ellos eran tan sólo sacos de huesos al lado de los musculosos Crabbe y Goyle.
-
¡Demonios! –maldijo Blaise, que acababa de aparecer por el mismo lugar que los otros chicos. Sin dudarlo, intentó separarlos.
-
¡BASTA! –gritó Ginny, provocando que los ocho chicos que estaban de su parte la miraran incrédulos, pero se separaran. Crabbe y Goyle ayudaron a levantarse a Malfoy (que acababa de despertar) y se largaron.
-
Tranquila, ya se han ido –dijo Eoin, un poco agitado por el efecto de la adrenalina.
-
¿Y tú que te metes? –le espetó Ginny. Dio media vuelta y se fue, seguida por Thot y Neville, que comenzaron a interrogarla sobre lo ocurrido.
-----------------------------------------------------------*
-
¿Ginny, podemos hablar? –le preguntó Alissa Starlight cuando la aludida salía de una clase de Pociones particularmente estresante. Estaba muy seria, lo cual era raro en ella.
-
Seguro –accedió la pelirroja-. Hace tiempo que no hablamos.
-
Cierto... Mira, iré al grano, tengo clase de Transformaciones ahora y McGonagall me matará si llego tarde...
-
Te escucho.
-
Bueno, últimamente te he visto acompañada de Blaise Zabini en repetidas ocasiones y... ¿hay algo entre ustedes?
-
Sólo somos amigos –contestó Ginny, un poco sorprendida por la actitud de Alissa.
-
¿Segura que no sientes nada por él? Porque a mí me gusta, tú lo sabes.
-
También te gusta Harry, Draco es decir Malfoy [ maldito subconsciente], Ron y prácticamente todos los chicos guapos del colegio.
-
Ya sé, pero éste de verdad me gusta mucho.
Ginny la miró a los ojos. Parecía sincera. Entonces recordó a Daphne, que últimamente también andaba como tonta (motivo: Eoin Whisp), y a ella misma (motivo: Draco... awww... es decir Malfoy... urgh...) y consideró seriamente que el colegio tenía alguna epidemia de amor, y eso que ni siquiera era primavera. Además de esas parejas tenemos que incluir el “triángulo” amoroso de Stephanie – William Stubber – Queen – Colin (a Stephanie le gusta William, pero a William le gusta Queen, que a su vez está perdidamente enamorada de Colin, que está loco por Stephanie), a Nefiyae que está peleada con Kitt a causa de Malfoy, a Mandy que parece estar loca por Eoin (sólo porque Daphne lo está), a Thot que está celoso de Eoin, a Sophie que sigue encaprichada con Harry, a Eoin que cree que Ginny está enamorada de él y a Courtney que está loca por Thot. Y si a todo esto le añadimos que Luna últimamente anda mucho con Harry, que Neville parece enamorado de Parvati, y que Ron y Hermione están como tensos el uno con el otro, cualquiera confundiría a este fict con una telenovela.
Esa misma tarde, tras la charla con Alissa, Ginny se marchó a la biblioteca, pero en el camino alguien se interpuso en su camino: Draco... es decir, Malfoy.
-
¿Qué quieres, Malfoy? ¿No te fue suficiente con el golpe del otro día? –le preguntó Ginny con frialdad. Le costó mucho hacerlo. Cada vez le costaba más tratarlo mal. Excepto cuando recordaba todo lo que había hecho... ahí se armaba de valor y lo encaraba sin problemas.
-
No puedo creer que Zabini sea tan patético que tenga que enviarte a ti a golpearme –fue lo único que dijo el rubio.
-
A mí no me ha enviado nadie. Pero hablando de Blaise... ¿quién te crees que eres para golpearlo así?
-
El hijo de la persona a la que insultó. Y tú no me hables de andar golpeando gente porque no eres la más indicada.
-
Prefiero andar golpeando gente que andarla besando...
-
No me vengas con eso... Si ni siquiera significó nada.
-
¿Qué no te venga con eso? ¡Me besaste, Malfoy! ¡A una Weasley!
-
Deja en paz el jodido beso, ¿quieres?
-
¿O sea que vas a negar lo que pasó? –le disparó Ginny, siguiéndolo, pues Malfoy había echado a andar por el pasillo, sin mirarla.
-
No. Fue algo... momentáneo. Un error.
-
¡Dijiste que no significó nada, que sólo lo hiciste para demostrarme que no eras patético!
-
¡YA! Eso no significa que te haya besado sólo por eso. Quería averiguar lo que rechazaba Potter. Y francamente, es un idiota.
Draco la miró de una forma nada discreta, provocando que la chica se pusiera roja hasta la raíz del pelo, y tropezara. Pero Draco, es decir Malfoy, evitó la caída tomándola de la cintura. Sus labios estaban a escasos centímetros de los de Ginny cuando ambos reaccionaron, separándose al instante.
-
Me voy.
-
Yo también.
¿Pero qué le estaba pasando? O más bien, ¿qué clase de pregunta era esa? Si total ya sabía la respuesta: estaba loca, definitivamente loca, pero por Draco, es decir Malfoy. Después de todo, cuando sueñas con un chico todas las noches, cuando hasta las piedras te recuerdan a él, cuando no puedes sacártelo de la cabeza, cuando tu corazón late a mil por hora cuando estás con él... ¿no es que te has enamorado? Pues sí. Era demasiado tarde: estaba enamorada de la persona equivocada.
La noche del viernes 3 de noviembre...
Era la noche más esperada por el colegio entero, o al menos los alumnos de quinto en adelante. El famoso bar estaba finalmente abierto... o casi abierto.
Ubicado en una enorme habitación en desuso, era una mezcla de pub y discoteca, ya que había una amplia pista de baile, mesas redondas en los costados, y una barra típica muggle. El lugar estaba pintado de plateado, con luces cálidas y acogedoras, música que Courtney Dawson habría aprobado definitivamente, y un suelo de madera reluciente, salvo en la pista de baile, que era como la de una disco de los ‘70. Una larga cinta blanca era lo único que impedía a la multitud de estudiantes mayores el entrar al lugar. Detrás de la barra de madera, Ginny pudo ver a Dobby y a un par de elfos más, limpiando las copas. También escuchó los murmullos de desaprobación de Hermione al darse cuenta de estos últimos detalles.
- Sin más preámbulos –anunció Dumbledore, que parecía un niño en el día de Navidad-, inauguramos el “Hogpub” (N.A: No podía ocurrírseles nada mejor?? Que falta de creatividad tienen algunos...)(N.L: Ejem! Como que tú eres la autora, no?)(N.A: Y sí, pero no se me ocurría nada mejor. Te quiero ver a ti intentándolo...).
Dumbledore cortó la cinta con una tijera, a modo simbólico. Acto seguido, tuvo que apartarse del camino, pues los alumnos de cursos superiores casi lo atropellan cuando entraron en estampida al Hogpub.
-
Hola, Dobby –saludaron Harry, Ron y Hermione sentándose en la barra. Ginny se sentó con ellos, y poco después se les unieron Luna y Neville. Daphne se había marchado a una mesa con sus compañeras de cuarto, mientras que Thot discutía con Colin... para variar.
-
¿Qué puedo ofrecerles, señores? –preguntó el elfo doméstico en ese tono chillón que te provoca taparte los oídos con esas orejeras esponjosas y rosas de Herbología.
-
Whisky de fuego –imploró Ron en tono ansioso.
-
¡Ron! –lo regañó Hermione-. ¡Eres un prefecto!
-
¡Tú no me digas que hacer! –le espetó Ron, de mal humor. Ambos se lanzaban chispas con la mirada.
-
No servimos whisky de fuego, señor –replicó Dobby un poco asustado por la discusión de los humanos.
-
¿Hidromiel? –pidió Ron, volviéndose al elfo y empleando un tono más suave.
-
¡Enseguida! –chilló Dobby, emocionado, y con sólo chasquear sus dedos el vaso empezó a servirse solo.
-
Yo un vaso de agua, por favor –pidió Hermione, rendida en su intento de controlar al pelirrojo.
-
Cerveza de manteca –pidieron Ginny, Harry, Neville y Luna al unísono.
El elfo doméstico chasqueó los dedos y en unos segundos ya estaban disfrutando sus pedidos (en el caso de Hermione no, porque uno no puede “disfrutar” un vaso de agua, y menos cuando tus amigos toman algo diez veces más reconfortante y delicioso, ¿no?).
-
Vodka de dragón –pidió una voz familiar un par de asientos más a la izquierda de Ginny.
-
No señor, no podemos –chilló un elfo.
-
Entonces lo más fuerte que tengan –repuso la voz de Blaise.
-
Ya vuelvo –dijo Ginny, pero nadie le prestó mucha atención: Ron y Hermione discutían, Harry y Neville intentaban frenarlos y Luna leía una revista.
La pelirroja se sentó junto a su abatido amigo, que se bebió su vaso de hidromiel en escasos segundos, y enseguida pidió otro.
-
¿Te ocurre algo? –le preguntó la chica, yendo al grano-. ¿Es Malfoy de nuevo?
-
No tiene absolutamente nada que ver con ese engendro con patas –respondió Blaise-. Es Alissa Starlight... me ha invitado a salir y como estaba de mal humor, le hablé bastante mal. Me plantó una bofetada y me dijo que era el ser más despreciable que había tenido la desgracia de conocer. Descontando a Crabbe, Goyle, Parkinson y Malfoy, eso dijo –añadió.
-
¿Por eso estás así? –insistió Ginny, que no entendía mucho el problema, ya que a Blaise ni siquiera le gustaba Alissa, es más: apenas la conocía de vista, y sólo porque relataba los partidos de quidditch.
-
No tiene mucho que ver con eso, la verdad –admitió el chico, que ya estaba pidiendo un tercer vaso de hidromiel-. Es más que nada por ti y por Malfoy.
-
¿Qué? –exclamó Ginny, casi escupiendo su cerveza de manteca en la cara del elfo doméstico que le servía la hidromiel a Blaise.
-
Los he visto el otro día –replicó el chico, volviendo sus ojos encendidos a Ginny- besándose.
-
¡No nos estábamos besando! –se defendió la pelirroja. Sólo una vez había besado a Dra.. Malfoy, y Blaise no los había visto, puesto que sino hacía rato que no le hablaba. Probablemente los había visto la tarde del miércoles, después de su casi beso-. Estábamos discutiendo, y yo por ir tan rápido me resbalé y él me sujetó para que no me cayera, y eso debió haber sido lo que viste.
-
Mira, Ginny, soy muchas cosas, pero tonto no es una de ellas –dijo él muy molesto. Bebió su cuarto vaso de hidromiel (N.A: Qué manera de beber que tiene este chico!), pagó la cuenta y se marchó con las manos en los bolsillos, al igual que siempre.
-
¿De todos modos a él que le incumbe? Está bien que sea mi amigo y todo eso, pero tampoco para ponerse así... –pensó Ginny en voz alta, viéndolo marcharse.
-
Primer signo de locura: hablar sola –dijo una voz fría que arrastraba las palabras-. Dos vasos de hidromiel, por favor –pidió Malfoy al elfo doméstico, y luego añadió, volviéndose a Ginny:- Yo invito.
-
Y yo rechazo la invitación –dijo la chica, levantándose. Pero Malfoy le sujetó la muñeca:
-
Déjame hablar, y luego eres libre de hacer lo que quieras.
-
OK. Habla. Y más te vale que sea bueno –Ginny se sentó, el corazón latiéndole a mil por hora.
-
Es sobre lo que pasó el otro día –comenzó el rubio, entregándole uno de los vasos que el elfo le daba. Bebió un trago del suyo (“awww...” pensó Ginny), lo dejó en la mesa y prosiguió:-. Que conste que te sujeté porque si te caías el que pagaba después era yo, ya que me ibas a acusar de intento de asesinato (N.A: Que suspicaces que son los Slytherins!). No he terminado –añadió, al ver que la pelirroja abría la boca para decir algo-. Y respecto al casi beso, eso fue una breve tentación a fastidiar a Potter y a Weasley y a todo Gryffindor si es preciso (N.A: Que creativos que son los Slytherins a la hora de mentir, ¿no?).
-
Yo también quería hablar de eso: no te creas que vas a jugar conmigo al igual que lo haces con otras chicas –le espetó Ginny con frialdad-. Primero porque no soy tonta como ellas. Segundo porque sé que sólo lo harías para fastidiar a mi hermano y a Harry. Tercero porque tú quieres hacerlo porque sabes que yo no quiero y por estas dos razones anteriores. Y cuarto porque... –pero Ginny no se atrevió a decir lo que había averiguado aquella noche en el baño de Myrtle la Llorona-... porque sí.
-
Vaya. Me has descubierto –dijo él con sarcasmo, haciendo como que aplaudía.
-
Lo que sea. Y quédate con tu cochina hidromiel –Ginny le devolvió el vaso que ni siquiera había tocado, se levantó y se marchó a la mesa de Daphne y las otras chicas.
-
Tengo un nuevo plan –le dijo Daphne sonriendo en cuanto su amiga se sentó con ellas.
-
No necesitamos un nuevo plan: con el último nos da y nos sobra –objetó Stephanie frunciendo el entrecejo.
-
Yo no hablo de eso. Hablo de Eoin [suspiro típico de chica enamorada de las películas] –explicó Daphne-. Primero probé el tratarlo mal, pero no me salió muy bien que digamos... : S –miró a Ginny pues éste había sido idea de ella-. Luego intenté el de “si tú estás aquí yo me voy” –miró a Queen, la autora del plan de dejar el lugar al que acababa de entrar el chico que te gusta-. Otro sin muchos resultados... Después me decidí por el plan uno más uno es igual a dos –miró a Stephanie, que basándose en la Aritmancia había bautizado a su plan, que era tan obvio como el nombre lo indicaba: Daphne debía coquetearle-. Resultados: nulos. Tiene la cabeza en otra cosa, y es tan tonto –Daphne sacudió la cabeza en señal de desaprobación, pero con una sonrisa cariñosa en los labios-... Pero ahora finalmente me he decidido por una nueva estrategia: la indiferencia.
-
¿Eh? ¿Pero eso no lo has intentado antes? –preguntó Queen, algo ofendida porque su plan era muy similar.
-
No. Según la revista Corazón de Bruja [Ginny soltó un bufido de exasperación: su amiga estaba embobada por esa estúpida revista superficial e inútil], los hombres detestan no ser el centro de atención. Sobre todo si son guapos y están acostumbrados a ser un imán de chicas –Daphne tomó aliento y prosiguió, todas sus amigas mirándola con interés pues aquello hasta podría llegar a serles útil a ellas-. La cuestión es que hay que ignorarlo, hacer como que no existe, incluso si te habla o si te toca hacer un trabajo con él.
-
¿Corazón de Bruja? ¿Qué clase de nombre es ese?–preguntó Queen alzando una ceja, pues para ella eso era demasiado vulgar-. Me suena a vísceras o a una revista de medimagia feminista.
-
O a revista porno –corroboró Ginny.
-
¿Y en qué se basan? ¿Estadísticas? –preguntó enseguida Stephanie, siempre tan pendiente de cifras.
-
Pues qué se yo. Experiencias propias, probablemente –supuso Daphne sin darle importancia, y bebiendo un largo trago de su cerveza de manteca.
-
Seguro que son de esas viejas amargadas que se creen expertas en lo que respecta a hombres –se burló Ginny.
No habían acabado de reírse cuando oyeron a Kitt Snow gritándole toda clase de cosas a Nefiyae, todas menos mi querida amiga del alma. En ese momento las enemigas de la rubia teñida se miraron con la misma idea:
-
Hay que hablar con Kitt Snow –dijo Daphne, yendo al grano de una.
-
Que se una a nosotras –añadió Ginny con cara de chica mala que trama un plan maligno-. Y probablemente Dawson también lo haga.
-
Sí, después de todo una no puede sumar dejando de lado un uno –corroboró Stephanie. (N.A: pero qué insoportable!! Cuándo se va a dejar de números???)
-
Hasta los mejores atuendos necesitan complementarse con algún accesorio, por más extraño que sea, ya que puede ser útil –finalizó Queen.
Mientras tanto, en el tocador de chicas de Hogpub...
-
Kitt nos la va a pagar –amenazó Nefiyae, observándose en el amplio espejo del baño.
-
Sí, es cierto –corroboró Sophie decidida, imitando a Nefiyae-. Esa perra va a ver lo que es bueno.
-
No lo sé... –vaciló Melodie-. ¿No podríamos ser todas amigas de nuevo?
-
Eso es imposible si Kitt no admite los sentimientos de Draco por mí –dijo Nefiyae (¿Qué sentimientos? Si el chico sólo la invitó a salir en espera de fastidiar a Potter, ya que pensaba que le gustaba la rubia idiota. Pero no. Apenas se enteró de esto, aprovechó la posposición de Nefiyae y no le dirigió la palabra nunca más), acomodándose el cabello rubio teñido y mirando el efecto en el espejo.
-
Kitt se molestó contigo con razón –le dijo Courtney, desafiante-: ¡prácticamente le robaste el novio! Las amigas no hacen eso.
-
Pues las amigas tampoco impiden la felicidad de la otra. Dime, Courtney, si Thot Caulfield estuviera perdidamente enamorado de Kitt y Kitt lo estuviera de él, ¿qué harías?
-
Me apartaría de su camino –admitió Courtney bajando la mirada.
-
Eso pensé –respondió Nefiyae, apartando la vista del espejo y clavándola en su amiga, con ese tono malicioso que usan las chicas malas de las películas-. Así que... ¿estamos todas en esto?
-
¿En qué exactamente? –preguntó Melodie sin entender.
-
En deshacernos de una molestia y hacernos de una ayuda –explicó Nefiyae, en el tono que usaría para explicar que uno más uno equivale a dos.
-
¿Con quién piensas aliarnos? –volvió a preguntar Melodie con curiosidad.
-
Con la chica más manipulable, tonta, pero útil que he podido encontrar –una sonrisa apareció en los finos labios de la rubia falsa mientras decía esto-: Mandy Mollock.
En ese momento la puerta se abrió, dejando entrar a la chica que habían estado esperando que entrara: la misma Mandy Mollock, con sus lentes redondos y gruesos como culo de botella, pelo negro grasiento y quebradizo, un espantoso gusto para la moda y una cara llena de granos. Mandy las miró con timidez y luego se lavó la cara, al tiempo que las otras tres miraban a Nefiyae con cara de “¿y bien?”. La rubia falsa no se hizo esperar y dijo con la voz más amable, suave y dulce que tenía (que era más falsa que su pelo rubio, pero Mandy era demasiado ingenua como para notarlo. Si hasta creía que Nefiyae era rubia natural!):
-
Tú debes ser Mandy, ¿cierto?
-
Sí –afirmó la aludida con timidez, secándose la cara.
-
Ya nos debes conocer: somos Nefiyae, Melodie, Sophie y Courtney.
-
Sí, las conozco –Mandy las miró con cara asustada, como de un pobre conejo indefenso acorralado por una jauría de zorros (o más bien zorras... y en más de un sentido) salvajes y hambrientos.
-
Pero no muy bien. Escucha, Mandy. Nosotras no somos malas. Daphne Wolf y sus amigas lo son. Ellas han venido por nosotras porque nos tienen envidia y miedo. Nosotras sólo nos defendimos –cada frase era dicha despacio, con suavidad y con bastante convicción, y las otras chicas las apoyaban asintiendo con la cabeza-. Dime, ¿no habrías hecho tú lo mismo en nuestro lugar?
-
Supongo –vaciló Mandy con una voz tan tímida e inocente que daba pena.
-
¿Sabes? –Nefiyae dio un paso adelante y le apartó un mechón de pelo grasiento y negro de la cara (pensando “¡qué asco!” mientras lo hacía), sonriendo con una dulzura más falsa que las tetas de Pamela Anderson-. Tú siempre eres la tímida, la buena, la callada, la que pasa por inadvertida y la que no recibe el crédito por nada. Pero yo puedo cambiar eso. Yo puedo hacerte lo que siempre soñaste ser: una estrella, en lugar de una simple sombra. Puedo hacer que los chicos se fijen en ti. Puedo hacer algo que de no ser por mí jamás serías.
Nefiyae se detuvo a saborear el efecto de sus palabras. La ingenua Mandy se había tragado todo, ya que al fin y al cabo ¿qué oportunidades tenía ella de ser linda y popular con Daphne, Ginny, Stephanie y Queen? Y si ayudaba a Nefiyae, la chica no tendría más remedio que ayudarla a ella. Mientras, la rubia pensaba en que había que añadir el último toque que acabara de convencer a Mandy, por lo que dijo con suavidad:
-
Imagínatelo: caminas por los pasillos, hecha una diosa. Todo el mundo te sonríe y te trata bien. Los chicos babean por ti y se ofrecen a cargar tus libros. Eres elegida para porrista honoraria.
-
Acepto –aceptó Mandy al cabo de unos segundos.
-------------------------------------------
FIN DEL CAPÍTULO 11.
Hola! Qué les pareció? Dos páginas más largo de lo que esperaba, pero es que tuve que añadir muchas cosas. Volviendo a sus opiniones como lectores y seguidores del fict... como siempre, comentarios, sugerencias, dudas, ideas y/o críticas a mi Libro de Visitas y a los REVIEWS. Y como siempre, les pido que FIRMEN. Muchas gracias.
Ahora, respecto a este capi... como ven cumplí con lo prometido: hice regresar a personajes olvidados (aunque no de la forma que yo hubiera querido, ya que tuve demasiado que contar en este capítulo), inauguré el ansiado bar y lo bauticé con un ridículo nombre sin sentido, hice que Mandy traicionara a las chicas y que Kitt Snow... bueno, ella ya se les va a unir.
Sobre el próximo capi, “Traicionar es una estrategia”:
-
Nefiyae va a cumplir con lo prometido.
-
Kitt Snow se aliará a nuestras amigas.
-
Los apodos generales de las “malas” y las “buenas”.
-
Mandy será una espía de Nefiyae, y sólo alguien se dará cuenta...
-
Le funcionará a Daphne eso del plan indiferencia y Eoin por fin notará su existencia?
-
Se resolverán los embrollos amorosos?
Y ahora, pasemos a mis queridos lectores, que son lo único que me anima a seguir escribiendo.
Jane Black: MUCHAS gracias, de verdad me motiva que me digas eso. No te preocupes, escribiste bien los nombres. Sí, recibo quejas (incluso de mí misma) de la escasa interacción de G con D. Pero es que como he dicho antes, éste es un fict REALISTA, y sé sincera... en la realidad pasa que apenas te enamoras de un chico se besan y todo ok? Pues no. Yo lo voy a abarcar lentamente, pero todo llegará a su tiempo. Lo del enamoramiento de Ginny... Créeme, esas cosas pasan. Y te lo digo por experiencia. A mí me pasó que un chico que ODIABA totalmente me acabó gustando. Y al final me obsesioné y me enamoré de él. Sólo que hasta ahora yo no he tenido tanta suerte como Ginny. Hice como Daphne: lo probé todo para que me prestara atención y al final acabé ignorándolo. En fin, basta de mis desgraciada vida... Muchos besos y gracias de nuevo!
Ginny_ForEver: Hola! Q suerte que te gusta mi fict! No te preocupes, ya saciaré tu sed de leerlo, jeje. Me alegro que te guste tanto como para pasarte el día leyendo, que eso es lo que trato de hacer.