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Percy Jackson y El trono de los Muertos. — capítulo 7
Annabeth Chase- Parte I
-¡Por favor, Cameron! - Exclamó el rubio, haciendo ademanes con sus manos - El campamento es seguro. El veneno podría haber salido de la serpiente de la semana pasada, ¿No crees? -
-Sí tú lo dices, Luke- El ojiverde observó a Thalia por el rabillo del ojo, contemplando como caía en los brazos de Morfeo por la medicina que le había dado minutos antes.- De todas maneras, tendré que informar a Chirón y a "D" sobre esto -. Luke levantó los hombros, restándole importancia. Pareció querer decirle algo a Percy, captando la atención de Cameron sobre el nuevo campista, pero calló de repente.- Es el nuevo, ¿Ver…?
Pero Cameron no continuó la oración, se quedó en su sitio petrificado. Parecía que no respiraba. Percy notó que la mirada del enfermero se dirigía a un rincón de la pequeña entrada de la enfermería, un lugar donde casi no llegaba la luz por la desviación de esta hacia las camas; ahí, en el rincón, se encontraba la forma de un humano en las sombras. El silenció y el frío empezaba a reinar la habitación, hasta que Luke notó la nueva presencia en la habitación.
Volteó rápidamente, encontrando al individuo con la mirada, dirigiéndose al pequeño rincón donde se encontraba.
-¡Caray, Nico! Me asustaste…- Nico, ¿Cómo no me lo pude imaginar? Parecía que solo él tenía ese don de volver un cuarto tan sombrío y frío, impulsado por la mirada de color negro que destellaba solo frialdad. Luke pareció no tomarlo en cuenta, puesto que lo jaló de la pequeña zona "confort" de Nico, y lo empujó con ellos. Llevaba unos jeans negros y un polo sencillo del mismo color, del cabello negro caían gotas de agua que mojaban ligeramente la zona del cuello del polo. Este miró a Percy por un rato, levantando una ceja, tratando de entender porque estaba ahí - Es solo Nico, Cameron… no es para tanto…
El chico pareció salir de su transe con las palabras del hijo de Hermes, sacudió la cabeza ligeramente y reposo sus ojos en Nico, quién sonreía socarronamente ante la reacción de su visita.
-Solo vine a ver como esta Thalia, eso es todo - La sonrisa fue reemplazada por un leve movimiento del labio superior, una media-sonrisa que Percy encontraba, más que aterrorizadora, nerviosa. Se preguntaba qué tipo de amistad tenían esos dos - Espero no haber molestado…
-Oh, no Nico, ¿Cómo crees? - Cameron río nervioso, tratando de calmar la situación - Como le dije a Luke, ella está bien....
-¿Alguna idea de cómo pudo ingerir ese veneno? - Preguntó el recién llegado, agachando los brazos, llevando las manos a sus bolsillos. Ladeó su cabeza ligeramente, sus ojos reflejaban duda. Pero él sabía del veneno. Luke rápidamente volteó a verlo, matándolo con la mirada mientras casi grita algo. Nico se adelantó - Hey, cálmate rubiesito -.
-¿Cómo es posible que la dejaras pelear así? - Percy hablo por primera vez levantándose del sofá de agua, mirando acusadoramente a Nico. Este rodo los ojos. Había considerado al nuevo campista como un verdadero rival cuando habían jugado a capturar la bandera; ahora, solo lo consideraba un estorbo, una basura de la que quería deshacerse rápidamente.
-Explíquenme, ¿Por qué eso está aquí? - Su dedo indico a Percy mientras lo reemplazaba por un objeto - Lo entiendo de Luke, pero tú…- Con un ademan de mano, le restó importancia. Percy pudo notar cierto odio en el tono de voz de Nico, lo que no entendía, era porque. Recién se conocían, recién habían tenido el gusto de conocerse formalmente. Tal vez, Nico era esa clase de personas odiosas. Además de un desgraciado, claro.
-Ya, déjalo en paz - Luke intervino en la conversación como un verdadero líder. Paró a Percy antes de que Nico pudiera notar el puño que estaba en su mano, sabía que algo malo podía pasar, pero no exactamente para Nico.
Annabeth esperaba pacientemente fuera de la cabaña, tratando de juntar la información que tenía para hablar con Chirón. Mr. D no estaba, según como le habían contado las hijas de Afrodita, lo cual era malo, si es que Chirón notaba algo fuera de lo común. Usualmente era "D" quién le llevaba la información a Zeus, el padre de Thalia. Pero ahora que él no estaba en el campamento, pues, las cosas podían resultar bastante malas. Probablemente, el 60 del 100 % si hacía una gráfica.
El Pacto había sido un acuerdo entre los dioses para poder acabar con la visita de estos en la tierra, y así, parar la creación de los semi-dioses. Cualquier dios que no cumpliera el acuerdo, sería castigado para siempre en el mundo humano, siendo incapaz de morir y sufriendo cada día. Sin embargo, había veces en que los dioses simplemente no podían resistir la tentación y se liaban con los humanos, creando nuevos semi-dioses. Los únicos que no podían, por nada del mundo, eran los Tres Grandes. La razón era desconocida por muchos en el campamento, pero Annabeth podía distinguir que era porque dos de los campistas que habían tenido la dicha de llevar sangre de los Tres Grandes en sus venas, eran los semi-dioses más poderosos que habitaban la tierra en la actualidad.
Thalia Grace y Nico Di Angelo. Hija de Zeus e Hijo de Hades.
Ambos mortalmente…
-¡Annabeth! - La voz gruesa de un ser mitad humano, mitad centauro la detuvo de sus sentimientos. Chirón alzaba la cabeza tras la puerta de la cabaña, sonriendo fraternalmente a la rubia - Me avisaron que querías verme, ¿Algo en especial? -
-Bueno, quería conversar de algo.
-Claro, adelante
Chirón deslizo su cabeza, dejando paso a Annabeth para que entre. La cabaña era de una arquitectura similar a las demás; espadas, escudos, cinturones, y algunos medicamentos colgaban en las paredes, así mismo, una mini-escultura de Apolo que estaba a mitad de la cabaña. Había un sol arriba de este. Se diferenciaban de los demás por el escritorio de gran tamaño al final de la cabaña. Chirón tomo asiento y espero pacientemente lo que Annabeth quería contar.
-Bien, dime Annabeth, ¿Qué sucede? -
-Es acerca del Pacto -
En ese momento, la habitación se volvió oscura y fría. Como si Nico hubiera entrado en ella.
Percy no sabía exactamente hacia donde estaban yendo, y aunque iba acompañado por Nico, prefería a quedarse con ellos que andar caminando por ahí, solo. Luke y Nico parecían conocerse desde hace años, casi como íntimos amigos; iban charlando sobre las nuevas armas que los Hijos de Hefesto estaban diseñando. Al parecer, el lapicero-espada que había recibido de Chirón cuando la furia lo había atacado, era algo nuevo que un tal Leo Valdez había diseñado meses atrás. Una arma que se camuflaba entre los seres comunes y corrientes, aunque solo era de emergencias porque eran pocas las veces en las cuales tenían el permiso de salir.
-Así que eres mi primo, Jackson - Comentó Nico, ladeando la cabeza para atrás, mirándolo - Pensé que Thalia bromeaba cuando me lo contó. Es más, pensé que Poseidón no había tenido hijos…
-
Ninguno que no recibió visitas del inframundo hasta ahora, a diferencia de ustedes - Agregó Luke.
-
¿A qué te refieres con ustedes? -
Nico y Luke pararon en seco, compartieron miradas mientras se sonreían.
-¿Por qué no te presentas, Nico? -
- Oh vamos, ¿Es que no te han hablado de mí, Percy? - Despues de soltar una leve risita, agregó
- Nico Di Angelo, Hijo de Hades. Somos primos -