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Historia 8635 — capítulo 18

PRIMERO QUE NADA: Ya sé que no alcancé los ansiados 10 reviews, pero me moría por sacarme este peso de encima. Ahora sí, es promesa que el próximo capi no lo saco si no me dejan muchos, muchos, muchos reviews!

Después, las respuestas a sus reviews están al final, pero están algo desordenadas (no están por orden de fecha) así que sorry.

Luego, alcancé los 25 reviews!!!!!!!!! Mil gracias!

Y por último, disculpen si me quedó un poco cursi.

Capítulo 18: Draco

Ginny se dejó caer en la cama, abatida y confundida. Le pegó varios puñetazos a su almohada: realmente necesitaba descargarse. No, DE VERDAD lo necesitaba. Nunca se había sentido así de tensa desde... bueno, desde el primer año. Pero el método que usó para descargarse no fue muy bueno: el diario de Riddle.

Miró a su alrededor y pensó en sus amigas cuando estaban deprimidas: Queen se ponía a cantar o componía canciones, Kitt se mordía las uñas o se teñía el pelo o se hacía un peircing o un tatuaje, Daphne no comía y compraba ropa hasta quedarse sin fondos, y Stephanie escribía en su diario...

  • ¿Qué me puede hacer un inofensivo diario? –pensó Ginny en voz alta-. Además ya lo probé, y no es como el de Riddle...

Se levantó de la cama y fue a la de Stephanie. De debajo de su almohada sacó el diario dorado, lo abrió con la llave que su amiga ocultaba en un cajón de la mesa de noche, buscó una página alejada de las que estaban escritas y lo anotó todo: desde cómo se había olvidado de Harry hasta cómo se había enamorado de Draco y todo lo que le había pasado con éste último durante el curso. Cuando acabó, se sintió mejor. Por precaución, arrancó la hoja y se la guardó en su armario. Por la tarde...

  • ¡Ay, Thot es un idiota! –exclamó Daphne irrumpiendo en la habitación, seguida del resto de sus amigas.

  • ¿Qué hizo ahora? –le preguntó Ginny corriendo a sentarse junto a su mejor amiga.

  • Nada. Sólo discutimos, igual que siempre. Empiezo a preguntarme si esta relación tiene futuro... –dicho esto, Daphne enterró la cabeza rubia en la almohada de su cama.

  • Lo siento... –murmuró Queen, intentando contener su emoción, pero estalló:-. ¡William es fantástico, lo amo!

  • ¿William? –Daphne sacó la cabeza de la almohada-. ¡Pero si a ti te gusta Colin!

  • Ya no, ahora que lo conozco bien, me di cuenta de que es un estúpido... ¡y en cambio William es tan perfecto! –Queen suspiró felizmente y se dejó caer en su cama, sin dejar de sonreír-. ¡Y me compró esto! –les enseñó un brazalete de plata-. ¡Dijo que llevaba meses ahorrando para comprarme algo, y que esto era perfecto! ¿No es tierno?

  • Me alegro por ti, Q –le sonrió Stephanie-. Pero Colin es mil veces mejor. William es un niñito mimado y sofisticado (N.A: como Queen... son hechos el uno para el otro, no?)... ¡Colin es sencillamente un múltiplo mío! –y Stephanie también se dejó caer en su cama-. Él no me compró nada, pero me regaló esta cosa muggle suya y me enseñó a usarla... ¡hace cálculos matemáticos! –se sacó un aparato de plástico pequeño, lleno de botones con números y símbolos, y con una pantallita larga y fina arriba del todo (N.A: una calculadora.. ;-), Stephanie las desconoce porque es de familia mágica. Ahora que lo comento, la única “sangre sucia” de las salamandras es Kitt -bueno, y si a Hermione la contamos como salamandra, ella también-).

  • Pues con Colin podrías tener un par de problemas –observó Daphne-. Por Eleanor Branstone, esa prefecta de Hufflepuff que lo ama.

  • Puedo vivir con eso, si Colin es tan fantástico... –suspiró Stephanie.

  • Lamento bajarlas de su nube –dijo Kitt-, pero el amor no existe. Los hombres son unos inútiles, arrogantes, cerdos insensibles... Estoy considerando seriamente el hacerme lesbiana.

  • ¡No digas esas cosas, Kitt! –la regañó Queen. Es que para ella, lo de la homosexualidad era algo muy poco sofisticado.

  • ¿Tan mal te fue con Blaise? –preguntó Daphne, confundida-. Él es muy agradable y...

  • Estúpido –finalizó Kitt, furiosa-. Y no quiero hablar del tema, así que no insistan porque les digo rotundamente que no-quiero-hablar-de-eso. No, no insistan. Ya les he dicho que no. ¡Que no, no pienso contarles nada! ¡No y mil veces no! (N.A: nótese que nadie le ha dicho nada) –5 segundos después en un silencio absoluto-. De acuerdo, si insisten tanto, se los diré. Es que estábamos hablando y no sé como salió el tema de gente que intenta llamar la atención y me dijo “ah, sí, como tú. No me mires así, tienes que admitir que todo ese look dark es para llamar mi atención”. Y yo le dije algo como “¡claro que no, cómo te atreves si ni siquiera me conoces! ¿Y qué te hace pensar que es para llamar tu atención, estúpido? ¡No eres el ombligo del mundo!”. Y seguimos discutiendo y nos peleamos –Kitt suspiró y acto seguido, en un arrebato de furia, se puso a arrancar las fotos de Blaise que tenía en las cortinas de su cama-. ¡Toma, toma, idiota! ¡Para que veas que no te necesito! –las hizo pedazos y después agarró una tijera-. Esto tampoco lo necesito –y se cortó su larga cabellera negra con reflejos violetas, que siempre llevaba peinada al estilo Avril Lavigne. De hecho, Kitt era una réplica de Avril Lavigne pero con el pelo y los ojos de distintos colores.

  • ¿¡¿Qué haces?!? –chillaron sus amigas, intentando detenerla. Pero era demasiado tarde: Kitt tenía el pelo corto hasta la altura de los hombros, y no muy parejo que digamos.

  • Y esto tampoco lo necesito –Kitt sacó las muñecas destrozadas y las arrojó a la papelera-. ¡Y para que veas que no necesito llamar la atención! –esta vez sacó su varita, la apuntó a la cama y la volvió del mismo color escarlata y dorado que tenía antes-. ¡Ni ser dark! –a esta altura ya estaba en el baño, lavándose la cabeza con un producto especial para sacarse la tintura-. ¡Ni tampoco necesito esto! –arrojó todo el maquillaje negro por la ventana.

  • ¡Kitt, para! –Ginny le tomó la muñeca a su amiga, que ahora quería quemar toda su ropa.

  • Tiene razón, ¡no puedes desperdiciar esa ropa! –exclamó Queen escandalizada, y con su varita les cambió los colores oscuros por blancos, marrones, rosas, rojos, azules, verdes y amarillos; aunque todos eran claros-. Listo, mucho mejor.

  • No me refería a la ropa... –Ginny sacudió la cabeza negativamente.

  • ¡Ay, tu pelo es precioso! –interrumpió Daphne, tocándole la corta melena castaña clara de Kitt.

Ginny suspiró y se disponía a dejar la habitación para una caminata relajante por los helados terrenos del castillo cuando recordó algo:

  • ¿Ustedes no saben que le puede estar pasando a Malfoy, no? Es que hoy andaba muy raro...

Todas la miraron, extrañadas. Ginny temió que fueran a preguntarle por qué le interesaba, aunque sólo Daphne parecía carecer de necesidad de preguntarlo. Fruncía el entrecejo.

  • Ginny, ¿no lo sabes? –se sorprendió Stephanie-. Lo debe saber el 94,7% del colegio, según mis cálculos.

  • Sí, salió en El Profeta una semana después de que se escaparon los mortífagos –corroboró Kitt.

  • Es horrible, incluso siento pena de Malfoy –comentó Queen.

  • ¿¿Pueden decirme qué le pasó?? –estalló Ginny. Sentía el corazón en la boca.

  • El padre de Malfoy... –explicó Daphne, obviamente tensa de tener que contar precisamente eso y precisamente a Ginny-... asesinó a su madre.

Ginny sintió como si le hubieran echado un balde de agua fría, y al mismo tiempo le hubieran clavado una espina en el corazón. Pobre Draco... ni siquiera él se merecía eso. Se sintió una basura. ¿Cómo podía haberle hablado así?

Y sin dar explicaciones salió corriendo del dormitorio, y de la sala común (donde se encontró con Harry, que quería hablarle de algo, pero ella lo ignoró tan olímpicamente que parecía una Dursley).

Malfoy estaba dando una vuelta por el lago congelado. No había nadie afuera, excepto él. Es que con el frío que hacía y la nieve que no había dejado de caer en todo el día no era de extrañar que todos estuvieran en el castillo.

  • ¡Draco! –lo llamó Ginny, temblando de frío.

  • ¿Qué haces aquí? –le preguntó él, acercándose-. Te vas a congelar.

  • Estoy bien –mintió Ginny, y fue al grano-. Perdóname... No sabía lo de tu madre, no sabes cuánto lo siento...

  • No, no sé –Draco sonaba aún más molesto que antes.

  • Pues te lo voy a hacer saber –le dijo Ginny, decidida.

Dio un paso adelante. Le importaba un cuerno lo que fuera a pasar después, o lo que hubiera pasado antes. Le rodeó el cuello con los brazos y lo besó como nunca había besado a alguien antes.

Y él lo correspondió poniéndole las manos en la cintura y continuando el beso con tanta pasión como ella.

Ginny se había olvidado del frío, de la nieve que caía, de la hora, del día, del mes, del año, de todo... Sólo sabía algo: que Draco y ella estaban hechos el uno para el otro. No importaba que fuera un amor prohibido, no importaba lo que dijeran los demás, no importaba la cuenta bancaria de cada uno, no importaban los apellidos, no importaba nada, porque los dos sabían que ya nada tenía sentido si no estaban juntos.

  • ¡GINEVRA WEASLEY!

Ginny y Draco se apartaron de inmediato y se volvieron para ver qué ocurría. Harry y Ron estaban andando hacia allá con expresiones furiosas.

  • ¡Ron, no! –suplicaba una jadeante Hermione, llegando después que ellos.

Pero era demasiado tarde. Ron se arrojó sobre Malfoy y le dejó el ojo morado de un puñetazo. Harry no parecía percatarse: miraba a Ginny como si nunca la hubiese visto antes.

  • ¡Ron, para! ¡Ron, no, detente por favor! –pedían Hermione y Ginny al pelirrojo, pero en vano.

  • ¿¡¿Qué pare?!? ¡Este tarado se estaba besando con mi hermana! –chilló Ron, sin dejar de golpear a Draco.

  • ¡No soy de tu propiedad! ¡Yo me beso con quien quiera! –le escupió Ginny a su hermano, furiosa y roja a pesar del frío-. ¡Suéltalo! –a esta altura Ginny había sacado su varita y le apuntaba con ella a Ron. Probablemente era pequeña y de apariencia dulce, pero incluso sus hermanos le temían a sus hechizos.

  • Déjalo, Ron –dijo Harry fastidiado. Tomó a Ron del hombro y entré él y Hermione lo apartaron de Draco, el cual fue pronto consolado por Ginny.

  • Ginny, ¿no lo ves? ¡Malfoy sólo te está usando! –ladró Ron, apartando bruscamente la mano helada que Hermione le había puesto en la mejilla.

  • ¡Cállate, Weasley! –bramó Draco, incorporándose con ayuda de Ginny, que nunca lo había visto tan enojado-. ¡Tú no sabes nada sobre mí!

  • Tal vez no, pero... –Ron no pudo seguir hablando, pues Hermione le había puesto un dedo en los labios. La chica dio un paso adelante y se enfrentó a Draco:

  • Sabemos lo suficiente como para darnos cuenta de que lo único que quieres hacer es vengarte –se volvió a Ginny-. Gin, no le hagas caso, es...

  • Un mentiroso embustero de mierda, igual que su padre –finalizó Harry, lanzándole a Draco una mirada del más intenso odio.

  • ¡No te atrevas a compararme con Lucius Malfoy, Potter! –Draco se había zafado del brazo de Ginny (con mucha facilidad, ya que la chica no lo aferraba con mucha fuerza por miedo de que lo que decían sus amigos sobre él fuera verdad) y encaraba al trío-. ¡Yo no soy un asesino!

  • Vamos, si todos sabemos que te mueres por ir a ayudar a tu padre, y unirte a los mortífagos –rugió Ron, adelantándose también.

Draco se lanzó sobre Ron de inmediato, golpeándolo contra un árbol y dándole un par de puñetazos en el estómago.

  • ¡No, Draco, para! ¡Ron, no! –decía Ginny, intentando detenerlos, pero Harry la sujetaba-. ¡Suéltame, Harry!

  • ¡Ya la oíste, Potter! ¡Que la sueltes! –gritó Draco, lanzando a Ron al suelo de un empujón y acercándose a Harry.

  • ¡Tú no me des órdenes! ¡Además, es mejor que esté conmigo a que esté contigo!

  • Harry, suéltame, por favor... Me estás haciendo daño.

  • ¡Suéltala! –Draco había sacado su propia varita, que temblaba por la cólera.

  • Que ella decida –y Harry la soltó-. ¿Él o yo?

Ginny dudó. ¿Y si lo que decían de Draco era verdad? ¿Y si él sólo quería vengarse, y si sólo la estaba usando? ¿Y que había de Harry? ¿Y si Daphne tenía razón, y acababa casándose con él pero pensando en Draco?

  • ¿¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?!? –exigió una voz furiosa a lo lejos.

  • ¡Snape! –masculló Harry-. Bien, Malfoy, te saldrás con la tuya... Dile lo que quieras. No me importa.

Snape llegó corriendo y con su capa haciendo frufrú detrás (N.A: eso es un poco femenino, ahora que lo pienso...). Sus ojos oscuros iban de Ginny que estaba entre medio de un Harry más despeinado y molesto que de costumbre y de un Draco furioso y con un ojo morado, a Ron que estaba inconsciente en la nieve y a Hermione que intentaba reanimarlo entre sollozos.

  • Guarden sus varitas, Malfoy y Weasley –ordenó Snape a Ginny y Draco, que obedecieron-. ¿¿Qué ocurre aquí??

  • Nada, profesor –respondió Draco, apartándose la nieve de la capa-. ¿Podemos irnos?

  • Potter y sus amigos no lo estarían molestando, ¿o sí? –Snape posó sus ojos fríos en los furiosos de su alumno preferido, intentando adivinar en ellos.

  • No. Si no le importa, aquí fuera hace mucho frío. Y Weasley necesita ir a la enfermería.

Dicho esto, Draco giró sobre sus talones y se marchó. Ginny quería seguirlo pero Snape se lo impidió:

  • Los estaré vigilando. A los cuatro.

Y se largó al castillo. Draco ya había desaparecido por la puerta.

  • Vamos, Hermione, Ron estará bien –intentó tranquilizarla Harry.

  • ¡Ennervate! –la varita de Ginny reanimó a Ron, que se incorporó dando un respingo y mirando a su alrededor como anonado. Iba a decir algo, pero Hermione se lo impidió dándole un abrazo tan fuerte que cualquiera hubiera creído que Ron era su esposo que había regresado de la guerra.

  • Ya sé que no es el mejor momento, pero quisiera hablar contigo –pidió Harry a Ginny educadamente, mientras Hermione y Ron se abrazaban (ahora era mutuo).

Ginny iba a decir que no, que no era el mejor momento, en especial porque ella quería irse con Draco. Desde que se había marchado, tan solo y distante y frío, sentía una especie de vacío inexplicable.

  • El otro día estaba buscando mi Mapa del Merodeador –comenzó Harry en cuanto iniciaron el camino al castillo-, y hallé esto en el baúl donde siempre lo guardo –se sacó el brazalete de oro de Ginny del bolsillo (N.A: el que Alissa le regaló, lo recuerdan? En el capítulo 15: “De camareras”), y se lo entregó. Ginny entendió entonces que el brazalete se le había caído aquel día. ¡Con razón no lo encontraba!-. Es tuyo, ¿no?

  • ¿Cómo lo sabes? –preguntó Ginny, guardándoselo en el bolsillo como a un tesoro (N.A: y con razón, saben cuánto ha de salir eso??? Me compro un teclado nuevo, que tanto lo necesitan mis pobres dedos hinchados...).

  • Porque tiene grabado “Ginny” –señaló Harry, repentinamente divertido.

  • ^^` Ah, cierto...

  • ¿Por qué lo tomaste sin pedírmelo? –el tono no era molesto, sino curioso.

  • Porque... –vaciló Gin. No podía decírselo, o sabría que había ido a ver a Draco aquel día-. Es un secreto, Harry, perdóname. Te prometo que no lo volveré a tomar sin permiso. Por lo menos lo dejé en su sitio, ¿no?

  • No –Harry alzó las cejas-. No está allí.

  • ¡Oh-oh! –Ginny acababa de recordar que nunca lo había dejado en el baúl de Harry... es más, no veía el mapa desde lo del baño de Myrtle-. ¡Pero sé donde está! Te juro que estaba aquí, Harry, en serio... –explicó Ginny desesperada, una vez en el baño de chicas del primer piso.

Revisó el baño unas diez veces por lo menos, pero el mapa no aparecía por ningún lado. Justo cuando iban a irse y Ginny apoyó la mano en el suelo para incorporarse...

  • ¡Ouch! –retiró la mano y levantó el objeto que le había hecho daño: un pendiente de oro idéntico al de...-. ¡Nefiyae Nix!

Ginny salió en estampida del baño, dispuesta a practicar el maleficio imperdonable Cruciatus sobre Nefiyae hasta que le entregara el mapa y (de a paso) le confesara su plan contra ellas, pero cuando llegó a la sala común encontró una gran conmoción.

  • ¿Qué pasó? –le preguntó a Dennis Creevey, temiendo que hubiera ocurrido algo con los mortífagos.

Pero Dennis estalló en carcajadas y se marchó, al igual que el resto de la gente a la que Ginny interrogó. Temiendo lo peor, se acercó al tablón de anuncios, donde estaban todos reunidos, riendo. Lo que vio acabó con el poco autocontrol que le quedaba para no asesinar a Nefiyae y sus secuaces.

  • Vaya, Ginny, no sabía que estabas... –Eoin imitó una voz falsamente dulce y conmovida, al tiempo que se secaba una lágrima imaginaria-... enamorada.

  • ¡De la persona equivocada! –añadió William trágicamente, apenas conteniendo la risa. (N.A: estos dos son insoportables, yo si fuera Ginny ya les habría dado una paliza...)

  • ¡Fuera de mi camino! –ordenó Ginny, sacando su varita, furiosa-. Y si se siguen riendo así, ¡voy a torturarlos hasta que ya no sea divertido!

Los dos chicos obedecieron, porque podían ser tontos, pero no eran estúpidos: no había un sólo alumno del quinto curso que no temiera a Ginny con una varita. La pelirroja ignoró al resto de la gente que la señalaba y se reía, sin dejar de citar pasajes del tipo “es que es tan guapo... pero sólo quiere vengarse de mí, ¿por qué a mí?”, y entró al dormitorio de las merrows. Aquello había sido la gota que había colmado el vaso. Si Dumbledore creía que podían trabajar juntas, estaba muy equivocado.

  • ¡TE VOY A ARRANCAR LOS OJOS Y HACÉRTELOS COMER, PUTA DE MIERDA! –le gritó a Nefiyae, fuera de sí, y saltó sobre ella.

  • ¡ESO, GINNY! ¡YO TE AYUDO!

  • ¡Y YO!

  • ¡A MÍ NO ME DEJEN DE LADO!

  • ¡VAMOS A DARLE SU MERECIDO!

Y tanto Daphne, como Kitt, Stephanie y hasta la refinada Queen se unieron a la lucha. Por suerte, Nefiyae estaba sola (todas habían procurado desaparecer, pero Nefiyae había sido la única que no había temido la reacción de las salamandras y se había quedado [N.A: pobre idiota... ok, no. Que le den!!!]).

Una hora después, las salamandras habían obtenido la información necesaria de Nefiyae, amenazándola con derretir todo su precioso oro si no accedía a sus pedidos. Tenían toda la información... y se habían vengado bastante. Sólo digamos que Nefiyae parecía ahora una oveja esquilada, pero falsamente rubia.

Pero, ¿qué desastre hicieron las merrows que pusiera a Ginny y a sus amigas así? Creo que con decir que el diario dorado de Stephanie no era tan inofensivo como pensaban las chicas es suficiente. Ok, tal vez no. El caso es que Cho usó un hechizo e hizo que todo lo que se escribiera en el diario se copiara a uno que ellas tenían, de modo que las merrows esperaron la oportunidad perfecta para usar aquella valiosa información, y escogieron “casualmente” el momento en el que todo les estaba yendo bien a sus enemigas. Ahora bien, ¿cómo usaron esta información? La publicaron en todo el colegio. Si resulta que hasta ellas tenían sus fuentes: Pansy Parkinson en Slytherin, Cho Chang en Ravenclaw, y Eleanor Branstone en Hufflepuff (a esta última la consiguieron al contarle que eran enemigas del amorcito de Colin -Stephanie-, y se salió del grupo de Daphne). Finalmente, ¿cómo saben todo esto las salamandras? Porque, como dije antes, amenazaron a Nefiyae con derretir su precioso oro si no contestaba a sus preguntas.

  • ¿Qué haremos ahora? –preguntó Queen desesperada-. William no me habla porque cree que me sigue gustando Colin por culpa de esa estúpida cosa, y todo el mundo se ríe de mí...

  • No sólo de ti, de todas –señaló Kitt-. Nunca debí hacer esa apuesta... Y encima Stephanie escribía todo sobre nosotras también.

  • Yo creía que era inofensivo... –repuso la nombrada con un hilo de voz-. Como un cero lo es para cualquier otro número...

  • ¿Qué hacemos? –preguntó Daphne a Ginny.

  • Quemamos todo eso –Kitt respondió por Ginny, decidida-. Nosotras también tenemos nuestras fuentes en otras casas, ¿o lo olvidaron?

  • Sí, pero aunque eliminemos esa basura... Quiero decir, todo el mundo lo sabe. Y las merrows también –Ginny descartó aquella opción de inmediato.

  • ¿Les borramos la memoria? –sugirió Daphne temiendo la respuesta.

  • Son demasiados. Además no tenemos experiencia en eso, podríamos despojarlos de recuerdos importantes, por no decir de TODOS sus recuerdos –Ginny también eliminó aquella alternativa de su lista, que se acortaba peligrosamente.

  • Los convencemos de que es mentira –dijo Queen como si fuera lo más obvio del mundo.

  • Muy difícil.

  • ¡Lo tengo! Inventamos un rumor sobre ellas, un escándalo –en el angelical rostro de Daphne se dibujó una sonrisa maligna-. De ese modo todo el mundo olvidará lo nuestro.

  • Pues tendrá que ser algo muy grande, y muy bueno –opinó Stephanie-. Cincuenta menos cuarenta sigue dejando diez.

  • Y no necesariamente tiene que ser inventado... –comentó Ginny-. Podemos revisar su dormitorio e investigar sobre ellas hasta que hallemos algo gordo.

  • No es necesario. Yo ya sé algo –dijo Kitt desde la penumbra de su rincón. Llevaba mucho rato callada.

“¿Qué sabe ella sobre las merrows?” se preguntó Ginny, examinando el Mapa del Merodeador que había recuperado, pero que aún no estaba muy segura de si iba a devolver de inmediato.

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FIN DEL CAPÍTULO 18.

Hola! Cumplí con todo lo que prometí, como ven. Ahora recapitulemos: Ginny se enteró de lo que le ocurrió a Draco, William consiguió a Queen, Colin se quedó con Stephanie, la cita de Kitt fue tan mala que la llevó a una etapa anti-hombres, el inofensivo diario dorado resultó ser un arma en potencia, las salamandras fueron humilladas por culpa de éste pequeño diario, Ginny y Draco se besaron, Kitt sabe algo muy útil de las merrows, Ginny finalmente cumplió su sueño de raparle el pelo a Nefiyae, y Harry descubrió que Ginny le había sacado el mapa.

Ahora sí, a los reviews de mis queridísimos lectores:

Anita Potter: Gracias! Lo de que tengo "estilo" escribiendo también es nuevo en mi vocabulario, gracias por pensar así y por darme ánimos!

Laura LS Malfoy: No pasa nada... te fuiste de vacaciones? Que envidia! Yo de esta madriguera no salgo hasta que llegue el verano.. U_U Gracias! En fin, yo también espero poder actualizar pronto y dejar de intrigarlos tanto... bueno, en realidad me gusta dejarlos con la intriga, jeje!

N.17: Gracias! Todo el mundo está intrigado!

nenita_d_malfoy: Gracias!! OK, actualizaré. Pero comprendan que ahora que tengo un estúpido 5 en Dibujo me va a ser bastante difícil! Odio dibujo.....

Jane Black: Holis! Sí, mejor estudia o te sacarás 5, como yo... U_U. Gracias y no te preocupes que voy a intentar acualizar pronto.

Jane Black (2): Hola de nuevo! Que te decepcionó Malfoy? Sí, yo también quería que pasara algo, pero me gusta hacerlos sufrir, jeje. Que no dejé escenas del próximo capítulo? Ni me di cuenta... esaba algo apurada. Además a veces me cuesta pendsar que poner porque al final o no lo cumplo o no lo cambio. Lo de Ron y Hermione... yo ya lo tenía pensado, así que no te preocupes que eso aparece SÍ O SÍ! Vaya, tengo a todo el mundo intrigado. Me siento poderosa! (Esto explica por qué soy una Slytherin)

morgana_: Otra intrigada más! En cualquier momento comienzo a contarlos, lo juro.

Yose Malfoy: Otra más! Si no los cuento es porque soy vaga y odio matemáticas (Stephanie es exactamente mi opuesto -ouch, eso sonó matemático!-). Gracias! No te preocupes que no me presiono, jeje.

BeA: Gracias (esta palabra empieza a hacerse repetitiva)... bueno, no te desesperes, no es para tanto. Ya actualizaré y ya te enterarás de lo que pasa, oks?

Willow Black: No me amenaces se encoge de miedo! Políticos? Eres muy mala y odiosa! No me esperaba esto de ti la señala con un dedo acusador, traidora! Jeje, en serio.. ya le pasé tus recados a los chicos, y Ginny dice que no la presiones que ya conmigo tiene bastante; mientras que Malfoy dice que no sabe de qué hablas ya que esa palabra (sensibilización) no existe en su vocabulario y que te va a sacar puntos para tu casa si sigues desperdiciando su valioso tiempo. Eso de no-merece-ser-nombrada me gustó! En fin, abajo las huecas (debería iniciar un hatelisting de ellas)! No me amenaces que aquí está el capi.. eso sí, el próximo va a demorar ya que estoy indecisa (por algo no dejé escenas).

Maru Malfoy G