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Crónicas de un viejo sombrero — capítulo 12
¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS REMUS LUPIN!!
Bien, este capítulo resultara algo corto. Lo escribí en un momento de gran inspiración, como la que no acometía mi cerebro en bastante tiempo, y sentí que después no le podía agregar más cosas, me encantaría seguirlo porque como digo, estaba inspirada y disfrute mucho de escribir pero siento que así esta perfecta. Gracias a " Lu -amo el mundo mágico de hp-"que me comenta vía BlogHogwarts.
Otra cosa, me voy a salir un poco (bastante) de la línea de tiempo, se mezclaran algo los personajes, discúlpenme pero esto me salió algo improvisado, estoy pensando en seguir con personajes mucho anteriores a este, que pronto conocerán.
Sin más por decir, disfruten de la lectura!dice:
Recuerdan esa frase? La del título? Este personaje se lo dice a Malfoy durante un partido de quidditch en el tercer curso. Que tiempos >.<
Capitulo 11:
Tímido, algo torpe, temeroso, inseguro, olvidadizo, atolondrado y distraído. De buen corazón, gran compañero, leal, digno de confianza, fiel a sus ideales, no busca problemas e intenta pasar inadvertido cual fantasma, le huye al peligro y prefiere ser ignorado.
Cualidades que le atribuyo a quien fue un niño miedoso y se convirtió en un héroe poco nombrado. Nada más y nada menos, señores y señoritas, que Neville Longbottom.
Un chico poco conocido, que vivía con su abuela. Que creció con la injusticia de sus padres, y que aprendió a duros golpes las verdades de la vida. Frecuentemente humillado y a veces maltratado. Sobreviviendo a los peligros dela**escuela. Conociendo experiencias. Sintiendo el significado del bien y el mal en carne propia y eligiendo el lado y las acciones a temprana edad conociendo las graves consecuencias que un futuro no tan lejano acarrearía.
Conforme crecía y se volvía hombre, aprendió a defenderse, creciendo como persona, en todos los sentidos. Construyendo un carácter fuerte, enfrentándose a los peligros y a los peligrosos, defendiendo su apellido y cobrando cuentas atrasadas. Fiel al aforismo "Lo que no te mata, te hace más fuerte". Un crecimiento a nivel personal admirable. Y este niño, sin pena y sin gloria, se transformo en el hombre que lucho a muerte, en una batalla por el bien, que vio morir compañeros, que miró a la muerte la cara, que levantó el rostro para gritar con quien estaba su lealtad, que demostró nobleza, coraje, valor y honradez. Exactamente igual que muchos otros. Y ese es el quid de la cuestión. Como muchos otros. Porque al contar, se cuentan números, no personas, porque se hablas del número de muertos, del número de mortifagos, del número de participantes en la batalla. Así como también se hablan del numero de los arboles que padecen en el incendio, del numero casas destruidas en un terremoto… pero no es lo mismo contar, decir, recitar que conocer.
Porque decir que Neville Longbottom fue uno más del montón es desmerecerlo a él, como se desmerece a cada hombre, mujer, joven y niño que participó de la guerra durante casi dos años, que se junto en un montón. Porque son héroes olvidados, y el olvido de la bondad y valentía es traicionero pero lo hace peor rescatar la maldad y la cobardía es su lugar.
Entonces ¿Todos son especiales? Pues si todo el mundo fuera especial entonces nadie lo sería, ¿No? Lo que cuenta es la diferencia de estas personas, de donde vienen, en que creen, todos distintos, todos diferentes, con defectos y virtudes, y todos se unieron por la misma causa.
No hay que olvidar, pero tampoco se debe contar, no se puede conocerlos a todos, pero que no permanezcan en el anonimato, y sepamos que estuvieron, que están, y otros estarán por siempre, porque ya se fueron y se quedaron en nuestros corazones.
Y Neville Longbottom hizo historia con todos ellos, porque lucho, porque fue valiente, porque fue leal, verdadero, afronto todo el temor guardado durante años en un día. Peleó, defendió, lucho por todo lo que amaba y lo que creía.
Se sintió digno hijo de sus padres, quienes desafiaron 3 veces a Voldemort y no se rindieron incluso cuando las lágrimas afloraban como sangre, fruto del dolor causado por la tortura que parecía eterna. Pero después de segundos, minutos y quizás… horasde un condenado, maldito, perverso dolor, y perdieron la última gota de cordura, no dejaban de sujetarse firmemente la mano el uno al otro desde el suelo frío. Y, aun conservaron el secreto que guardaban, que no podían contarle a la despiadada bruja. Cuando otros se rinden solo con la amenaza de ser torturados.
Todo esto lo pude ver, cuando el pequeño niño torpe, que tropezaba con todo y se dejaba pisotear se sentó en mi taburete. El no lo entendió hasta ser mayor, desde siempre pensó que no merecía ser de esa casa, todos se lo repetían, y eso incluía a su abuela. Siempre bajo el gran peso de no enorgullecer a sus padres, de ser el gran fracaso de ellos… pero no…
Yo supe desde el principio que era un digno:
-¡GRYFFINDOR!
Yo supe desde el principio que ninguna otra casa era digna del hijo de Frank y Alice, del niño que crecería y sería
héroe.