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Crónicas de un viejo sombrero — capítulo 3

19/09

¡FELIZ CUMPLEAÑOS HERMIONE JANE GRANGER!♥♥♥

SEGURO ATI TE GUSTARIA LEER ESTA HISTORIA.

Capitulo 3:

L

uego, paso un año.

Y llego por fin, mi noche especial. Noche estrellada de magia sin igual, miles de soles lejanos miraban con tranquilidad. La que recordaría por el resto de mi existencia. Y ya lo ves, lo sigo conservando en la memoria.

Me sentía fabuloso, me maravillaba tener el honor que me concedieron. En aquel entonces, estaba de lo más limpio, sin arrugas, ni machas, rasgaduras, polvo, parches… pero bueno es inevitable el paso del tiempo. No me molesta estar como estoy. Soy único en el mundo, con eso me basta y sobra.

Al principio, como yo pertenecía a Godric, los demás en ese entonces todos amigos, no estaban muy conformes con la idea de que un objeto tan simple como un sombrero, tomara las decisiones tan importantes como eran las que me adjudicaron.

Salazar pensaba que debían superar pruebas realizadas por cada uno para elegir a los alumnos, creía incluso que estas debían ser de terrible dificultad y mortales. Ya que si alguno que otro no era digno, su fallecimiento no sería pérdida para el colegio.

Helga, horrorizada por aquella idea le agrado mil veces más el sombrero, pero no estaba conforme con que fuera un objeto con dueño. Creía que debía ser algo que todos compartieran.

Rowena consideraba que la mejor manera seria una evaluación de conocimientos, pero Godric sostenía que asistirían al colegio solo para aprender, y no se podría tomar evaluación de otra cosa más que de magia, por tanto si no sabían de hechicería no se los podría evaluar.

Todos pensaron muchísimas formas para destituir la idea de un sombrero como juez, pero cada idea era más y más descabellada que la anterior.

Era cierto que Godric tampoco se conformaba del todo con algo tan simple como un accesorio decorativo pero no quería admitirlo.

La opción de la superación de pruebas (no mortales) seguía vigente, pero estas se volvían muy difíciles.

La menos afectada por esta situación era desde luego, Hufflepuff, quien aseguraba que aceptaría en al colegio a todo mago y bruja que quisiera aprender o necesitara un buen hogar.

Las postulaciones de otros objetos mágicos también continuaba pero cada uno presentaba sus dificultades.

Se tomo la idea de que cada uno de ellos eligiera un objeto personal de valor sentimental y lo colmara de su esencia, de tal modo que la selección se culminaría cuando el alumno a seleccionar eligiera de una mesa uno de los cuatro objetos. Con un conjuro complicado la esencia de cada fundador llamaría al alumno.

La idea era fantástica y a todos les agrado, incluso a mí, el gran dilema fue que ese hechizo solo lo había logrado a la perfección su mismo creador, Merlín, y este ya estaba fallecido.

Cada uno intento y probo con todos sus poderes efectuar bien el conjuro para que su ser llamara a otro ser, pero todo fue en vano.

Rendidos aceptaron la idea del "sombrero seleccionador" como me bautizo mi ex-dueño.

Salazar estaba muy descontento con aquella decisión. No encontraba otra solución que sus "amigos" aceptaran. No solo debía acceder a que sus seleccionados fueran llamados por un simple sombrero, el sombrero de otra persona, además de ser un objeto tan común que ¡incluso los inmundos muggles poseían! Y por sobre todas las cosas tenía que ceder a que alumnos de un linaje impuro, con antecedentes de brutos y asquerosos muggles pisaran su colegio y también les enseñaran. Todo eso envolvía la mente de aquel hombre. Estaba sumamente indignado, humillado y furioso…

Y entonces llego mí momento, mi noche especial. No me atrevo a decir que fue la más importante, pero si la más laureada.

Mi primer seleccionado, ¡¿cómo olvidarla?! fue una niña de once años, de pelo largo y espeso, castaño muy oscuro. Medianamente alta y delgada. Ojos cafés, nariz respingada y gordita en la punta. Manitos largas. Y en ese momento de gran nerviosismo, caminaba agitado hacía el banquillo, que no era gran cosa y no era menos de lo que esperaba, donde me posaron, por primera vez.

Se reunieron todos, los alumnos que ya habían sido seleccionados un año atrás miraban con admiración la ceremonia desde un punto de vista completamente diferente al que vivieron en el pasado. Cada uno en su mesa, esperando que estas se llenaran más.

Yo todavía no cantaba mi canción y siguió así por un tiempo más hasta que cada fundador se hubiera ido, de modo que cada uno de los cuatro hablo otra vez de su casa con honra.

-¡Abbott, Trinity! (1) - Dijo Rowena, ese era el nombre de mi primera seleccionada.

Caminaba muy apurada y el trecho de la fila hasta mí no era muy largo. Al instante llego a mí y con una mezcla de miedo, nervios y euforia me poso sobre si, y le cubrí los ojos.

Examine su mente, urge un su conciencia, inspeccione su corazón, mire en sus ideales y objetivos…

-Tienes mucho talento, lo veo claramente - Dije con aquella voz que solo ella escucharía. - Un potencial para la hechicería evidente, ganas de probarse, de demostrarse a toda costa… también eres astuta, dotada de una gran agudeza intelectual, de comprensión rápida y certera… ¿donde quedaras entonces?

Ella tomo aire para llenar por completo sus pulmones y lo contuvo hasta que volví a hablar.

-¡SLYTHERIN! (2)

  • Grite para que todos me escucharan, y aplaudieran a la niña. Principalmente Salazar, pero yo sabía que ocultaba algo detrás del entusiasta aplauso.

Ella me bajo de su cabeza con velocidad y volvió a posarme sobre aquel banquito. Salió corriendo hasta su mesa, donde todos le aplaudían.

La ceremonia continuó, yo me sentía muy feliz, era una sensación muy extraña invadir otra mente, explorarla y rastrearla. Una sensación que primero me satisfizo mucho y que con el tiempo llegue a amar.

Y esa misma noche de esplendor, cuando mis primeros seleccionados de mi existencia dormían en la calidez de sus camas adoceladas, ocurrió aquello que preveía desde unos meses atrás.

Lo único que opaco mi felicidad de estreno.

Aquella noche estrellada, con mirada soñadora y niebla de sueño ocurrió.

Los cuatro fundadores tuvieron una gran pelea entre sí. Se gritaron cosas muy fuertes, cosas que incluso estando en sus cabezas casi todo el día yo jamás me había enterado.

Salazar y Godric se retaron a muerte, al cabo de una hora quizás. Cedieron frente a las suplicas, llantos y hechizos protectores de las dos magnificas mujeres, Helga y Rowena.

Salazar huyo del castillo y nunca más le volví a ver. Pero yo sabía y con el tiempo confirme mis horripilantes sospechas. Había dejado algo en el castillo, oculto para cualquier otro no Slytherin. Un monstruo que sacudiría la escuela y vengaría su destierro. Que "limpiaría" el colegio de toda suciedad.

Notas de la autora:

(1)Los Abbott se presentan como una familia antiquísima de magos, ya que Hermione con Harry encuentran la tumba de uno de ellos en el cementerio del Valle de Godric, me parecía fantástica la idea de incorporarlos del comienzo de la escuela milenaria.

(2)Y me parecía más interesante aun que quedara en una casa tan diferente a Hufflepuff.

Es muy probable que estas notas al pie continúen a lo lago de la historia. No se si les molestan la lectura pero me es más fácil a mi explicar sin sacarle la magia a la historia.

Y bien, ¿Qué les pareció?

Por cierto, gracias .