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Historia 8635 — capítulo 10
Capítulo 10: Esto significa la guerra
En ese momento...
- ¡¡Ah!!
El grito agudo de Daphne se sintió por toda la torre de Gryffindor. De inmediato, Ginny subió corriendo las escaleras, y entró a la habitación. Entonces comprendió el motivo por el cual la chica había gritado: ya no parecía una habitación. Las cortinas habían sido desgarradas reduciéndolas a trozos de tela escarlata, al igual que los doseles de las camas, y las mantas. Las almohadas estaban destrozadas y las plumas cubrían el piso. La papelera y los cajones habían sido vaciados, mientras que los vidrios de los ventanales estaban rotos.
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¿Quién ha hecho esto? –inquirió Ginny.
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¡Mis cosas! –exclamó Stephanie Fox, corriendo a recogerlas a toda prisa.
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¡Oh, no! –balbuceó Mandy Mollock, al ver aquel desastre.
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¡Demonios! –maldijo Queen Warbeck, la quinta integrante del dormitorio. Queen era la hija consentida de la famosa Celestina Warbeck. Era sofisticada y elegante, fanática del rosa y con una actitud muy positiva de la vida. Rara vez se la oía maldecir.
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¡Miren, hay una nota! –exclamó Daphne, señalando un pergamino que habían colocado estratégicamente sobre su mesa de luz.
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“La próxima vez que vengan a hurgar en nuestra habitación, al menos sean lo suficientemente inteligentes para dejarlo todo como estaba y no olvidarse sus pertenencias. Ahora estamos a mano. Nosotras no le diremos nada a McGonagall siempre y cuando ustedes no lo hagan. Saludos de Nefiyae, Kitt, Melodie, Courtney y Sophie.” –leyó Ginny en voz alta. Junto a la nota estaba el anillo que Daphne se había sacado-. Esto significa la guerra –añadió la pelirroja, estrujando el papel con furia.
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Yo nunca entré al cuarto de ésas [pronunciado como quien dice “escreguto de cola explosiva”] –dijo Stephanie indignada.
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Yo menos. Tienen tan poca clase que podría contagiarme de algo –corroboró Queen, volviendo a sus modales habituales.
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Yo tampoco –aseguró Mandy, acomodándose los espantosos lentes.
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Nosotras sí –admitió Daphne. Ginny asintió levemente. Sus compañeras las miraron:
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Bueno, ha sido su culpa –dijo Stephanie-. Ustedes limpien este desastre. Son dos, así que tardarán –hizo una cuenta mental-... 22 minutos con 14 segundos y medio si se apresuran y usan magia (N.A: como he dicho antes, es fanática de los números).
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¡Stephanie, no seas así! –la regañó Queen-. Esto es una guerra, y si la queremos ganar, tenemos que estar juntas.
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Es cierto –corroboró Mandy, demasiado tímida para dar su propia opinión.
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OK –accedió Stephanie, y de mala gana, ayudó a las chicas a limpiar y arreglar el pobre dormitorio, mientras discutían sobre las distintas formas de vengarse.
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Conozco a un experto en estos asuntos –informó Ginny-, y le pediré ayuda. Les aseguro que para mañana se habrán arrepentido.
De modo que la pelirroja marchó a buscar a Blaise. Iba a volver a la sala común cuando se lo cruzó yendo a la práctica de quidditch.
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Hola –se sonrieron-. ¿Te molesta si te acompaño?
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No –respondió el chico, tendiéndole el brazo libre de la escoba con un gesto caballeroso que hizo reír a Ginny.
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Bueno, ¿conoces a Nefiyae Nix? –preguntó ella, aceptando la escolta del chico.
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¿Quién no? Es esa chica teñida, hueca y falsa, pero linda, que es capitana de las porristas de Gryffindor. ¿Qué pasa con ella?
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Pues que cuando entramos a su habitación con el motivo de encontrar evidencia que la inculpara como la autora de las bromas –Ginny miró de reojo a Blaise en esta parte-, Daphne se olvidó de su anillo en la mesa de luz de Sophie, y yo tiré una pila de libros, entonces cuando volvieron se dieron cuenta. Y hoy nos han destrozado el cuarto.
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Quieres vengarte –concluyó Blaise.
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Exacto. Estamos en guerra. Así que... ¿puedes ayudarnos?
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Por supuesto –sonrió encantadoramente-. Éste es mi plan...
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Así que... ¿te gusta Zabini? –preguntó una voz fría, una vez que se separaron para que Blaise fuera a entrenar. Ginny se volvió y su corazón empezó a latirle con fuerza: era Malfoy. No entendía como podía seguirle gustando después de todo lo que había averiguado de él, y después de lo que le había hecho el chico.
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Eso no es de tu incumbencia –le dijo-. ¿Qué te importa a ti lo que yo haga? Lo único que quieres es fastidiarme.
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Puede ser –replicó Malfoy, encogiéndose de hombros-. ¿Te gusta sí o no?
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Es mi amigo, punto final.
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Un Slytherin nunca es amigo de un Gryffindor, a menos que quiera algo a cambio.
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Querrás decir un Slytherin como tú. Aunque los del tipo de Blaise sean escasos, te aseguro que son diferentes a ti. No todo el universo gira a tu alrededor, ¿lo sabías?
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Sí, gira alrededor de Potter, ¿no? –repuso Malfoy, con un tono amargo en la voz.
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Yo no he dicho eso. Ni siquiera lo he nombrado.
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Es que ni siquiera necesitas hacerlo. Te lo leo en los ojos.
-
Eres patético.
Ginny iba a irse pero él la tomó de la muñeca.
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¿Qué has dicho? –preguntó, sujetándola fuerte.
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Que eres patético –repitió Ginny, mirándolo a los ojos con fiereza.
-
No lo soy. Si fuera tan patético como Potter, por ejemplo, no habría hecho esto.
Draco tomó a Ginny de la cintura y la besó por lo menos por un minuto en el cual ambos se olvidaron por completo de quiénes eran, dónde estaban o qué había a su alrededor. Un minuto maravilloso.
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¿Qué haces? –le preguntó Ginny en cuanto se separaron. Estaba consciente de que se había puesto más roja que su pelo.
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¿Qué parece que hago?
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Eres un idiota.
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¿A qué te a gustado?
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¿Y tú que sabes?
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Has cerrado los ojos.
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Claro que no. Tú lo has hecho.
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Lo que sea. Tienes que admitir que no soy patético. Nos estaremos viendo, Ginevra (N.A: éste es su verdadero nombre, no Virginia. Lo dice en www.jkowling.com).
Draco dio media vuelta y se fue al campo de quidditch, dejando a una Ginny de piedra. Ningún chico, a excepción de sus hermanos, la había llamado así antes, mucho menos Malfoy. Fue meditando eso todo el camino de regreso a la sala común.
A la mañana siguiente todo Gryffindor fue despertado por los histéricos gritos de Nefiyae y sus compañeras de cuarto. Inclusive la profesora McGonagall apareció con su redecilla en el pelo y su bata escocesa para ver qué había ocurrido. Los gritos de las chicas eran nada más ni nada menos que obra de Ginny y sus amigas, y del plan de Blaise, por supuesto.
- ¿Qué ha ocurrido aquí? –preguntó McGonagall, en cuanto ella y las chicas de Gryffindor (pues los chicos no podían subir ya que si lo hacían eran impulsados hacia atrás) se asomaron a la puerta del dormitorio de Nefiyae y sus amigas.
O lo que al menos alguna vez había sido un dormitorio. Ahora, absolutamente toda la habitación estaba surcada por millones de hilos gruesos y pegajosos de varios colores, que iban de una pared a la otra, como una especie de telaraña. Los despertadores habían sido programados para que sonaran a las cinco menos cuarto de la madrugada, mientras que cinco baldes de pintura azul habían sido encantados para caer sobre las cabezas de las cinco chicas en el mismo momento en que sonaban los despertadores. Pero eso no era todo: en el piso del dormitorio Ginny y sus amigas habían colocado globos-bomba-invisibles, que estallaban en una explosión muy ruidosa de humo apestoso, y que obviamente Nefiyae y sus amigas habían pisado al levantarse de la cama (bañadas en pintura azul), ya que ahora todo estaba lleno de un humo de colores que las hacía toser y que además olía a huevos podridos.
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¡Han... sido...! –intentó decir Nefiyae, pero el humo se lo impedía, dado que cada vez que abría la boca inhalaba una enorme cantidad de éste.
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¡Scourgify! –dijo McGonagall, sacando su varita y apuntando a los hilos pegajosos. Pero en lugar de desaparecer, explotaron, salpicándolos a todos de una espuma asquerosa-. Mejor salgan de aquí, señoritas Nix, Must, Hawn, Snow y Dawson. Tomen sus cosas y báñense. Y abran las ventanas, a ver si se deshacen de ese humo horrendo –añadió la profesora, tosiendo.
Después de haber visto lo ocurrido y pedirle a Colin que sacara fotos, las enemigas de las huecas celebraban su victoria partiéndose de risa.
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¡No conseguirán librarse de eso muy pronto, se los aseguro! –exclamó Stephanie.
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¿Cuándo finaliza el efecto? –le preguntó Daphne a Ginny.
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Blaise dijo que dos horas mínimo –respondió la pelirroja, sirviendo cinco copas de hidromiel y alcanzándoselas a sus amigas-. Brindemos –añadió, levantando su copa. Las otras cuatro hicieron lo mismo-. Por nosotras.
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DÍA: Miércoles 25 de octubre.
GRUPO: Gryffindor-Hufflepuff.
LECCIÓN: Aritmancia.
CLIMA: nublado.
La profesora Vector explicaba algo complicadísimo de lo que Ginny y Queen no entendían nada. Delante de ellas, Stephanie escuchaba con embelesada atención, mientras que Colin pegaba las fotos más recientes que le había sacado a Harry en un álbum. Detrás de la pelirroja y la rubia (Ginny y Queen), Eoin y Thot hablaban de quidditch en voz baja. Detrás de ellos se sentaban Kitt Snow y Melodie Hawn, que estaban inmersas en una conversación en voz baja. Tenían el pelo azul.
Al verlas, Ginny quiso hablar con Queen de algo que la inquietaba pero decidió que no era el mejor momento. Tomó un papel y anotó:
“Ginny: Creo que saben.”
Queen lo leyó, tomó su elegante pluma blanca y anotó:
“Queen: Quiénes saben qué?”
Y así siguieron:
“G: Las huecas, que fuimos nosotras.
Q: Ah, eso. Por supuesto que saben! Y qué?
G: Y que van a decírselo a McGonagall.
Q: No lo creo. Las escuché hablando y dicen que se van a vengar.
G: Tendremos que estar preparadas. No sabes que piensan hacer?
Q: Iban a decirlo pero en ese momento me di cuenta que me había hecho el peinado del viernes y tuve que irme.
G: (O.o) Queen!! Qué tienes en el cerebro?
Q: Dos hemisferios.”
-
Oye, Thot, ¿no tienes ni idea de cómo se hace este ejercicio, verdad? –le preguntó Ginny a su amigo, volviéndose en cuanto la profesora les entregó una hoja llena de ejercicios complicados que ellos debían resolver.
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Multiplicas esto por eso, le restas el 1, le sumas 11 y le divides la mitad del resultado –le explicó Eoin, que estaba leyendo el libro de Aritmancia donde te explicaba todo (lógicamente, ya que ver a Eoin resolviendo eso solo era igual que ver a Hermione pateando elfos domésticos).
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Le pregunté a Thot, no a ti –le espetó Ginny con frialdad.
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Yo sólo te contestaba –repuso Eoin encogiéndose de hombros y sin darle mucha importancia.
Apenas salieron del aula, Ginny, Queen y Stephanie juntaron sus cabezas y comenzaron a marchar rumbo al Gran Salón, cuchicheando en voz baja. Daphne y Mandy, que venían de una abrumadora clase de Adivinación, no tardaron en unirse a ellas.
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Si no las conociera diría que traman algo –les sonrió Neville, en cuanto las vio llegar a la mesa de Gryffindor.
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¡Shh! Después te explicamos –le dijo Ginny, guiñándole un ojo y devolviéndole la sonrisa.
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¿¡¿Qué le ha ocurrido a Nefiyae?!? –exclamó Thot, al verla entrar al Gran Salón. La ex-rubia teñida ahora tenía su precioso cabello de color azul eléctrico, y lo disimulaba con un sombrero elegante y un rodete. Pero en ese momento pasó Blaise, que “casualmente” se chocó con ella, provocando que el sombrero se le cayera.
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Tuvo un pequeño accidente –respondió Neville, conteniendo la risa. Daphne acababa de explicárselo todo, aunque omitiendo ciertos detalles (como que el plan había sido de Blaise Zabini).
Daphne estaba en la gloria: no sólo se había vengado de su enemiga sino que ahora también volvía a ser la chica más linda del curso. Por si eso fuera poco, varias enemigas de Nefiyae se acercaban a felicitarlas.
Pero cuando aquella tarde regresaron a la sala común después de sus respectivas actividades (Stephanie del club de Aritmancia Avanzada, Mandy de una terapia con el psicólogo de la escuela, Queen y Daphne de la biblioteca y Ginny de la práctica de quidditch), se encontraron con que su ropa interior había desaparecido. De hecho no lo descubrieron hasta que escucharon gritos y risas en los terrenos y asomaron las cabezas por la ventana para ver qué ocurría.
- ¡Trágame, tierra! –exclamó Stephanie avergonzada, tapándose la cara con las manos. Las otras cuatro estaban demasiado avergonzadas como para hablar.
Las huecas habían colgado su ropa interior en la ventana del cuarto de sus enemigas, con varias cuerdas largas de las cuales habían atado los diversos sostenes y bragas de las chicas, de forma tal que colgaban hasta el cuarto piso aproximadamente.
Ginny fue la primera en reaccionar: intentó jalar de las cuerdas para subirlas, recibiendo un impacto eléctrico.
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¡Demonios! –maldijo Queen. Todas se volvieron a verla: era la segunda vez que maldecía en dos días.
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¡Oh, no! –sollozó Mandy, señalando los carteles con sus nombres que pendían de cada prenda, anunciando su propietaria.
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¿Cuándo creen que se quiten las descargas? –preguntó Stephanie, siempre pendiente de números.
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Probablemente será el tiempo suficiente para que se entere toda la escuela –se lamentó Daphne.
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Ginny, tú eres prefecta, ¡diles que si no quieren detención que nos dejen en paz! –pidió Stephanie.
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No. Esto hay que arreglarlo entre nosotras.
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¿Y cuál es exactamente tu idea de “arreglarlo”?
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Seguir con la guerra hasta que se rindan, claro –respondió la pelirroja, mientras unía las mantas de todas con magia. Una vez hecho esto, las colgó de la ventana, de modo que quedaban cubriendo las cuerdas de ropa interior-. Ahora escúchenme, éste es el plan...
Esperaron a que llegara el próximo fin de semana, y la tarde del sábado 28 de octubre, entraron al territorio enemigo (es decir, el dormitorio de Nefiyae y su pandilla), y ni siquiera se dirigieron la palabra: cada una tenía algo que hacer. Cuando las propietarias del dormitorio regresaron para alistarse para sus citas, casi se mueren. Se los narraré desde su punto de vista: (N.A: Debo añadir que Ginny elaboró un sistema que les permite ver y oír todo lo que dicen las huecas desde su propia habitación, mediante una especie de televisor mágico -en realidad una especie de pantalla de humo, conjurada con unos polvos hechos por Fred y George especialmente para espiar-, así que también añadiré sus comentarios, pero con cursiva, para que no se líen)
Nefiyae tomó una de sus largas duchas, y cuando regresó del baño, bebió el agua que había en su mesa de luz, pues como dijo antes, necesita hidratarse mucho. Se secó el pelo rubio (teñido nuevamente, antes no se lo podía teñir porque Ginny se había asegurado que el efecto azul le durara unos días), se vistió, y se puso los adornos de oro que le combinaban más: unos aretes, un brazalete, un par de anillos y un broche para el pelo. Iba a pasar al maquillaje cuando vio su precioso rostro en el espejo... ¡estaba lleno de horribles ronchas rojas!
Retrocediendo en el tiempo, mientras Nefiyae se bañaba, encontramos a Kitt entrando en la habitación.
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¡¿Qué le ha pasado a mi cama?! –exclamó la chica, corriendo hacia la que alguna vez había sido su cama violeta y negra, que ahora era de un color amarillo patito y con detalles de un fucsia chillón. Descorrió las cortinas y se llevó una mano a la boca: las fotos de Draco habían sido sustituidas por unas de Crabbe y Goyle, mientras que las muñecas que colgaban eran nada más ni nada menos que las de los teletubbies (HORROR!).
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Ya lo ha descubierto –comentó Mandy conteniendo la risa.
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Voy a tocar un rato –comentó Courtney, entrando en la habitación y tomando una de sus pastillas para la voz-. ¿Qué te pasa?
Pero ella también gritó, llevándose una mano a la garganta: su preciosa voz era ahora una especie de ronquido grave y espantoso. También le habían robado el talento por la música, como comprobó más tarde, cuando intentó tocar su guitarra, que sonaba tan mal como su voz (por dos motivos: primero porque la habían saboteado y después porque la chica ya no tenía el talento como para tocarla). - ¡JA! Ésa perra ya debe arrepentirse por haber dicho que tiene la voz más linda de la escuela –se burló Queen, que había heredado la voz de su madre y siempre competía con Courtney respecto a sus talentos musicales.
Mientras tanto, Melodie lloraba porque su madrina (Rita Skeeter) le había enviado una carta diciéndole cosas espantosas que es mejor no repetir. Sophie, por su parte, fue acusada de robo por parte de Lavender (que aceptó colaborar en el plan), ya que su carísimo reloj de platino con incrustaciones de diamantes había sido encontrado en la mochila de la almeja (Sophie). - Justo a tiempo –dijo Stephanie, consultando su reloj. La pantalla (dividida en cinco partes) mostraba a todas las chicas reuniéndose en la habitación casi al mismo tiempo.
Volviendo a cuando Nefiyae descubrió las ronchas...
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¡CHICAS! –gritó con toda la fuerza de sus pulmones-. ¡SOCORRO!
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¿Tú también? –le preguntó Kitt, entrando al armario de su amiga.
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¿Ella también? –preguntó la espantosa voz de Courtney desde la habitación.
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¿Nefiyae también? –preguntó a su vez Melodie, con una voz que dejaba claro que había estado llorando.
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¡Esto es obra de ellas! –chilló Sophie, entrando y cerrando la puerta de un portazo. Se escuchaban los gritos de Lavender más allá.
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¡LAS MATARÉ! ¡POR FIN HE CONSEGUIDO UNA CITA CON DRACO MALFOY Y ME HAN HECHO ALÉRGICA AL ORO! ¡AHORA VOY A TENER QUE POSPONERLA! –chilló Nefiyae, contemplando su rostro en el que cada vez salían más ronchas, y comenzando a deshacerse de sus adornos de oro.
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¿¿CONSEGUISTE UNA CITA CON DRACO?? –demandó Kitt hecha una furia.
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¿CONSIGUIÓ UNA CITA CON MALFOY? –exclamó Ginny a su vez. Todas sus amigas la miraron con una expresión de “¿y a ti que te importa eso?”, salvo Daphne, que se sonrió pero no dijo nada.
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Pues sí, no te enojes –dijo Nefiyae sin la menor convicción en ese “no te enojes”-. Si igual a ti nunca te iba a prestar atención.
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¡MALDITA PERRA! ¡SI SABÍAS QUE ME GUSTABA!
Y sin más Kitt se lanzó sobre Nefiyae, dejándola en el suelo. Las dos chicas gritaban histéricamente mientras se agarraban de los pelos. Melodie se largó a llorar, Courtney intentó frenar la pelea mientras que Sophie era estrangulada por Lavender, que acababa de unirse a la escena. A saber como habría acabado la cosa de no ser por McGonagall, que llegó pronto.
Mientras, Ginny y sus amigas se partían de risa en la otra habitación. Pero la alegría no les duró mucho, o por lo menos a una de ellas: Ginny no podía dejar de pensar en Draco. El beso la había dejado aún más confusa, y después de haber oído a Nefiyae diciendo que saldría con él y casi morirse de los celos, estaba más que segura de que se había vuelto loca (Ginny, se entiende). ¿Cómo podía gustarle ése idiota después de todo lo que averiguó de él? Estaba tan confundida... De modo que salió a despejarse.
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FIN DEL CAPÍTULO 10.
Un poco largo, lo sé. ¿Pero cuánto apostamos a que les ha gustado? Bueno, para eso están el Libro de Visitas y los REVIEWS. Ya sé que siempre lo digo pero... FIRMEN!! Jajaja. No en serio, es que me siento patética al lado de Carla_Grey, por ejemplo. Ella tiene más de 500! A ver si me ayudan a alcanzarla ; ).
Ahora sí, sobre el próximo capítulo, “El bar”:
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Últimamente Thot y Neville no están teniendo mucha importancia, pero ya regresará el cuarteto.
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Otra cosa que comenté en el primer capítulo y que dudo que recuerden: el bar. Así es, el próximo capítulo es exclusivamente de ese tema! Bueno, exclusivamente no, pero ya.
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Alguien traicionará a Ginny y a las chicas. Pero a cambio conseguirán otra aliada mucho mejor... Pero que traerá algunos problemas.
Y a mis queridos lectores... gracias y a ver si dejan reviews! En cuanto tenga al menos tres publicaré las respuestas. Y como ven, sólo capi porque tuve solo un review nuevo.
Besos!
Maru Malfoy